Acerca del uso de la palabra Putumayo

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Por : Guido Revelo Calderón

En una reunión, desde la sutileza de la conversación de amigos,  surgió un tema que me pareció interesante cuando uno de ellos preguntó si alguien recordaba desde cuándo, en qué momento nos empezaron a cambiar la construcción cotidiana de las frases donde hacemos uso de la palabra Putumayo. De un tiempo atrás, sin que nos diéramos cuenta, ya no se venía del Putumayo, sino de Putumayo; ya no se trabajaba  en el Putumayo sino en Putumayo. Como la inquietud también fue planteada por otras personas, prometí sacar tiempo para tratar con más profundidad el asunto y entonces acudí a : a) lo que podía recordar de mis lecciones de lingüística, b) mis difusos recuerdos sobre las conversaciones familiares del Putumayo de años ha, c) la incondicional amistad del profesor *Juan Manuel Serna quien sabiamente me ayuda a resolver  este tipo de asuntos, d) los diálogos y el intercambio de saberes con mis alumnos indígenas en la Universidad Pontificia Bolivariana, sede Puerto Asís, donde me desempeño como docente.

 Esperando mejores aportes o correcciones de mis coterráneos, los resultados:

La palabra Putumayo procede de la lengua quechua. Es de las conocidas como  toponímicas (nombre propio para denominar un lugar) y tiene una función nombrativa . Con absoluta seguridad la concibieron y la utilizaron los primeros exploradores incas que llegaron a este territorio para nombrar el río que encontraron. La palabra está compuesta por dos morfemas (morfema=parte mínima de una palabra que posee un significado gramatical), el morfema putu + el morfema mayo o mayu (la fonética indígena se aproxima más a esto último, con u).

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 Sin importar por ahora el significado del primer morfema, putu, pues hay varias conjeturas al respecto, lo cierto es  que el significado del morfema mayo o mayu es y ha sido siempre igual a río, riachuelo, quebrada, agua. Por lo tanto la traducción literal de PUTUMAYO sería río de la, los, las, del, …. + ( cualquier conjetura).

El río Putumayo frente a Puerto Leguízamo
El río Putumayo frente a Puerto Leguízamo
El río Putumayo cuando pasaba frente a Puerto Asís. (Archivo antiguo Vicariato Apostólico de Sibundoy-1928)
El río Putumayo cuando pasaba frente a Puerto Asís. (Archivo antiguo Vicariato Apostólico de Sibundoy-1928)

Es posible acortar el camino de este escrito  y llegar a una definición concluyente con un sencillo ejercicio gramatical abreviado: cuando usted llega desde Puerto Leguízamo a Santiago, a manera de ejemplo, muy seguramente les dice a sus amigos que llegó “del Bajo Putumayo” y nunca les dirá que llegó “de Bajo Putumayo”. Una extrapolación,  donde usted ahora llega es a Medellín (o a cualquier lugar fuera de nuestro departamento) , les dirá a sus amigos ahora, no que viene del Alto, Medio o Bajo Putumayo (ellos seguramente desconocen tanta especificidad geográfica) sino que llegó del Putumayo. Bastó suprimir las palabras Alto, Medio o Bajo y la frase quedó bien construida y el receptor del mensaje satisfecho. Esta sería una manera sencilla de abreviar la explicación motivo del presente escrito.

Pero ahora bien, nos preguntaríamos: porqué decimos que la frase quedó bien construida?

La utilización de la palabra Putumayo en una frase, para cualquier caso, obedecería a las mismas reglas de sintaxis que utilizamos para los cientos de toponímicos que existen en la hidrografía de nuestro territorio. A manera de ejemplo, es de uso corriente la respuesta:  “la pesqué en el Rumiyaco” , a la pregunta:  “dónde cogiste esa cucha tan grande?”.  En otras palabras estoy diciendo que esa cucha la pesqué  en el  río de las piedras (del inga Rumiyaco = piedras+río) , y  nunca decimos  “la cogí en río de las piedras”, obviando el artículo el.  Igualmente a la pregunta : “…y usted , de dónde viene ahora ?”   de seguro responderé:  “vengo del Putumayo” o “vengo del  Singuiyá” (lengua  siona,  Singuiyá=rodilla+río), para decir que vengo del  río de la rodilla (río que da a la altura de la rodilla).  Es entonces imprescindible anteponer el artículo el o la contracción del ,según el caso, en la construcción sintáctica de nuestras frases toponímicas. Y así podríamos continuar indefinidamente. Por último, la costumbre (y el desconocimiento del quechua tal vez? )  nos acostumbró a no ser  rigurosos al extremo  en el uso de la palabra Putumayo en la arquitectura de un limitado y selecto grupo de frases, porque en ese grupo bien podríamos concluir que sería una redundancia decir, por ejemplo: “vengo del río Putumayo” , sabiendo de antemano que el morfema mayo significa río.

La palabra Putumayo, a lo largo del tiempo ha conservado su originalidad
La palabra Putumayo, a lo largo del tiempo
ha conservado su originalidad

Para concluir, la invitación es a evaluar la sensatez que implica modificar la construcción de las palabras que encierra  una frase, y más si se trata de las pocas que, conservando su originalidad,  ha logrado sobrevivir el embate de los años y  los riesgos avasalladores de las lenguas modernas, perdiendo con ello tal vez una herencia valiosa de nuestros antepasados, es decir, desconociendo nuestra cultura. Un saludo afectuoso desde el Putumayo a todos los lectores de estos temas

Marzo de 2017

*Agradecimiento especial a Juan Manuel Serna, Profesional en Lenguas Clásicas y Modernas, Doctor en Germanística , Goethe Institute Munich. Postgraduado en Lingüística Aplicada de California Linguist  Institute, California University.

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