Putumayo 2000 – 2022: del Y2K a la guerra en Ucrania

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MiPutumayo.com.co está de aniversario, y en estos 18 años, Carlos Hernán Castro, nos resume en el siguiente artículo los sucesos de los últimos 20 años del Putumayo, muchos de los cuales fueron registrados por este medio.


Por Carlos Hernán Castro Almario – 17 marzo de 2022

Mientras que todo el mundo esperaba con incertidumbre los efectos del error del milenio conocido como Y2K, que consistía en un error informático de los programadores de omitir la centuria para grabar las fechas y que ocasionaría un caos mundial al llegar al año 2000, en el Putumayo el movimiento social Putumayo Vive en medio de un fuerte paro armado de la guerrilla de las FARC promovía en el marco de las elecciones regionales el Voto por la Paz, entre otras motivaciones como un clamor de justicia frente a vejámenes como la masacre de El Tigre que aun estremecía a la región luego de ocurrida en octubre de 1999.

Desde ese entonces a la fecha ha corrido mucha agua bajo el puente de la historia en el Putumayo. Hemos tenido 3 presidentes de la república, 3 directores generales de Corpoamazonia, 11 gobernador@s departamentales (en promedio uno cada 2 años).

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Conforme a los datos del DANE pasamos de ser 236.728 habitantes en el año 2000 a 359.127 en el año 2022 que vivimos el Putumayo, eso significa un aumento de 122.399 seres humanos en este territorio.

Según los reportes de la Policía Nacional desde el año 2000 a la fecha se han asesinado en el Putumayo de ese total 4.779 personas, que sería casi como decir que han matado a todo un pueblo más o menos como Colón, Putumayo. Entre los años 2000 al 2010 asesinaron a 3.053 personas y del 2011 al 2022 han asesinado a otras 1.237.

Con base en los datos del monitoreo a la deforestación del IDEAM, en el Putumayo se han deforestado más de 80.000 hectáreas de selva en los últimos 20 años, algo así como 45.200.000 árboles, que si los amontonáramos en una pila de 2 metros de ancho tendría más de 565 kilómetros de altura.

El departamento ha tenido hitos históricos que han generado cambios cuyos efectos en la región estamos sintiendo y se seguirán dando por muchos años más. En el año 2000 la llegada del Plan Colombia con la política de narcotización de la guerra, la militarización de la lucha antidrogas y el fracasado proceso de desarrollo alternativo; la segunda y más violenta incursión de los grupos paramilitares con la estela sangre y muerte a su paso; en el 2002 la inauguración de la pavimentación de la carretera Pitalito – Mocoa; en el año 2003 se empieza a hablar en la región del turismo como política pública para diversificar la economía hacia la sostenibilidad; en el año 2004 ocurre la masacre del Afilador en Puerto Asís con 15 personas asesinadas; en el 2006 se inicia DMG en La Hormiga que en el 2008 tuvo una caída estrepitosa generando pérdidas económicas incalculables que dejaron en la ruina a miles de familias. En ese mismo año el Departamento Nacional de Planeación en el gobierno de Álvaro Uribe saca al Putumayo de la región amazónica y lo convierte en distrito minero, abriendo así espacio para la extracción minera de metales e hidrocarburos.

Entre los años 2000 y 2008 el departamento del Putumayo se convierte en el escenario del desplazamiento forzado, uno de los fenómenos socio – políticos y humanos más graves en los últimos 20 años producto de la guerra y las políticas de los gobiernos nacionales de turno, que convirtió a más de la mitad de la población total del departamento en víctima.

Fotografía de la valla ubicada en la vereda Caliyaco en Mocoa en el 2010 que anunciaba la declaratoria del Putumayo como uno de los distritos mineros del país.

Foto: El autor – 2010

En el año 2010 ocurre otra arremetida del gobierno nacional con la fumigación aérea con glifosato a los cultivos de uso ilícito; el gobierno nacional abre la licitación para la construcción del tramo del Corredor Multimodal Tumaco – Belém do Para conocido como la variante San Francisco – Mocoa y los pueblos indígenas del Putumayo inician una fuerte lucha legal y social por la defensa del territorio, siendo los hechos más relevantes la segunda marcha indígena por el camino de Sachamates con más de 400 participantes y la instauración de la acción popular para la protección del territorio por parte de una lideresa indígena del valle de Sibundoy.

