La participación política de la Mujer Putumayense

Por estos días se me ha preguntado acerca de la participación política de la mujer putumayense. En éste artículo, trataré de presentar, brevemente, algunas consideraciones que me parecen importantes en relación con el tema.

A manera de introducción

La incursión activa de la mujer en política es relativamente reciente. En Colombia, solo hasta el año de 1954 se le reconoció su derecho al voto, el cual ejerció por primera vez en 1957. Sin embargo, a 57 años de la vigencia del derecho de la mujer al voto, en el quehacer político, todavía existe una enorme la distancia que las separa de los hombres quienes siguen conservando condiciones privilegiadas. Por ejemplo, los resultados del “Pacto para la inclusión efectiva de la mujer en la política”, realizado el 2005 para que los partidos políticos incrementaran la inclusión de mujeres en sus listas para las elección al Congreso de la República en el 2006, no fueron los esperados. En el Putumayo, la participación política de la mujer no es la excepción de lo que sucede a nivel nacional.

Lo que fue lo que favoreció el ingreso de la mujer los espacios políticos

Fue el proceso de modernización el que favoreció su ingreso a niveles más altos de educación, preparación y mercado laboral. Por otro lado, ha sido su activa participación en diferentes movimientos y organizaciones sociales lo que le ha permitido exponer sus demandas y finalmente posicionarse en espacios políticos y de gobierno. Pero definitivamente fue el derecho al voto el que le abrió las puertas para entrar en el ámbito político y las entidades del Estado donde se toman decisiones.

Algunos datos de la participación de la mujer en cargos y corporaciones de elección popular en el Putumayo

Para el periodo 2004-2007, para gobernador fue electo un hombre y ninguna mujer fue encargada del cargo por destitución del titular. Para el mismo periodo, para la Asamblea Departamental solo una mujer fue electa como diputada, lo que equivale al 7.6% del total de la composición de la Asamblea Departamental.

Para el periodo 2008-2011, para el cargo de gobernador nuevamente se eligió a un hombre y, de igual manera, todos los encargos por suspensión y destitución del titular recayeron sobre miembros del sexo masculino, además, el 100% de la Asamblea Departamental está compuesta por hombres. En cuanto a las alcaldías, solo el 15,4% es ocupado por mujeres (Orito y Puerto Caicedo) y el porcentaje de mujeres integrantes de los concejos municipales es de apenas del 13.6%, porcentaje que está muy por debajo del establecido por la Ley de cuotas de participación de la mujer (Ley 581/2000).

Para mayor claridad, veamos las tablas 1 y 2 que presento a continuación:

TABLA No. 1

Número y porcentaje de alcaldes hombres y mujeres por municipio en el Putumayo
Periodo 2008-2011
Periodo 2008-2011

Municipio Hombres Porcentaje Mujeres Porcentaje
Santiago 1 100% 0%
Colón 1 100% 0%
Sibundoy 1 100% 0%
San Francisco 1 100% 0%
Mocoa 1 100% 0%
Villagarzón 1 100% 0%
Puerto Guzmán 1 100% 0%
Puerto Caicedo 1 100%
Puerto Asís 1 100% 0%
Puerto Leguízamo 1 100% 0%
Orito 1 100%
Valle del Guamuéz 1 100% 0%
San Miguel 1 100% 0%
Totales/Promedios 11 84.6% 2 15.4%

De un total de 13 alcaldías, solo 2 de ellas (15.4%), Orito y Puerto Caicedo, son ocupadas por mujeres, las 11 restantes (84.6%) son ocupadas por hombres.

TABLA No. 2
Número y porcentaje de concejales hombres y mujeres por municipio en el Putumayo
Periodo 2008-2011
Municipio Total Hombres Porcentaje Mujeres Porcentaje
Santiago 9 9 100% 0 0%
Colón 9 7 77.8% 2 22.2%
Sibundoy 11 10 91.0% 1 9.0%
San Francisco 9 8 88.9% 1 11.1%
Mocoa 13 11 84.7% 2 15.3%
Villagarzón 13 10 77.0% 3 23.0%
Puerto Guzmán 13 12 92.4% 1 7.6%
Puerto Caicedo 11 10 92.0% 1 9.0%
Puerto Asís 15 11 73.4% 4 26.6%
Puerto Leguízamo 11 11 100% 0 0%
Orito 13 10 77.0% 3 23.0%
Valle del Guamuéz 13 9 69.3% 4 30.7%
San Miguel 13 13 100% 0 0%
Totales/Promedios 153 131 86.4% 22 13.6%

De un total de 153 concejales en los municipios del departamento del Putumayo, el número de mujeres concejales es de 22 que representa el 13.6%, mientras que el de los hombres concejales es de 131 que representa el 86.4%. Estas cifras nos dicen que en el Putumayo la participación de la mujer en las corporaciones públicas de elección popular es supremamente baja. También dejan ver que en los municipios de Santiago, Puerto Leguízamo y San Miguel la mujer no tiene representación, lo que permitiría abrir un interrogante ¿Será que esos datos coinciden con la existencia o persistencia de una cultura machista?

