Reducir las elecciones a izquierda versus derecha sería simplificar demasiado el momento que vivimos

Por: *Alexander Africano

Colombia llegará a las elecciones presidenciales de 2026 con un censo electoral de 41.421.973 ciudadanos habilitados para votar, cerca de 2,4 millones más que en 2022. Sin embargo, 𝗲𝗹 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱𝗲𝗿𝗼 𝗱𝗲𝘀𝗮𝗳𝗶́𝗼 𝗻𝗼 𝗲𝘀𝘁𝗮́ 𝘂́𝗻𝗶𝗰𝗮𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝗹𝗮𝘀 𝗰𝗶𝗳𝗿𝗮𝘀, 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗲𝗻 𝗲𝗹 𝗮𝗺𝗯𝗶𝗲𝗻𝘁𝗲 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹 𝘆 𝗽𝗼𝗹𝗶́𝘁𝗶𝗰𝗼 𝗾𝘂𝗲 𝗮𝘁𝗿𝗮𝘃𝗶𝗲𝘀𝗮 𝗲𝗹 𝗽𝗮𝗶́𝘀: 𝘂𝗻𝗮 𝗺𝗲𝘇𝗰𝗹𝗮 𝗱𝗲 𝗰𝗮𝗻𝘀𝗮𝗻𝗰𝗶𝗼, 𝗶𝗻𝗰𝗲𝗿𝘁𝗶𝗱𝘂𝗺𝗯𝗿𝗲, 𝗺𝗶𝗲𝗱𝗼, 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗿𝗮𝗻𝘇𝗮 𝘆 𝗱𝗲𝘀𝗰𝗼𝗻𝗳𝗶𝗮𝗻𝘇𝗮 𝗶𝗻𝘀𝘁𝗶𝘁𝘂𝗰𝗶𝗼𝗻𝗮𝗹.

Publimayo

Reducir esta elección a una simple disputa entre izquierda y derecha sería desconocer la complejidad del momento nacional. 𝗛𝗼𝘆 𝗖𝗼𝗹𝗼𝗺𝗯𝗶𝗮 𝗻𝗼 𝘀𝗼𝗹𝗼 𝗱𝗶𝘀𝗰𝘂𝘁𝗲 𝗶𝗱𝗲𝗼𝗹𝗼𝗴𝗶́𝗮𝘀; discute seguridad, presencia estatal, economía familiar, paz, empleo, control territorial y el futuro de las regiones históricamente excluidas.

𝗗𝗲𝘀𝗱𝗲 𝗣𝘂𝘁𝘂𝗺𝗮𝘆𝗼, 𝗲𝘀𝗮 𝗱𝗶𝘀𝗰𝘂𝘀𝗶𝗼́𝗻 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗼𝘁𝗿𝗼 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗰𝗮𝗱𝗼. 𝗔𝗾𝘂𝗶́ 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝘇 𝗻𝗼 𝗲𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝗻𝗮𝗿𝗿𝗮𝘁𝗶𝘃𝗮 𝗮𝗰𝗮𝗱𝗲́𝗺𝗶𝗰𝗮 𝗻𝗶 𝘂𝗻 𝗱𝗶𝘀𝗰𝘂𝗿𝘀𝗼. 𝗘𝘀 𝘂𝗻𝗮 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝗱𝗮𝗱 𝘁𝗲𝗿𝗿𝗶𝘁𝗼𝗿𝗶𝗮𝗹. Las regiones amazónicas, el Pacífico y buena parte de la periferia colombiana votaron en 2022 con la expectativa de que el Estado llegara más allá de los anuncios y las estadísticas. Si bien existen avances, también persisten expectativas frente a la inseguridad, las economías ilegales, la violencia y la lenta transformación social.

Publimayo

Por eso, el debate de 2026 no debería centrarse únicamente en quién representa la izquierda o la derecha, 𝘀𝗶𝗻𝗼 𝗲𝗻 𝗾𝘂𝗶𝗲́𝗻 𝘁𝗶𝗲𝗻𝗲 𝗹𝗮 𝗰𝗮𝗽𝗮𝗰𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗱𝗲 𝗴𝗼𝗯𝗲𝗿𝗻𝗮𝗿 𝘂𝗻 𝗽𝗮𝗶́𝘀 𝗳𝗿𝗮𝗴𝗺𝗲𝗻𝘁𝗮𝗱𝗼 𝘀𝗶𝗻 𝗮𝗯𝗮𝗻𝗱𝗼𝗻𝗮𝗿 𝗹𝗼𝘀 𝘁𝗲𝗿𝗿𝗶𝘁𝗼𝗿𝗶𝗼𝘀 𝗺𝗮́𝘀 𝗴𝗼𝗹𝗽𝗲𝗮𝗱𝗼𝘀 𝗽𝗼𝗿 𝗲𝗹 𝗰𝗼𝗻𝗳𝗹𝗶𝗰𝘁𝗼 𝘆 𝗹𝗮 𝗱𝗲𝘀𝗶𝗴𝘂𝗮𝗹𝗱𝗮𝗱.

