Entre la selva y los números : historia, lúdica y memoria de la educación matemática en el Putumayo

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Por : Aldo Manco

La historia de la educación en el Putumayo no puede comprenderse únicamente desde decretos, currículos oficiales o estadísticas de cobertura. Su verdadera densidad histórica se halla en la experiencia cotidiana de las escuelas, en la creatividad pedagógica de sus docentes y en las formas particulares en que el conocimiento se ha tejido con el territorio amazónico, sus culturas y sus desafíos sociales. En este entramado, el Colegio Santa María Goretti de Mocoa emerge como un referente de memoria educativa viva, especialmente a través de las prácticas del área de Matemáticas y del proyecto institucional DIVERMATH SABER, que resignifica la enseñanza matemática desde la lúdica, la participación y el sentido comunitario.

Desde mediados del siglo XX, la educación en el Putumayo ha estado marcada por procesos de colonización interna, misiones religiosas, migraciones forzadas y conflictos armados. Las escuelas no solo enseñaron a leer y escribir, sino que se convirtieron en espacios de refugio simbólico, organización social y construcción de identidad. En contextos rurales y urbanos amazónicos, aprender significó muchas veces resistir: resistir al abandono estatal, a la violencia estructural y a la idea de que el conocimiento válido solo se produce en los centros del país.

En este escenario, las matemáticas fueron tradicionalmente percibidas como un saber abstracto, distante de la realidad del estudiante amazónico. Sin embargo, las transformaciones pedagógicas de las últimas décadas —impulsadas por enfoques críticos, constructivistas y socioculturales— han permitido reconfigurar su enseñanza como una práctica situada, vinculada al juego, al espacio, al cuerpo y a la resolución de problemas reales.


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El Colegio Santa María Goretti de Mocoa, con una trayectoria profundamente vinculada a la formación integral y humanista, ha consolidado una memoria educativa institucional que reconoce al estudiante como sujeto activo del aprendizaje. Los documentos del área de Matemáticas y las actas de planeación evidencian una preocupación constante por motivar la participación, fortalecer el razonamiento y romper con metodologías exclusivamente memorísticas.

El proyecto DIVERMATH SABER surge en este contexto como una apuesta pedagógica que articula lúdica, competencia sana y desarrollo cognitivo. Lejos de entender el juego como un simple complemento, el proyecto lo asume como estrategia central para el aprendizaje matemático, especialmente en primaria y secundaria, involucrando a docentes, estudiantes y, en algunos casos, a las familias.

Rompecabezas, sudoku, tangram, cubos geométricos y pruebas de razonamiento se convierten en mediadores pedagógicos que permiten desarrollar el pensamiento lógico-matemático, las habilidades espaciales y la capacidad de abstracción. Estas estrategias no solo facilitan la comprensión de conceptos como volumen, forma, proporción o secuencia, sino que generan un vínculo afectivo con el aprendizaje.

En un contexto amazónico donde el juego forma parte de la cultura cotidiana —desde las prácticas comunitarias hasta la relación con la naturaleza— la lúdica adquiere un sentido profundamente contextualizado. El estudiante aprende matemáticas mientras explora, manipula, compite sanamente y colabora, rompiendo la idea de que el conocimiento matemático es rígido o inaccesible.


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Uno de los aportes más significativos del proyecto DIVERMATH SABER es la combinación equilibrada entre competencia y cooperación. Concursos internos, olimpiadas matemáticas, pruebas tipo Saber y reconocimientos simbólicos permiten visibilizar el esfuerzo estudiantil sin caer en prácticas excluyentes. La premiación, más que un fin, se convierte en un estímulo para la perseverancia, el trabajo en equipo y la superación personal.

La participación destacada de estudiantes en eventos municipales y departamentales demuestra que una pedagogía basada en la lúdica no disminuye el rigor académico; por el contrario, fortalece el desempeño y la confianza del estudiante en sus capacidades. Cada logro individual se convierte en un logro colectivo que refuerza el sentido de pertenencia institucional.

Desde una perspectiva socio-crítica, estas prácticas pedagógicas cuestionan la enseñanza tradicional de las matemáticas como un saber neutral. Enseñar matemáticas en el Putumayo implica reconocer desigualdades, trayectorias educativas fragmentadas y contextos de vulnerabilidad. La pedagogía dialogante —inspirada en el pensamiento latinoamericano— se manifiesta en la escucha activa del estudiante, en la adaptación de las estrategias a sus ritmos y en la valoración de sus saberes previos.

El aula se transforma así en un espacio de diálogo, donde el error es parte del aprendizaje y el docente deja de ser un transmisor exclusivo para convertirse en mediador y acompañante. Esta relación pedagógica humaniza la enseñanza de las matemáticas y la vincula con la formación ética, social y ciudadana.

En el colegio Santa María Goretti, la enseñanza de las matemáticas trasciende el plano cognitivo. A través de proyectos lúdicos y participativos, la escuela se afirma como un espacio de construcción de identidad, donde el estudiante se reconoce capaz de pensar, crear y resolver problemas. En un territorio históricamente estigmatizado, esta experiencia educativa tiene un profundo impacto simbólico: aprender matemáticas también es aprender a creer en sí mismo y en la comunidad.

La escuela, en este sentido, actúa como agente de transformación social. Forma estudiantes críticos, solidarios y comprometidos con su entorno, capaces de proyectarse hacia la educación superior y de aportar al desarrollo regional desde el conocimiento.

La experiencia del Colegio Santa María Goretti y del proyecto DIVERMATH SABER nos recuerda que la historia de la educación no se escribe solo desde los grandes centros académicos. Se construye día a día en las aulas, en los juegos compartidos, en los errores corregidos y en las preguntas que abren nuevos caminos.

Este artículo es también una invitación a docentes e historiadores a repensar la enseñanza de las matemáticas desde sus propios contextos, a recuperar la memoria pedagógica de sus instituciones y a narrar esas historias locales que dan sentido a la educación. Porque en regiones como el Putumayo, enseñar matemáticas no es solo enseñar números: es sembrar pensamiento, identidad y esperanza en medio de la selva.


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