La masacre de «churuyaco» en Orito (Putumayo), una historia no contada

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Por: J. Alexander Africano Macías

Un día como hoy el 07 de noviembre de 1992, hace 28 años, la violencia en Colombia sentaba un precedente en Colombia de lo que sería la guerra contra el Estado. Haciendo alusión a la memoria histórica y con el debido respeto por las victimas me permito hacer una aproximación a esa historia no contada.

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La sinópsis del departamento de Policía Putumayo es un compendio de pequeñas memorias poco conservadas y prácticamente olvidadas, las cuales desentrañan el desarrollo paulatino de la Policía Nacional en esta zona del país, y la loable labor de todos los funcionarios Policiales que a través del tiempo han afrontado las dificultades propias de una unidad policial tan cambiante, como lo han sido las mismas condiciones de evolución regionales y nacionales.

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En sus inicios en el año 1968 (es preciso aclarar que la Policía Nacional presta sus servicios en el Putumayo desde los años 50), lo que hoy es llamado el departamento de Policía Putumayo era una unidad adscrita al departamento de Policía Nariño, denominada “quinto distrito de Policía Putumayo”, para la época Putumayo era una intendencia ya con desorden público.

Numerosas afirmaciones indican la instalación y los cambios que para los años 1968 y 1989 se iban forjando Policialmente con una escasez de personal quienes quedaban casi a merced perpetua de los grupos subversivos presentes en la región. La historia nos indica que el primer comandante de departamento de Policía Putumayo fue el señor Teniente Coronel Cesar Armando Castro Camacho, enviado desde el departamento de Nariño y que para este efecto fue el Sargento Segundo Olimpo Eduardo Guerrero Muñoz, quien le hizo la entrega del mismo mediante acta 004 de 1968. Eso significa que por un espacio de 50 años estamos en el corazón de los Putumayenses.

Con la creación y desarrollo del Departamento del Putumayo a la luz de la Constitución de 1991, bajo el mandato del presidente de ese entonces el doctor Cesar Gaviria Trujillo, se incrementaron feroces acciones de algunos grupos insurgentes como las FARC, el M-19, ELN, Coordinadora Guerrillera simón Bolívar, que dejaron a su paso el deceso heroico de muchos Policías, quienes haciendo frente a estos grupos ayudaron a garantizar con su propia vida el goce de los derechos y las libertades públicas. Las bajas de nuestro personal y la contundencia contra las prácticas subversivas se fueron reduciendo con el tiempo, no obstante hasta el 08 de diciembre del año 2014 el “terrorismo” fue el factor común que por cuatro décadas marcaron la historia del departamento de Policía Putumayo.

Es por eso que un día como hoy 07 de noviembre de 1992, que por calendario era un sábado, no iba a ser un día cualquiera para Colombia y para los Putumayenses, ese día 26 hombres entregaban la vida por los Colombianos, 26 luces que fueron apagadas con la llama de los fusiles que las FARC y el M-19 direccionaron contra los Policías que garantizaban la tranquilidad ciudadana en la batería “churuyaco” del municipio de Orito en el departamento del Putumayo.

Al cumplir 129 años de vida Institucional en pleno siglo XXI, para que la memoria no muera recordamos este episodio trágico hoy hace 28 años de manera brutal, ese sábado dos días después de nuestro aniversario 101, se apagaron las vidas de 26 compañeros los cuales hoy rememoramos con un relato de uno de los sobrevivientes milagrosamente, el cual dejo a continuación a los lectores con mucho respeto por las 26 familias víctimas de nuestros Policías:

“…Ingresé a la institución Policial en Agosto de 1991, realizando mis estudios como Agente profesional de Policía en la Escuela Simón Bolívar Tuluá Valle, cuando termine mis estudios fuí destinado a laborar al Departamento de Policía Putumayo junto con 50 compañeros más, llegué al Putumayo a mediados del mes de Enero de 1992, iniciando mi labor en vigilancia en la Estación de Policía Orito Putumayo durante cinco meses aproximadamente y ya para el mes de Junio de 1992 fui destinado a un grupo de policías que debían cuidar unos pozos de crudo de la empresa Ecopetrol ubicados en la jurisdicción de “Churuyaco” del municipio de Orito, el grupo estaba conformado por un suboficial y 30 agentes, al comienzo se nos informó que la comisión era por espacio de tres meses y que cumplido este tiempo nos relevaban de ese sitio, lamentablemente nunca nos relevaron.