Curiosamente, el municipio del Valle del Guamuéz es el municipio donde la mujer tiene la mayor representatividad en el concejo municipal, de 13 concejales, 4 son mujeres, lo que equivalen al 30.7 del total de sus integrantes, constituyéndose así, en el único municipio que en el Putumayo supera el porcentaje establecido por la Ley de cuotas de participación de la mujer en los niveles decisorios de las diferentes ramas y órganos del poder público, de conformidad con los artículos 13, 40 y 43 de la Constitución Política de Colombia. Le siguen los municipios de Puerto Asís, Orito, Villagarzón y Colón, todos ellos con porcentajes superiores al 20%. En los demás municipios, el porcentaje de participación de la mujer en la integración de los concejos municipales está por debajo del 20% y el 10%.

En conclusión: en el departamento del Putumayo, la participación efectiva de la mujer en cargos y corporaciones de elección popular es todavía supremamente baja. La pregunta a hacerse sería: ¿Cuáles son las causas de la baja participación política de la mujer putumayense?

Que se ha identificado en relación con la participación política de la mujer

  1. Persistencia de la cultura machista que hace que tanto en lo político como en lo institucional, exista una velada discriminación hacia la mujer. El discurso es de igualdad de oportunidades pero la realidad es totalmente diferente.
  2. A la mujer no se le ha valorado plenamente su capacidad para el ejercicio político-administrativo.
  3. No existe voluntad política real de los dirigentes de los partidos para lograr la igualdad efectiva de las mujeres en los cargos de elección popular.
  4. Es escasa la promoción y la motivación que hacen los partidos políticos para que las mujeres participen como candidatas en los procesos electorales.
  5. Existe en las mujeres cierto temor para participar en listas para cargos y corporaciones públicas de elección popular, de ahí que su presencia y representación en las más altas dignidades del Estado, antes que avanzar tal parece que va en franco retroceso.
  6. La participación política de la mujer se reduce a actividades proselitistas, entre otras: acompañamiento a los candidatos, preparación de eventos, visitas puerta a puerta, pegar afiches, entrega de propaganda política, atención al público, participación en diferentes eventos, miembros de diferentes comités, preparación de alimentos, ornamentación y finalmente como “jaladoras” el día de las elecciones.
  7. El porcentaje de mujeres que aspira a cargos de elección popular o a corporaciones públicas está por debajo del 30% establecido por la ley de cuotas, porcentaje que se ha incorporado a los estatutos de los partidos pero que ha quedado en letra muerta.
  8. En las listas para cargos de elección popular o corporaciones públicas, persiste la brecha entre hombres y mujeres.

Que se puede hacer

  1. Continuar avanzando en el proceso de superación de la cultura machista, causante de discriminación, para lograr una efectiva igualdad de oportunidades para hombres y mujeres, reconociendo en ellas su capacidad, tanto personal como profesional, para el desempeño de funciones político-administrativas.
  2. Propugnar para que, al interior de los partidos y los movimientos políticos, la dirigencia asuma el compromiso real de promover la participación de la mujer en la organización de sus respectivas colectividades, así como también, en la conformación de listas a cargos y corporaciones de elección popular.
  3. Superar el estigma del rol tradicional de la mujer y atreverse a buscar posicionamiento tanto al interior de los partidos y movimiento políticos como en los cargos y corporaciones públicas.
  4. Elevar el nivel de conciencia política para que, a través de la fuerza y objetividad de sus ideas y programas, se supere el miedo a participar como candidatas en los procesos de elección popular, aceptando que si no participa se autoexcluye y pierde la oportunidad para seguir cerrando la brecha existente entre hombres y mujeres.
  5. Las mujeres son las que deben tomar la iniciativa, no esperar que la postulación a cargos de elección popular les llegue, hay que buscar la postulación e inscripción de sus nombres para cargos de elección popular, pues, en la medida se postulen más mujeres a cargos de elección popular, mayores serán las probabilidades de que resulten elegidas.
  6. Aprovechando su potencial electoral, igual o superior al de los hombres, a la mujer le corresponde aprovechar las oportunidades que le brinda la democracia tanto al interior de las colectividades como en las instituciones del Estado, sus votos cuentan en la elección de candidatos y candidatas de los partidos políticos.

Consideraciones finales

De ninguna manera se debe entender que se trata de ahondar diferencias o enfrentar entre sí a hombres y mujeres. Se trata de entender y aceptar que las oportunidades están dadas tanto para los hombres como para las mujeres y que como tal, se deben aprovechar pensando siempre en función social.

Las mujeres, en la búsqueda de su posicionamiento político y administrativo, deben someterse a los procedimientos establecidos por la ley y por los estatutos de sus partidos políticos correspondientes.

Para lograr mejores oportunidades y niveles de desarrollo y crecimiento con equidad, hay que llenarse de todo el positivismo y la confianza que fuere necesaria.

Jaime Erazo
Buenos Aires, 1 de abril del 2011

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