La relatoría de la audiencia de minería en Mocoa no puede quedar en el papel

Foto : Policía Putumayo

Por: J. Alexander Africano M.

El día de ayer 04 de noviembre mientras se llevaba a cabo la audiencia pública de actualización de la política minera, se llevó a cabo una acción operativa por parte de la fuerza pública.

Ya hoy, en horas de la mañana se realizó en zona rural del municipio de Puerto Guzmán, departamento del Putumayo, una operación conjunta entre el Ejército Nacional, la Policía Nacional, La Fuerza Aérea y la Fiscalía General de la Nación, donde lograron la inutilización (con explosivos) de 6 máquinas amarillas y 6 unidades productoras mineras, utilizadas para la producción de aproximadamente 18 kg de oro mensuales, con un costo en el mercado ilegal de 5.000 millones de pesos.

Esta maquinaria está avaluada en cerca de 2.000 millones de pesos y estaría al servicio de una estructura ilegal que financia sus acciones criminales y fortalecen sus economías ilícitas, así lo señaló el comandante de la brigada 27 de Selva.

Esta acción operativa, ha generado expectativa en la comunidad, sobre todo porque se realizó simultáneamente con la audiencia pública precisamente de minería, donde el gremio de mineros artesanales tuvieron la oportunidad de exponer sus necesidades frente a la explotación del mineral de oro.

Cabe señalar, que una de las cosas positivas de la audiencia fue el compromiso y la posibilidad de conformar la MESA DEPARTAMENTAL MINERA DE PUTUMAYO, la cual estaba en mora de conformarse. No es para menos si se tiene en cuenta que en Putumayo hay por lo menos 25 ladrilleras que incluso están trabajando con “leña”, es decir que hay una necesitad de industrializarse toda vez que actualmente hay una norma en favor de la deforestación que impide la tala de árboles.

Volviendo a lo que sucedió en Puerto Guzmán, el problema no es para menos, si también se tiene en cuenta que un aproximado de 800 familias que residen en El Jauno, Santa Lucía y el casco urbano, quienes derivan su subsistencia de esta actividad, que entre otras no es nueva en la región; más grave aún si según cálculo aproximados en el Putumayo más de 2000 familias se dedican a labores de minería de oro.

Hace mucha falta un respaldo serio a este gremio para que se puedan convertir en el nivel de pequeños y medianos empresarios, donde el entorno de producción sea favorable en su economía de subsistencia y que favorezca en todas las dimensiones. No se puede ocultar tampoco que la minería tradicional y/o artesanal es en sí una minería informal que finalmente se convierte en mediana minería, que puede llegar incluso a tributar por su ejercicio.

Tampoco se puede negar que el “barequeo” es una manifestación cultural, que se sustentaba en los aportes de diversas investigaciones arqueológicas, históricas y etnográficas que permiten comprender la integralidad del barequeo y sus alcances como práctica cultural. De una parte, los incontables vestigios de minería realizada en cada una de las playas y terrazas de los causes de los ríos atestiguan una actividad practicada por siglos, mucho antes que los españoles conquistaran la región.

Se retoman las palabras de un líder de minería artesanal quien dijo en privado al final de la audiencia: “…todo lo que se dijo hoy aquí en las relatarías, no va a quedar en la actualización de la política minera, pues eso siempre pasa…”