Si la tensión en Mocoa fuese por explorar agua

Por : Alexander Africano

Sobre nuestro planeta terrestre llamado Tierra que es el tercero alrededor del sol, siempre hemos creído que sus recursos que provee son inagotables, no obstante, el sistema capitalista-consumista plantea “soluciones” mediáticas mientras que sus métodos generan el crecimiento industrial sin precauciones, guerras y otros agentes contaminantes que deterioran la Tierra, un planeta habitado por más de 7 mil millones de seres humanos y cubierto en 97.5 por ciento por agua de mares y océanos.

Sin duda, los seres humanos queremos y exigimos que se brinde el acceso a las condiciones que garantizan la dignidad de la vida: vivienda adecuada, educación, salud, atención digna a las poblaciones vulnerables (indígenas, afrodescendientes, diversidad funcional, etc), alimentos de calidad, agua y energía, aire y ríos limpios y vivos, información veraz y de calidad, participación ciudadana, decisión y autogobierno, en el entendido de que el Estado como forma de organización política somos elemento del mismo.

Solo para hablar de un asunto supremamente importante, en el municipio de Mocoa se está llevando a cabo un proyecto de exploración de minerales de cobre y molibdeno, el cual está localizado a 10 kms de la cabecera municipal y fue descubierto en 1973, comprendiendo cuatro (4) contratos de concesión para la exploración geológica de minerales. A mediados del mes de febrero de 2022, la empresa minera ha indicado que el inicio de los estudios de perforación para exploración del proyecto de cobre-molibdeno, la tarea será adelantada por la compañía minera canadiense Libero Copper & Gold Corporation, y en cuyo yacimiento se calcula un recurso inferido restringido que contiene por lo menos 4.600 millones de libras de cobre.

Para contrarrestar los efectos de la explotación, la cual podría darse en no menos de 05 años, las comunidades se han venido organizando en una asamblea departamental con sus respectivas comisiones buscando la defensa y protección de la tierra o “pacha mama” como culturalmente la llaman las comunidades especialmente indígenas. Se oponen no solo a la exploración sino a la explotación con los argumentos propios históricos de otros proyectos que han dejado a su paso impactos irreversibles; parte del argumento es que no se puede perforar a la “madre tierra” pues eso sería” desangrarla”, entre otras.

Pues bien, hace muy poco en el departamento de Boyacá se llevó a cabo un importante evento donde el Estado (que somos todos) oficializó una importante obra de infraestructura que le posibilitará tener agua potable y para tal fin hubo necesidad de “perforar lo sagrado”, de otra manera resultaría imposible acceder a ese derecho y es que la historia dice que hace más de 30 años Chiquinquirá (Boyacá), padecía la falta de agua potable hoy es un municipio que tiene cerca de 60.000 habitantes, claro que para la época eran menos, pero lo cierto era que se sufría por el preciado líquido, incluso, era tan precario el sistema de acueducto que sobre el año 1995 fué hallado un cadáver de una mujer quien visitó los tanques y cayó en uno de ellos perdiendo la vida por ahogamiento, tiempo después se percataron de dicha situación cuando se halló su cuerpo en avanzada descomposición.

Lo cierto, es que para la época existía el desconcierto en la comunidad pues las quejas del precario servicio indicaban que los usuarios recibían un agua amarillenta, sin la pureza, turbidez y la calidad, entre otras, que se exige para el consumo de las personas, algunos decían que eso obedecía a que se captaba del río Suárez y que sobre este caían aguas arriba aguas negras de otros municipios y otros factores de riesgo de contaminación. Los trabajos de mejora se iniciaron después de un millonario contrato donde la Alcaldía municipal destinó los recursos para su Plan Maestro de Acueducto y Alcantarillado y que fue inaugurado el 28 de diciembre de 1994.

Sus habitantes hoy dicen que la historia hoy ha cambiado y en la segunda semana de febrero de 2022, el gobernador del departamento inauguró después de más de 03 décadas, los habitantes fueron testigos con gran júbilo y alegría inmensa de los primeros litros de agua que emanaron de un pozo profundo que se construyó para abastecer a los usuarios; lo curioso es que se dice por varios medios que se trata del pozo más profundo del país y de América del Sur con una profundidad de 1.400 metros el cual garantizará agua durante décadas a los Chiquinquireños.

Es preciso señalar, que la falta de reconocimiento del valor del agua es la principal causa de su desperdicio y mal uso, según el Informe de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos en el Mundo 2021, publicado por la UNESCO. La misma organización mundial ha realizado varias publicaciones donde recalcan que el agua es nuestro recurso más preciado, que es el ‘oro azul’ al que más de 2.000 millones de personas no tienen acceso directo en el mundo. A su vez, indican que no solo es esencial para la supervivencia, sino que también juega un papel sanitario, social y cultural en el corazón de las sociedades humanas.

