“Euforia política y Mocoa nadando en la desigualdad”

Por : Alvaro Chaves – Economista

La madrugada del 1 de abril de 2017, los ríos Mulato, Sangoyaco y Mocoa arrasaron barrios enteros de la capital de Putumayo. Más de 335 personas murieron y veintidós mil quedaron damnificadas. El Tribunal Administrativo de Cundinamarca estableció en fallo de 2022 que la tragedia era plenamente previsible: desde 1989 existían alertas técnicas que fueron ignoradas, el Plan de Ordenamiento Territorial llevaba vencido desde el año 2000 y no había sistema de alertas tempranas y el Estado fue condenado. Llegaron entonces los anuncios: 1,8 billones de pesos del CONPES 3904, cientos de casas prometidas en meses. En 2025, según la UNGRD, faltan todavía 909 viviendas para los damnificados. La veeduría ciudadana denunció la compra de terrenos a precios siete veces por encima del mercado. El dinero llegó pero no se asignó de manera eficiente hacia la reconstrucción.

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Ese episodio resume lo que los datos del Índice de Ciudades Modernas del Departamento Nacional de Planeación documentan para todo el departamento. Putumayo no es un territorio pobre por falta de recursos naturales ni por escasez de transferencias públicas. Es un territorio donde la pobreza y la debilidad institucional se reproducen mutuamente porque ninguna intervención ha logrado romper ese ciclo. Puerto Guzmán tiene un Índice de Pobreza Multidimensional del 32.7 por ciento, peor que el 81 por ciento de los municipios del país. El puntaje de gobernanza de Mocoa bajó de 37.7 en 2017 a 30.9 en 2024, mientras el resto del país mejoraba. El 97.3 por ciento de los municipios colombianos tienen hoy instituciones más sólidas que la capital del departamento.

Las correlaciones que presento en este análisis cuantifican las consecuencias de ese ciclo: Donde la gobernanza es más débil, la calidad educativa es peor. Donde hay más violencia, la cobertura de vacunación se deteriora. Donde hay más pobreza multidimensional, el acceso a internet es menor y la brecha digital se amplía. Ninguna de estas relaciones es sorprendente para quien conoce el territorio.

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Lo que aportan los datos es precisión: la correlación entre pobreza y desarrollo social es -0.93, negativa, sobre un panel de 195 observaciones, lo que significa que prácticamente no existe municipio en Putumayo que haya logrado mejorar su equidad social sin reducir primero su pobreza multidimensional. La educación superior es la variable más golpeada por la violencia: a mayor tasa de homicidios, menor cobertura universitaria, con una correlación negativa de 0.53, la cual es estadísticamente significativa. Estos no son fenómenos independientes. Son el mismo problema visto desde ángulos distintos.

La simulación que cierra el análisis responde una pregunta concreta: si los recursos del CONPES 3904 se hubieran ejecutado con honestidad entre 2017 y 2022, ¿dónde estaría Mocoa hoy? Usando las tasas de mejora reales de Yopal y Florencia como referentes, la diferencia en el ICM global es modesta. Donde la brecha se hace evidente es en gobernanza: el escenario central proyecta un índice de gobernanza (GPI) de 47.7 puntos para 2024, frente a los 30.9 reales. Quince puntos de diferencia que son la distancia entre una ciudad capaz de gestionar su riesgo territorial y una que no puede. Entre una ciudad que construye sus casas y una que espera ocho años.

Los datos de este análisis documentan décadas de rezago institucional, pobreza estructural y violencia que ningún ciclo electoral ha logrado revertir. Eso no cambia con otro candidato del mismo proyecto. Cambia cuando una sociedad decide exigir más de lo que le han dado. Putumayo tiene universidades, tiene jóvenes, tiene territorio y tiene historia. Lo que ha faltado es una cultura política que anteponga la evidencia al clientelismo, la exigencia ciudadana al oportunismo mediático y el proyecto colectivo al beneficio electoral de corto plazo. Esa batalla se gana o se pierde con las nuevas generaciones en las aulas antes de ganarse o perderse en las urnas. Mientras Putumayo siga eligiendo continuismo sobre transformación, los índices que este análisis documenta seguirán siendo los mismos. Los datos no cambian solos.

Desliza Aqui las imágenes con los datos demoledores

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