Historia para Leguizameños y Leguizameñas (42)

Publimayo

John Elvis Vera Suarez

  1. TOMA DE LA ALCALDIA

1994

Abril 18 (lunes).  

Nueve (9) Concejales:   Miguel Ángel Rubio B., Capitolino Montoya R., Hernán Serrano T., Martiniano González, Atanasio Romero G., Lorenzo Quiroga, Régulo A. Sánchez P., Adolfo L. Rojas P. y                        ;  se tomaron las instalaciones del Concejo Municipal, en protesta del desgobierno de la alcaldesa, la Señora Berenice Rojas de Duarte.  La toma dura hasta el Domingo, 1 de mayo, gracias al apoyo masivo del pueblo Leguizameño, que los rodeó desde el primer día, montando guardia permanente, día y noche, alrededor del edificio.  El segundo día la Infantería de Marina intentó tomarse la Alcaldía para terminar con la toma. Estuvo a punto de presentarse un enfrentamiento entre esta y la Comunidad que acudió masivamente al lugar para impedir dicha acción. Con la acción popular anotada fue escogido a través de una recolección de firmas (al menos 1.300) como nuevo Alcalde al señor José del Carmen Poloche C., por los ocho (8) meses que faltaban al periodo administrativo. Se puede asegurar que fue la primera vez en Colombia que toda una Administración Municipal elegida por votación popular, haya sido expulsada por la propia Comunidad y con una acción de hecho, por su manifiesto desgobierno y el reprobable y desastroso manejo del erario público.


Publimayo

1994

Abril. 

El Biólogo Darío M. Castro E., reporta para el Sector de Puerto Leguízamo, sobre el Río Putumayo y algunos de sus afluentes, 110 especies de peces, de 9 ordenes, 33 familias y 91 géneros. “La mitad de dichas especies son utilizadas para consumo alimenticio, un 39% tiene uso comercial como producto ornamental y el 11% restante, hasta el momento no tiene un uso definido. De acuerdo con los resultados del muestreo, teniendo en cuenta que todavía no se ha muestreado la parte alta y baja del Río Putumayo, se puede estimar la presencia como mínimo de unas 250 especies para este Río.”

“Los resultados del inventario indican que en el Sector de Puerto Leguízamo puede encontrarse un 50% de ictiodiversidad de la Amazonia colombiana, y que el 89% de las especies son aprovechadas por nativos y colonos para la subsistencia y generación de ingresos adicionales.”


Publimayo

De igual manera expone que “Los procesos de colonización en la parte alta de su cuenca hasta Puerto Leguízamo, en relación con los recursos ictiológicos se han caracterizado por tres consecuencias principales: (1) incremento del aprovechamiento extractivo por el comercio creciente para consumo, estimado en 57 toneladas métricas para 1989 y 159.8 toneladas métricas para 1993, según registros de movilización de la Corporación Autónoma Regional del Putumayo – CAO – Seccional Puerto Leguízamo, (2) amenaza de extinción para especies endémicas por una demanda incontrolable de peces ornamentales, según la misma fuente, en 1989 se movilizaron 62.310 unidades y en 1993, 398.588 unidades, y (3) establecimiento de una incipiente piscicultura que ha promovido la introducción de especies exóticas, como la Tilapia  Oreochromis niloticus, de origen africano.

De las consideraciones anteriores pueden establecerse dos aspectos básicos: (1) subutilización de los recursos hidrobiológicos porque se desconoce la potencialidad de uso y la importancia ecológica de la ictiodiversidad, y (2) si bien la Piscicultura contribuye a solucionar en parte los problemas de deficiencia alimentaría territorial y es una fuente alternativa de ingresos económicos, favorecida por la eficiente  capacidad de transformación de biomasa vegetal en proteína animal por los peces y los cuerpos de agua, el cultivo con especies exóticas puede provocar efectos perniciosos sobre la diversidad y desequilibrar las poblaciones de peces nativos.

El inventario de peces del Río Putumayo, Sector de Puerto Leguízamo, no solo tiene el propósito de hacer nuevos aportes al conocimiento de este recurso, sino que la identificación de especies promisorias puede contribuir a promover la producción piscícola con especies nativas, y de esta manera sustituir las especies exóticas que atentan contra la ictiodiversidad de la Cuenca Amazónica y la fragilidad de un sistema de producción natural altamente complejo.” [i]                 

1994

Abril – Mayo.

Jaimes V., Polanco R. Y W. Piragua, en el denominado Estudio Rápido Ecológico, realizado en el primer semestre del año en el Parque Nacional Natural LA Paya (Apaya), reportan 50 especies de mamíferos: 23 de murciélagos del orden Chiroptera, 2 de marsupiales, familia Didelphidae; 6 especies de las familias  Muridae, Sciuridae, Hydrochaeridae, Dasyproctidae, Agoutidae y Echymyidae del orden Rodentia; 3 especies de armadillos, familia Dasypodidae, orden Xenarthra; 9 de primates de las familias Cibidae y Callitrichidae; 4 especies de la familia Fellidae, Mustelidae y Procyonidae, del orden Carnívora; y 2 de la familia Tayassuidae,. Del orden Artiodactylia. (Paisajes Fisiográficos de Orinoquia – Amazonia (ORAM) Colombia)

1994

La OEA a través de su Departamento de Desarrollo Regional, elabora el “Plan de ordenamiento y manejo de las cuencas de los ríos San Miguel y putumayo. Proyecto de medio ambiente.” Su objetivo es “Aplicar un modelo de integración para el manejo del Medio Ambiente.

El estudio desarrolla de manera completa las propuestas de los subproyectos, dentro de los lineamientos dados en el marco de la Comisión Mixta de Cooperación Amazónica colombo – ecuatoriana.”[ii]

1994

El Ministerio de Transporte levanta el “Mapa fluvial del río Putumayo: Planta – Perfil sector Puerto Asís – Tarapacá”. “En este documento se presenta el mapa fluvial del río Putumayo en planta y perfil, desde Tarapacá hasta Puerto Asís. Se despliegan 53 planos correspondientes a igual número de tramos en los que se ha dividido el río en el estudio, en cada plano se localizan los puntos geográficos, islas, desembocadura de afluentes…”[iii]

1994

Agosto 23 (martes). 

Teniendo en cuenta la necesidad de hacer presencia y llevar un control de tráfico fluvial sobre el río Putumayo, se solicitó al Comando de la Armada por intermedio de la Dirección General Marítima la creación de la Capitanía de Puerto número diez y nueve en Puerto Leguízamo ( Putumayo).

Se solicita al Señor Comandante de la Armada y a la vez al Ministerio de Defensa Nacional la destinación de una parte de las bodegas de SENAR y el lote adjunto para la construcción de la Capitanía de Puerto, realizándose la entrega formal de los predios solicitados el (jueves) 19 de enero de 1995 a la Dirección General Marítima.

La antigua bodega fue remodelada y adaptada para el alojamiento del Capitán de Puerto y oficinas de la Capitanía, el lote adjunto se adecuó para caseta de botes y planta eléctrica. La remodelación fue hecha por la firma Oposis Ltda..,  El valor total de la inversión fue de setenta y seis millones seis cientos sesenta y cinco mil cincuenta y ocho pesos ($76´665.058.)

La Capitanía fue entregada el (Viernes) 2 de febrero de 1996 y empieza a prestar servicio al público el día (Jueves) 2 de mayo de 1996, bajo el mando del Teniente de Fragata Juan Bautista Aldana Torres, como Capitán de Puerto. Actualmente esta oficina funciona como Capitanía de segunda categoría.

