Carta Abierta Al Padre De Roux y su Comisión de la Verdad desde Putumayo

Publimayo

Por: J. Alexander Africano M.

Mocoa – Putumayo, 04 de julio de 2022

Reverendo
FRANCISCO DE ROUX RENGIFO

Presidente de la Comisión de la Verdad.


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Apreciado reverendo,

En primera medida agradecer la invitación que me hizo extensiva la comisión territorial Putumayo a la entrega del informe final de la Comisión de la Verdad; fue una deferencia de la cual me siento honrado más aún si se trataba tal como decía la invitación de un gran acontecimiento, del cual nosotros las víctimas del conflicto armado esperábamos desde hace tiempo, que mejor manera, de entregar el informe final en un escenario donde como bien sabemos se avecina para Colombia una nueva era, sobre todo en materia de derechos.

También expreso mis agradecimientos a la comisión territorial con quien tuve la oportunidad de exponer mi caso como víctima del conflicto desde el año 2002 y que, aunque fui miembro de la fuerza pública, la Ley 1448 de 2011 tal condición me lo permite (aunque aún necesito la verdad).  Más inmenso es mi agradecimiento por que siento que en mi interlocución con ustedes también hice un invaluable aporte a la construcción del legado que mediante el evento simbólico que hicieron ustedes a través de canales de televisión y de las plataformas digitales de la Comisión, para aproximarse a comprender la verdad como un “bien público”.

Reverendo de Roux, sea la oportunidad para indicarle que me he interesado y apasionado por conocer también “la verdad” del conflicto armado en mi Colombia y que una vez publicado su informe final “hay futuro si hay verdad – cuando los pájaros no cantaban” que contiene 515 páginas, seguramente no se podría plasmar todo lo que ustedes como investigadores plasmaron en al menos 05 años de trabajo investigativo, luego se podría afirmar que ustedes intentaron “escuchar a todas las voces”, no obstante, muchas de esas voces las podremos ver en el repositorio de la página de la  comisión el cual sin la menor duda es un gran aporte a la sociedad por su contenido y dinámica de enseñanza y acceso, propia para que futuros académicos  y en general, profundicen más y más, en esa búsqueda de la verdad.


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Le escribo esta carta, pues me inquieta que muy a pesar de contar con la narrativa de la violencia en el informe final de varias personas de mi departamento, si me pregunto cuál fue la razón por la cual no se incluyó en las historias del conflicto armado en Colombia, una de las masacres más emblemáticas como  fue la de “el tigre”, ocurrida en la noche del 9 de enero de 1999, cuando aproximadamente 150 paramilitares del Bloque Sur Putumayo, unidad adscrita al Bloque Central Bolívar—BCB— de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), irrumpieron en la zona urbana de la Inspección de Policía El Tigre, en el Bajo Putumayo (Valle del Guamuéz), en donde asesinaron a por lo menos 28 personas, quemaron casas, motocicletas y vehículos.

Me hubiese gustado para elevar aún más mis agradecimientos que se hubiese tenido en cuenta la narrativa de alguna persona que hubiese estado dispuesta a aproximarse la verdad. Me pregunto si nadie quiso brindar su testimonio o bueno lo que haya pasado, al menos se hubiese nombrado como si se nombran otras masacres.

De otra parte, reverendo de Roux, quisiera saber, el por qué en el informe “hay futuro si hay verdad – HALLAZGOS Y RECOMENDACIONES” ¸ en el capítulo Modelo de Estado y capturas de rentas narcoparamilitares (pag. 414-415), donde se enuncia el auge paramilitar se describe que “…Algunas de las masacres más emblemáticas perpetradas por el paramilitarismo en su afán por capturar las rentas de las economías de la cocaína y llevar adelante la lucha contrainsurgente fueron las de Mapiripán, Meta, en 1997; El Placer, Putumayo, en 1998..”.

Frente a lo anterior Reverendo de Roux, me pregunto, acaso la masacre de “El Placer”, no ocurrió una mañana del dia domingo 7 de noviembre de 1999, cuando cerca de 50 paramilitares del Bloque Sur Putumayo llegaron a la vereda El Placer, en el municipio de Valle del Guamuez, Putumayo y asesinaron a más de 11 personas. Todos sabemos en Putumayo tristemente que esta masacre ocurrió meses después de la de “El Tigre”; necesitaría verificar mis lecturas para corroborar las fechas, de lo contrario si se trató de un error humano le pido el favor en honor a las víctimas se surta la rectificación.

Adicionalmente, si se trataba de enunciar las masacres más emblemáticas, ¿no le parece que la de “El Tigre” lo es?, más aún si se refiere el capítulo a la captura de rentas del narcotráfico y a la lucha contrainsurgente. Incluso, con el debido respeto y me disculpo por mi atrevimiento, la comisión debe saber que hubo otra masacre en San Miguel La Dorada, de la cual poco se habla y otros casos muy emblemáticos de desapariciones y otros delitos de lesa humanidad que se vivieron en Putumayo.

Para no extenderme Reverendo, en sus hallazgos, ustedes refieren que, en la época de la década de los 90s, se presentó por parte de las FARC-EP grandes operativos militares contra bases del Ejército o la Policía, se enuncia la de “las delicias” que en efecto ocurrió en Putumayo en el año 1996 contra el Ejército Nacional”.

Quiero comentarle Reverendo, que esos grandes operativos que ustedes mencionan en efecto si ocurrieron y que lamentablemente se iniciaron en Putumayo, con la masacre de “Churuyaco” la cual me he dedicado a investigarla y documentarla al igual que la de “La M”, hecho que ocurrió el 07 de noviembre de 1992 en un puesto de Ecopetrol (para ese entonces) denominado Churuyaco y que pertenece aún al municipio de Orito (Putumayo). No entiendo por qué poco se habla de esta masacre, incluso investigadores de la talla de Ariel Ávila, en uno de sus libros, en un capítulo denominado “guerra contra el estado” hace un análisis de cómo empezó y coincide con ustedes en afirmar que inició precisamente con “las delicias”; sin embargo, es claro que la lucha contra el estado (fuerza pública) tiene su génesis en Putumayo y fue precisamente contra la Policía Nacional.

Como no recordar Reverendo, la masacre de “La M” en el municipio de Mocoa, otra acción, donde el 18 de noviembre de 1991, fueron masacrados 11 Policías, en lo que podría decirse y que ustedes han denominado como esos “grandes operativos” de la entonces FARC. También me hubiese gustado que se nombraran en los libros o informes de la comisión de la verdad. Claro eso sí, son muchas más.

Desde mi verdad y consciente de que pasaran varias generaciones para aproximarnos a la verdad, le agradecería enormemente, se tuviera en cuenta esta carta (anticipo mis disculpas por mi atrevimiento), que no la escribo con dolor, ni rabia, sino con la fé de que algo se hará en honor a la “verdad” y que aún falta mucho por contar.

De usted Reverendo,

JOSÉ ALEXANDER AFRICANO MACIAS

Una Víctima Más – Departamento del Putumayo

“La construcción de paz, es posible en la medida que se desarmen los corazones y se desmovilice la palabra” (JAAM).


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