¡A Participar Ahora!

John Elvis Vera Suarez

John Elvis Vera Suarez

“Que millones se apropien de su territorio, que millones hablen en la democracia multicolor, que millones se expresen, que millones hagan la Ley del Plan Nacional de Desarrollo. Queremos que millones sean los arquitectos y las arquitectas de la paz”, presidente Gustavo Petro.

Cuando se abren las puertas de la libre expresión y con ello la soñada inclusión, no faltan quienes expresen total desconfianza ante novedosa posibilidad para las mayorías. Habiendo aquellos que sabiendo el trascendental dialogo al que nos están invitando, querrán distorsionar el llamado del gobierno, para no aceptar que la verdadera democracia se materializa con la amplia y deliberante participación de la ciudadanía en las decisiones que afecten cada uno de sus territorios y por lo tanto de sus propias vidas. Y es que el Plan Nacional de Desarrollo (PND), lo que debe buscar, es precisamente incidir en la planificación y construcción de las regiones. Construcción que debe darse con el consenso de las gentes en busca del bien común.

Determinar y planificar 50 diálogos, en igual número de regiones, que, a partir de un minucioso examen por las características sociales, económicas y ambientales de las mismas (eso esperamos), que se han escogido en esta práctica, que busca la elaboración conjunta del PND, entre gobierno y comunidades, debe haber sido producto de un ejercicio muy juicioso. He expresado en diferentes espacios, que habrá quienes, crean que sus propios territorios o regiones, hayan quedado excluidos. Como lo han expresado diferentes sectores del Quindío y por seguro, en otros rincones del país. Y en esto se debe ser muy responsable ante esta oportunidad de la participación amplia y vinculante en la nueva faceta que vive Colombia.

No podríamos esperar que se determinaran más diálogos regionales en el presente ejercicio, aunque fuera lo deseado. Si fuera así, entonces tendríamos que esperar que las mismas hubieran llegado a las 100 o más. Si colocáramos de ejemplo al mismo Quindío, con 12 municipios, entonces se requeriría a nivel nacional más de un centenar de estos diálogos. Si fuera por la extensión territorial, siguiendo con el ejercicio, tendrían que realizarse al menos 619 diálogos y por población deberían ser mínimo 94 de los mismos. Además de lo anterior y con todo respeto y afecto por el territorio Quindiano, no sobra recordar que representa tan solo el 0.80% del PIB nacional, manera perversa de medir los territorios y sus poblaciones, pero que hasta el momento sigue contando en la hora de tomar determinaciones económicas.

Ante lo anterior, lo que deberíamos proponer es la participación activa de las comunidades y sus organizaciones, en los espacios creados para el dialogo en mención. El que una u otra región o territorio, no haya quedado como lo quisieran los diferentes actores, esto no impide para que, por los medios existentes, hagamos llegar nuestras propuestas y solicitudes para ser tenidas en cuenta. Se esperaría que en estos momentos tuviéramos al menos los borradores de lo que consideremos nuestros validos aportes, entonces utilicemos los diferentes canales de comunicación con quienes nos representen en el Congreso y demás instancias, para hacer llegar nuestros documentos. Para el buen aprendizaje, sería aún mejor, lograr ir a la sede respectiva del Dialogo Regional Vinculante para fortalecer y profundizar la democracia.

Estamos viviendo una nueva relación de la sociedad en su conjunto con el nuevo gobierno. Y esta se está caracterizando hasta el momento en el dialogo constante de este con los diferentes sectores sociales, económicas, étnicos y culturales. Debemos ser conscientes que nuestro país ha venido descuadernándose y que enrumbar el mismo por el sendero de la prosperidad para todos y todas, no es tarea fácil. Que de manera crítica y vigilante las comunidades debemos asumir el dialogo para poder avanzar.

Seamos creativos, pero a la vez eficaces y eficientes, para que nuestros requerimientos y propuestas ante el Estado sean escuchadas debidamente. Debemos estar prestos al diálogo constante, propositivo y constructivo. Aunque siempre hemos tenido reparos sobre el Estado, por igual comprendamos que este no es un gobierno enemigo. Por lo anterior urge emprender nuevas maneras de relacionarnos con la institucionalidad. No olvidemos que esta es la oportunidad que estábamos esperando y reclamado para construir una nueva sociedad que nos conlleve a un país con justicia social, económica y ambiental, como lo expresa reiteradamente el presidente Petro.