La Capitanía de Puerto Leguízamo ejerce su jurisdicción en el territorio delimitado por: el cauce y la margen colombiana del Río Putumayo desde Puerto Asís siguiendo el límite con Ecuador y Perú hasta Tarapacá en los límites con el Brasil. (Información DIMAR).

1995

“AEROCHARTER CARGA: Empresa de transporte de carga, no posee aviones propios solo contrata dependiendo el itinerario. Comenzó con vuelos cada mes hasta llegar a tener dos por semana. Representada por la Señora Lesbia Rodríguez de Tobo. Actualmente vuela con aviones Antonov  AN -32.” (Información Ing. Edilberto Tobo R.)

1995

La Ley 191.

En los Decretos reglamentarios de sus Artículos 4 y 5, reconoce entre otros al Municipio de Leguízamo como Zona de Frontera y Unidad de Desarrollo Fronterizo. (Decretos 1814/95, 2036/95, 0150/96  y  2597/97.[iv]

1995

Abril. 

La Revista “COLOMBIA AMAZONICA”, publica la “Lista preliminar de las mariposas diurnas Lepidoptera: Rhopalocera que habitan en el departamento del Putumayo…”. Realizada entre otros por el Biólogo Luis Miguel Constantino. En lo que se refiere a la Región Leguizameña, se realizaron salidas de campo en La Tagua, Puerto Leguízamo, Carretera La Tagua – Puerto Leguízamo y Puerto Ospina, en esta rápida investigación se encontraron 299 especies en Nuestro Municipio.[v]   

1995

En el “Proceso de ocupación y variación espacial de la población en el Caquetá y Putumayo 1850-1994”, elaborado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi y la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, identifica como factores dinamizadores del proceso de ocupación a: “

  • Economía extractiva: 1850 – 1920, donde lo económico se convierte en atractivo para los migrantes.
  • El conflicto Colombo – Peruano, 1932. Lo político se convierte en el motor del proceso de colonización.
  • La violencia, 1950. Lo socio – político al generar una serie de problemas en el interior del país hace que la población afectada se desplace masivamente hacia estas regiones en busca de mejores condiciones de vida.
  • Narcotráfico y Guerrilla, 1970. lo socio – político genera problemas que crean un ambiente de inconformismo, motivando a la población a emigrar a estos departamentos o a emigrar de estos hacia el interior del país.”

Expone además que:” En términos generales, la población vive en precarias condiciones socioeconómicas, manifiestas en la deficiente infraestructura vial, en la carencia de servicios básicos, deficientes recursos propios para inversión social, y en el predominio de la población rural. Así estos departamentos aparecen dentro del contexto nacional como regiones atrasadas y desarticuladas de la economía nacional dada su baja participación en el PIB.”

Para terminar, concluye entre otras que: “Se requiere la presencia del estado y de la participación ciudadana para que lideren los procesos de cambio, mediante la implementación de planes de desarrollo concebidos bajo las premisas de la sustentabilidad, para explotar racionalmente y salvaguardar los recursos naturales.”[vi] 

11,3,       FINALES SIGLO XX

Se presenta una avalancha de mineros brasileros en busca de oro en los Ríos Putumayo y Caquetá.  Trabajan de manera ilegal en nuestro territorio. Consiguen testaferros y/o socios colombianos para “legalizar” su actividad. Se llegan a contar por lo menos veintidós (22) “Balsas” con equipos de estos mineros.  Se denuncia la utilización de mercurio en el desarrollo de esta actividad.

El desplazamiento de familias campesinas, como producto de la guerra, comienza a manifestarse en el área urbana de Leguízamo, creando una nueva zona de urbanización irregular y en condiciones lamentables y carentes de los servicios básicos.

1996

Se firma en Orito, Putumayo, “un pacto social regional que incluía a nueve municipios y que fue fruto de una marcha o movilización  campesina, promovida por más de 40.000 campesinos – pequeños cultivadores de coca – en protesta por el reinicio de la fumigación aérea y forzada como mecanismo para acabar los cultivos de coca. En esta marcha se reconoció al campesino como interlocutor válido de negociación ante el Gobierno, y quedó claro que el problema de los cultivos de coca es social y no delincuencial.

Se propuso un plan de desarrollo departamental a diez años, el cual establecía como prioridades la electrificación, las vías, la afiliación al sistema de salud, la construcción de escuelas, la construcción de puestos salud, el apoyo a proyectos productivos, el fortalecimiento de las organizaciones sociales, aunque el cuello de botella del plan eran los cultivos alternativos, la comercialización de productos y la transferencia de tecnología.

Sin embargo, un monitoreo realizado año por año entre 1996 y 2000, muestra que le Gobierno nacional no cumplió ni siquiera en un treinta por ciento con la inversión social acordada en el pacto. Un ejemplo es el de la electrificación. A la fecha no ha llegado a dos municipios (Puerto Leguízamo y San Miguel) de los trece que tiene el departamento, y en estos últimos no hay electrificación rural en nueve municipios cultivadores de coca.”[vii]

1996

Agosto.

Ataque de la guerrilla de las FARC, a las Delicias, dejando un gran número de muertos en las filas del Ejército Nacional.

1997

En la actualidad, en la región amazónica, se encuentran asentados 44 Grupos Étnicos, que representan el 55% de los existentes en todo el territorio colombiano, con una población estimada en 88.806 (12.65%) de los 701.860 colombianos y colombianas reconocidos como pertenecientes a los 80 Grupos Étnicos del territorio nacional.[viii]

1997

“Se destacan como innovadores los proyectos del agrónomo Mario Mejía (Mejía 1997), quien sugiere el desarrollo del control local de recursos genéticos (y la conservación in situ de germoplasma) para lograr autosuficiencia productiva en pequeñas granjas agroecológicas a medida que se desarrolla una biotecnología local y nacional (com. Pers. Camilo Domínguez, marzo de 1999).”[ix] 

1997

A finales de ese año, “el Grupo ad hoc de Biodiversidad de Colombia evaluó el estado de la implementación del Convenio de Biodiversidad con relación al uso y conservación de la biodiversidad y a la valoración de los saberes indígenas usados en asocio con la bioprospección, y ratificó e indicó que poco se había avanzado en Colombia en el ámbito jurídico y político para regular localmente la bio y cognoprospección y en la realización de consultas a comunidades.”[x]

1998

Se realiza el estudio de “Zonificación de Unidades de Tierra, Clasificación Agrológica y Determinación de Conflictos de Uso en el Corregimiento de Mecaya, Municipio de Puerto Leguízamo, Departamento del Putumayo, Implementando un Sistema de Información Geográfica (SIG).” Entre otras expone:

“Los patrones de drenaje que dominan esta área están dados por el régimen hídrico del río Caquetá y dos de sus afluentes: río Mecaya y río Senseya. Se presentan en el transcurso de sus recorridos algunas lagunas de origen meándrico como son: por el río Caquetá las lagunas Peterumbe, Zumira, Agua Negra, Críspulo y Coropoya, y por el río Mecaya: Consará, La Conga y La Boy.

En esta área la altura promedio oscila entre los 180 y 250 metros sobre el nivel del mar y una sola provincia climática: CLIMA CALIDO HUMEDO que se caracteriza por tener una distribución monomodal de las lluvias, con una precipitación promedio anual de 3.271 mm (con una mayor precipitación en Mayo y una mínima en Enero) y una temperatura promedio mensual multianual de 25.1º C.” Pág. 17

Este mismo expone que según los datos climáticos anuales de la Estación La Tagua, reporta que el “Valor Anual de la Temperatura de 25.1, Precipitación de 2.685.5. Brillo Solar de 1.311.2 y Humedad Relativa de 87%.” Según datos de febrero de 1.974 a enero de 1.997. Pág. 18

“Ambiente de mar somero con menor cantidad de fósiles y por tanto de carbonatos en disolución; lo que puede reflejar una ligera regresión marina, donde predomina un ambiente con aporte de materiales clásticos, probablemente provenientes del continente.”

