Bienestar Familiar aporta a la reivindicación de una lucha histórica con la implementación de modelo propio en Putumayo

ICBF

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Bienestar Familiar y la Asociación AMPII CANKE lanzaron en Valle del Guamuez, el modelo propio de educación inicial, una reivindicación histórica para fortalecer la atención a la primera infancia, su relación con el territorio, la espiritualidad y la comunidad,preservando la identidad cultural, ygarantizando los derechos de las niñas y niños desde su gestación.


Este modelo denominado «Cantos ancestrales en la formación de semillas para la vida»representa la materialización de años de lucha colectiva. Hoy, el Bienestar Familiar, junto con la asociación AMPII CANKE, abre un camino para que la niñez fortalezca su identidad, reconozca su esencia y se prepare para asumir la vida con responsabilidad, autonomía y en armonía con su entorno, cosmovisiones y planes de vida de sus pueblos indígenas.



En total son 17 comunidades indígenas de San Miguel, Valle del Guamuez y Orito, en Putumayo y reúne la diversidad cultural de los pueblos awá, cofán, embera chami, nasa y kichwa, como una oportunidad para reafirmar la identidad cultural mediante prácticas ancestrales, espacios de encuentro familiar y comunitario, y procesos organizativos significativos, rescatando las culturas, saberes y cosmovisiones ancestrales.

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Al respecto, la directora general del Bienestar Familiar, Astrid Cáceres dijo que: «Esto que ustedes construyen hoy es un camino que debería construir cada comunidad. No solamente cada pueblo indígena o cada consejo comunitario afro, sino también cada barrio, cada vereda. Y significa que cada comunidad donde están los niños, los padres, las maestras, la señora que vende el pan, el otro que produce artesanías, se sienten a pensar cómo es el desarrollo infantil de sus niños. Si la comunidad no se reúne a pensar sobre los chiquitos, sobre la gestación, sobre el parto, pues tampoco va a tener un sistema de cuidado comunitario», puntualizó.

La implementación de esta propuesta conjunta representa también el cumplimiento de un compromiso establecido en el Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026 «Colombia, potencia mundial de la vida», como una apuesta estratégica orientada a la atención diferencial, el reconocimiento de los modelos propios de educación inicial construidos por las comunidades y el fortalecimiento de la primera infancia con enfoque intercultural.

Con este, ya son seis los modelos propios implementados durante el Gobierno del Cambio en los departamentos de Putumayo, Cauca y Tolima; además, se avanza en su construcción en Nariño, Chocó, Huila, La Guajira y San Andrés. Esto ratifica el compromiso con el reconocimiento y fortalecimiento de las prácticas culturales, espirituales y la integridad física de las comunidades desde la primera infancia.

Discurso completo de la directora general del Bienestar Familiar, Astrid Cáceres durante el lanzamiento del modelo propio «Cantos ancestrales»:

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Un saludo muy especial a los compañeros de la regional que están por allá, de la zonal, que vinieron a escuchar y atender el modelo propio. Taitas, un saludo muy especial, creo que el Taita querubín dejó una huella muy grande, no solo aquí, sino en muchas partes de Colombia y creo que lo que están lanzando hoy, lo que están trabajando ustedes es como esa protección de la memoria, de lo que no se nos puede olvidar, que tiene que ver con el desarrollo, el saber y lo que los niños y las niñas pueden tener.

Yo quiero arrancar por decirles que gracias, gracias por convocarnos hoy a este espacio, gracias maestro por haber presentado todo lo que presentó.

Frente al modelo, pocas veces nos da tiempo de detallar algunas cosas tan importantes como los ejes, como lo que implica la sabiduría dentro del modelo de desarrollo infantil. Gracias por lo que nos han presentado, gracias a los niños y niñas que se presentaron y que ya deben estar en otro espacio. Yo quisiera resaltar varias cosas.

Lo primero es que, dentro de nuestra ruta, de lo que queríamos para transformar esa concepción del ICBF a volverla a lo que nosotros hemos denominado Bienestar Familiar, estaba eso. Uno de los pedidos más grandes cuando llegamos al gobierno era que las comunidades pudieran tener su propia forma y visión de atender el desarrollo infantil. Que no los metiéramos en las cajitas que históricamente se han denominado modalidades y que eran únicas y en las que no podían proponer ni construir.

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Quisimos cambiar eso. La maestra Julie, nuestra directora de Primera Infancia está aquí para eso, con esa experiencia que tiene. Y en diciembre del año pasado creamos unas subdirecciones donde entró el mayor Juan Carlos Muchavisoy a coordinar lo que es la subdirección de modalidades Propias e Interculturales.

Pero esto que ustedes construyen hoy es un camino que debería construir cada comunidad. No solamente cada pueblo indígena o cada consejo comunitario afro, sino también cada barrio, cada vereda. Y significa que cada comunidad donde están los niños, los padres, las maestras, la señora que vende el pan, el otro que produce artesanías, se sienten a pensar cómo es el desarrollo infantil de sus niños.

