10 preguntas que todo periodista debe hacerse al cubrir unas elecciones – Parte 4

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¿Cómo debe actuar un periodista que quiere lanzarse como candidato?

Una buena práctica que existe en algunos medios de comunicación ordena a los periodistas que han dado el salto a la política, que abandonen su trabajo en los medios y, si son columnistas, que dejen de escribir sus columnas.
Los medios que así actúan lo hacen bajo la convicción de que en cualquier campaña electoral el periódico o noticiero debe observar una estricta equidad para con todos los candidatos. Un medio de comunicación en una democracia es el punto de encuentro de todas las voces, el lugar de discusión e información sobre todos los asuntos que conciernen a la totalidad de la sociedad por tanto, le corresponde al medio poner en vigor unas normas de equidad en que ningún candidato tenga ventajas sobre otros, o se sienta en inferioridad de condiciones respecto de sus contendores.
Desde el punto de vista práctico, un periodista que es a la vez candidato y que persiste en combinar las dos funciones, se convierte en juez y parte a la vez. El sólo hecho de preguntar en una entrevista de televisión le da al periodista un cierto carácter de juez de las opiniones y actitudes del entrevistado. Hay, pues, una incompatibilidad entre las dos funciones que le resta credibilidad al medio y lo convierte en cómplice de una inequidad.

Documentación.

Los medios de comunicación se ven sometidos a la presión que significa una competencia cada vez mayor. En particular en la televisión se observa la tendencia a una creciente personalización, a sobreenfatizar lo conflictivo, a poner la política en escena como programa periodístico, descuidando la descripción explicativa de hechos complejos. Por otro lado la política se ha adaptado de tal modo a las condiciones de producción de los medios de comunicación, que a través del accionar de los departamentos de relaciones públicas, está en condiciones de dictar los temas y de llenar los espacios de transmisión con seudo acontecimientos. Tampoco en América Latina se puede afirmar a ciencia cierta si como consecuencia de esta evolución se ha producido una mediatización de la política o, por el cont

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Frank Priess
En Medios de Comunicación, Democracia y Poder. Fundación Adenauer.Buenos Aires, 1995.- Pág. 199-200.

Publicado por: Javier Darío Restrepo en jun 17, 2003 12:00
¿Está bien “sacarle los trapos sucios” a un candidato al entrevistarlo?

Aunque fue expuesto como respuesta a una pregunta anterior, debo repetir la descripción de un novedoso y lógico sistema de información preelectoral, que invierte los términos de las prácticas periodísticas tradicionales y entrega a los electores la responsabilidad de plantear los temas y preguntas a los candidatos.
Lo hacen, o de manera directa en foros y reuniones que el medio de comunicación promueve, o a través del periodista que recoge esas preguntas y temas y los propone al candidato en nombre de la comunidad.
La idea que está en la base de esta metodología es que el candidato es un ciudadano en busca de empleo, que debe demostrar a su empleador, el elector, que reúne las cualidades necesarias para ser un buen empleado público.
Como se ve, desaparece el problema del periodista que debe sacar al aire los trapos sucios del candidato, si los tiene, porque esta es tarea de los electores que los agitarán ante el aspirante al empleo. Además es conveniente que más temprano que tarde, el candidato dé sus explicaciones.
Si a pesar de todo persiste el terror de que se ponga en riesgo la pauta de avisos de propaganda política pagada, es el momento de aceptar que el medio de comunicación está a punto de perder algo esencial, y es la voluntad de que el interés público predomine sobre cualquier interés personal.

Documentación.

La credibilidad se construye sobre muchas cosas, una de ellas es la percepción. Si las personas perciben que hemos perdido la credibilidad de hecho la hemos perdido. Por tanto los periodistas, igual que la esposa del Cesar, debemos evitar incluso que los demás tengan la percepción de que algo se está haciendo mal.
Siempre nos excusamos cuando violamos alguno de los parámetros establecidos por periodistas que a través de décadas han aprendido a golpes cuál debe ser nuestro papel en la sociedad. Es preciso que nos demos cuenta de que lo mismo ponemos en peligro nuestra credibilidad cuando cometemos cualquier clase de violación ética, ya sea pequeña o grande. Un reportero que recibe dinero de un candidato o de un partido es inservible para la sociedad y, por lo tanto, para sí mismo y para su medio de prensa.
El reportero que acepta participar en un viaje de campaña de un candidato también está arriesgando innecesariamente su credibilidad. Y lo mismo ocurre con el reportero que acepta una comida gratis de un candidato, de un partido o de un funcionario del gobierno.
Es fácil caer en trampas éticas, trampas que a veces no son intencionales. A todos nos gusta que nos halaguen y es muy halagador que el presidente nos invite a su casa de gobierno para tomar unas copas en privado o para compartir una cena privada. Esas son probablemente invitaciones a las que uno no se negaría, pero es preciso que usted se pregunte por qué lo están invitando. Seguramente no es porque lo considere un gran cuentista o escritor, o porque necesite de su consejo para dirigir el país. Simplemente es por la posición que usted tiene como ejecutivo de noticias, reportero de temas políticos o como columnista que moldea la opinión pública.
Pienso que cada periódico, revista o noticiero que se considere a sí mismo como profesional cada organización que verdaderamente esté interesada en el bienestar del país en cualquier campaña, debe preparar un código de ética para sus reporteros y editores. Ese código debe ser de cumplimiento obligatorio para aquellos responsabilizados en realizar la cobertura de elecciones. Un reportero que viole esos patrones de conducta debe enfrentar castigos severos, incluso la pérdida del empleo.
Ya existen muchos códigos de ética, por lo que no es necesario inventar uno nuevo. Solo se necesita adaptarlo a las circunstancias particulares, y los reporteros deben tomar parte en la discusión.