“Presenta algunas conchas fósiles de moluscos (principalmente bivalbos).”

“Los fósiles encontradas sobre la margen sur del río Mecaya son típicos de la formación Pebas y muy probablemente correspondientes con la fauna reportada para La Tagua (“Tagua beds”, Eden et al, 1.982 Sheppard & Bate, 1980) con niveles de Ostracodas: Perissocytheridea formosa y Cyprides purperi (especies de aguas someras), Ambocythere campana y Rhadinocythenura spp (indicadoras de ambiente marino); también hay bivalbos: Pachydon y Mytilopsis (de aguas salobres) y gasterópodos como Dyris (tolerante a condiciones salobres). Faunas correlativas con las encontradas en los sitos de Macarena, Santa Teresa, La Cira, Los Chorros, Puerto Nariño, Santa Sofía y Pebas (Navarrete, 1.995), lo que una conexión directa entre estos lugares.” Pág. 25

El área estudiada se discrimina así: Cultivos 1.743 hectáreas, potreros 1.529, rastrojos 514, mixtos 6.630, selvas 124,632, zonas inundables 2.054, para un total de 137.102 hectáreas. Pág. 53

Como alternativas de manejo de la zona de estudio, se plantea:

  • “Modelos Policultivos Multiestratos: son sistemas donde se presenta diversidad de especies (no monocultivos) de diferentes portes y alturas, que semejan las condiciones naturales … que las especies involucradas no solamente tengan fines conservacionistas, sino que representen alguna funcionalidad 8alimentos, medicinas, producción de fibras, obtención de maderas, ornamentales, entre otros) que finalmente conlleven a mejorar la calidad de vida de la comunidad.”
  • “Promover actividades multiproductivas donde no solo se oriente el uso de los recursos hacia la agricultura sino hacia nuevas alternativas (por ejemplo sistemas sostenibles de pesca, Zoocrias, turismo ecológico, artesanías y agroindustria entre otros),” Pág. 59

“Para realizar agricultura se debe trabajar con especies nativas ya que estas naturalmente han sido seleccionadas para tolerar las condiciones limitantes de los suelos.

La región presenta sólo un 4.5% del área con vocación para pastoreo, lo que indica que la ganadería no es la actividad rentable, que pueda ser establecida como alternativa de desarrollo, sino que además esta puede contribuir al deterioro de los suelos.” Pág. 62 [xi]   

1998-2004

“Latina de aviación: Empresa privada de pasajeros: Inicio sus operaciones en 1998 con aviones Beech- 1900c. Su representante fue Lesbia Rodríguez de Tobo hasta Noviembre de 2004 donde finalizó sus servicios por baja operación y reestructuración interna de la compañía.” (Información Ing. Edilberto Tobo R.)

1998

“La colonización petrolera, que se inició a orillas de la  carretera Puerto Asís – Puerto Umbría (Brücher, 1974; 159-161), ahora por diferentes sectores del departamento, rellenando espacios y aprovechando las carreteras que construyen las compañías, por las nuevas subcuencas petrolíferas de San Miguel y Puerto Leguízamo sobre  el río Putumayo, y del Picudo, el Toroyaco y la baja bota Caucana hacia el río Caquetá.

De igual manera en” la actualidad, la colonización provocada por la coca, se desplaza aguas abajo en forma lineal por los ríos Caquetá y Putumayo, con un flujo importante de colonizadores provenientes del eje cafetero, superponiéndose con la colonización tradicional y con la provocada por la explotación petrolera.”[xii] 

1998

“La explotación petrolera ha implicado en la historia colombiana uno de los peores sistemas de repartición de beneficios entre las empresas extractoras y la sociedad regional y local que posee los recursos. En el caso del Putumayo, ha supuesto las máximas ganancias para las multinacionales, en este caso la Texaco, y las mínimas regalías para los habitantes de las zonas de explotación del hidrocarburo.

En los últimos años ha aumentado la exploración y hallazgo de nuevos campos. Como es el caso del Picudo y el Toroyaco en la cuenca del Caquetá, de la zona del Cedral y El Azul sobre el río San Miguel, y, en el área comprendida entre Puerto Asís y Puerto Leguízamo, concedida para exploración a la compañía Shell (Comisión. 19: 46; CAP, 1992: 10; 1988a:160).”[xiii]

1998

“El Putumayo ha sido catalogado como uno de los departamentos en donde mayor índice de corrupción ha pervivido en los últimos años, aunque las investigaciones administrativas y judiciales no han logrado desentrañar sus vericuetos; las denuncias y afirmaciones sobre contratos ficticios, inversiones inexistentes en infraestructura, nombramientos de empleados ausentistas, adjudicación de contratos a amigos políticos, y otro tipo de artimañas de vieja data, han sido muy bien conocidas en el departamento (Comisión:45).

La corrupción administrativo-política en el departamento y en los municipios se liga indisolublemente con el clientelismo; el poder local, en manos de políticos tradicionales, lo mismo que de comerciantes y profesionales, ha sido dominado secularmente por los partidos tradicionales, aquejados por toda clase de prácticas deshonestas.”[xiv]

1998

“El Parque nacional La Apaya fue constituido en abril de 1984, en jurisdicción del municipio de Puerto Leguízamo, con una extensión de 442 mil hectáreas. La ocupación de esta reserva natural por parte de colonos empobrecidos se inició hace más de treinta y cinco años, y se amplió especialmente con el impulso dado por las bonanzas coqueras; en 1991 se encontraban unas ochenta familias de colonos dentro del área del parque, que esperaban propuestas del Inderena para la adquisición de las mejoras hechas (Raigambre, 1991:51-60).

De otra parte, los indígenas han sido ocupantes tradicionales de la zona del parque.”[xv]   

1998

“Por los operativos antinarcóticos también se han producido desplazamientos de pobladores que mantenían cultivos cocaleros; varios de esos operativos han sido dirigidos por militares estadounidenses, como ha sucedido con los colonos del parque natural La Apaya – cerca de Puerto Leguízamo – y en la vereda Las Delicias, de donde en 1991 se desplazaron casi cincuenta familias (Ibidem: 124-125; Raigambre, 1991:59).”[xvi]

1998

“Actualmente en el Putumayo opera el bloque sur de las Farc, que agrupa a los frentes del Caquetá, Putumayo, Nariño, Cauca y sur del Huila. En los últimos años, en el Putumayo y zonas adyacentes, las Farc han dado muestra de la capacidad militar lograda: las acciones en Churuyaco, Monopamba, Montepa – contra el ejército ecuatoriano-, Puerres, Las Delicias y San Miguel así lo evidencian; en particular, según la organización guerrillera, la acción de Las Delicias, en agosto de 1996, se realizó en apoyo a las marchas campesinas de Caquetá, Guaviare y Putumayo.”[xvii]

1998

Una ola de emigración hacia la Región Leguizameña, ha hecho presencia por el Río Caquetá. Esta es promovida y dirigida por los autodenominados “Israelitas”, movimiento de carácter religioso, que dice buscar en la Amazonia el sitio señalado para su supervivencia y para su salvación espiritual. Viven inicialmente en condiciones paupérrimas y desadaptados del entorno Amazónico. 

1998

Abril.

