
POr : Alvaro Chaves – Economista
Hay una frase que Petro repite con insistencia en redes y que sus seguidores comparten como si fuera una verdad revelada: que el Banco de la República sube las tasas para enriquecer a los banqueros y hundir al pueblo.
Es una mentira bien construida. Y como todas las mentiras bien construidas, tiene una pizca de verdad mezclada con mucha distorsión.

Sí, las tasas están altas. Sí, el crédito está caro. Sí, comprar vivienda se volvió casi imposible para una familia de clase media. Todo eso es real y duele.
Pero el economista Felipe Campos hizo el gráfico que el gobierno no quiere que veas. La tasa real del Banco de la República lleva todo 2024 y 2025 entre el 3% y el 4%. Estable. Técnica. Dentro de los rangos normales para combatir una inflación que no baja del 5%.
¿Y quién está subiendo las tasas entonces? Los TES — la deuda del gobierno — llevan dos años escalando hasta el 13% y el 14%. Son los bonos con los que Petro financia su gasto desbordado. Esas tasas se transmiten directamente a las hipotecas, a los créditos de consumo, a todo.
El diagnóstico es simple: Colombia tiene el segundo déficit fiscal más alto del mundo según The Economist. El gasto del gobierno llegó al 22,8% del PIB mientras los ingresos apenas alcanzan el 16,4%. La brecha es de $117 billones. Fitch rebajó la calificación del país. La deuda pública subió 37,4% en tres años.
Eso no lo hizo el Banco. Lo hizo un gobierno que gastó a manos llenas en burocracia, subsidios y promesas electorales, financió todo con deuda, y ahora busca un culpable conveniente.
El Banco de la República no es el pirómano. Es el bombero. Y pedir que baje las tasas hoy — con inflación al doble de la meta, con el salario mínimo subiendo 23%, con el gasto público disparado — es pedirle al bombero que apague el incendio con gasolina.
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