Educar en la selva : memorias, escuela y conciencia ambiental en el Putumayo. Una lectura del PRAE del Colegio Santa María Goretti de Mocoa

Publimayo

Por : Aldo Manco

En la Amazonia colombiana, donde la selva no es paisaje sino condición de vida, la historia ambiental no se escribe únicamente en archivos estatales, informes científicos o crónicas de viajeros. También se teje, silenciosamente, en las aulas escolares, en los cuadernos de los niños, en los proyectos pedagógicos y en las prácticas cotidianas de cuidado, uso y conflicto con la naturaleza. El Proyecto Ambiental Escolar (PRAE) del Colegio Santa María Goretti de Mocoa, leído a través de su matriz pedagógica consolidada, constituye precisamente uno de esos archivos modestos pero profundamente reveladores de la relación histórica entre sociedad, educación y ambiente en el piedemonte amazónico.

Este artículo propone una lectura histórica-ambiental del PRAE no como simple instrumento pedagógico, sino como expresión de una conciencia ambiental en construcción, anclada en las experiencias de la comunidad educativa y en las transformaciones socioambientales del Putumayo. En diálogo con la historia ambiental latinoamericana y con las sensibilidades locales, el texto invita a historiadores y docentes de la Amazonia a reconocer la escuela como sujeto histórico y actor ambiental.

Mocoa, capital del Putumayo, se asienta en una zona de transición entre la cordillera andina y la Amazonia. Históricamente ha sido un territorio marcado por la abundancia hídrica, la biodiversidad y, al mismo tiempo, por la fragilidad ecológica. Los ríos, quebradas y suelos que sostienen la vida han sido también escenarios de tragedias, como avenidas torrenciales, inundaciones y procesos de degradación ambiental acelerados por la deforestación y el crecimiento urbano desordenado.


Publimayo

La historia ambiental del Putumayo no puede separarse de los procesos extractivos, de la colonización interna, de los conflictos armados y de las economías ilegales que transformaron el uso del suelo y la relación de las comunidades con su entorno. En este contexto, la educación ambiental emerge no como lujo discursivo, sino como respuesta histórica a una experiencia colectiva de riesgo, pérdida y resiliencia.

La matriz pedagógica del PRAE del Colegio Santa María Goretti revela una estructura que articula grados, objetivos, actividades, competencias y criterios de evaluación en torno a ejes como el cuidado del agua, la clasificación de residuos, el reconocimiento del entorno natural y la formación de actitudes responsables. Más allá de su lenguaje técnico, el documento expresa una pedagogía profundamente territorializada.

Desde los primeros grados, se observa la intención de “despertar la curiosidad y el amor por el entorno”, una formulación que, leída históricamente, remite a una tradición de educación moral y cívica adaptada a los desafíos ambientales contemporáneos. La naturaleza no aparece como objeto abstracto, sino como entorno inmediato: el patio escolar, el barrio, el río cercano, los residuos que se generan a diario.

En términos de historia ambiental, el PRAE puede leerse como un dispositivo de mediación cultural entre el saber científico, la experiencia local y la memoria comunitaria. Enseñar a clasificar residuos, por ejemplo, no es solo una práctica técnica, sino una forma de intervenir en la historia material de los desechos, en la relación entre consumo, contaminación y responsabilidad colectiva.


Publimayo

Uno de los aportes más significativos del PRAE es su atención a los elementos básicos de la vida cotidiana: el agua, los residuos, el suelo. Estos temas, recurrentes en la matriz, permiten construir una historia ambiental “desde abajo”, centrada en las prácticas ordinarias más que en los grandes discursos globales.

El agua, omnipresente en Mocoa, aparece como recurso, como riesgo y como responsabilidad. Educar sobre su cuidado implica reconocer una memoria reciente de desastre, pero también una historia más larga de dependencia hídrica. De manera similar, la clasificación de residuos remite a la transformación histórica de los hábitos de consumo, al ingreso de materiales no biodegradables en territorios que durante siglos se rigieron por lógicas de reutilización y biodegradabilidad propias de la selva.

Estas microhistorias ambientales, trabajadas en la escuela, permiten a los estudiantes comprender que la crisis ecológica no es ajena ni lejana, sino parte de su experiencia cotidiana. En este sentido, el PRAE actúa como puente entre pasado y presente, entre memoria ambiental y acción pedagógica.

La matriz del PRAE no solo organiza contenidos; también revela una comunidad educativa comprometida con la formación ambiental integral. Docentes, estudiantes y, de manera implícita, familias y entorno social participan de un proceso que va más allá del aula. La escuela se convierte en espacio de circulación de saberes, valores y memorias.

Desde la perspectiva de la historia ambiental, esta dimensión comunitaria es fundamental. La conciencia ecológica no surge únicamente de la información, sino de la experiencia compartida, del reconocimiento de problemas comunes y de la construcción de respuestas colectivas. El PRAE recoge, aunque de manera indirecta, las preocupaciones locales por la contaminación, el manejo de residuos y la sostenibilidad, transformándolas en contenidos pedagógicos.

Aquí se hace visible una pedagogía de la memoria: enseñar a cuidar el entorno es también enseñar a recordar las consecuencias de su deterioro. La historia ambiental, en este sentido, se convierte en una herramienta ética y política.

El análisis del PRAE del Colegio Santa María Goretti invita a historiadores y docentes de la Amazonia a ampliar sus fuentes y enfoques. Los proyectos educativos, las matrices pedagógicas y las prácticas escolares deben ser reconocidos como documentos históricos, capaces de revelar sensibilidades ambientales, tensiones territoriales y procesos de cambio cultural.

Para la docencia, el reto es profundizar el diálogo entre historia ambiental y educación, integrando narrativas locales, memorias comunitarias y análisis críticos del desarrollo. Para la historiografía amazónica, el desafío consiste en escuchar las voces escolares, infantiles y juveniles, que también construyen historia desde su relación con la selva.

El PRAE del Colegio Santa María Goretti de Mocoa, leído desde la historia ambiental, nos recuerda que la educación es una forma de habitar el territorio. En la Amazonia, educar ambientalmente no es solo enseñar a conservar, sino aprender a convivir con un entorno complejo, vivo y vulnerable.

Este artículo ha propuesto una lectura histórica que reconoce en la escuela un actor clave de la historia ambiental del Putumayo. En sus prácticas, objetivos y evaluaciones se inscribe una narrativa de cuidado, memoria y esperanza. Para quienes estudian y enseñan la Amazonia, el mensaje es claro: la historia ambiental no solo se escribe sobre la selva; también se escribe desde la escuela que la habita.


Publimayo