Los riesgos para la democracia de que el presidente Petro ni Iván Cepeda hayan reconocido los resultados tras escrutinios de primera vuelta

ElTiempo

Pasada una semana, el primer mandatario ni su candidato han aceptado la derrota. Hay preocupación sobre la reacción en el balotaje.

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En la misma campaña electoral que pasará a la historia por la polarización y por su abierta e indebida participación en política en favor de su candidato, el senador Iván Cepeda, el presidente Gustavo Petro también está rompiendo otro dique fundacional en la democracia colombiana: el reconocimiento oficial del resultado de las elecciones presidenciales.

Una semana después de la derrota del petrismo ante Abelardo de La Espriella y tres días largos después de que terminaron los escrutinios y se oficializó el resultado –Abelardo le sacó 700 mil votos de ventaja a Cepeda y los dos van a la segunda vuelta el 21 de junio–, el presidente Petro sigue sin emitir un pronunciamiento público que reconozca la decisión de la mayoría de colombianos e insiste en su narrativa de un supuesto fraudeCepeda tampoco ha reconocido oficialmente el triunfo de De la Espriella, si bien el costo político de tratar de desconocer las elecciones –que revivió para muchos el fantasma de los métodos del chavismo para mantenerse en el poder en Venezuela– lo llevó a rectificar apenas horas después, cuando tuvo que salir a reconocer que no había ninguna evidencia de fraude.

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A pesar de que ambos señalaron que esperarían la declaración de los escrutinios, hecho que se produjo finalmente el jueves, tanto Petro como su candidato siguen guardando silencio sobre la legitimidad del triunfo del candidato de Defensores de la Patria. Solo ha habido reconocimiento tácitos, como el que hizo Aida Quilcué en sus declaraciones en el Senado, y otros pragmáticos, como la suspensión estratégica de la idea de promover una constituyente, un proyecto que está en el corazón del presidente Petro pero que espanta al centro político por los enormes riesgos que implica por la intención expresa de menoscabar el sistema de frenos y contrapesos establecido por la Constitución de 1991.

No reconocer los resultados, la derrota, implica un desconocimiento también de la legitimidad del adversario y representa un riesgo que podría derivar en violencia política”, advierte el analista Jairo Libreros. Agrega que se trata, sin embargo, de una estrategia consecuente con la narrativa de fraude, que ha sido totalmente desmontada tanto por el buen funcionamiento del sistema electoral como por los observadores internacionales pero que aún así persiste en los mensajes del jefe de Estado a sus bases.

Lejos de cumplir su papel de representar a todos los colombianos, el mandatario siguió utilizando actos oficiales para desafiar los llamados de instituciones como la Procuraduría y el Consejo de Estado para que no intervenga en política y ahora ataca con nombre propio al candidato de la oposición.

Sin reconocimiento oficial de los resultados y con los varios intentos por sembrar dudas sobre la legitimidad del proceso electoral, algunos cuestionan si el país no está viendo un adelanto a lo que se viene en la segunda vuelta presidencial si Iván Cepeda es derrotado de forma definitiva.

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Pese a la evidencia de la solidez y transparencia , la izquierda sigue ambientando la narrativa en contra de la Registraduría, la cual, a través de la cabeza de la entidad, Hernán Penagos, ha desmontado punto por punto los supuestos argumentos de fraude. “Los técnicos de la Registraduría han revisado las 5.300 mesas que el Gobierno ha querido que se verifiquen. En 5.119 de ellas, un candidato obtuvo menos de 300 votos, es decir, mucho menos del potencial de votantes de una mesa estándar en Colombia. En las demás se han obtenido votaciones superiores, lo que es absolutamente normal, porque existen censos de 500, de 800 y de 1.000 votantes en diferentes mesas, como, por ejemplo, en la mesa de Corferias, en Bogotá”, explicó el Registrador, quien hizo un llamado a los representantes de los partidos y a los auditores para que no distorsionen esa información.

