Por: *JAAM
Un grupo de ciudadanos incluso algunos oriundos de Mocoa ha difundido recientemente una pieza de carรกcter polรญtico audiovisual elaborada ๐บ๐ฒ๐ฑ๐ถ๐ฎ๐ป๐๐ฒ ๐ถ๐ป๐๐ฒ๐น๐ถ๐ด๐ฒ๐ป๐ฐ๐ถ๐ฎ ๐ฎ๐ฟ๐๐ถ๐ณ๐ถ๐ฐ๐ถ๐ฎ๐น ๐ฒ๐ป ๐น๐ฎ ๐พ๐๐ฒ ๐ฎ๐ฝ๐ฎ๐ฟ๐ฒ๐ฐ๐ฒ ๐๐ป ๐ฎ๐ป๐ถ๐บ๐ฎ๐น ๐๐ผ๐ฏ๐ฟ๐ฒ ๐ฒ๐น ๐ ๐ผ๐ป๐๐บ๐ฒ๐ป๐๐ผ ๐ฎ ๐น๐ฎ ๐ฅ๐ฎ๐๐ฎ, ๐๐ป๐ผ ๐ฑ๐ฒ ๐น๐ผ๐ ๐๐ถฬ๐บ๐ฏ๐ผ๐น๐ผ๐ ๐บ๐ฎฬ๐ ๐ฟ๐ฒ๐ฝ๐ฟ๐ฒ๐๐ฒ๐ป๐๐ฎ๐๐ถ๐๐ผ๐ ๐ฑ๐ฒ ๐ป๐๐ฒ๐๐๐ฟ๐ฎ ๐ฐ๐ถ๐๐ฑ๐ฎ๐ฑ ๐ ๐ฟ๐ฒ๐ณ๐ฒ๐ฟ๐ฒ๐ป๐๐ฒ ๐ฑ๐ฒ๐น ๐ฝ๐ฎ๐๐ฟ๐ถ๐บ๐ผ๐ป๐ถ๐ผ ๐ฐ๐๐น๐๐๐ฟ๐ฎ๐น ๐น๐ผ๐ฐ๐ฎ๐น.

Es cierto que las campaรฑas polรญticas tienen derecho a ocupar las plazas, recorrer las calles, convencer electores y defender sus ideas. Lo que no deberรญan hacer es apropiarse de los sรญmbolos que pertenecen a toda una comunidad.
Aclaremos algo desde el principio: no existe una afectaciรณn fรญsica al monumento. Nadie lo intervino materialmente, nadie lo destruyรณ y nadie alterรณ su estructura. Sin embargo, el debate que surge es mucho mรกs profundo y merece la atenciรณn de la ciudadanรญa y de las instituciones encargadas de proteger nuestro patrimonio cultural.
La inteligencia artificial llegรณ para quedarse. Hoy permite recrear imรกgenes, modificar escenarios y construir narrativas visuales que hace pocos aรฑos parecรญan imposibles. Pero precisamente por esa capacidad, tambiรฉn nos obliga a reflexionar sobre los lรญmites รฉticos del uso de los sรญmbolos que representan la identidad colectiva de una comunidad.
๐๐น ๐ ๐ผ๐ป๐๐บ๐ฒ๐ป๐๐ผ ๐ฎ ๐น๐ฎ ๐ฅ๐ฎ๐๐ฎ ๐ป๐ผ ๐ฝ๐ฒ๐ฟ๐๐ฒ๐ป๐ฒ๐ฐ๐ฒ ๐ฎ ๐๐ป ๐ด๐ฟ๐๐ฝ๐ผ ๐ฝ๐ผ๐น๐ถฬ๐๐ถ๐ฐ๐ผ, ๐ฎ ๐๐ป๐ฎ ๐ผ๐ฟ๐ด๐ฎ๐ป๐ถ๐๐ฎ๐ฐ๐ถ๐ผฬ๐ป ๐ผ ๐ฎ ๐๐ป๐ฎ ๐ฝ๐ฒ๐ฟ๐๐ผ๐ป๐ฎ ๐ฒ๐ป ๐ฝ๐ฎ๐ฟ๐๐ถ๐ฐ๐๐น๐ฎ๐ฟ. Es un sรญmbolo construido para representar la historia, la diversidad cultural y el sentido de pertenencia de los mocoanos. Por ello, cualquier utilizaciรณn de su imagen en contextos polรญticos, publicitarios o de cualquier otra naturaleza deberรญa motivar una reflexiรณn seria sobre la necesidad de proteger no solo su integridad fรญsica, sino tambiรฉn su significado cultural.
Lo preocupante no es รบnicamente lo ocurrido. Lo preocupante es lo que podrรญa ocurrir maรฑana si no se establecen reglas claras. Hoy es una recreaciรณn digital. Maรฑana podrรญan ser otros monumentos, espacios de memoria, bienes culturales o sรญmbolos identitarios utilizados para respaldar intereses particulares, campaรฑas, movimientos o cualquier otra causa ajena a su finalidad original.
Por eso este episodio debe convertirse en una oportunidad para actuar.
๐๐ฎ ๐๐ฑ๐บ๐ถ๐ป๐ถ๐๐๐ฟ๐ฎ๐ฐ๐ถ๐ผฬ๐ป ๐ ๐๐ป๐ถ๐ฐ๐ถ๐ฝ๐ฎ๐น ๐ฑ๐ฒ ๐ ๐ผ๐ฐ๐ผ๐ฎ deberรญa evaluar la inclusiรณn de disposiciones mรกs claras en los decretos que regulan eventos pรบblicos, concentraciones y actividades de carรกcter polรญtico, social o comercial, estableciendo medidas de protecciรณn sobre monumentos, bienes patrimoniales, espacios de memoria e inmuebles de interรฉs cultural, tanto frente a intervenciones fรญsicas como frente a usos que puedan desdibujar su valor simbรณlico.