El primero de Julio de 1992 abordamos los helicópteros con rumbo a nuestro nuevo sitio de trabajo la Batería Churuyaco, llegando en horas de la tarde al sitio, allí no había donde dormir y esa noche la pasamos en vela; al día siguiente empezamos a hacer nuestros cambuches con vegetación de la zona y plásticos que mandamos a comprar a Orito con un empleado de Ecopetrol, mientras unos hacían los cambuches otros nos dedicamos a hacer las trincheras puesto que el lugar no estaba adecuado para prestar el servicio de vigilancia.

La batería “Churuyaco” estaba ubicada en zona selvática, la distancia a Orito es de unos 30 o 20 kilómetros por tierra aproximadamente, el desplazamiento era muy riesgoso puesto que teníamos información de la presencia de guerrilla por esa zona, si algún compañero salía debía vestirse con ropa de la que usan los funcionarios de Ecopetrol, adicionalmente el único medio de transporte era los vehículos de la mencionada empresa, en cuanto al armamento solo contábamos con un fusil, tres proveedores y 150 cartuchos por cada Policial, no teníamos armamento de apoyo, tampoco granadas.

El comandante de la unidad era el señor Cabo primero Vargas, él para el servicio sacó tres escuadras de vigilancia de ocho unidades por escuadra, dos rancheros y el resto de personal disponible para realizar las diferentes actividades. Las informaciones de una posible incursión subversiva eran constantes por lo cual siempre estábamos atentos y el tiempo que teníamos disponibilidad la dedicábamos a construir y reforzar las trincheras.

El tiempo pasaba y el personal empezaba a preocuparse, por eso cuando faltaban pocos días para cumplir los tres meses muchos estábamos felices porque ya empezaba la cuenta regresiva, otros no le dábamos importancia simplemente seguíamos esperando; se cumplieron los tres meses y muchos empezaron a desesperase porque los mando no decían nada sobre el relevo y así seguían pasando los días y el relevo no llegaba, cumplimos cuatro meses y nada.

El 7 de Noviembre de 1992 siendo aproximadamente las 02:00 A.M. inicia el ataque subversivo a la “batería Churuyaco” con más de 500 guerrilleros, yo llevaba unos treinta minutos de haber iniciado turno, me correspondió en la garita 7, el ataque era indiscriminado por todos los flancos, la guerrilla utilizó toda clase de armamento, ametralladoras, fusiles, granadas, explosivos improvisados, etc, nosotros repelimos el ataque hasta donde fue posible; cuando empezaba a amanecer solo escuchaba que aún estaban respondiendo el ataque el personal que estaba en la sala de radio, los de las otras garitas nadie respondía, a mí solo me quedaba un proveedor, por lo que decidí a correr a un pantano que estaba a unos diez metros de mi trinchera y cuando me arrodille un poco sentí un impacto en mi cabeza a la altura del oído derecho, en ese momento perdí el conocimiento por unos instantes, cuando me recuperé me di cuenta que la base estaba copada por los subversivos y gritaban: que ningún perro del gobierno quede vivo….. y empezaron a asesinar de la forma más cobarde rematando a los Policías que estaban heridos, incluso recuerdo un compañero que les imploraba que era único hijo que no lo mataran y sin hacer caso a sus suplicas le dispararon en la cabeza.

En un momento cuando se acercaban los guerrilleros al lugar donde me encontraba lo único que me dije: *Dios mío no quiero morir todavía ayúdame y con todas las fuerzas tomé respiración y me quede tendido en el piso*, al lado mío había otro compañero que estaba muerto yo tenía la cara llena de sangre por la herida que había sufrido, los guerrilleros recogieron mi fusil y se fueron, siendo aproximadamente las 07:00 horas de la mañana se escuchó el ruido de los helicópteros, las esperanzas de salir con vida de ese lugar volvieron a mí, los guerrilleros corrían y se escondían debajo de los tubos, no sé qué pasó pero los helicópteros dieron una vuelta y se fueron, luego no sé cuánto tiempo pasó y los aparatos volvieron de nuevo pero esta vez sí aterrizaron.

