“Putumayo tiene todo y vive como si no tuviera nada”

Por : Alvaro Chaves – Economista

El departamento del Putumayo tiene una riqueza hídrica envidiable, una de las selvas más biodiversas del planeta, petróleo en el subsuelo, frontera internacional con Ecuador y Perú, y una riqueza cultural indígena de valor inigualable. Pero los números cuentan otra historia muy distinta.

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Durante los últimos veinte años, Putumayo nunca llegó a representar ni el medio punto porcentual del PIB nacional. En el mejor momento, cuando el petróleo estaba por las nubes y los campos producían a máxima capacidad, la participación del departamento en la economía del país apenas fue de 0.48 por ciento.

El problema estructural es que la economía del departamento es poco diversificada. El petróleo llegó a concentrar el 60 por ciento de todo el valor agregado que se producía en Putumayo, y cuando los precios internacionales del crudo se desplomaron después de 2014, el departamento no ahorro en época de vacas gordas, afectando negativamente la dinámica económica regional. La industria es prácticamente inexistente, la manufactura no llega al uno por ciento del valor agregado, y la agricultura, a pesar del enorme potencial del territorio, sigue siendo marginal. Solo brilla un sector gobierno departamental, que a duras penas genera empleo y un comercio de subsistencia como base de la economía local. Una estructura no de desarrollo sino de supervivencia institucionalizada.

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Putumayo históricamente ha sido un territorio capturado por grupos al margen de la ley. La presencia histórica de la guerrilla, los cultivos de coca y la violencia asociada al narcotráfico han sido quizás el obstáculo más profundo para el despegue de Putumayo. Durante décadas la coca distorsionó los mercados laborales, desplazó la agricultura legal, ahuyentó la inversión privada y le dio a los grupos armados un poder sobre el territorio que el Estado nunca logró contrarrestar del todo. Municipios enteros del bajo Putumayo crecieron alrededor de una economía ilegal que generaba ingresos pero sin generar base económica sostenible que le permita usarse como un colateral para enfrentar situaciones económicas adversas.

A todo lo anterior, hay que resaltar el componente institucional de la región. Administraciones que llegaron sin plan, regalías que se fragmentaron en proyectos de bajo impacto, y una clase política tradicional que aprendió a reproducirse a sí misma sin transformar el territorio.

En economía existe un indicador que mide el número de años que tarda una región en alcanzar el crecimiento de las economías líderes, que se llama “La regla del 70”. Es una fórmula sencilla que estima cuánto tiempo necesita una economía para cerrar una brecha, para nuestra región refleja que, al ritmo histórico de crecimiento del Putumayo necesitaríamos más de ochenta años para alcanzar el tamaño actual de la economía de Antioquia.

Esto no es un problema que tenga solución ideológica. No hay una fórmula de izquierda ni de derecha que por sí sola resuelva lo que décadas de extracción sin reinversión, conflicto armado y debilidad institucional han producido. Lo que Putumayo necesita es una apuesta decidida por su propio territorio, por sus ríos, su biodiversidad, su gente, su posición geoestratégica en la Amazonía. Cualquier administración que llegue, sin importar el color político, tiene esa tarea inmediata una vez se posesione el nuevo Gobierno.

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Los datos que muestran estos gráficos son el mejor punto de partida para entender la magnitud del desafío. 👇🕊️⚡️🫶🇨🇴


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