“…la Comisión Amazónica convocó a un Panel de Expertos con investigadores de reconocida producción académica y solvencia científica en ciencias sociales amazónicas, para que, desde el punto de vista de la arqueología, la antropología, la historia, la geografía, la lingüística, la etnología, la sociología y la política, realizáramos una lectura general de los estados del arte en estas disciplinas. El objetivo consistió en señalar algunas temáticas desde las cuales pudiéramos identificar problemas que nos permitan reconocer campos propicios para la investigación disciplinaria e interdisciplinaria dentro de unas líneas de investigación concertadas, de forma que contribuyan a diseñar un programa de investigaciones en ciencias sociales, aprehensivo, aterrizado en la realidad actual, pero por sobre todo participativo, tanto en su diseño como en su construcción.”[xviii] 

1998

Julio 7.

“Una posible alternativa para salvar las dificultades de navegación en el río Putumayo entre Puerto Ospina y Puerto Asís, es la construcción de una carretera que una estas dos poblaciones, tal como ha sido solicitado por los habitantes de la región.”[xix]

1999

En el compendio “Ciencias Sociales en la Amazonia. Guerra, etnicidad y conocimiento.” Elizabeth Reichel D., en el capítulo “Cognopiratería y tráfico del conocimiento”, expone: “En la Amazonia colombiana y en las regiones tropicales, los centros económicos y de la ciencia y tecnología han utilizado los recursos naturales para obtener material tanto biótico como abiótico que ha servido como base para elaborar productos industriales que se comercializan en el mercado mundial (Bravo 1998, Shiva 1996). Se ha realizado la bioprospección, o sea, la sustracción, estudio y transformación de material de la biodiversidad para obtener material bioquímico y genético que se procesa en productos o comercializables. A su vez, se ha utilizado lo que denomino cognoprospección para la sustracción, estudio y uso de conocimientos culturales (conceptos, imágenes, símbolos y conocimientos verbales y no verbales, etc.) que contienen datos sobre ubicación, extracción, preparación y utilización de recursos (biológicos y no biológicos) que tienen posible valor comercial. Ante la cifra de más de 43 billones de dólares lograda anualmente por empresas que comercian medicamentos basados en plantas y conocimientos originarios de pueblos indígenas (Posey 1994:24), y más de 15 billones obtenidos en el comercio (Posey, loc. cit.), es de suponer que el actual negocio de biorrecursos es altamente lucrativo en el mercado mundial, aunque parte de estas sumas la reciben los pueblos locales y los países de origen del material inicial logrado por bioprospección y cognoprospección. Tras extraer material de la biodiversidad –plantas, animales y microorganismos- y ubicar su utilidad a través de información suministrada por poblaciones indígenas y locales, estos recursos se procesan industrialmente y se venden en productos biomédicos, fármacos, de alimentación, semillas, agroquímicos, perfumes, resinas, fibras y otros artículos como insecticidas, venenos y materiales recreativos. Los productos son protegidos como propiedad intelectual de las grandes empresas transnacionales o de los innovadores e inventores finales que los registran legalmente para proteger de competidores la invención y al inventor.  

Hasta la fecha las legislaciones internacionales no requieren que se reconozca valor comercial en pagos ni crédito formal a los pueblos indígenas o culturas que identificaron y desarrollaron originalmente la utilidad de los recursos. La bioprospección se fomenta como un logro de la humanidad para producir medicamentos, comida y demás elementos que surten demandas de la humanidad. La biopiratería y la cognopiratería no son consideradas ilegales sino necesarias por parte de los extractores de esa frontera neoextractivista de recursos de la biodiversidad y las culturas.

A los pueblos indígenas se les han extraído indebidamente sus recursos y saberes, y en especial a las mujeres, por ser ellas quienes en la mayoría de las sociedades tradicionales se ocupan de la agricultura, la medicina y la alimentación basadas en el manejo milenario de la flora y la fauna. Como afirma Shiva (1997), el fenómeno de “la biopiratería, por el cual las empresas occidentales están robando siglos de conocimiento colectivo e innovación llevados a cabo por las mujeres del Tercer Mundo, está alcanzando proporciones epidémicas.” La biopiratería es una nueva forma de extraer recursos y trabajo material e intelectual, a la vez que margina, subvalora y excluye a pueblos en vías de desarrollo de las ganancias de la economía mundial. 

En la Amazonia colombiana ha habido una creciente conciencia (Muyuy 1998; Florez 1998) de que las prácticas arrasadoras de bio y cognoprospección y de imposición de monocultivos erosionan el ecosistema y causan etnocidio, así como la pérdida de lo que yo llamo seguridad cognoscitiva y de la diversidad en la identidad etnolingüística, cultural y étnica. Si se imponen monocultivos que rompen las leyes naturales que han mantenido a la selva tropical y su biodiversidad, se amenaza no solo la integridad de los pueblos locales sino así mismo la conservación de la diversidad biocultural y los puntales de la misma vida. La estrecha relación entre diversidad cultural y biodiversidad se quiebra y se crea pobreza ambiental y social. Por ello se reconoce que hay que replantear la ecuación del acceso, uso y explotación de la bio y cognodiversidad cultural sino también porque se atropellan derechos constitucionales y porque peligra el futuro mismo de la vida. Está en juego una nueva toma de posición de la Amazonia ante el mercado tecno-industrial que se lucra al acceder a la biodiversidad. Ese factor compromete a los científicos y tecnólogos del Amazonas en la tarea de crear alternativas que invierten las prácticas que desvalorizan las ventajas comparativas de alta diversidad cultural y biodiversidad que tiene esa región, y a la vez de concebir alternativas tecnocientíficas innovadoras y relevantes.

…      

“Las transnacionales han encontrado que se necesita el 400% menos de inversión en la investigación de los principios activos (…) Para apropiarse de estos conocimientos se organizan programas de “investigación” que emplean antropólogos, biólogos y etnobiólogos. La mayor parte de la bioprospección se lleva a cabo por personas que se encubren con otras actividades” (Bravo, 1997:34).

Bravo señala que la bioprospección es la nueva frontera extractivista que avanza en la Amazonia no solo por parte de investigadores que realizan esta actividad de manera encubierta, o sea, haciendo biopiratería, sino también por entidades de ecoturismo, viajeros que consultan a chamanes y expertos indígenas, empresas, organismos ambientales, académicos e individuos particulares. Al anotar que los centros de investigación hacen bioprospección y exportan materiales (por ejemplo, plantas medicinales y útiles) y saberes indígenas a “centros de investigación y empresas del Norte”, Bravo indica que dicha extracción de biodiversidad y de saberes indígenas la hacen los investigadores nacionales a cambios de pagos en dinero, equipos, bibliografía y otros recursos de centros de investigación, empresas o jardines botánicos de países “del Norte”. Pero son pocos los proyectos piloto entre investigadores, universidades, empresas o gobiernos que operen en la Amazonia y brinden un paradigma innovador y de relevancia en el ámbito intercultural e intersectorial, aunque existen algunas experiencias locales para ensayar la propuesta de proyectos respetuosos de la diversidad cultural y biológica y que impulsen la conservación de la biodiversidad.

..

Según Shiva, se debe reconocer que “Los regímenes de derechos de propiedad intelectual (…) niegan la innovación llevada a cabo por millones de agricultores y naciones indígenas del Tercer Mundo. Es aquí donde se concentra la diversidad biológica y donde el conocimiento relativo al uso de la misma está más desarrollado.”

En la Amazonia colombiana no existen desarrollos legales ni organizativos que regulen la bioprospección y cognoprospección, ni hay programas regionales que sistematicen los proyectos de investigación o prospección, ni entidades que colaboren con las comunidades locales para lograr que se consulte, informe, solicite permiso y pague o compense a los pueblos amazónicos por acceder a su biodiversidad y sus sistemas de conocimientos o para impedir dicho acceso. Es necesario cambiar esta situación para lograr el manejo y conservación de la diversidad cultural y biológica del Amazonas.

