José Mujica: el “revolucionario” que internacionalizó a Uruguay

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José "Pepe" Mujica - Ex Presidente de Uruguay
José «Pepe» Mujica – Ex Presidente de Uruguay

Montevideo

Reducir la pobreza del 40 al 11 %, mejorar la distribución de la riqueza y dejar un nivel de desempleo “históricamente bajo” -6,5 % en diciembre- son las tres bazas económicas de una un presidente revolucionario que internacionalizo a Uruguay, que lo colocó en la agenda pública, gracias a sus actos de Gobierno, con alto sentido común.

El exguerrillero anticapitalista José ‘Pepe’ Mujica dejó la presidencia de su país, elevado a la categoría de ídolo mundial por su austero estilo de vida, su rechazo al protocolo y sus decisiones más allá de su rol como Jefe de Estado, que le valió la admiración de sus colegas en América Latina, Europa e incluso el presidente de los Estados Unidos Barack Obama.

Cuando Mujica en calidad de presidente, de 79 años, se aproximó al atril de la Cumbre sobre el Clima Rio+20 de 2012 en representación de un país -de poco más de 3,4 millones de habitantes- nada hacía pensar al más optimista que su discurso traspasaría fronteras en internet.

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“Que estamos vivos por milagro y nada vale más que la vida. Y que nuestro deber biológico es por encima de todas las cosas respetar la vida e impulsarla, cuidarla, procrearla y entender que la especie es nuestro nosotros”, exclamó entonces Mujica entre otras afirmaciones que lo encumbraron a profeta de un modo de vida más sencillo, natural y feliz.

Así fue como el planeta conoció a Mujica. Más adelante se sumaron  las crónicas y reportajes de miles de periodistas de los cinco continentes, desde Montevideo   describieron a un mandatario  que vivía en una granja humilde a las afueras de la ciudad, que cultivaba flores, que donaba el 90 por ciento de su salario para construir viviendas sociales y que manejaba un Volkswagen ‘escarabajo’ de 1987.

Acompañado por su mujer, la senadora Lucía Topolansky, también exguerrillera tupamara, y su perra Manuela, de tres patas, apareció Mujica  retratado en los diarios del planeta sentado en el jardín de su casa como un abuelo sabio, calzado con sandalias y con los pantalones arremangados.

Con la economía uruguaya creciendo a buen ritmo, un trabajo que dejó en manos del vicepresidente Danilo Astori, Mujica se centró en profundizar las políticas sociales que pronto lo pondrían en la boca de sus compatriotas, de los analistas políticos del continentes e incluso de sus contradictores. Sus actos de Gobierno fueron contundentes y sus palabras, una lección de vida para quienes los escucharon.

Al hablar de decisiones. Estas son las más trascendentales .Primero fue la legalización del aborto a finales de 2012, después, en agosto de 2013, firmó la ley del matrimonio homosexual y, por último, a finales de ese año 2014, la de la compraventa y cultivo doméstico de la marihuana, la más comentada por tratarse de un proyecto pionero en el mundo para combatir el narcotráfico.

“Más allá de estas populares leyes, la verdadera cruzada vital del ‘Pepe’ fue contra los altos niveles de consumo de la sociedad actual y el sistema contemporáneo que, según sus palabras, “necesita permanentemente que la economía crezca” para que “la capitalización continúe”.

A pesar de haberse convertido en una figura icónica, erradicar el “consumo exacerbado” se torna una misión utópica, puesto que incluso en su Uruguay, la cárcel en la que pasó sus años de prisión, ahora luce reconvertida en uno de los principales centros comerciales de Montevideo.

Es decir, una presidencia tan peculiar deja una marca. La tarea de su sucesor Tabáre Vásquez no será fácil. Mujica puso un punto muy alto y dejó a Uruguay, en la mira de la comunidad internacional. Con reservas económica alta. Con la construcción de un sentir nacional, que hoy traspasa sus límites geográficos. Esta historia, aún está por escribirse. Más allá que “Pepe”, ya no sea presidente.

Por Carlos Villota Santacruz
Especial para MIPUTUMAYO.COM.CO
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Categorías Opinión