La tragedia: Compra de votos


Fuente: Periódico Socivil

En el proselitismo político pasamos de las promesas falsas a la compra de votos. La corrupción política toca los bordes de la destrucción de nuestra sociedad. Cuando el pueblo parece acercarse más a la cultura política, aparece en el escenario de las campañas partidistas una nueva deformación social con mucho éxito: la compra de votos.

Este nuevo embate a la libertad, cierra de tajo las posibilidades de alcanzar, por la vía de las buenas ideas y las propuestas con sentido social, es decir a través de la democracia, el poder público para el beneficio del país y sus regiones, y nos pone frente a una situación en donde como en una subasta, obtiene el poder político quien tenga la mayor posibilidad de pago, sin importar quién sea o qué busque.

Así, todos aquellos que en forma criminal “venden” su voto se convierten en los cómplices de la corrupción, el deterioro de las instituciones y la descomposición social, con consecuencias tan graves como el deterioro de la salud, la educación, la oferta de empleo, y en general el aumento de la pobreza, la exclusión, la mendicidad y la violencia. Con el agravante de que el origen de los dineros para la compra de votos son: el robo del erario público, del despojo de las tierras, el desplazamiento y la muerte de miles de campesinos del país.

Todo esto parece una premeditación de los capitalistas del país para arrebatarle a los pobres, una de las pocas opciones que tienen para cambiar su propio destino, que es “el derecho a elegir y ser elegidos”.

Es cierto, que el ejercicio de la política en Colombia es sinónimo de corrupción, de injusticia social, de enriquecimiento ilícito, del mantenimiento de algunas familias y pequeños grupos en el poder; aún así, la salida que como pueblo tomemos no puede ser la más infame, letal y desesperanzadora como dar nuestro voto por unos pesos ó cualquier cosa parecida.

“Es claro que muchas personas en vista de la forma en que es manipulada la sociedad y en donde por encima de las reglas de juego social y la ética priman los intereses económicos o el de los violentos, habrán pensado o recurrido al incumplimiento de estas reglas, y sin darse cuenta con dicha actitud han trenzado en su cuello el lazo que terminará ahorcándolos, ya que el incumplimiento de las reglas de juego social, como no elegir a conciencia con su voto, solo abona el terreno para que la trampa y la corrupción crezcan, y éstas ya tienen propiedad y manejo por parte de los corruptos. Es decir, están creando un mundo propicio para la corrupción y por esa vía para la destrucción de la sociedad…

La sociedad está abierta y urgida por una conducción política sincera y honesta, la cual solo podrá engendrar ella misma.”


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