Las opciones por definir en el futuro en la Amazonia son: o se fomenta la biopiratería y la cognopiratería y florecen formas directas o encubiertas de extracción de los recursos bioculturales, o los científicos tanto naturales como sociales, así como los investigadores de agronomía, desarrollo rural, economía, farmacología, química, humanidades, filosofía, politología, arte, religión y demás campos, se comprometen con el país y con la región amazónica en la obligación de investigar éticamente y contribuir a la conservación y manejo de la diversidad y el capital biocultural mediante el respeto de las culturas y medio ambiente. 

La Amazonia colombiana ocupa el 34% del territorio nacional y la región es, por ley, un área destinada a lograr el desarrollo sostenible. Allí se localiza el mayor índice de biodiversidad y diversidad cultural del país, o sea, esa región es la mayor fuente de vida del país.

En la Amazonia, si se produce un paradigma transcultural que aúne las fuerzas creativas y solidarias de todos los pueblos del país, ese paradigma debe reconocer el valor de los saberes y ciencias de los indígenas y de cada comunidad. Al valorarse los sistemas de conocimiento y los sistemas tecnocientíficos indígenas, se redefine el valor mismo de las pautas de manejo de la biodiversidad y los sistemas de memoria locales y de prácticas efectivas para defender los patrimonios bioculturales. Los indígenas han señalado que los sistemas de conocimientos y prácticas de sus pueblos contienen valiosos legados de saberes culturales, sociopolíticos, ecológicos, éticos, religiosos, artísticos, tecnocientíficos. Aunque parte de la sociedad dominante aún insista en despreciar, discriminar y subvalorar lo indígena, estas apreciaciones erradas y excluyentes vienen siendo confrontadas por la creciente conciencia sobre el valor de los sistemas de vida de los pueblos amerindios. Es el caso del Amazonas, donde sobresalen conocimientos enciclopédicos y prácticas productivas que mantienen sostenibles sus ecosistemas y culturas.”[xx]   

1999

“Cuando entramos a comparar la producción de la arqueología hecha en la Amazonia con respecto a la que se produce para todo el país, encontramos que aquella es insignificante. La Amazonia colombiana sigue siendo un área desconocida, donde prácticamente no hay arqueólogos trabajando y donde a lo sumo, en promedio, en los últimos años veinte años solo ha existido un proyecto de investigación, desarrollado por unos pocos que han contribuido con menos del 1% de la producción académica arqueológica del país (0.92% para el periodo 1980-1990, de acuerdo con Jimeno, Sotomayor, Zea 1993-51). Seguramente el aporte es menor en la actual década.

Es tal el grado de carencia de una arqueología amazónica en Colombia, que ni siquiera en los museos nacionales existe mención alguna sobre culturas arqueológicas en la Amazonia (en el Museo Nacional hay una breve relación sobre Araracuara, referida a la adaptación humana a la selva). Este hecho es increíble si se tiene en cuenta que el territorio con mayor diversidad lingüística y étnica, equivalente a un tercio del país, no existe en cuanto a su pasado. La Amazonia colombiana es una región a la que se ha negado una historia arqueológica, como producto del centralismo de los recursos humanos y económicos, que son destinados, por ejemplo, al altiplano cundiboyacense (Jaramillo y Oyuela 1994; Therrier 1996). Igual ocurre con los textos de historia colombiana. Esta negación del pasado se confirma por el énfasis que las exhibiciones de los museos ponen en la cultura material de las numerosas etnias amazónicas. Es difícil interpretar este aspecto de enfatizar la cultura material descontextualizándola de procesos temporales. Las exhibiciones terminan dando la impresión de que se trata de trofeos de la conquista de un Estado sobre un área ocupada por una gente sin historia (ver Museo Nacional, Museo del Oro y Museo del Banco de la República, en Leticia).

A la Amazonia se le sigue viendo como un gran parque natural (y, de manera práctica, se ha promovido la creación de enormes extensiones como parques naturales, como un gesto simbólico de política internacional. Ver O´Neill 1996), una parte del país donde han existido bajas densidades de población indígena, que no tuvieron efecto sobre ese paisaje de bosques y ríos. La Amazonia se sigue proyectando como un área ecológicamente estable, madura y rica en diversidad biológica, donde las actividades del ser humano no son más que un ruido en el sonido de sus miles de pájaros. A los indígenas se les proyecta como seres con organizaciones sociales, económicas y políticas homogéneas, sin mayor variación. Allí ellos son los guardianes de ese medio, al que bien se le denomina resguardo o parque nacional (ver justificación de creación de reservas indígenas y parques, así como supuestos teóricos de las ONG, en O´Neill 1996).

Dentro de ese contexto de ilusiones y supuestos homogeneizantes se va desarrollando una discusión que muestra procesos históricos donde la adaptación humana al trópico no siempre fue exitosa, donde la guerra por los recursos existió, donde posiblemente hubo exterminio de especies y cambios ambientales fuertes causados por la intervención humana desde la transición del pleistoceno/holoceno, cambios que de por si transformaron el paisaje en todo sentido, por lo que puede afirmarse que en el Amazonas prácticamente no hay selva que no haya sido intervenida en el pasado por el ser humano.    

…la Amazonia se veía como un espacio relativamente homogéneo, donde los suelos y los recursos impedían el desarrollo de complejas sociedades (a no ser que llegasen de otras áreas como, por ejemplo, los Andes) y la agricultura migratoria no favorecía la sedentarización y la complejización cultural (ver Meggers 1995). Este esquema cambió un poco con Roosevelt (1994:1-9), quien propuso que las zonas de inundación estacional o várzea favorecieron crecimientos demográficos altos y procesos de complejización iguales a los de cualquier civilización, incluida la explotación del maíz (propuesta que tiene su origen en Lathrap y Carneiro 1995). Es dentro de esta perspectiva donde la alternativa de suelos ricos en nutrientes, producto de la actividad antrópica, rompe con los modelos al indicar que sí pudo existir la opción de agricultura u horticultura intensivas, en zonas de tierra firme.”[xxi]

1999

Según informe de la “Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento Forzado” (CODHES), en el tercer trimestre de este año, llegaron 70 desplazados y desplazadas al Municipio de Leguízamo, por causa del conflicto interno colombiano.[xxii]

2000

Enero 21 (Viernes), 22 y 23.

Se realizan Fumigaciones Aéreas para la erradicación de cultivos ilícitos, en territorio del Municipio de Leguízamo.[xxiii]

2000

Mayo 4.

Como parte del proceso de la elaboración del Plan Básico de Ordenamiento Territorial (PBOT), en asamblea amplia con la representación de las Comunidades Campesinas e Indígenas y de los Gremios y  demás Sectores Sociales del Municipio, declaramos a nuestro Territorio, como el primer MUNICIPIO AMBIENTAL de Colombia.

2000

Julio. 

En el libro “Peces de Importancia económica en la Cuenca Amazónica Colombiana”, se registran “74 especies de interés comercial (de consumo) y ornamental y describe las características taxonómicas, reproductivas y ecológicas.”[xxiv]

2000

En un documento incompleto encontrado algún tiempo atrás y que podría haber sido elaborado en 1990 o 1991, por la empresa “INGEOPRA LTDA”, que al parecer hace parte de un estudio sobre el desarrollo urbano de la ciudad de Puerto Leguízamo, encontramos datos como estos:

– “La introducción de la coca a la economía de esta región, ha dado lugar a que las actividades agrícolas ocupen un reglón secundario y por lo tanto, a que la producción de excedentes comercializables disminuya considerablemente, con lo cual la región se hace más dependiente de la importación de estos productos agrícolas.”

