Estas navidades

John Elvis Vera Suarez

John Elvis Vera Suarez

Rodarán juguetes que ya para el día de los reyes magos comenzarán a ser olvidados. La alegría de los festejos será acompañada, por igual, por aquellas familias que angustiosamente buscarán algún regalo para su prole. La tristeza de quienes no los acompañan sus seres queridos se ahogará en profundos, silencios y quemantes sorbos alicorados que no calmarán sus solitarios lamentos.

En las alegres y bullosas navidades, esperadas para la diversión colectiva más grande del mundo, siempre afloran las diferentes caras de la realidad humana. No podremos olvidar que la desigualdad ha llevado al hambre y muerte de millones de seres inocentes. No podemos desconocer que mientras unos derrocharán opulencia, muchos más carecerán de al menos un vestido decente. Mientras los regalos con empaques llamativos inundarán las vitrinas del comercio mundial, millones de familias no probarán una cena navideña. No olvidemos que mientras en muchos territorios gozarán de paz plena, en otros tantos la cruel guerra no cesa.

Las luces para muchos será alegría plena, aunque momentánea. Luces coloridas que iluminarán las concurridas calles de las ciudades, pero por igual habrá hogares en barrios humildes que no contarán ni con la luz de una vela, y millones de familias campesinas esparcidas por la tierra que solo las alumbrará el chispazo de la leña. Con el dinero público embellecerán lo urbano, con cuentas no tan claras para la ciudadanía. Gastos de las administraciones que nos entusiasman, pero por igual podríamos ver como despilfarro ante tantas acciones y obras pendientes en las ciudades.

Ante el calentamiento global que nos ha llevado a esta crisis climática que se está agravando, en gran parte producido por el alto consumismo, lo recomendado sería menos despilfarro, menos contaminación, más prudencia, más solidaridad y menos opulencia. El derroche energético se dispara. El consumo de combustibles se eleva potencialmente. Los viajes a deseados sitios lejanos de nuestros hogares se multiplican. Los alimentos se desperdician aún más. La Navidad parece ser sinónimo de exceso y ostentación con lo que nos quisiéramos saciar.

A esta hora del paseo, debemos reiterar la necesidad de unas navidades ecológicas, donde prime la vida de la sociedad humana en armonía con la naturaleza, en total comunión con la tierra que es el único hogar con que contamos. Que estas navidades sean una celebración festiva y muy alegre para reafirmar nuestro compromiso en la lucha constante por la salvación de la humanidad como especie y el lograr un planeta donde la vida misma sea posible de manera digna para todos y todas.

Visualicemos el impacto de nuestras acciones sobre nuestro entorno en esta festividad navideña. Que los adornos navideños sean lo más naturales posible y menos ostentosos. Por igual, que el alumbrado navideño no opaque el cielo colmado de estrellas. Que los juegos pirotécnicos no arriesguen la seguridad de niños, niñas y adultos mayores. Por igual piense en sus mascotas. Prefiera regalos artesanos y de empresas locales. ¿Qué tal árboles navideños que puedan ser sembrados después?