Franco Romo y las Variantes

Agustín Ordoñez G. - Presidente de la ASEP

Franco Romo Lucero es un personaje conocido en el departamento por su dedicada y apasionada defensa de las vías para el Putumayo, principalmente las variantes San Francisco – Mocoa y Santiago – El Encano, temas a los cuales les ha dedicado mucho tiempo y esfuerzos y sobre los cuales ha escrito y hablado bastante durante toda su vida profesional y política. Hace varios años, sus planteamientos en contra de la pavimentación del actual trayecto Santiago – El Encano y su férrea oposición a la ejecución de dicha obra, generaron una gran polémica en casi todo el Putumayo, sobre todo en el Alto, que lo colocaron en la picota pública.

En aquel entonces (y siempre) expuso razones de carácter topográfico, geológico, ambiental y ecológico, en las que fundamentaba la inconveniencia de la obra y la necesidad de la construcción de la variante entre estos dos puntos, en lugar de la pavimentación. Para defender su posición y su teoría, interpuso una Acción Popular que buscaba detener y cancelar la ejecución del contrato, lo que desencadenó una airada reacción de mucha gente en su contra y la organización de la comunidad para defender la pavimentación. Producto de esta reacción en el Alto Putumayo se organizaron comités, se realizaron asambleas, manifestaciones y marchas. A la postre la presión de la comunidad triunfó y se impuso sobre la Acción Popular que fue negada, dando vía libre a la ejecución de la pavimentación. Su posición y oposición le significaron ser señalado como enemigo de la región y declarado persona no grata. Hechos que nunca han logrado modificar su posición ni su forma de pensar y de hablar.

Aunque algunos pensábamos y quizá sabíamos que los argumentos de Franco Romo con relación al trayecto y a la variante tenían mucho de peso y razón, lo cierto es que todos creíamos que “más vale pájaro en mano que cien volando” y nadie quería correr el riesgo de perder una plata y un contrato que ya estaban asignados, para embarcarnos en la aventura de pelear por una variante a la que entonces no se le miraba ninguna garantía de éxito.

Hoy, después de varios años, cuando la pavimentación no se ha terminado y la gente se pregunta por qué, la teoría y argumentos de Franco Romo vuelven a surgir y a generar polémica, pero ya no por cuenta de él, sino y nada menos que por el propio Instituto Nacional de Vías – INVIAS, el cual ha planteado, en términos generales, que existen inconveniencias técnicas y ambientales para la pavimentación y que se debe pensar en una variante, o sea lo mismo que siempre ha expresado el Ingeniero Romo.

En este orden de ideas nos asaltan dos inquietudes obvias: o el Gobierno Nacional no quiere terminar la pavimentación o el INVIAS está en lo cierto. En el segundo caso lógicamente significaría que también Franco Romo Lucero tenía y tiene la razón, aunque quizá el camino que escogió para hacerse oír no haya sido el más acertado.

Los habitantes del Alto Putumayo y de todo el departamento seguimos anhelando que se concluya la obra, pero la posición que hoy asume el INVIAS o sea el Gobierno, genera inquietud y duda, por cuanto las razones que argumenta podrían ser técnicas y científicas y no necesariamente el simple capricho de algún funcionario del Instituto, a quien también ya se está declarando persona no grata. Esto sin el ánimo de defender al funcionario o al gobierno, ni más faltaba.

No se puede desconocer el trabajo y gestión que lograron la pavimentación de esta vía ni la importancia que tiene para los putumayenses. Pero hay que mencionar algo que tampoco es un secreto para nadie. Independientemente de quien tenga la razón y de que la obra se termine o no, no se puede ocultar que este es un tramo que tiene serias dificultades para un tránsito rápido, fluido y seguro, que no ha permitido un ahorro significativo de tiempo en su recorrido. Decir esto no significa oposición a la terminación de la pavimentación, que quede claro.

Estas dificultades técnicas que presenta esta vía se vuelven más evidentes y serias si se piensa que la construcción de la variante San Francisco – Mocoa ya se inicio y que su proyección en el corto plazo determina que el transporte entre Ecuador – Pasto – Bogotá y viceversa se hará pasando por Mocoa. ¿Será que las enormes tracto mulas y los grandes buses de pasajeros podrán transitar sin dificultades por el actual trayecto pavimentado Santiago – El Encano?

No creemos que la respuesta y la solución que hoy espera el Putumayo sea declarar más personas no gratas, porque no sirve de nada. Lo que requiere este momento y esta situación son dirigentes y autoridades con capacidad para resolver problemas y gestionar ante el gobierno central la toma de decisiones oportunas, acertadas y adecuadas a nuestras necesidades. Ojala se logre terminar la obra, pero, si es que definitivamente se descarta la variante, se debe pensar también en que el trayecto requiere de varias rectificaciones y adecuaciones.

AGUSTIN ORDOÑEZ GONZALEZ

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