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La otra cara de la moneda

Por Carlos Enrique Corredor Saavedra

Siempre nos han vendido la mejor imagen de nuestro país, la mejor representación del gobierno, el mejor concepto de los medios de comunicación, quienes son parciales cuando les conviene y neutrales cuando les toca, las informaciones inverosímiles y sesgadas del DANE, sobredimensionándose en bondades inexistentes y con esto ocultar el marcado pauperismo en muchos departamentos de nuestra amada Colombia y otras cosas, que si esto fuera cierto, nuestro país sería una réplica del paraíso terrenal. Pero ahora veamos la otra cara de la moneda, que a lo mejor, sea la más creíble, y la que se ajusta a la verdadera realidad del país.

Parece que el crecimiento económico del país es inversamente proporcional al grado de pobreza de los sectores marginales, entre más ricos se vuelven los ricos, más pobres terminan los pobres. No importa si vivimos en uno de los países más hermosos de la tierra, el segundo en el mundo con mayor biodiversidad y estar dentro de los diez países más megadiversos del planeta, en verdad, no solamente es un privilegio, sino un portento de la naturaleza. Pero desafortunadamente, y como dice el dicho popular, “no hay felicidad completa”.

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Porque, también vivimos en:

  • Un país donde todo lo que “NO DIGAS”, también podrá ser usado en tu contra, y para colmo de los males, hasta puedes ser investigado, juzgado y condenado por “SOSPECHA”, si no tienes para pagar un buen abogado que demuestre tu inocencia.
  • Un país donde, jurídicamente, el vencimiento de términos es el mejor abogado de los delincuentes de cuello blanco.
  • Un país donde nos conocen más por las series televisivas sobre narcotráfico, pornografía infantil, terrorismo y otras porquerías, y no por la calidad humana de muchos colombianos, por las bondades y las riquezas de nuestra naturaleza y por la calidad de nuestras tierras.
  • Un país donde los poderosos sindicatos de los obreros, se vanaglorian y a los cuatro vientos vociferan su apoteósico triunfo cuando logran un pinche aumento de cincuenta mil pesos al salario mínimo mensual.
  • Un país donde cualquier persona del común y corriente puede ser alcalde municipal, la condición es que sea colombiano de nacimiento, haber cumplido 25 años, y haber vivido por lo menos un año en el municipio donde aspira a ser alcalde, si no es oriundo de este lugar. Claro que la norma dice que los Secretarios de Despacho, si tienen que acreditar título profesional. Increíble, pero es cierto.
  • Un país donde los delincuentes gozan de todas las garantías, tienen una especie de inmunidad parlamentaria, pueden portar armas, atracar, disparar, herir y matar inclusive. Si la víctima es un ciudadano de bien, entonces al delincuente lo capturan y en muchos casos, lo sueltan a los dos o tres días, con el argumento de que “aunque lo cogieron en flagrancia”, no existen pruebas suficientes para detenerlo, o simplemente, que nadie instauró la correspondiente denuncia.
  • Pero, si el caso es a la inversa, y el ciudadano de bien, se defiende y en defensa propia dispara y si por desgracia el delincuente termina herido, ahí, sí, la justicia con premura inusual, enjuicia al presunto victimario, aparte de esto le cae encima la Defensoría del Pueblo, Derechos Humanos y otras instancias protectoras de bestias salvajes.
  • Vivimos en un país, donde los periodistas no pueden opinar diferente a lo que determinan y prescriben los poderosos medios de comunicación, ni salirse de los libretos, diseñados y aprobados por los dueños del cuarto poder.
  • Un país en donde se hace apología al delito, recordando a los peligrosos delincuentes, asesinos, narcotraficantes, terroristas, con series televisivas y películas que luego son vendidas al exterior, y es por esto que nos conocen, más, por estas porquerías, que por nuestras virtudes y potencialidades
  • Un país donde si estás por encima de los cuarenta años, laboralmente estás viejo para trabajar, y si estás por debajo de esta edad, es posible que estés muy joven.
  • Un país y de los pocos en el mundo, donde los muertos también sufragan, es verdad, en elecciones ellos pueden votar por su candidato preferido. Sobre este tema existen cantidades de denuncias, lo que NO hay, son resultados.
  • Vivimos en un país donde muchos servidores públicos, en el desempeño de sus funciones, expresan lo siguiente: “venga la próxima semana, que yo le hago el favor”. Se les olvida a estos señores, que no están en el cargo para hacer favores, ni crear dilaciones con pretextos estúpidos, están en el cargo que desempeñan, es para atender al público, en cumplimiento de un deber constitucional, conforme al marco de sus competencias laborales, y
  • Definitivamente vivimos en un país donde ser “ser pillo” paga.

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