Para dónde quieren que vaya esa primera infancia y sobre todo para darle continuidad a la primera infancia. Esto que aquí está pasando es lo que debería ocurrir con cada comunidad. Por eso para nosotros es muy importante la organización de los pueblos, la organización de los barrios, de las veredas, la organización campesina, porque a medida que la gente se organiza, puede pensar los modelos, las formas y redefinir esas líneas homogéneas de la educación que nos hace que pensemos que la diversidad no cabe ahí.

Cada niño o niña necesita ese espacio de diversidad, esa raíz con la cultura. Y ustedes han elegido cantos ancestrales que me parecen maravillosos como una forma. Antes de ayer estuvimos con la comunidad Pijao y allá sí que la lengua se ha perdido.

Y recuperar la lengua para ellos es valiosísimo. Tenemos en Colombia por lo menos 34 comunidades indígenas en vía de extinción. Eso significa perder lo más valioso que tenemos. Cuando nosotros llegamos al gobierno pusimos el ojo en esas comunidades y dijimos aquí hay que rescatar eso porque la diversidad es lo único que nos hace sobrevivir en el planeta. Solamente a partir de entendernos como diversos, como interculturales, como con diferentes saberes. Y aquí lo curioso es que hay cuatro comunidades y cuatro cosmovisiones que confluyen en unas cosas, pero en otras no.

Y esas cinco cosmovisiones hacen mucho más rico el modelo porque los niños aprenden mucho más de lo que es el otro, del respeto por el otro y de la grandeza que tiene el otro. Entonces, hermoso que sea «Cantos ancestrales» porque la lengua es realmente lo más valioso y lo más importante. Por aquí lo decía la profe cuando se presentó.

Y la profe hablaba de que ella era la que enseñaba la lengua. ¡Qué cosa tan importante! Un pueblo que pierde su capacidad de comunicar en su propia lengua pierde muchos sentidos de lo que comunica su lengua. Una palabra no se traduce, se interpreta.

Y la interpretación tiene una cosmovisión en cada palabra. Eso como nos lo aprenden los chiquitos cuando ven que los adultos usamos los lenguajes y las palabras. Si yo digo aquí una palabra en castellano, no necesariamente se interpreta lo mismo en cofán o en cualquiera de las otras lenguas.

Lo mismo nos pasa con la comunidad wayuu, con la comunidad pijao. Y esa grandeza de sentidos y universos de sentidos es la que nos hace maravillosos. Yo no entiendo por qué tenemos que homogenizarnos si al contrario tenemos 64 lenguas maravillosas y una cantidad de pueblos con trajes, formas de sentir que nos hacen grandes.

Creo que esa convivencia, desde esa condición de iguales, como decía el mayor hace un rato, de gobierno a gobierno, nos hace entender que podemos hacer de este país otra cosa. Y aquí lo que se está construyendo de fondo es un sistema comunitario de cuidado de los niños. Aquí ningún niño puede ser maltratado porque la misma comunidad está pensando qué significa la violencia contra los niños.

Aquí ningún niño puede morir por desnutrición porque la comunidad está comprometida pensando qué significa la alimentación. Y ahí se nos fueron ahorita los dos compañeros de nutrición, pero hubieran estado felices de ver lo que tú decías sobre la alimentación sana, que eso es lo verdadero, lo que verdaderamente debe llegarle a los niños. Entonces, aquí se está construyendo algo que debería crecer en todo el país, que cada comunidad se reúna y construya su guía, su modelo.

¿Y cuál es el papel de nosotros como el Bienestar Familiar? Acompañar esos modelos, facilitarlos, hacerlos crecer y apoyar a las comunidades para que se organicen. Eso es un rol completamente distinto al modelo de operadores y de supervisiones. Es un modelo que tiene que ver con ser realmente aliados en la protección de los niños y las niñas.

A estos niños del pueblo cofán, del pueblo nasa, awá, kichwa, embera chami, todos de Ampii Canke, todos pertenecen a una organización y esa forma organizativa va a protegerlos. Porque aquí están los mayores, porque aquí están los profes y porque aquí están los del centro zonal. Y esa triada tiene que hacer que el universo de desarrollo de estos niños sea el mejor posible.

Ustedes no se imaginan qué riqueza ver a estos chiquitos aquí con este baile, pero además sentir que allá en su comunidad también lo pueden hacer, que en la vereda lo están construyendo, que tienen sabedores, que se deben llamar de otras formas. Pero bueno, ese fue el nombre que la institucionalidad acogió para respetar esa presencia de ellos. Eso no ocurre en la escuela tradicional, eso no ocurre en el barrio de Bogotá  y deberían ya ocurrir cosas parecidas, porque el privilegio que en este momento tienen los niños aquí es tener a tantos adultos pensando y acompañando el desarrollo infantil.

