Las veedurías ciudadanas no funcionan y los proyectos importantes no comienzan

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Por Especialista Gerardo Sánchez

En el país colombiano todos los ciudadanos tenemos el deber y el derecho de vigilar los recursos y bienes públicos. Uno de los mecanismos de control es la veeduría ciudadana reglamentada por la ley 850 de 2003.

Los entes que apoyan a las veedurías ciudadanas, entre ellas la Procuraduría General de la Nación, dicen que: “La veeduría ciudadana es un instrumento de organización de los ciudadanos que de manera autónoma e independiente del Estado y los órganos de control, ejerce vigilancia a la inversión pública”.

Si estas veedurías de tiempo atrás se hubieran organizado y empezado a funcionar en Mocoa y en todo el Putumayo muchas obras se hubieran realizado y terminado. Su presencia y operatividad hubiera evitado que en las calles y veredas y por la radio se escuchara que se quedó en palabras la construcción de un puente sobre la quebrada Taruca y otro sobre el río Sangoyaco, uniendo así los barrios San Miguel y la Floresta en la actualidad desaparecidos, para descongestionar el tráfico vehícular.

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Que los contratos para cambiar la tubería obsoleta del alcantarillado unos no se realizaron y otros se hicieron con materiales de mala calidad dejando de tapar convenientemente los huecos convirtiéndose así en un peligro para motociclistas y transeuntes. Que la construcción del Hospital Materno Infantil del Barrio Pablo VI avanza con pasos de tortuga y que el parque de Las guitarras se quedó en obra negra siendo hoy el refugio de indigentes por su abandono.

Son obras de excepción y de gran impacto el puente nuevo que une a la antigua Telecom con el Barrio José Homero gracias a los dineros gestionados por el ex Gobernador Felipe Guzmán Mendoza y ejecutados en las administraciones de los ex Gobernadores Byron Viveros y Jimmy Díaz Burbano. Lo mismo que la imponente torre del Palacio de la Gobernación que todavía no se ha dado al servicio, construido en el Gobierno del último de los nombrados.

Las veedurías ciudadanas son en determinado momento las auxiliares sin sueldo de las administraciones para que las obras se hagan bien. Son apoyo también de las Juntas de Acción Comunal especialmente cuando los grandes proyectos no comienzan. Y hoy más que nunca se necesita que funcionen después de la avalancha que al amanecer del 1 de Abril dejó semidestruida a Mocoa

Apareció en las 2orillas un escrito por Juliana Rincón Flórez titulado “ Dónde carajos está todo el dinero para Mocoa, mi pueblo”, que me impulsó a escribir estas frases. En verdad los grandes proyectos no comienzan. No se tiene razón del nuevo relleno sanitario,de la provisión de agua potable a través del macroproyecto del tanque recolector, del fortalecimiento de los puentes que quedaron debilitados y de la construcción del puente vehicular sobre el río mulato en la salida para Pasto, de la pavimentación de las calles, de la construcción de la viviendas para los damnificados ya que hasta el momento, más de seis meses, solo han aplanado el lote, de la construcción de seis colegios, etc, etc.

Entonces, juntas de acción comunal de los barrios a presionar que las promesas y los proyectos se cumplan. Y las veedurías ciudadanas a ejercer sus funciones de seguimiento para que el proceso de reconstrucción se desenvuelva en forma normal.

Hay que presionar, si se puede utilizar esta palabra, a los Gobiernos Municipal, Departamental y Nacional. Las veedurías ciudadanas pueden recibir orientación acertada y un formulario de inscripción en las oficinas de la Contraloría Departamental.Todos los barrios de Mocoa y de los demás municipios deben organizarse y tener su veeduría ciudadana. Asi el actual Procurador Fernando Carrilo, se expresa al respecto en el sentido que la peor tragedia de Mocoa, seria que después de la avalancha de la naturaleza, sufriera la avalancha de los corruptos.

Fuente : Panorama Putumayense – Director : José Aux

 

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