La Paz no puede esperar : llamado urgente por las comunidades indígenas en riesgo de desplazamiento en Leguízamo

Por : Alexander Africano

Una nueva alerta de desplazamiento sacude el corazón del Putumayo. Esta vez, las comunidades indígenas Murui Muina de Guaquira y Umancia, pertenecientes al Resguardo Predio Putumayo del municipio de Leguízamo, se encuentran al borde de una emergencia humanitaria. La Asociación de Autoridades Tradicionales y Cabildos ACILAPP ha encendido las alarmas frente al inminente riesgo de desarraigo forzado de estas comunidades, consecuencia directa del deterioro del orden público en la región.

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No se trata de un hecho aislado. Es el reflejo crudo de una violencia que persiste en territorios donde la presencia del Estado aún es frágil, donde la ausencia de garantías para la vida y la permanencia de los pueblos indígenas se convierte en costumbre. ACILAPP, con legitimidad y compromiso, ha elevado su voz ante autoridades locales, regionales, nacionales y organismos internacionales, exigiendo el despliegue urgente de protocolos humanitarios.

La situación exige respuestas inmediatas y coordinadas. 𝙇𝙖 𝙉𝙤 𝙥𝙤𝙙𝙚𝙢𝙤𝙨 𝙥𝙚𝙧𝙢𝙞𝙩𝙞𝙧 𝙦𝙪𝙚 𝙚𝙡 𝙖𝙗𝙖𝙣𝙙𝙤𝙣𝙤 𝙞𝙣𝙨𝙩𝙞𝙩𝙪𝙘𝙞𝙤𝙣𝙖𝙡 𝙘𝙤𝙣𝙩𝙞𝙣𝙪́𝙚 𝙨𝙞𝙚𝙣𝙙𝙤 𝙡𝙖 𝙖𝙣𝙩𝙚𝙨𝙖𝙡𝙖 𝙙𝙚𝙡 𝙨𝙪𝙛𝙧𝙞𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 𝙙𝙚 𝙣𝙪𝙚𝙨𝙩𝙧𝙤𝙨 𝙥𝙪𝙚𝙗𝙡𝙤𝙨 𝙤𝙧𝙞𝙜𝙞𝙣𝙖𝙧𝙞𝙤𝙨. 𝙂𝙖𝙧𝙖𝙣𝙩𝙞𝙯𝙖𝙧 𝙡𝙖 𝙨𝙚𝙜𝙪𝙧𝙞𝙙𝙖𝙙 𝙙𝙚 𝙡𝙤𝙨 𝙝𝙖𝙗𝙞𝙩𝙖𝙣𝙩𝙚𝙨, 𝙞𝙢𝙥𝙡𝙚𝙢𝙚𝙣𝙩𝙖𝙧 𝙢𝙚𝙙𝙞𝙙𝙖𝙨 𝙥𝙧𝙚𝙫𝙚𝙣𝙩𝙞𝙫𝙖𝙨 𝙦𝙪𝙚 𝙚𝙫𝙞𝙩𝙚𝙣 𝙚𝙡 𝙙𝙚𝙨𝙥𝙡𝙖𝙯𝙖𝙢𝙞𝙚𝙣𝙩𝙤 𝙮 𝙖𝙨𝙚𝙜𝙪𝙧𝙖𝙧 𝙖𝙨𝙞𝙨𝙩𝙚𝙣𝙘𝙞𝙖 𝙞𝙣𝙩𝙚𝙜𝙧𝙖𝙡 (𝙖𝙡𝙞𝙢𝙚𝙣𝙩𝙤𝙨, 𝙨𝙖𝙡𝙪𝙙, 𝙧𝙚𝙛𝙪𝙜𝙞𝙤 𝙮 𝙥𝙧𝙤𝙩𝙚𝙘𝙘𝙞𝙤́𝙣) 𝙨𝙤𝙣 𝙥𝙖𝙨𝙤𝙨 𝙢𝙞́𝙣𝙞𝙢𝙤𝙨 𝙮 𝙪𝙧𝙜𝙚𝙣𝙩𝙚𝙨.

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Desde mi rol como Consejero de Paz del Departamento del Putumayo, hago un llamado categórico:

• A la Defensoría del Pueblo, para que active sus mecanismos de prevención y protección en terreno.

• A la Gobernación del Putumayo, para que lidere y coordine una respuesta institucional que priorice la vida y dignidad de estas comunidades.

• A la Unidad para las Víctimas y a la UARIV, para que garanticen rutas efectivas de atención inmediata.

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• A la comunidad internacional y a los organismos humanitarios, para que acompañen este proceso con presencia, veeduría y apoyo técnico.

• A la Mesa Humanitaria del Putumayo, para que actúe de forma articulada con las autoridades indígenas y comunidades afectadas.

• Al Gobierno Nacional, para que cumpla con su compromiso de Paz Total en los territorios históricamente golpeados por la guerra.

Leguízamo, como tantos otros rincones del Putumayo, clama por una paz real y sostenible. No basta con discursos; se necesita presencia, acción y compromiso. La protección de los derechos humanos, el respeto por la autodeterminación de los pueblos indígenas y la defensa de su territorio deben ser prioridad de un Estado que ha prometido la paz total.

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Hoy más que nunca, debemos ser vigilantes y solidarios. Las comunidades indígenas no pueden seguir siendo víctimas invisibles de un conflicto que les arrebata su tierra, su cultura y su dignidad.

¡𝐄𝐱𝐢𝐠𝐢𝐦𝐨𝐬 𝐫𝐞𝐬𝐩𝐞𝐭𝐨 𝐩𝐨𝐫 𝐬𝐮𝐬 𝐭𝐞𝐫𝐫𝐢𝐭𝐨𝐫𝐢𝐨𝐬 𝐲 𝐬𝐮 𝐝𝐢𝐠𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝! 𝐋𝐚 𝐩𝐚𝐳 𝐞𝐦𝐩𝐢𝐞𝐳𝐚 𝐩𝐨𝐫 𝐠𝐚𝐫𝐚𝐧𝐭𝐢𝐳𝐚𝐫 𝐥𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚‧

*CNP – Seccional Putumayo


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