Especialistas y centros de salud destacan que mantener una caminata diaria de al menos media hora favorece la resistencia física.

Caminar de forma constante durante al menos 30 minutos al día puede aportar beneficios físicos y mentales significativos, según destacan expertos citados por la web Catraca Livre y diferentes instituciones de salud.
La práctica, considerada una de las actividades físicas más accesibles, ayuda a mejorar la capacidad cardiovascular, favorece la quema de grasa y contribuye a mantener hábitos saludables a largo plazo.
De acuerdo con Catraca Livre, el organismo utiliza primero las reservas de glucógeno almacenadas en los músculos para obtener energía durante los primeros minutos de actividad física.
Después de unos 20 minutos de caminata continua, el cuerpo comienza a recurrir a la grasa corporal como principal fuente de energía.
Por esta razón, los especialistas recomiendan mantener sesiones continuas de al menos media hora, ya que las pausas frecuentes o los recorridos demasiado cortos pueden reducir parte de los beneficios asociados al ejercicio aeróbico.

La importancia de mantener un ritmo constante
Según Catraca Livre, la velocidad ideal para caminar se sitúa alrededor de los cinco kilómetros por hora, equivalente aproximadamente a cien pasos por minuto.
Esta intensidad permite que el corazón trabaje en una zona aeróbica moderada, adecuada para fortalecer el sistema cardiovascular y mejorar la circulación.
Los expertos explican que un ritmo demasiado lento puede impedir que aumente la frecuencia cardíaca de forma suficiente, mientras que caminar excesivamente rápido puede convertir la actividad en un ejercicio anaeróbico con efectos distintos.
También recomiendan elegir rutas llanas o con pendientes suaves para mantener una velocidad estable. El uso de aplicaciones móviles o relojes inteligentes permite controlar el tiempo, la distancia recorrida y el ritmo de cada caminata.
Beneficios físicos y mentales de caminar a diario
La Clínica Jaca señala que caminar regularmente puede ayudar a reducir factores de riesgo relacionados con enfermedades cardiovasculares, obesidad, hipertensión y diabetes.
El ejercicio moderado contribuye al control de la tensión arterial, mejora los niveles de azúcar en sangre y favorece la disminución del colesterol LDL.
“Además, fortalece la musculatura de las piernas, mejora la postura corporal y puede prevenir molestias asociadas con el sedentarismo”, indicaron profesionales de la Clínica Jaca.

Los especialistas también destacan los efectos positivos sobre la salud mental. La actividad física favorece la liberación de endorfinas, relacionadas con la sensación de bienestar y la reducción del estrés.
Según los Institutos Nacionales de Salud, caminar de manera frecuente también puede disminuir el riesgo de deterioro cognitivo y favorecer un envejecimiento saludable, ayudando a preservar la movilidad y la autonomía con el paso de los años.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgado a medios de comunicación. Además, contó con la revisión de la periodista y una editora.