Cuando ya ingresaron al sitio algunos compañeros lloraban y decían que todos estaban muertos y en ese instante me encontraron a mí y recuerdo que gritaban acá hay uno vivo, yo había perdido mucha sangre, estaba muy débil, el personal de apoyo me levantó, el panorama era aterrador, mis compañeros estaban irreconocibles, destrozados por las balas asesinas, el ataque fue tan cruel y con fuego nutrido que muchos compañeros murieron en el trayecto de los cambuches a las garitas donde debían llegar como apoyo.

Los compañeros empezaron a contar los cuerpos y hacía falta un policía posteriormente fue encontrado gracias a Dios estaba vivo era el agente García Fernán Oliver, cuando inició el ataque lo habían herido con esquirlas de Granada y él se metió al pantano.

Para el día del ataque subversivo estábamos en la batería un Sub oficial y 27 agentes, el comandante de la base era el señor cabo segundo Héctor Jaime Pescador Trejos estaba reemplazando al titular cabo primero Vargas. Los dos heridos fuimos sacados al hospital de Orito y en días posteriores nos enviaron a Bogotá a una entrevista con el señor General Miguel Antonio Gómez Padilla, posteriormente fuimos llamados a realizar curso de suboficiales y condecorados con la medalla Cruz al Mérito Policial; debo confesar que éste hecho no me acobardó al contrario me dio fuerzas para seguir en la institución; posteriormente la Policía me dio la oportunidad de llegar al grado de Subcomisario y hace 04 años me retiré voluntariamente de la Institución, vivo en el departamento de Nariño, soy padre de un hijo que actualmente tiene 23 años…”

Aprovechamos para elevar plegarias a esos valientes Policías quienes combatieron ese 07 de noviembre de 1992 y a sus familias, son ellos:

Cabo Segundo Héctor Jaime Pescador Trejos y Agentes: Rafael Enrique Acuña Parra, AG. Jesús Cerón Rosero, AG. Antonio Chamorro De La Cruz, AG. Sebastián Contreras Ramírez, AG. José Ramiro Delgado Camuez, AG. Alejandro de Jesús García Osorio, AG. Luis Alberto Gil García, AG. Alberto Gómez Mina, AG. Carlos Humberto Jiménez Bañuel, AG. Eliécer López Ariza, AG. Wilson de Jesús Maya Maya, AG. José Joaquín Meléndez Miranda, AG. Javier Morales Vinasco, AG. Wilson Mosquera Moreno, AG. Hugo Libardo Ortega Quiroz, AG. Humberto Orlando Ráquira Ráquira, AG. Gildardo Rosero Mora, AG. Harold Ruano López, AG. Milton César Ruiz Orozco, AG. Gil Mario Sánchez Barrantes, AG. Martín Torres Ramírez, AG. Roberto William Torres Samuet, AG. José Henry Triana Correa, AG. Giovanny Antonio Valencia Martínez y AG. Juan Carlos Villota Brand.

Sobrevivientes el señor AG. FABIO ARMANDO BENAVIDES y AG. Germán Olier Morales García.

La masacre del “churuyaco” en Orito -Putumayo, se constituye para mí y espero que para la Policía Nacional en el peor episodio del conflicto armado interno en Colombia, ya que si bien es cierto la llamada Toma de Mitú, en el que miembros de las Farc atacaron está población del Vaupés el 01 de noviembre de 1998, asesinaron a 17 Policías, cifra inferior a los 26 asesinados en “churuyaco”. Episodio nefasto para el Estado que antecedió incluso de grandes tomas subersivas como «las delicias» también en Putumayo y otras.

El 08 de diciembre de 2020 cumpliremos 8 años de no ver sangre derramada de un solo Policía a causa de la violencia política en Putumayo, hago esta publicación como aporte a la memoria histórica del Departamento de Policía Putumayo, no para generar más odio del ya engendrado, sino para que estos hechos jamás se repitan; se hace necesario que haya justicia y perdón…el olvido será un acto individual….Ni uno más!!!.

Mis compañeros asesinados que suman más de 150 y 03 desaparecidos son y serán la memoria del conflicto y el suscrito la voz en el territorio capaz de sacar a la luz y al principio de La Verdad lo que no se ha mostrado.

«A la memoria de los Policías que ofrendaron su vida en pro de la construcción de la Paz»

Intendente (r) José Alexander Africano Macias.

El hombre de la memoria histórica de la Policía en el Putumayo

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