– Por Acuerdo No. 006 (Concejo Municipal) se crea el Barrio de Las Villas. Se le da reconocimiento oficial a la existencia de este nuevo barrio de la ciudad Puerto Leguízamo.  

– “La salubridad básica es deficiente en cuanto a alcantarillado y calidad de agua de consumo, siendo precaria en las zonas marginales a la Villa Olímpica (barrios Las Villas y Rancho Lindo) y sectores para futura reubicación y saneamiento ya proyectado por la Alcaldía Municipal.”

– “… según el Censo de 1951 la población fue de 5.6238 habitantes; el Censo de 1964 estimó una población total de 7.500 habitantes  y en el Censo de 1985  la población total calculada de 13.259 habitantes, de los cuales 5.193 correspondían a la población urbana y 8.066 a la rural.”

– “La zona urbana comprende aproximadamente una extensión de 80 Ha… en esta área se han demarcado cinco grandes barrios a saber: Barrio El Centro, barrio El Progreso, barrio Las Villas, barrio Rancho Lindo, barrio La Magdalena y un asentamiento denominado los Chíparos considerado un barrio marginal.”

– “Barrio                          Manzanas                        Casas

  El Centro                                 12                          183

  El Progreso                             7                            138

  La Magdalena                          12                          160

  Las Villas                                 5                           43

  Rancho Lindo                           12                          137”

– “La nomenclatura vial fue establecida por medio del Instituto Geográfico “Agustín Codazzi” (IGAC) en el año 1970. Esta nomenclatura fue presentada en planos que abarcan la zona urbana hasta la calle novena.”

2000

Julio.

“Entre las actividades extractivas realizadas históricamente por el hombre en la Amazonia, la pesca es la que relaciona directa o indirectamente a las actividades económicas, sociales y culturales de la región. Como resultado de esto, la pesca se ha convertido en una de las bases fundamentales dentro de la economía de los asentamientos humanos de la Amazonia; acción que se ha venido intensificando con la llegada de nuevos colonos a la zona y con la integración de las comunidades indígenas a la actividad productiva. Como consecuencia de esto, el recurso pesquero soporta gran presión debido entre otras razones a que es una actividad poco controlada.

Las estadísticas demuestran como las últimas décadas se han convertido en las de mayor movilidad poblacional en la amazonia colombiana, al pasar de 293.167 personas en 1985 a 839.339 en 1993, lo que representa un crecimiento del 186% en tan sólo ocho años. De esta población el 9% (74.720) representa a los diferentes grupos indígenas (Ministerio del Medio Ambiente et al., 1998).

Actualmente se registran en la región 48 pueblos indígenas de origen amazónico y tres de pueblos migrantes de otras regiones del país. Los grupos étnicos de la Amazonia representan el 55% del total existente en Colombia, 36 de los cuales, tienen asentamiento exclusivo en la región. De una población aproximada de setecientos unas mil indígenas en Colombia, la amazonia cuenta con el 13% (Arango & Sánchez, 1998)

Al existir pocas fuentes generadoras de ingresos en la zona, el sistema de producción es netamente extractivo, donde la pesca se ha constituido como una actividad supremamente importante y compartida tanto por las comunidades ribereñas de colonos como de las indígenas, las cuales se abastecen del recurso como fuente primaria de proteínas y como una opción que les brinda utilidades a través de la venta de productos pesqueros en redes de comercialización a nivel local o regional, que posteriormente abarcan el plano nacional e incluso internacional, como se observa para el caso de las especies ornamentales.”[xxv]      

2000

Los Makaguaje, que eran cerca de 3.000 en épocas coloniales, fueron diezmados paulatinamente por enfermedades y por la persecución de los esclavistas caucheros. Hoy sólo quedan unas pocas familias entre Puerto Ospina y El Hacha, en Perlas Blancas.[xxvi]

  • Las modalidades de producción desarrolladas por culturas diversas en la Amazonia Colombiana (cada cultura aprehende en forma particular los recursos de su entorno) a través de la historia aparecen en el siguiente orden:[xxvii]

Indígenas:                                 -Uso de Selva y Río

                                                 -Huerto de las Frutas

                                                 -Agricultura de Várzea

                                                 -Agricultura Itinerante de Tierra Firme

Coloniales:                                 -Guerra “justa” y “rescate”

Capitalistas:                              -Extracción del Caucho

-Ganadería Vacuna Extensiva con Actividad Agrícola Correlativa

-Extracción de Fauna

-Extracción de Maderas

-Extracción de Minerales

-Narcotráfico

2000

Dice el Antropólogo, Juan Álvaro Echeverri, en la presentación de “Territorialidad Indígena y Ordenamiento en la Amazonia”: “La región del Caquetá-Putumayo está demarcada por los cursos de los ríos Caquetá y Putumayo entre los 71º y los 74º de longitud oeste. Esta región abarca los territorios tradicionales de por lo menos siete grupos etnolingüísticas pertenecientes a la familia lingüística Witoto (Uitoto, Ocaina, Nonuya), la familia lingüística Bora (Bora, Miraña, Muinane) y una lengua independiente (Andoque). Aunque estos grupos están lingüísticamente diferenciados, comparten rasgos culturales que los distinguen de otros grupos vecinos: Yucuna y Matapí, de la familia lingüística Arawak, hacia el norte, de los Lituana, Tanimuca, Macuna y otros grupos de la familia lingüística Tucano oriental hacia el noreste, y de los Siona y Coreguaje, de la familia lingüística Tucano occidental, hacia el occidente.  

Un rasgo que distingue los pueblos de la región del Caquetá-Putumayo de otros grupos es el consumo de tabaco en forma de ambil, el cual es exclusivo de ellos en todo el noroeste amazónico. Los grupos de la región del Caquetá-Putumayo se designan a sí mismos con el nombre español de “gente de ambil”. También utilizan la designación “gente de centro”, la cual incluye todos los grupos que consumen ambil. Es probable que esta concepción nativa de un área cultural no haya existido desde tiempos anteriores al contacto con los no-indígenas. La expresión “gente de centro” revela un proceso de reconstrucción ideológica de nuevas formas de identidad étnica y política, que es en parte un resultado del traumatismo causado por el contacto con los no-indígenas, notablemente durante el periodo de esclavitud, reasentamientos forzosos y epidemias generados por la industria de extracción de caucho a principios de este siglo. El Auge cauchero en la región del Caquetá-Putumayo (1900-1920) causó despoblamientos masivos, extinción de linajes, clanes y tribus enteras y la conformación de nuevos tipos de comunidades mixtas cada vez más dependientes de los bienes de mercado.

Los territorios tradicionales de estos grupos están ubicados en las zonas centrales del interfluvio Caquetá-Putumayo. Después de los años treinta, los territorios ancestrales permanecieron deshabitados y los indígenas establecieron asentamientos a orillas de los ríos principales: Putumayo, Caraparaná, Igaraparaná y Caquetá.

En las  décadas siguientes se dio un proceso de recuperación demográfica, al mismo tiempo que los indígenas recibieron educación en español y establecieron relaciones de contacto permanente con la sociedad nacional, mediadas principalmente por los  por otros auges extractivos, como las pieles en los años sesenta y coca en los años setenta y ochenta. En estos últimos aparecen por primera vez organizaciones indígenas en la región, aglutinadas alrededor de la lucha por el territorio. Esto coincidió, unido a otros factores de políticas nacionales e internacionales, con el reconocimiento del resguardo amazónico de mayor extensión, el Resguardo Indígena Predio Putumayo, con cerca de seis millones de hectáreas, además de los resguardos indígenas Puerto Sábalo-Los Monos, Uitoto de Monochoa, Andoque de Aduche, Amenani y Nonuya de Villa Azul, todos en beneficio de los grupos indígenas de esta región. El área combinada de estos seis resguardos suma cerca de ocho millones de hectáreas y se extiende al norte del río Caquetá.”[xxviii]    

2000

Reinaldo Giagrekudo, a nombre de la Confederación Indígena del Alto Amazonas, Coidam, que representa los grupos del Resguardo Predio Putumayo que abarca 5’860.000 hectáreas, expresa: “Dentro de este resguardo estamos radicados nueve etnias, cada etnia con sus grupos y clanes en donde están sus autoridades propias.