Por su parte, el Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos de 2019, dice que la mejora de la gestión del agua es fundamental para erradicar la pobreza. Por esta razón, la problemática mundial del agua es uno de los asuntos que no pueden escapar al trabajo de Ayuda en Acción. Adicionalmente resaltan lugares donde la existencia o la gestión del agua se convierten en detonantes de conflictividad social. En ese orden América Latina no escapa a esa realidad y Perú aparece como un riesgo frente al acceso al recurso hídrico, especialmente en zona rural.

Para Colombia, no es menor este asunto y se le ha venido dando una importancia de tal suerte que en la Política de Defensa y Seguridad del presidente Iván Duque por primera vez en la historia se enuncia dicha política comprende múltiples innovaciones con alcance estratégico y la más importante consiste en calificar el agua, la biodiversidad y el medio ambiente, como interés nacional principal y prevalente.

De cualquier forma, para el caso de los pueblos originarios, cualquiera que sea el mineral con las perforaciones se va a afectar uno de los poderes y elementales como lo es la sagrada Tierra, sea la forma que sea, al ingresar un elemento extraño en su interior causará dolor en quienes creemos en la misma bajo niveles de conexión que van de la mano con la “ancestralidad” y que se fundamentan en la “espiritualidad” de cada persona, unos apenas en su búsqueda pero al final en la misma dirección.

Se puede inferir entonces, sobre las exploraciones –perforaciones – explotaciones y sobre todo del recurso agua, que sin duda se constituye en un bien público y a futuro lo será del Estado; por tanto, y como lo es para el caso de Chiquinquirá al tratarse de una infraestructura que impacta el subsuelo, es menester tener en cuenta la dimensión jurídica donde dice que el Estado es propietario del subsuelo y de los recursos naturales no renovables, allí se le confiere al Estado la dirección general de la economía y la disponen que la explotación de un recurso natural no renovable causa a favor del mismo Estado en una contraprestación económica a título de regalía. Nada extraño, que a futuro el agua se convierta en un recurso no renovable.

Ahora bien, sobre el desabastecimiento de agua, algo similar ocurre en Mocoa, diariamente los capitalinos ya molestos exigen su derecho al agua potable sin que haya una respuesta acertada por parte de quienes tienen la responsabilidad y peor, los recursos han sido destinados, invertidos en el marco de la reconstrucción después de la avenida fluvio torrencial del 31 de marzo del 2017. A la molestia y preocupación de la comunidad, se ha sumado la misma Procuraduría General de la Nación sin que se hayan tomado las medidas, fuertes, rápidas y eficientes por parte de ese Ministerio Público.

Como se ha mencionado, varias voces de las comunidades y de la administración municipal que se han opuesto al proyecto, adicional se podría decir que otros lo han utilizado como un trampolín político en ésta época coyuntural, lo cierto es que acudiendo a la dialéctica socrática para encontrar verdades generales y comunes que den forma a las creencias y determinar la coherencia con otras, se planeta la pregunta orientada a que si la empresa presente en Mocoa y que ya se encuentra en operaciones, no fuese a explorar cobre y molibdeno ¿la oposición sería la misma si fuese Agua?.

Esto en virtud, a que independientemente del mineral o del producto se van a realizar perforaciones como en el caso de Chiquinquirá y al igual se va afectar el subsuelo (madre tierra) se supondría de forma responsable, claro algunos pensarán y con justa causa que no se puede comparar los minerales, lo cierto es que de cualquier modo se generarían impactos sobre los recursos naturales y contaminación ambiental, daño a la fauna, flora, ríos, los cuales sin duda ya sienten esta amenaza.

Sin polemizar, y en búsqueda de una verdad general, es tan conveniente tener claridad sobre la dimensión jurídica, pero necesario sopesarlo con la dimensión ancestral, a efectos de resolver las tensiones que se puedan presentar y sobre todo se debe adelantar un proceso de concertación con las autoridades territoriales, con las comunidades, convocar a la academia como e Instituto Tecnológico del Putumayo para que produzca investigación al respecto, también a otras prestigiosas universidades, expertos nacionales e internacionales, a efectos de establecer un contexto real de viabilidad y sus repercusiones; por qué no pensar desde el territorio en un modelo piloto de acciones que contribuyan con mecanismos alternativos de muy bajo daño a la “Pacha Mama” y de transformación social que permita vivir en la exigencia de Derechos y cumplimiento de Deberes.