27 de diciembre en Mocoa ganaron las barras, perdieron los hinchas

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Autor: MG. José Alexander Africano Macias

Debo iniciar dando a conocer el concepto de Las Barras, las cuales son definidas en la literatura especializada como grupos de individuos que se asocian bajo un ideal, con un sentido de pertenencia y una pasión desbordante por un equipo de fútbol. Hacen parte de una colectividad que se denomina “hinchada”, inscrita en una divisa. Se organizan oficialmente, tienen presencia pública y se auto-reconocen como tal, lo cual es uno de los puntos fuertes que incide en el proceso de identificación mutua de sus integrantes. De igual forma, tienen bases estatutarias o de gobierno que determinan los deberes y derechos del barrista (PARDEY. 2001).

En ese contexto, hace cuatro años en mi ejercicio tuve la fortuna de convertirme en un enlace Institucional con las “barras de futbol”, especialmente en Mocoa; al comienzo un poco prevenido pues veía cotidianamente como se reunían en el conocido lugar público denominado El Parquecito, en especial en los partidos de América y Nacional. Por un lado, se contaba con una tienda para cada grupo barrista y por otro los brotes de violencia incitaban a los contrincantes detrás de un televisor a desfogar su furia o alegría bien fuera por la pérdida o la ganancia de alguno de los equipos.

De tal magnitud fue la situación que hubo desmanes y se tuvo necesidad de la intervención de la fuerza pública, afortunadamente la figura de enlace sirvió para calmar un poco los ánimos y poco a poco por ejemplo uno de los equipos cambio de lugar y su celebración fue muy distante del otro. Puedo decir que aprendí de ese contexto tanto que incluso viene a mi mente episodios no tan agradables como la muerte en accidente de 05 barristas del Nacional en octubre de 2014 y la partida de una barrista excepcional del América como lo fue Carolina Piñeros, todos ellos que Dios los tenga en su gloria. Incluso otro asunto que viene a mi memoria tuvo que ver con la disputa por el hurto de una bandera o “trapo” como lo llamaron en aquel entonces por poco genera inconvenientes que hubiesen sido de un tamaño mayor sino fuese por el diálogo y comprensión de las partes.

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En resumen, al comienzo de mi acercamiento vi muchos jóvenes hombres y mujeres que en apariencia no eran de mi absoluta confianza pues los comentarios era que imperaban las sustancias psicoactivas y el alcohol en sus andanzas por diferentes ciudades del País e incluso por fuera del mismo. Llegue a cuestionarme sobre el papel de las Mujeres en las “barras” y pensar situaciones que se podrían por qué no presentar en los grupos.

Poco a poco y con una actitud reflexiva y propositiva empecé a entender sus vivencias y organización, tenían y tienen sus líderes, saben sus roles y noté un profundo respeto hacia las Mujeres que en proporción eran menos, más que respeto percibí en ellos admiración y una protección inmensa. Comprendí también su enfoque de pasión por el futbol incluso como fue el proceso organizativo de los barristas de fútbol Colectivos Barristas Colombianos que llevaron a las autoridades a acoger propuestas de política pública. Prueba de eso, es la legislación actual sobre la prevención de la violencia y la promoción de la seguridad, comodidad y convivencia en el fútbol que entre otras es una responsabilidad del Estado, a través de las autoridades nacionales, departamentales y municipales, de las mismas barras, de los aficionados, de los medios de comunicación y de otros.

Fue tan nuevo para mí que desconocía el tema de las barras de fútbol, solo sabía de su comportamiento violento, pero lo que encontré en la historia es que de acuerdo al contexto en el que fueron creados (hooligans en Inglaterra, gamberros en Italia, ultras en España, barras bravas en Argentina y Colombia), y sobre todos que es un tema de índole internacional y de al menos cuatro décadas de vigencia en el mundo.

Seguramente este fenómeno social en Colombia y que representa las distintas tradiciones de pensamiento han tendido un recorrido académico importante y que sería propicio ahondar en los mismos, no obstante, desde mi experiencia solo sé que allí en las Barras hay seres humanos, con ilusiones, tal vez algunos con carencias afectivas, otros quizá es la forma más cercana a representar su familia, en fin humanos de toda clase social que han encontrado altamente emocionantes y placenteras incluso en expresiones agresivas  censuradas; pero que han encontrado en el juego del fútbol altos niveles de excitación en escenarios donde hay una batalla ficticia con un balón.

Sea la oportunidad para rescatar hoy 28 de diciembre de 2020, la actitud de la Barra Americana, pues sabían que su equipo iba a ser el campeón de Colombia y efectivamente lo fue; importante, la consciencia de ellos sobre la pandemia del COVID-19, contrario a generar desmanes en las famosas “caravanas” y otros, se congregaron en un lugar con los debidos protocolos, sin internet para ver el partido, solo con un bafle y en la escucha radial. Ganaron, celebraron y a nadie molestaron. Eso es plausible desde todo punto de vista, contrario a los “hinchas” que en un acto de desobediencia se tomaron las calles de Mocoa en rutas de vehículos de forma innecesaria e irresponsable generando contagio e intranquilidad ciudadana.

También, rescatar la actitud d la presente Admiración Municipal, en cabeza de su Alcalde Jhon Jairo Imbachí, pues como vimos en redes sociales estuvo acompañando y verificando, pero sobre todo generando confianza en el Barrismo Social en Mocoa, seguramente analizando las acciones encaminadas a redimensionar las formas de expresión y las prácticas de los integrantes de las barras de fútbol que popularmente inciden negativamente en los ámbitos individual, comunitario y colectivo.

En los próximos años se tendrá tal como es su definición que potenciar los aspectos positivos que de la esencia del barrismo en Mocoa los cuales deben rescatarse, con propuestas fundamentadas en procesos formativos como el diálogo de saberes, que recogen valores sociales, normas, creencias, ideales y sentimientos, y les permiten a los barristas resignificar la realidad que los sumerge en su pasión por el mundo del fútbol, y a asumir así su identidad como sujetos sociales y participativos.  

“Un día, la olla hierve hasta rebosar y ellos intentan vengarse en alguien” D.R.A.

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