La evidencia mata el relato del mandatario y de su candidato, más allá de que desde la campaña digan que sí reconocen los resultados. “Que el escrutinio oficial haya arrojado una coincidencia del 99,94 por ciento con los datos preliminares es, precisamente, una demostración de la solidez técnica e institucional del sistema electoral colombianoavalada además por más de 1.500 observadores internacionales. Ello debe ser motivo de confianza ciudadana y no de zozobra”, afirmó Erick Rincón, decano de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario.

La democracia y las instituciones entrarían en riesgo ante la posibilidad de que se replique la narrativa de desconocer los resultados también en la segunda vuelta. De la Espriella hizo un llamado a la comunidad internacional para que ponga los ojos en Colombia el próximo 21 de junio. “Requerimos el apoyo de la comunidad internacional, pues en esta nueva etapa del proceso el presidente Petro y su candidato decidieron violar la leydesconocer el resultado de las elecciones y utilizar el presupuesto público para intentar cambiar las cosas a su favor”, dijo.

“El Gobierno es el responsable de la gobernanzano es un invitado más a las elecciones”, advirtió Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), en diálogo con este diario.

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Libreros agrega que lo ocurrido durante la última semana es de suma preocupación. “Es una fractura a la legitimidad del proceso electoral, que nos indica de la transferencia pacífica del poder está en riesgo”.

En la misma línea se pronunciaron varios candidatos, entre ellos Sergio Fajardo: “Hace muchísimo daño (…) Nunca ha habido, de mi parte, un desconocimiento de las autoridades. Siempre he sido respetuoso y sigo siendo respetuoso. Lo que ha hecho el presidente Petro, al poner en duda el resultado electoral, es un daño muy grande y hace parte de una confrontación que Colombia no se merece y que es dañina por el lado que usted la mire”.

Gabriel Cifuentes, que es columnista de EL TIEMPO, apuntó que si bien es cierto que poca relevancia jurídica tiene que Petro y Cepeda se pronuncien sobre los resultados, pues ninguno de ellos declara la elección, al mismo tiempo hay un tema político muy problemático.

“Si Cepeda llega a perder en segunda vuelta y se desconocen los resultados estaríamos entrando en una fase de inestabilidad política y social inédita. Con ese mismo argumento surgió el M-19 en 1970, con ese argumento se podría reactivar la idea de una asamblea nacional constituyente, con ese argumento se podría convocar a movilizaciones masivas que nos lleven a un nuevo estallido social”, dijo Cifuentes, que llamó la atención por la falta de pronunciamiento del candidato para deslindarse de lo dicho por Petro.

Para Humberto de la Calle, exconstituyente y exsenador, varios factores han hecho que el país “marche hacia atrás en búsqueda de la democracia” luego de la jornada electoral. Menciona, por ejemplo, “los ataques anticipados y sin pruebas al organismo electoral” y la estrategia de agitar el “fantasma de un fraude, no se sabe con qué intenciones”.

múltiples voces, del sector privado, la academia y otras ramas del poder, han hecho un llamado a defender la democracia y al mandatario para que, a dos meses de dejar la Casa de Nariño, esté a la altura de la dignidad que ostenta, la mayor en nuestro país.

“Las controversias electorales deben tramitarse por las vías institucionales previstas por la Constitución. La confianza en las instituciones es un activo que Colombia siempre debe proteger”, dijo Natalia Gutiérrez, presidenta del Consejo Gremial, quien destacó la transparencia de la jornada del domingo.

Las alertas han llegado hasta Washington, que esta semana apareció finalmente en el radar de las elecciones con el “respaldo total del presidente Donald Trump” a un eventual triunfo de Abelardo De la Espriella. El Departamento de Estado, a través del subsecretario Cristopher Landau, advirtió que EE.UU. no solo está atento ante la activación de la maquinaria de compra de votos que ha sido denunciada en la Costa Caribe sino ante un eventual intento de desconocimiento de los resultados electorales. El presidente Petro y su ministro de la Política, Armando Benedetti, están ‘matriculados’ desde finales del año pasado en la temida ‘Lista Clinton’ y parecen ser destinatarios directos de las advertencias de la Casa Blanca.

