Conocer la verdad del conflicto también es el camino a la paz

Por: J. Alexander Africano M.

El dia de hoy 28 de junio, en un acto público se llevó a cabo desde la ciudad de Bogotá D.C. y desde las comisiones territoriales, el cual contó con grandes personalidades entre ellas el presidente electo Gustavo Petro; llevando a cabo la entrega del informe final de la Comisión de la Verdad.  Para Putumayo, el acto se realizó en las instalaciones de la cámara de comercio de Mocoa, donde se contó con la presencia de población víctima del conflicto armado, autoridades, comunidad internacional y otros invitados.

Se destaca, que las comisiones de la verdad son mecanismos ampliamente utilizados en todos los procesos de construcción de paz resultado de un acuerdo. Estos organismos recuperan los relatos de la violencia, no para ensalzarla, sino para presentar una memoria de los hechos que garantice la no repetición. El modelo usado en Colombia es modélico. Con 13 comisionados y comisionadas y liderada por el padre Francisco de Roux, S.J., la comisión tiene como mandato la compilación de los sucesos dolorosos ocurridos durante los años del conflicto armado en todas sus dimensiones, desde el impacto en las víctimas hasta los efectos de este en el proceso político.

Durante al menos 04 años, los investigadores de la comisión de la verdad (mujeres y hombres) recorrieron el país buscando las distintas visiones del impacto de la violencia armada y recopilaron una gran cantidad de material de incalculable valor para las generaciones venideras. Seguramente muchos trabajos académicos van a tener importantes aportes en las investigaciones de pregrado y postgrado en Colombia.

La actividad tuvo como su epicentro con la entrega de un documento en un volumen de 515 páginas llamado “Cuando los pájaros no cantaban”, el cual también tiene una narrativa para nuestro territorio Putumayense. En las páginas se pueden leer historias de Putumayo como la denominada “Todo se fue amarillando”, donde se narra lo que paso después de una aspersión aérea; también “Nojotros los cuidadores”, un breve relato de la ley de origen como pueblos indígenas que habitan en el Resguardo Predio Putumayo; y un estremecedor relato de una mujer denominado “Y si dejo de sentir”,  donde ella narra una serie de sucesos que le tocó vivir con su familia.

ALGUNAS CONCLUSIONES DE LA COMISIÓN

En un capítulo aparte, se hizo entrega al mandatario electo de las conclusiones y recomendaciones de la comisión, resaltando que, para Putumayo, entre otras, se hace alusión a la acción realizada por las Fuerzas Militares en medio de un bazar comunitario en la vereda Alto Remanso de Puerto Leguízamo, Putumayo, en abril de 2022, sobre la que las autoridades señalaron inicialmente que se trató de un enfrentamiento armado contra disidencias de las FARC-EP.

Así mismo, se corrobora que la lucha contra la guerrilla se inició por la conquista de territorios donde se producía coca, para apropiarse del negocio, y que desde el año 1985 empezó a expansión paramilitar a esta región del Putumayo, según testimonios de excomandantes paramilitares.

De otra parte, se hace referencia a que una de las masacres más emblemáticas perpetradas por el paramilitarismo en Colombia, en su afán por capturar las rentas de las economías de la cocaína y llevar adelante la lucha contrainsurgente. En la masacre de El Placer, paramilitares le han relatado a Justicia y Paz que los militares sabían de su ingreso a la región y su objetivo de entrar a sangre y fuego al corregimiento, sin que estos hicieran nada para evitar su accionar.

Ya, frente al negocio del narcotráfico y persistencia en territorios, se señala en las conclusiones que hay territorios del país que desde hace décadas se han destacado en el cultivo de coca y la producción de cocaína. Entre ellos Putumayo, quien tiene un largo historial en este sentido. En particular, la trayectoria pasa por los enclaves cocaleros y la persistencia de los cultivos de coca en zonas dispersas y

También se afirma que la violencia guerrillera también causó despojo de tierras, asociado a la expansión de los cultivos de coca y el control de corredores estratégicos de la economía del narcotráfico. La Comisión documentó despojo de terrenos que fueron arrebatados por las FARC-EP, especialmente en los departamentos de Nariño y Putumayo

A su vez se señala, que los indígenas son el grupo con mayor pobreza, sobre todo en Chocó y en los departamentos de la Amazonía y la Orinoquía, donde el porcentaje supera el 70 %. También , en las zonas donde hay mayor presencia de pueblos indígenas, como los departamentos de Amazonas, Guainía, Vaupés y Vichada, y de comunidades afrodescendientes como Chocó, Nariño y Putumayo, se observa un nivel educativo más bajo y condiciones laborales menos favorables en comparación con la población no étnica.

Se ratifica, que la violencia sexual en el caso de los paramilitares, contenían una profunda carga de crueldad y sevicia contra las mujeres. Fue un mecanismo efectivo de terror que usaron para desplazar, despojar y controlar los territorios y comunidades en distintas partes del país. Se puede afirmar que para los bloques que actuaban en el Caribe, Meta, Guaviare y Putumayo, este grupo armado (AUC) usó la violencia sexual como estrategia de guerra; similar situación sucedió con la guerrilla, pero de manera interna.

Finalmente, la Comisión de la Verdad en Colombia ha sido uno de los pocos mecanismos resultantes de los Acuerdos de La Habana que ha tenido un éxito claro. Sin embargo, es necesario el mantenerla, para que esa “deuda del país” que la Comisión ayuda a saldar, es la de dar voz a los que más han sufrido el conflicto armado. Se espera por parte de las organizaciones defensoras de derechos humanos, población víctima y una gran parte de la sociedad que su mandato no finalice aún.

“La construcción de paz, es posible en la medida que se desarmen los corazones y se desmovilice la palabra” (JAAM).