๐๐น ๐๐ผ๐ป๐ฐ๐ฒ๐ท๐ผ ๐ ๐๐ป๐ถ๐ฐ๐ถ๐ฝ๐ฎ๐น ๐ฑ๐ฒ ๐ ๐ผ๐ฐ๐ผ๐ฎ le corresponde ejercer control polรญtico sobre este asunto. No para seรฑalar culpables ni para entrar en disputas partidistas, sino para abrir un debate pรบblico sobre la protecciรณn del patrimonio cultural en tiempos de inteligencia artificial y nuevas tecnologรญas.
๐๐น ๐๐ผ๐ป๐๐ฒ๐ท๐ผ ๐ ๐๐ป๐ถ๐ฐ๐ถ๐ฝ๐ฎ๐น ๐ฑ๐ฒ ๐๐๐น๐๐๐ฟ๐ฎ le corresponde liderar una discusiรณn tรฉcnica y ciudadana sobre el uso adecuado de los bienes culturales de la ciudad, promoviendo lineamientos que permitan preservar su significado histรณrico y colectivo.
๐ฌ ๐ฎ๐น ๐๐ผ๐ป๐๐ฒ๐ท๐ผ ๐๐ฒ๐ฝ๐ฎ๐ฟ๐๐ฎ๐บ๐ฒ๐ป๐๐ฎ๐น ๐ฑ๐ฒ ๐ฃ๐ฎ๐๐ฟ๐ถ๐บ๐ผ๐ป๐ถ๐ผ ๐๐๐น๐๐๐ฟ๐ฎ๐น ๐ฑ๐ฒ๐น ๐ฃ๐๐๐๐บ๐ฎ๐๐ผ les corresponde analizar este nuevo escenario y promover orientaciones que sirvan de referencia para todos los municipios del departamento, entendiendo que los desafรญos de la protecciรณn cultural ya no son รบnicamente fรญsicos, sino tambiรฉn digitales y simbรณlicos.
๐ ๐ผ๐ฐ๐ผ๐ฎ ๐บ๐ฒ๐ฟ๐ฒ๐ฐ๐ฒ ๐ฒ๐๐ฒ ๐ฑ๐ฒ๐ฏ๐ฎ๐๐ฒ.
Porque las campaรฑas duran semanas. Los gobiernos duran aรฑos. Hasta las tendencias tecnolรณgicas cambian.Pero el patrimonio cultural estรก llamado a permanecer durante generaciones.
Y cuando una sociedad deja que sus sรญmbolos entren al servicio de las campaรฑas polรญticas, corre el riesgo de olvidar que esos sรญmbolos no pertenecen a quienes aspiran al poder.
Pero ๐น๐ผ๐ ๐๐ถฬ๐บ๐ฏ๐ผ๐น๐ผ๐ ๐พ๐๐ฒ ๐ฟ๐ฒ๐ฝ๐ฟ๐ฒ๐๐ฒ๐ป๐๐ฎ๐ป ๐น๐ฎ ๐ต๐ถ๐๐๐ผ๐ฟ๐ถ๐ฎ ๐ ๐น๐ฎ ๐ถ๐ฑ๐ฒ๐ป๐๐ถ๐ฑ๐ฎ๐ฑ ๐ฑ๐ฒ ๐๐ป ๐ฝ๐๐ฒ๐ฏ๐น๐ผ como Mocoa ๐ฑ๐ฒ๐ฏ๐ฒ๐ป ๐ฝ๐ฒ๐ฟ๐บ๐ฎ๐ป๐ฒ๐ฐ๐ฒ๐ฟ ๐ฝ๐ผ๐ฟ ๐ฒ๐ป๐ฐ๐ถ๐บ๐ฎ ๐ฑ๐ฒ ๐ฐ๐๐ฎ๐น๐พ๐๐ถ๐ฒ๐ฟ ๐ถ๐ป๐๐ฒ๐ฟ๐ฒฬ๐ ๐๐ฒ๐บ๐ฝ๐ผ๐ฟ๐ฎ๐น.
Porque el patrimonio cultural no es propiedad de una generaciรณn ni de un sector. ๐๐ ๐๐ป ๐น๐ฒ๐ด๐ฎ๐ฑ๐ผ ๐ฐ๐ผ๐น๐ฒ๐ฐ๐๐ถ๐๐ผ ๐พ๐๐ฒ ๐๐ฒ๐ป๐ฒ๐บ๐ผ๐ ๐น๐ฎ ๐ผ๐ฏ๐น๐ถ๐ด๐ฎ๐ฐ๐ถ๐ผฬ๐ป ๐ฑ๐ฒ ๐ฝ๐ฟ๐ผ๐๐ฒ๐ด๐ฒ๐ฟ ๐ฝ๐ฎ๐ฟ๐ฎ ๐พ๐๐ถ๐ฒ๐ป๐ฒ๐ ๐๐ฒ๐ป๐ฑ๐ฟ๐ฎฬ๐ป ๐ฑ๐ฒ๐๐ฝ๐๐ฒฬ๐ ๐ฑ๐ฒ ๐ป๐ผ๐๐ผ๐๐ฟ๐ผ๐.
*Consejero de Paz – Defensor de DDHH