Por : ElEspia / Jairo Figueroa
Corrió la versión en redes sociales de que la administración municipal, encabezada por el alcalde Carlos Piedrahíta, estaría contemplando la realización de un día sin carro y sin moto en Mocoa.

Sin embargo, la propuesta no cayó bien entre varios ciudadanos, quienes consideran que el verdadero problema de movilidad en la capital putumayense no está en la cantidad de vehículos circulando, sino en la falta de espacios adecuados para estacionarlos.
La crítica apunta a que el centro de la ciudad se ha convertido en un gigantesco parqueadero al aire libre. Motos y automóviles ocupan andenes, esquinas y zonas destinadas al tránsito peatonal, dificultando la movilidad de quienes recorren diariamente el casco urbano.
Para muchos habitantes, medidas como un día sin carro serían apenas un paño de agua tibia frente a problemas de fondo relacionados con el ordenamiento urbano, la movilidad y hasta la seguridad. La pregunta que surge es por qué, en lugar de restringir temporalmente la circulación, no se avanza en soluciones permanentes que permitan descongestionar el centro.

Algunos ciudadanos señalan que existen espacios que podrían ser habilitados mediante alianzas entre el sector público y privado para la creación de parqueaderos con tarifas accesibles. También recuerdan que numerosos funcionarios y trabajadores de distintas entidades dejan sus vehículos estacionados durante toda la jornada laboral, ocupando espacios que podrían servir para la rotación de usuarios y visitantes.
Incluso vuelve a mencionarse un amplio lote ubicado en pleno centro de Mocoa, hoy abandonado y convertido en un foco de maleza que denota la falta de autoridad para intervenir espacios estratégicos de la ciudad. Algunas voces que ya comienzan a sonar de cara a las elecciones de 2027 plantean que el municipio estudie mecanismos administrativos para recuperar ese terreno y destinarlo a proyectos que ayuden a resolver el déficit de estacionamiento que hoy afecta al centro de la capital.
En cuanto al argumento ambiental, varios ciudadanos consideran que Mocoa no registra niveles de contaminación vehicular comparables con los de las grandes ciudades del país. Por ello, insisten en que la discusión no debería centrarse en prohibir por un día la circulación de carros y motos, sino en implementar medidas permanentes que mejoren la movilidad y el aprovechamiento del espacio público.
La pregunta queda planteada para el alcalde Carlos Piedrahíta: a un año y medio de gobierno, ¿cuál es la solución estructural para el problema del parqueo y el desorden vehicular en Mocoa? ¿Existe una propuesta concreta para organizar la ciudad o será una tarea que quedará en manos de quien resulte elegido el 31 de octubre de 2027?

Porque organizar una ciudad no consiste únicamente en expedir decretos o restringir temporalmente la movilidad. También implica recuperar espacios públicos invadidos, garantizar andenes para los peatones, ordenar el comercio y generar alternativas reales para que los ciudadanos puedan estacionar sus vehículos sin convertir las calles del centro en un inmenso parqueadero.
El reto está servido. La ciudad espera menos anuncios y más soluciones.