Nosotros y nuestro trabajo, ahí le digo mucho al centro zonal, el Bienestar Familiar, debe estar centrado mucho en los adultos. Protegemos los niños, pero los niños no están solos en el mundo; están en una comunidad, están en un barrio, están en una familia, y todo ese entorno es el que lo hace protector. Si nosotros pensamos que proteger a los niños es solamente dirigirnos a ellos, nos equivocamos.

Por eso hemos abierto esa noción del ICBF como una sigla a esa noción del Bienestar Familiar. Si está bien la comunidad, están bien los niños. Y nos toca reproducir estas reflexiones comunitarias sobre el desarrollo infantil.

Si la comunidad no se reúne a pensar sobre los chiquitos, sobre la gestación, sobre el parto, pues tampoco va a tener un sistema de cuidado comunitario, y entonces nos podemos impresionar mucho porque la señora que va a parir lo hace con la cuerda, pero resulta que es mucho más cómodo para muchas mujeres parir así que en el hospital, que la silla ginecobstetricia está hecha para que al médico le quede más fácil el parto, no para que a las mujeres les quede más fácil el parto. Pero, hay que reflexionar sobre eso, por eso necesitamos comunidades organizadas y por eso también necesitamos territorios en paz, si no, no lo vamos a lograr. ¿Por qué se logra aquí? Porque hay una organización, porque hay pueblos reflexionando, porque hay pedagogos haciéndonos pensar en esto.

Que lo llamemos objetivo general y específico es para que el ICBF nos entienda. Pero en el fondo son las líneas del plan de vida que tienen los pueblos y ese plan de vida debe verse reflejado. Poco a poco la institucionalidad va a entender que el plan de vida es lo que tenemos que apoyar y que nuestra tarea es apoyar eso, y que el recurso público está dispuesto para eso.

Lo hemos reflexionado bastante en el equipo. Aquí lo que se trata no es de defender los protocolos, se trata de defender la misionalidad. Y la misionalidad nuestra como institución es apoyar para que haya cuidado protector de los niños.

Y eso no lo puede hacer una institución sola, no lo puede hacer un ministerio, no lo puede hacer, no. Lo tiene que hacer la comunidad y el Estado tiene que entrar apoyando. Ese es el Bienestar Familiar que nosotros estamos poniendo sobre la mesa.

Llevamos tres años fuertes de cambio y esperamos que estos tres años fuertes sigan manteniendo esa estructura. Que ahora que por fin llegaron las comunidades con fuerza al Bienestar Familiar, nunca se vaya. Hagan de esto lo que han querido que sea.

Y nuestra tarea como funcionarios públicos es servir para que esto se logre. Esa es la misionalidad y eso es nuestra guía en la Convención de los Derechos del Niño, es la Constitución Política. Y eso pesa más que cualquier manual, lineamiento, modelo.

Sin embargo, están los documentos que han construido. Porque el lenguaje institucional dijo hagan documentos, pues hacemos documentos. Con lo que pensamos y lo que hacemos.

Porque la palabra escrita en castellano también abre puertas en una sociedad que ha sido tan occidentalizada como la que tenemos. Y ustedes lo han logrado. Han logrado un modelo basado en los cantos ancestrales.

Esto significa la música, el sonido, la palabra, el ritmo que nace desde la gestación, desde que se concibe. Tienen una concepción de juegos. Han presentado unos conceptos valiosísimos replanteados que valoramos hoy como Bienestar Familiar.

Entonces yo le voy a pedir a mi equipo de la zonal que vino hoy, que además es sábado y vinieron. Qué placer poder escuchar esto de las comunidades y que ustedes la acompañen. Que le den un fuerte aplauso al pueblo y a la organización Ampii Canke. Porque han logrado tejer este modelo propio. Y ahora le vamos a dar nosotros, desde el pueblo y desde los ancestros, también al centro zonal y a los equipos técnicos. Esto significa el tejido.

Porque solamente tejiendo de lado y lado es que logramos la protección. ¿Quién se beneficia en esto? Los chiquitos y esa nueva generación de niños. Que para mí va a ser la esperanza de que Colombia crezca en paz. Esa es la Generación para la Paz. Nos toca protegerla, nos toca cuidar el territorio. Porque un pueblo sin territorio no tiene piso.

Y nosotros tenemos territorio. Porque toda Colombia debe ser nuestro territorio. Hemos hablado con los pueblos arahuacos, con los wuayuu, con los pijaos, con los yucpa, con los kamentsá, los nasa, los kichwa, los embera chami.

Con todos los pueblos que están hoy tejiendo y trabajando con el Bienestar Familiar. Esa alianza tiene que cuidarse y tiene que mantenerse. Porque nosotros somos la medida en que crezcan los pueblos.

Y vean que se mueren menos los niños por desnutrición porque trabajamos con las comunidades, porque un programa de gobierno como el que escribimos, cuando trabajamos en esa versión del programa de gobierno, no se puede realizar si no tenemos una concepción comunitaria de trabajo.

Y es solo con las comunidades como se logra. Y son los pueblos los que trazan la ruta de lo que quieren.


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