Redes Sociales : entre la opinión democrática y la dictadura de las emociones

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13096232_10153532337985205_5408892584717501834_nPor: Guillermo Rivera Flórez

No hay duda, las redes sociales son el escenario más democrático de la historia para ejercer el derecho a la libertad de expresión, entre otros derechos. A partir de la existencia de éstas no se requiere ser columnista de un importante diario para que miles de personas, a veces millones, conozcan las opiniones de cualquier ciudadano; tampoco se requiere que un servidor público de cualquier nivel le conceda una cita a una persona para que ella le haga un planteamiento, basta un trino para que el funcionario reciba una queja, una solicitud o una denuncia; ni mucho menos se requieren actos heroicos de un ciudadano para denunciar casos de corrupción o de graves violaciones a los derechos humanos porque una sola evidencia, aún con origen anónimo, circulando en las redes sociales puede precipitar una investigación judicial y a lo mejor una condena ejemplar. La enorme audiencia de las redes sociales quedo evidenciada en lo que ocurrió en la feria del libro que se desarrolla en Bogotá: Una Europea que es premio nobel de literatura fue escuchada por cientos de personas pero quien realmente desencadenó un frenesí colectivo fue un youtuber chileno. En las redes sociales no hay estratos sociales, ni elites intelectuales, mucho menos elites políticas, hay una comunidad de millones de ciudadanos con exactamente el mismo derecho, pero sobre todo con la misma oportunidad, de trinar, colgar un video o publicar un comentario en facebook sobre cualquier tema. Eso es auténticamente democrático.

Guillermo Rivera
Guillermo Rivera

Sin embargo la democracia es también un mecanismo para elegir, para dialogar y quizás para construir consensos en una sociedad. Pero sí se trata de perseguir el bienestar colectivo, tanto las decisiones electorales como la construcción de los consensos requieren de una buena información y de una ponderación de la misma. Para esos efectos las redes sociales no suelen ser el vehículo más adecuado pues su esencia es la brevedad, la inmediatez y su objetivo es ser viral o ser tendencia en un día o incluso unas horas. Para ser viral o ser tendencia son más importantes las emociones que desencadenen las publicaciones que los diferentes argumentos que puedan existir frente al contenido de lo que fue publicado. Muchos hemos coincidido en afirmar que hasta antes de que se convirtiera en tendencia de redes sociales la oposición a la venta de Isagen, muchos de los que adhirieron a dicha tendencia ni siquiera sabían, y a lo mejor algunos aún no saben, que era Isagen, a que se dedicaba esa empresa, etc, etc. No es ajeno a la realidad decir que en las redes sociales miles de cibernautas juzgan y condenan personas mucho antes de que lo haga un juez y con ello, al mismo tiempo, se ejercen y se violan dos derechos humanos: se ejerce el derecho a la libertad de expresión y se viola el derecho a la presunción de inocencia.

Las emociones son esenciales para la vida de los seres humanos pero no son suficientes para vivir bien en sociedad. Para ello es necesario construir reglas mínimas y en esa materia la humanidad lleva siglos de evolución. Los derechos humanos y la democracia son la regla mínima de oro, pero para que ellos y ella puedan ejercerse resulta imperativo atemperar ciertas emociones al amparo de la reflexión acerca de los diversos argumentos y razones que pudieran existir frente a un hecho o una decisión de cualquier índole.

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Bienvenida la igualdad real de oportunidades de expresión que permiten las redes sociales, pero también bienvenidas las mentes dispuestas a informarse y reflexionar antes de desatar las emociones.

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