En ese territorio están los grupos étnicos Bora, Ocaina, Muinane, Andoque, Miraña, Murui, Inga, Cocama y Muina (Uitoto). La palabra “uitoto” no existe para nosotros, es una de las cosas que hemos analizado dentro de nuestro trabajo. Es un sobrenombre que se puso, de pronto por algún error de los hermanos orientales (los Carijona), quienes pusieron ese nombre “uitoto” a ese territorio.

Hay etnias o tribus, y dentro de las tribus están los clanes con sus linajes que son los que simbolizan a cada tribu. Esos linajes están simbolizando a las plantas o a los animales; por lo menos yo soy de la etnia de ekireni que quiere decir almendra silvestre, y esto nos muestra que nosotros somos hijos de la tierra.

La primera parte dice que esta tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a ella. Es un pensamiento sabio que sale del mambeadero y la misma historia milenaria dice que  nosotros sí salimos de ella y está la muestra que son los centros en donde está la mitología étnica, no están borradas las huellas, las huellas están vivas y nosotros somos símbolos de esas huellas, estamos vivos.

A pesar de la historia de 500 años de destrucción, ahí estamos nosotros, lo que quiere decir que el conocimiento tradicional, la sabiduría de loas ancianos es la que sostiene la tierra.

Por eso los ancianos lloran. ¿Por qué lloran? Porque estamos abandonando nuestra cultura, nuestra identidad y nuestro territorio.

Ya muchos no nos identificamos, ya no hablamos nuestros dialectos porque hablamos castellano, para poder entendernos con las otras etnias. Pero nosotros nos estamos olvidando de nuestra cultura. Pero vamos a tratar de identificarnos cada día más.

Miremos los ríos, todos los ríos tienen nombre en lengua indígena. Quiere decir que esos ríos nos han pertenecido muchos años atrás. La palabra “Putumayo”, por ejemplo, nació hace 100 o 200 años, pero más antes ya tenía su nombre puesto por un grupo étnico. Cuando vemos que una empresa occidental mete una draga al río Putumayo para saquear oro, es como meter un microbio en nuestras venas. Se están destruyendo las venas del mundo.

Cuando vemos las maderas; las maderas están destruidas y para nosotros las maderas son cuerpo nuestro. Nosotros tenemos nuestro dialecto con los árboles, con los animales, con el río, son sagrados. Lo mismo decía un compañero referente a los salados, otros sitios sagrados. Hay muchos más todavía que los abuelos dicen, porque si seguimos tocando los sitios sagrados, vamos a seguir acabando con este mundo. De pronto el mundo occidental ve de otra manera y nosotros miramos también de otra forma cómo vamos a vivir y cómo queremos vivir y cómo vamos a defender nuestra juventud. La juventud en este momento está desorientada. No saben si escuchar al mundo occidental o escuchar al anciano que está en la banca. Para el anciano, el mundo occidental no es una civilización clara, más bien es una destrucción clara. Más bien una corrupción clara.

Nuestra sabiduría se está desapareciendo y vemos eso en la educación y la salud. La educación se nos está yendo de las manos. Estamos muy contentos porque sabemos hablar el castellano, sabemos las matemáticas, queremos conocer más, sí, pero nosotros no podemos dejar lo nuestro. Entonces hay que buscar una fórmula para que nuestra niñez retorne a un conocimiento cultural, porque ellos son el futuro del mundo. En eso la educación debe entender que nosotros somos de la misma  característica pero somos diferentes en nuestros conocimientos.

La salud: nuestros conocimientos tradicionales, las medicinas también se nos están yendo de las manos.

Todas esas dificultades encontramos en los mambeaderos. Los ancianos han venido hablando, diciendo, y a nosotros como dirigentes nos hacen entristecer también cuando dicen que los abuelos lloran. A veces  nosotros nos burlamos de nuestros ancianos porque ya tienen asa vejez, porque es un mambeador al que vemos un poco separado; pero si hablamos a fondo, ese anciano es un libro viviente, es una sabio, es un filósofo, un botánico, es un científico el que está ahí. En él está la sabiduría.           

Vemos que nuestra coca ha sido también violada. Así como violaron los recursos naturales, también violaron nuestra cultura. A través de tanta investigación, a través de tanto experimento que han hecho. ¿Y cual es el resultado de esa violación? La muerte en Colombia y en el mundo. Primero, para nosotros, la coca era vida y ahora es muerte para nosotros, es peligro para nosotros.

Antes la sangre contra nosotros fue el caucho y después fueron las pieles. O sea que el mundo occidental pone precio a los recursos que hay en la selva y eso destruye.”[xxix]  

2000

“Los efectos de[xxx] la influencia armada, ejercida por la guerrilla, tienen características impredecibles en el campo de las organizaciones sociales de los pueblos indígenas. Estas intervenciones afectan la territorialidad en muchos aspectos, especialmente en cuanto a la explotación de áreas de caza y pesca ubicadas en sitios que desde el punto de vista de la geopolítica militar y del conflicto, adquieren importancia y en la práctica restringen su acceso a los pueblos indígenas.

El conflicto social originado en el departamento del Putumayo se ha desplazado a lo largo del río. Lugares como Puerto Alegría, El Encanto, puertos sobre el río Putumayo, han comenzado a sentir los rigores de la confrontación armada entre guerrilla, narcotraficantes y paramilitares.” 

2000

Según datos del “Observatorio sobre Desplazamiento y Refugio”, de CODHES, SISDES, en Leguízamo se reportaron para dicho año, 142 personas desplazadas, expulsadas del Municipio; mientras habían llegado expulsadas de otras regiones 313 personas.[xxxi] 

2000

En “Paisajes Fisiográficos de Orinoquia – Amazonia (ORAM) Colombia”, entre otros temas se dice “Los centros de endemismos y/o de mayor biodiversidad establecidos para la Amazonia colombiana, son:”

Entre otros:

 “REFUGIO DEL PUTUMAYO

Haffer (1969, citado por Hernández, 1991), lo incluye dentro del refugio del Napo. Hernández (1991), lo diferencia  del Napo basado en ciertos endemismos como Callicebus torquatus medemi.  Corresponde a laderas inferiores de la vertiente de la Cordillera Oriental y una amplia faja de piedemonte adyacente a los departamentos de Cauca, Nariño y Putumayo, entre el río Caquetá y el Guamués. Representado por el Parque Nacional Natural La Paya o Apaya, Putumayo. Este refugio ha sido subdividido en los siguientes refugios:

  •  REFUGIO INTERFLUVIO CAQUETÁ – PUTUMAYO

Como la mayoría de áreas de Interfluvios, éste carece de investigaciones acerca de la fauna.

De la misma manera menciona al:

  •  REFUGIO HUITOTO

Igualmente, reconocido por Brown (1982,1987), abarca el interfluvio de los ríos Caquetá y Putumayo y el sur del río Putumayo.” 


[i]                             CASTRO E., DARIO M. PECES DEL RIO PUTUMAYO SECTOR DE PUERTO LEGUIZAMO. CORPOAMAZONIA. ABRIL, 1994. Pág. 3

[ii]                            CONSEJO REGIONAL DE PLANIFICACION. CORPES AMAZONIA. ESTADO DEL ARTE  DE  LOS   ESTUDIOS  SOBRE EL RIO PUTUMAYO Y SU AREA DE INFLUENCIA. Santa fe de Bogotá. 1998.              

