Política y Politiquería

Por : Carlos Enrique Corredor Saavedra

Partiendo de la expresión, de que la Política es el arte de gobernar, que trata del gobierno y la organización de las sociedades humanas, especialmente de los estados; se ha desprendido una buena cantidad de acepciones relacionadas con el significado de la misma. Según Aristóteles, la política es la historia de los seres humanos, es la coordinación de muchas acciones y, por ello, en esta última hay que tener en cuenta la voluntad de los demás. La política gira en torno a las leyes e instituciones creadas para elaborarlas y administrarlas.

Y, ¿qué es un político? Como están las cosas, se puede esperar cualquier expresión, unos dirán que político es un avivato, que mediante acuerdos poco ortodoxos, consigue un cargo público, para lucrarse y darles la oportunidad a sus amigos con el fin de atornillarse en el poder de la administración pública. Otros dirán que político es un oportunista que valiéndose de argucias conquista la voluntad de las personas, especialmente de los sectores marginales.

Muchos candidatos son expertos en el manejo de la demagogia y de la retórica, dos elementos necesarios para crear un ambiente de tranquilidad y credibilidad dentro de las reuniones, que así sea paja lo que está diciendo el candidato, todos, y hasta los más reticentes de los asistentes terminan creyendo el cuento, bajo cierto nivel de paroxismo, y per se, el candidato mentiroso termina creyendo sus mentiras.

Estos señores, en campaña proselitista hablan de cambios extraordinarios, exornan su verborragia con lagoterías y expresiones sobredimensionadas, capaces de elevar el ego de los visitados, a su máxima expresión, se presentan como el mesías salvador, con discursos grandilocuentes que con alguna frecuencia lanzan diatribas contra sus rivales y en fin, hasta se autoproclaman los héroes salvadores, quienes se comprometen a reclamar y defender a ultranza los derechos constitucionales que les corresponden a los ciudadanos del sector visitado. De facto, las personas visitadas, verán a estos candidatos, como unos verdaderos héroes y líderes indiscutibles que necesita la comunidad.

Esta ominosa práctica de cada cuatro años, se da con la mayor naturalidad, sin ningún asomo de vergüenza; vemos a decenas de candidatos recorriendo las calles, visitando familias, muchas de las cuales, ni siquiera conocen, inventando desayunos dizque de trabajo, haciendo cálculos de lo que le falta a la escuela o al parque, al camino de herradura y especialmente, llevan consigo halagadores propuestas sobre proyectos, para supuestamente beneficiar a las madres cabeza de hogar y jóvenes desempleados.

Los “prohombres de la politiquería”, se han convertido en expertos manipuladores de personas incautas, con un excelente dominio de la retórica y la demagogia, buscan atacar por el lado más álgido, que regularmente está relacionada con las inmensas necesidades de las comunidades, como el hambre y el desempleo, como también de la ausencia de los servicios públicos, salud y educación, obras de infraestructura, entre otros.

Expresiones falsas de toda falsedad, sórdidas intenciones que logran cautivar no solo la atención de los visitados, sino que con subterfugios, casi al instante logran llamar poderosamente la atención de los asistentes, en eso, muchos candidatos ya son expertos, disfrazan las mentiras de tal manera, que ellos mismos se las creen, existiendo una disparidad de criterios entre lo que muchos candidatos políticos dicen y prometen y lo que bajo la Constitución y las leyes se permite o se puede hacer.

Algunos candidatos en su afán de ganar protagonismo y la buena voluntad del potencial elector, en sus discursos utiliza toda suerte de improperios contra sus rivales, regularmente este tipo de personajes tienen la vara más untada que los demás, son más deshonestos que aquellos, contra los que lanza en ristre vituperan; qué manera más baja y rastrera de hacer proselitismo. El impúdico siempre hablará de impudicia, Ojala que en esos momentos recordaran una de las célebres parábolas de Jesucristo, cuando dijo “Quien esté libre de pecado que lance la primera piedra” Y sobre esto, es bueno recordar que también se peca de pensamiento, de palabra y omisión.

Ojalá que nuestros conciudadanos, los que siempre han guardado una esperanza de cambio, los de a pie como dice el dicho, los que hacen parte del pauperismo existente en el país, y los que realmente quieren un cambio positivo; bajo estricta conciencia, sin existir presión exacerbada o tentación de ninguna índole, sin dejar vender su conciencia, leal a sus firmes convicciones y principios, voten por el mejor candidato, por ese líder indiscutible, comprometido con su pueblo, leal a sus principios y convicciones, independientemente de su color político, y recordando la máxima de Deng Xiaoping. “No importa si el gato es blanco o negro, lo importante es que cace ratones”.