El «oro verde», ejemplo de sostenibilidad y subsistencia de comunidades colombianas


El «oro verde», ejemplo de sostenibilidad y subsistencia de comunidades colombianas

A través de técnicas artesanales de extracción del oro, una población afroamericana ha encontrado la forma de conservar una de las zonas biogeográficas más importantes del mundo y obtener recursos económicos para su subsistencia.

Como si el tiempo no hubiera pasado y la modernidad nunca hubieran llegado a la selva húmeda de la región de la costa pacífica de Colombia, aún es posible ver allí comunidades enteras buscando “pepitas” de oro en las orillas del río con las tradicionales bateas –recipientes de barro, no muy hondos-.

Ésa era la forma de minería artesanal que las comunidades de indígenas y de esclavos africanos libertos utilizaban antes de que la producción minera a gran escala llegara a una de las regiones más ricas en biodiversidad del mundo; ahora es la técnica con la que se extrae el “oro verde”, un oro denominado así porque su extracción permite conservar el medio ambiente.

El oro verde de Colombia es tan dorado como cualquier otro, pero tiene un valor agregado no tangible, que paga el consumidor final y que permite a los mineros obtener la mayor parte de las ganancias de la venta, todo lo contrario con lo que sucede en la cadena de las grandes explotaciones mineras. El excedente económico hace viable una extracción que requiere mucho más tiempo y esfuerzo humano que la minería convencional, pero que asegura la sostenibilidad de las aguas y los bosques de la región.

La idea de apoyar a las comunidades locales en su extracción manual y comercializar este oro como producto “verde” en los mercados estadounidenses y europeos surgió a finales de 1999, cuando un grupo de profesionales de Medellín idearon esta iniciativa que se puso en marcha un año después en coordinación con los Consejos Comunitarios Mayores de Condoto y de Tadó –las poblaciones negras que extraen el oro-, de la Fundación las Mojarras y de la Fundación Amigos del Chocó.

Porque, además de ser una minería compatible con la conservación ambiental, la extracción del “oro verde” supone el empoderamiento de las comunidades de su propio desarrollo. De hecho son los Consejos Comunitarios los que deciden cuándo y cómo se extrae el oro y los que permiten el beneficio comunitario, y no individual, de su venta.

El “oro verde” es certificado por el Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico y supone, entre otros requisitos, no hacer cambios drásticos en los ecosistemas, no utilizar químicos nocivos, asegurarse que las áreas explotadas deben obtener estabilidad ecológica en los tres años siguientes, restablecer la capa orgánica removida, controlar los sedimentos aportados a las fuentes hídricas, establecer indicadores de biodiversidad en las zonas donde hay extracción y tener el pleno consentimiento de los Consejos Comunitarios para realizar la actividad minera.

Minería Sostenible

El departamento del Chocó es una de las regiones de Colombia más rica en minerales y una de las regiones más diversas del mundo, un pulmón que ha visto cómo su riqueza ha sido paradójicamente la causa de su extrema pobreza. Durante mucho siglos fue una región olvidada, que contaba con presencia de un grupo pequeño de indígenas y a la que fueron llegando grupos de esclavos africanos que se radicaron allí. Pero sólo comenzó a ser visible cuando los colonizadores descubrieron la valía de sus suelos. A partir de 1900 comenzó una explotación minera industrial (con dragas y maquinaria pesada) que continúa hasta hoy y que no se ha visto reflejada en el desarrollo de la población, una de las más pobres de Colombia.

La explotación minera convencional, es decir, la mecanizada, genera 400 toneladas diarias de sedimento en las fuentes hídricas que terminan por cambiar los cauces del agua, crea zonas de aguas estancadas que posibilitan el desarrollo de enfermedades endémicas, hace migrar especies que permanecen en la zona y supone la tala de 360 hectáreas de bosque cada año, entre otros efectos sobre el medio ambiente.

La minería artesanal del “oro verde” no sólo evita las consecuencias anteriores, también es beneficiosa para las comunidades porque no tienen que usar químicos y, al ser económicamente más beneficiosa para los mineros, es una buena alternativa para impedir la propagación de cultivos ilícitos.

Según la Corporación Oro Verde, la extracción artesanal aprovecha de forma sostenible los suelos, cuida la vida de los ríos y quebradas y permite que las comunidades se aseguren su alimentación diaria.

La extracción y venta de “oro verde” le ha permitido a algunas comunidades del Chocó utilizar el conocimiento que tienen de la minería sin depender de las grandes firmas mineras, recibir mayores beneficios económicos y cuidar de una de las zonas biogeográficas de mayor valor en el mundo.

Coorporación Oro Verde
http://www.greengold-oroverde.org/loved_gold/
Instituto de Investigaciones Ambientales del Pacífico
Canal Solidario 2004

Judy Maritza Cuenca Diaz –


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    Gracias Luis Carlos por publicar esta información la cual considero es valiosa para ayudar a orientar a las personas dedicadas a la minería en nuestro querido Departamento del Putumayo en estos momentos en los cuales necesitan de alternativas para seguir desarrollando la labor que les ha dado y les da el sustento diario para sus familias.

    Es muy importante que este tipo de información se haga llegar personalmente o por los diferentes medios de comunicación a las comunidades interesadas, recordemos que en estas comunidades muchas personas no saben leer o escribir además no tienen acceso a internet, como cuídanos que queremos un mejor pais para nuestros hijos es nuestra responsabilidad moral hacer que la información llegue a quienes la necesitan, nosotros que tuvimos la oportunidad de ir a una escuela, colegio, universidad podemos orientar a las comunidades en su organización para que no estén solas y desamparadas, recordemos que una sola golondrina no hace verano. Esta es una forma de ayudar en la erradicación de la ignorancia en nuestro pais. Nuestras comunidades necesitan de nuestros conocimientos!

    Un fuerte abrazo

    Judy Maritza Cuenca

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