[iii]                           CONSEJO REGIONAL DE PLANIFICACION. CORPES AMAZONIA. ESTADO DEL ARTE  DE  LOS   ESTUDIOS  SOBRE EL RIO PUTUMAYO Y SU AREA DE INFLUENCIA. Santa fe de Bogotá. 1998.                                                          

[iv]                           www.bancoldex.com/pdf/

[v]                            COLOMBIA AMAZONICA. SINCHI. Vol. 8.  Nº 1.  Abril  1995. Pág. 11

[vi]                           CONSEJO REGIONAL DE PLANIFICACION. CORPES AMAZONIA. ESTADO DEL ARTE  DE  LOS   ESTUDIOS  SOBRE EL RIO PUTUMAYO Y SU AREA DE INFLUENCIA. Santa fe de Bogotá. 1998.                                            

[vii]                           CODHES; ORGANIZACIÓN INTERNACIONAL PARA LAS MIGRACIONES. DESTIERROS Y DESARRAIGOS. Memorias del II Seminario Internacional Desplazamiento: Implicaciones y retos para la gobernabilidad, la democracia y los derechos humanos. Bogotá, Colombia, 4,5 y 6 de septiembre de 2002. Pág. 175

[viii]                          Departamento Nacional de  Planeación. LOS PUEBLOS INDIGENAS DE COLOMBIA 1997. Desarrollo y territorio. Tercer Mundo Editores. Bogotá. 1998. Pág. 126

[ix]                           Varios Autores. CIENCIAS SOCIALES EN LA AMAZONIA COLOMBIANA, Guerra, etnicidad  y conocimiento. Comisión Regional de Ciencia y Tecnología de la amazonia. Santafé de Bogotá, 1999. Pág. 171

[x]                            Varios Autores. CIENCIAS SOCIALES EN LA AMAZONIA COLOMBIANA, Guerra, etnicidad  y conocimiento. Comisión Regional de Ciencia y Tecnología de la amazonia. Santafé de Bogotá, 1999. Pág. 153

[xi]                           Autores Varios.  Zonificación de Unidades de Tierra, Clasificación Agrológica y Determinación de Conflictos de Uso en el Corregimiento de Mecaya, Municipio de Puerto Leguízamo, Departamento del Putumayo, Implementando un Sistema de Información Geográfica (SIG). Santa Fe de Bogotá. 1998

[xii]                           González, José Jairo; Ramírez, Roberto; Valencia, Alberto; Barbosa, Reinaldo. CONFLICTOS  REGIONALES – AMAZONIA Y ORINOQUIA-. FESCOL . IEPRI.  Febrero de 1998. Pág. 75-76

[xiii]                          González, José Jairo; Ramírez, Roberto; Valencia, Alberto; Barbosa, Reinaldo. CONFLICTOS  REGIONALES – AMAZONIA Y ORINOQUIA-. FESCOL . IEPRI.  Febrero de 1998. Pág.86-87 

[xiv]                          González, José Jairo; Ramírez, Roberto; Valencia, Alberto; Barbosa, Reinaldo. CONFLICTOS  REGIONALES – AMAZONIA Y ORINOQUIA-. FESCOL . IEPRI.  Febrero de 1998. Pág. 89-90

[xv]                          González, José Jairo; Ramírez, Roberto; Valencia, Alberto; Barbosa, Reinaldo. CONFLICTOS  REGIONALES – AMAZONIA Y ORINOQUIA-. FESCOL . IEPRI.  Febrero de 1998. Pág. 94

[xvi]                          González, José Jairo; Ramírez, Roberto; Valencia, Alberto; Barbosa, Reinaldo. CONFLICTOS  REGIONALES – AMAZONIA Y ORINOQUIA-. FESCOL . IEPRI.  Febrero de 1998. Pág. 113

[xvii]                         González, José Jairo; Ramírez, Roberto; Valencia, Alberto; Barbosa, Reinaldo. CONFLICTOS  REGIONALES – AMAZONIA Y ORINOQUIA-. FESCOL . IEPRI.  Febrero de 1998. Pág. 102

[xviii]                        Varios Autores. CIENCIAS SOCIALES EN LA AMAZONIA COLOMBIANA, Guerra, etnicidad  y conocimiento. Comisión Regional de Ciencia y Tecnología de la amazonia. Santafé de Bogotá, 1999. Pág. 6

[xix]                          CONSEJO REGIONAL DE  PLANIFICACION. CORPES AMAZONIA. ESTADO DEL ARTE DE LOS ESTUDIOS SOBRE EL RIO PUTUMAYO Y SU AREA  DE INFLUENCIA. Santa Fe de Bogotá. Julio 7 de 1998. Pág. 5  

[xx]                           Varios Autores. CIENCIAS SOCIALES EN LA AMAZONIA COLOMBIANA, Guerra, etnicidad  y conocimiento. Comisión Regional de Ciencia y Tecnología de la amazonia. Santafé de Bogotá, 1999. Pág. 145-194

[xxi]                          Varios Autores. CIENCIAS SOCIALES EN LA AMAZONIA COLOMBIANA, Guerra, etnicidad  y conocimiento. Comisión Regional de Ciencia y Tecnología de la amazonia. Santafé de Bogotá, 1999. Pág. 15-19

[xxii]                         CODHES. UN PAIS QUE HUYE, DESPLAZAMIENTO Y VIOLENCIA EN UNA NACION FRAGMENTADA. CODHES, UNICEF, UNION EUROPEA. Santafé de Bogotá. Marzo  2003. Pág. 219

[xxiii]                        LA AMZONIA OBJETIVO DEL IMPERIO.  www.farc-ep.org/Articulos

[xxiv]                        SALINAS COY, YOLANDA. AGUDELO CORDOBA, EDWIN. PECES DE IMPORTANCIA ECONOMICA EN LA CUENCA AMAZONICA COLOMBIANA. SINCHI. Santafé de Bogotá. Julio 2000. Pág. 10

[xxv]                         SALINAS COY, YOLANDA. AGUDELO CORDOBA, EDWIN. PECES DE IMPORTANCIA ECONOMICA EN LA CUENCA AMAZONICA COLOMBIANA. SINCHI. Santafé de Bogotá. Julio 2000. Pág. 11-12

[xxvi]                        REICHEL DUSSAN, ELIZABETH.  ETNOGRAFIA DE LOS GRUPOS INDÍGENAS CONTEMPORÁNEOS.  Biblioteca Virtual del Banco de la Republica.

[xxvii]                        MEJIA GUTIERREZ, MARIO. Amazonia Colombiana, introducción a su historia natural.

[xxviii]                        Autores Varios. TERRITORIALIDAD INDIGENA Y ORDENAMIENTO EN LA AMAZONIA. Pág. 79-80

[xxix]                        Autores Varios. TERRITORIALIDAD INDIGENA Y ORDENAMIENTO EN LA AMAZONIA. Universidad Nacional de Colombia. Santafé de Bogotá, D.C. 2.000. Págs. 93-96

[xxx]                          Autores Varios. TERRITORIALIDAD INDIGENA Y ORDENAMIENTO EN LA AMAZONIA. Universidad Nacional de Colombia. Santafé de Bogotá, D.C. 2.000. Págs.218-219

[xxxi]                        CODHES. UN PAIS QUE HUYE, DESPLAZAMIENTO Y VIOLENCIA EN UNA NACION FRAGMENTADA. CODHES, UNICEF, UNION EUROPEA. Santafé de Bogotá. Marzo  2003. Pág. 355;472


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