En el año 2012 inician las obras para la construcción de la Variante San Francisco – Mocoa; se formula el plan departamental de desarrollo turístico. En el 2014 se implementa la política extractiva nacional conocida como la Locomotora Minero – Energética. En el año 2016 el gobierno nacional firma el acuerdo de paz con las FARC – EP dando un respiro a la región y el país frente a la cruenta guerra que se ha vivido en la zona rural de Colombia. En el año 2018 ocurre la fatídica avalancha de Mocoa que deja, según cifras oficiales, 344 muertos y más de 1.300 damnificados, pues hay otras personas y organizaciones que plantean que los muertos fueron mucho más.

En el año 2019 se formula el primer plan de desarrollo turístico municipal en Orito y se cimentan las bases para la política pública en ese sector.

En el 2020 como parte de la afectación mundial, la región inicia el padecimiento de los estragos de la pandemia del Covid 19 que a la fecha deja en el Putumayo más de 769 personas fallecidas y una serie de efectos en la salud mental, sociales y económicos aun sin precisar.

En el año 2022 la región vuelve a vivir en este ciclo interminable de la extracción el embate de la megaminería a cielo abierto. La multinacional canadiense Libero Copper como la heredera de unas concesiones mineras entregadas hace muchos años por el gobierno nacional, ha iniciado procesos de perforación sobre las montañas del piedemonte en Mocoa para la extracción de cobre, molibdeno y creemos que de paso otros metales como la plata, el oro y el uranio.

De manera coincidente se reinician las obras de construcción del tramo del Corredor Multimodal Tumaco – Belém do Para conocido como la variante San Francisco – Mocoa.

Con el agravante que si hay una ciudad andino – amazónica que sea innegociablemente determinada por su entorno natural esa es Mocoa. Su biogeografía de piedemonte está enmarcada con uno de los elementos más poderosos y nobles de la naturaleza: el agua. Su fuerza es tal que necesita de todo su ambiente intacto para disipar su poder en forma de belleza paisajística. 

Un análisis especial merece la extracción de petróleo que ha sido en diversas formas fuente de dinámicas territoriales en el Putumayo.

Según los registros de la UPME del Ministerio de Minas y Energía y la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), del año 2004 al 2021 la región ha recibido $1.253.921.704.521 por regalías, que haciendo la conversión al promedio del precio del dólar en los últimos 20 años de $2.502 nos arroja que la Gobernación del Putumayo, los municipios y Corpoamazonia han recibido aproximadamente US$501.140.435 (quinientos uno y pico millones de dólares) por este concepto.

Según los registros de la ANH desde el año 2013 al 2021 se han extraído 138.716.123 barriles de petróleo del Putumayo, lo que en promedio nos daría una producción diaria de 42.227 barriles. Si extrapolamos los datos con este promedio de producción diaria, desde el 2000 al 2012 nos daría un aproximado de 200.367.733 barriles extraídos del territorio putumayense, una cifra bastante conservadora pues la extracción hacia atrás ha sido mucho más alta.

En un total aproximado tendríamos que en el Putumayo en las últimas dos décadas se han extraído (339.083.856) más de 300 trecientos 39 millones de barriles de petróleo. Ahora bien, en promedio en los últimos 21 años el precio del barril de petróleo ha estado rondando los US$62 con el pico más alto en el 2012 con US$109,45 y el más bajo en el año 2000 con US$27,6.

Si multiplicamos los 339.083.856 barriles de petróleo extraídos entre los años 2000 y 2021 por el precio promedio del barril en los últimos 21 años de US$62, tendríamos que el Putumayo le ha aportado al país por este concepto un aproximado de US$21.023.199.072 (veintiún mil y pico millones de dólares).

Haciendo una medición per cápita podríamos decir que en los últimos 20 años solo por producción petrolera cada uno de los actuales 359.127 putumayenses le hemos aportado al país en promedio US$58.540, lo que equivaldría al precio actual del dólar en pesos a $223.934.232 a razón de $11.196.721 por año, mientras que solo nos han retornado por regalías en promedio por persona US$1.395 que en pesos equivaldría a $5.336.321 a razón de $266.816 al año. Entienden porque se le llama economía extractiva.

Comportamiento del precio del barril de petróleo de 1960 al 2020

Fuente: https://t.ly/EsCD

Como la guerra en Ucrania suscitada por el control geopolítico de zonas con petróleo y gas por parte de los países industrializados que dependen de los combustibles fósiles para su crecimiento económico, el departamento del Putumayo sigue sometido a políticas extractivas, que como hemos visto han sido políticas de la muerte y el despojo, las cuales hoy requieren control y reorientación por parte de la sociedad civil, la clase política y la institucionalidad del Putumayo en aras de responder desde esta zona, con una posición estratégica mundial en términos ambientales, a los retos de los efectos del cambio climático para evitar de esta manera la degradación y la extinción de la especie humana en el planeta tierra.

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