Charles Green
En Sala de Prensa http//www.saladeprensa.org/

Publicado por: Javier Darío Restrepo en feb 18, 2003 12:00
¿Es ético publicar un video que muestra a un candidato que entra a un motel con una mujer que no es su esposa?

En las campañas electorales se ponen en evidencia, las peores armas de ataque a los rivales y la ingenuidad, la incapacidad o la mala fe de los periodistas. Ante unos agresores sin escrúpulos, el periodista puede ser  un instrumento manipulable si no actúa a la defensiva.

Esta clase de videos, fotografías o rumores se deben descartar radicalmente, porque es evidente que se trata de armas innobles de campaña, que resultan efectivas cuando las activan los periodistas o los medios que operan como cómplices o como idiotas útiles.

Las visitas a un motel son asuntos personales de un candidato que no tienen que ver con su campaña política, salvo que el tema de la fidelidad conyugal o de la castidad personal hagan parte de su programa político, o que la compañía de la esposa tenga el propósito de proyectar una imagen de pareja ejemplar.

De un candidato se espera y se debe reclamar devoción por el bien público, pulcritud en el manejo de los recursos de todos y disposición de servicio a la sociedad. No hacen parte de las virtudes exigibles a los candidatos ni la castidad, ni la fidelidad conyugal, ni otras virtudes de las que componen el ideal de un comportamiento personal.

Además, la publicación de esta clase de materiales le da a las campañas un ambiente de sordidez insultante para el público y de dañino impacto sobre el certamen democrático de las elecciones.

Es sin embargo un material atractivo para el periodista, cuando no existe capacidad para informar en profundidad sobre el evento electoral. Puesto que es  información fácil y atrae consumidores de información, se multiplican los pretextos: defensa de la moralidad pública, o de la integridad del candidato ideal. Argumentos  que buscan la legitimación de una publicación que no le hace bien a nadie y que sí daña a todos.

Documentación.

Los procesos electorales libres y equitativos requieren de un alto grado de libertad en materia de expresión. Ella es vital para que los ciudadanos puedan debatir y conocer en profundidad a los candidatos, sus ofertas y valorar su propia decisión.  El debate democrático permite profundizar la discusión pública de los programas y las propuestas.  Y los electores, en la medida en que se permite su participación pública, pueden alimentar o esclarecer la polémica..

Es por ello que la restricción de la disidencia inhibe la política electoral.  La represión de la opinión puede hacer que los disidentes salgan de los cauces legítimos de la participación política y opten por medios de protesta violentos.  La expresión es un mecanismo para desarrollar la tolerancia por la diversidad y permite que los disidentes tengan presencia en el escenario público y por tanto puedan contar con la posibilidad de convencer a los ciudadanos de las bondades de sus propuestas.

Las disidencias, incluso de aquellos que están en contra de las norma, deben tener la posibilidad de expresarse para que las personas y sus ideas se sometan al debate público. De este modo las opiniones se contrasten y validen de modo colectivo, y en el caso de las elecciones la responsabilidad regrese a los que tienen la soberanía.

El mundo de la idea y la propuesta es un horizonte que hay que abonar para construir opciones que aumenten la posibilidad de la expresión y el derecho a la información en el conjunto de la sociedad. Esta tarea está llena de conflictos, amenazas e insatisfacciones, pero es el camino para que las sociedades, de modo permanente, construyan cotidianamente su propia democracia y las pongan a prueba en el debate público.

Carlos Correa.
Prensa y Elecciones. Ipys, Caracas 2004, pp.139,140.

Publicado por: Javier Darío Restrepo en ago 11, 2009 12:01

Tomado de : http://eticasegura.fnpi.org/2013/04/16/10-preguntas-que-todo-periodista-debe-hacerse-al-cubrir-unas-elecciones/

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