Petro, en campaña

Algunos han enmarcado la incertidumbre frente al reconocimiento de los resultados como un juego político de un mandatario que está jugado en campaña. Erick Rincón agrega que esta postura de la Casa de Nariño,“responde a un cálculo estratégico orientado a la segunda vuelta del 21 de junio: mantener una atmósfera de incertidumbre puede funcionar como factor de movilización del electorado afín”.

Como nunca antes, la cabeza del Ejecutivo ha hecho evidente el interés porque elijan a su “ungido”. Ya se había notado en la gira que dio en el Caribe a una semana de la primera vuelta, pero se hizo completamente notorio este viernes, con su aparición en plaza pública desde Córdoba.

Petro lanzó su discurso más duro de toda la contienda electoral e hizo claro énfasis en dirigir sus señalamientos a Abelardo de la Espriella.

“Triste el país que con su propio voto popular lleva a los que esgrimieron las sierras eléctricas, despedazaron y metieron en hornos crematorios al pueblo. Triste el país si pretende llevar a los defensores de los genocidas a la Casa de Nariño. Triste el pueblo que quiera llevar al sillón presidencial al defensor del paramilitarismo”, dijo en plaza pública.

También habló del apoyo de Trump a De la Espriella y aseguró que hubo una traición del mandatario estadounidense a su compromiso de no participar en la contienda electoral colombiana. “Yo no lo acepto, me pueden meter 10.000 veces a la lista OFAC. Y si me quieren llevar preso, inténtenlo, pero no bajaré la voz, porque aquí, antes de que quieran llevarme preso, me querrán asesinar también si los espectros de la muerte vuelven a ganar y gobernar desde la Casa de Nariño”, fue otro de los apartados del discurso.

Para los expertos, el discurso dado en plaza pública el viernes prende aún más las alarmas si se le suma las posturas de descrédito a las elecciones y el no reconocimiento de los resultados. Aseveran que es un escenario de inestabilidad institucional del que no se tiene antecedentes en la historia moderna del país

“El presidente Gustavo Petro está fuera de control y hay un tema de orden de seguridad de la RepúblicaPerdió el control de sí y el tema requiere de una consideración desde el punto de vista institucional”, dijo el analista y columnista Pedro Medellín, quien llamó la tención sobre el tono que ha tenido el Presidente en plaza pública y que se acrecentó en la jornada del viernes.

A dos semanas de las votaciones definitivas, el presidente se aplica a fondo para tratar de salvar la campaña de un candidato al que él mismo se ha encargado de ‘vender’ ante la opinión pública como una extensión suya, sin vuelo propio. Su anuncio de encabezar directamente la campaña, en violación abierta a las normas, finalmente no terminó en su supuesta renuncia, pero ya varios de sus alfiles más fieles salieron finalmente de la burocracia oficial para seguir en abierta actividad proselitista en favor de Cepeda, cuyos asesores empiezan a sugerirle, aún tímidamente, que trate de marcar mayores distancias frente a las polémicas de Petro.

Lo que advierten los analistas es que el resultado de las votaciones del 21 de junio no puede estar expuesto a las estrategias políticas de ningún sector, y por eso llaman al presidente de la República –que desde que se desmovilizó de la guerrilla a comienzos de los 90 ha sido elegido al menos seis veces por el mismo sistema electoral que hoy cuestiona– a que anteponga los intereses del país y de todos los colombianos al cálculo electoral.

Como han dicho expertos y hasta el mismo Consejo de Estado en su orden a Gustavo Petro de no difundir contenidos de campaña en sus redes sociales, la figura presidencial está consagrada constitucionalmente como símbolo de la unidad nacional, pero el mandatario colombiano está incumpliendo este papel y está ayudando a aumentar la polarización.


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