𝗜𝘃𝗮́𝗻 𝗖𝗲𝗽𝗲𝗱𝗮 𝗮𝗽𝗮𝗿𝗲𝗰𝗲 𝗵𝗼𝘆 𝗰𝗼𝗺𝗼 𝘂𝗻𝗮 𝗳𝗶𝗴𝘂𝗿𝗮 𝗰𝗼𝗻 𝗽𝗼𝘀𝗶𝗯𝗶𝗹𝗶𝗱𝗮𝗱𝗲𝘀 𝗿𝗲𝗮𝗹𝗲𝘀 𝗱𝗲 𝗱𝗶𝘀𝗽𝘂𝘁𝗮𝗿 𝗹𝗮 𝗣𝗿𝗲𝘀𝗶𝗱𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮, 𝗲𝘀𝗽𝗲𝗰𝗶𝗮𝗹𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗻 𝗿𝗲𝗴𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝗮𝘂́𝗻 𝗲𝘅𝗶𝘀𝘁𝗲 𝗿𝗲𝘀𝗽𝗮𝗹𝗱𝗼 𝗮 𝘂𝗻𝗮 𝗮𝗴𝗲𝗻𝗱𝗮 𝗱𝗲 𝗽𝗮𝘇, 𝗱𝗲𝗿𝗲𝗰𝗵𝗼𝘀 𝗵𝘂𝗺𝗮𝗻𝗼𝘀 𝘆 𝘁𝗿𝗮𝗻𝘀𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝘀𝗼𝗰𝗶𝗮𝗹. Pero su desafío será demostrar que la paz también puede traducirse en autoridad, resultados, inversión y control territorial. El país necesita reconciliación, sí, pero también seguridad y presencia institucional efectiva.

Mientras sectores de derecha intentan consolidar fuerza en Antioquia, Eje Cafetero y parte del centro del país, regiones como el Pacífico, Bogotá, 𝗲𝗹 𝗖𝗮𝗿𝗶𝗯𝗲 𝗽𝗼𝗽𝘂𝗹𝗮𝗿 𝘆 𝗹𝗮 𝗔𝗺𝗮𝘇𝗼𝗻𝗶́𝗮 𝘀𝗶𝗴𝘂𝗲𝗻 𝘀𝗶𝗲𝗻𝗱𝗼 𝗱𝗲𝘁𝗲𝗿𝗺𝗶𝗻𝗮𝗻𝘁𝗲𝘀 𝗽𝗮𝗿𝗮 𝗰𝘂𝗮𝗹𝗾𝘂𝗶𝗲𝗿 𝗽𝗿𝗼𝘆𝗲𝗰𝘁𝗼 𝗽𝗿𝗼𝗴𝗿𝗲𝘀𝗶𝘀𝘁𝗮.

La elección de 2026 probablemente será menos emocional que la de 2022 y mucho más pragmática. Los colombianos parecen empezar a exigir menos discursos épicos y más soluciones reales.

Publimayo

Desde Putumayo, la lectura debería ser clara: 𝗖𝗼𝗹𝗼𝗺𝗯𝗶𝗮 𝗻𝗲𝗰𝗲𝘀𝗶𝘁𝗮 𝗮𝘃𝗮𝗻𝘇𝗮𝗿 𝗵𝗮𝗰𝗶𝗮 𝘂𝗻 𝗺𝗼𝗱𝗲𝗹𝗼 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝘀𝗲𝗴𝘂𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱 𝗻𝗼 𝗱𝗲𝘀𝘁𝗿𝘂𝘆𝗮 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝘇 𝘆 𝗱𝗼𝗻𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗮𝘇 𝗻𝗼 𝘀𝗶𝗴𝗻𝗶𝗳𝗶𝗾𝘂𝗲 𝗮𝘂𝘀𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮 𝗱𝗲 𝗮𝘂𝘁𝗼𝗿𝗶𝗱𝗮𝗱. 𝗘𝘀𝗲 𝗲𝗾𝘂𝗶𝗹𝗶𝗯𝗿𝗶𝗼, 𝗺𝗮́𝘀 𝗾𝘂𝗲 𝗹𝗼𝘀 𝗲𝘅𝘁𝗿𝗲𝗺𝗼𝘀, 𝘀𝗲𝗿𝗮́ 𝗽𝗿𝗼𝗯𝗮𝗯𝗹𝗲𝗺𝗲𝗻𝘁𝗲 𝗲𝗹 𝘃𝗲𝗿𝗱𝗮𝗱𝗲𝗿𝗼 𝗰𝗲𝗻𝘁𝗿𝗼 𝗱𝗲 𝗹𝗮 𝗽𝗿𝗼́𝘅𝗶𝗺𝗮 𝗲𝗹𝗲𝗰𝗰𝗶𝗼́𝗻 𝗽𝗿𝗲𝘀𝗶𝗱𝗲𝗻𝗰𝗶𝗮𝗹.

*Consejero de Paz Putumayo – Defensor de DDHH


Publimayo