Historia para Leguizameños /as – Parte 23

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Por : Elvis Vera Suarez

1911

Thomas Whiffen, antropólogo ingles, realiza un estudio sobre la explotación y genocidio de las Naciones Indígenas por la explotación cauchera en el Putumayo y Caquetá, este fue titulado como “TheNort – WestAmazons”.[i]

1911

Publimayo

Julio 10.

Colombia es derrotada en la Pedrera por tropas peruanas. Una patrulla del ejército peruano, tomaba por asalto esa pequeña guarnición en el Caquetá. Los peruanos determinan anexarse el Putumayo y Caquetá.[ii]

“… cuando la guarnición colombiana apenas se había atrincherado e instalado, se le presentaban cuatro buques de guerra peruanos, el “América”, el “Tarapoto”, la lancha “Estefita”, bien artilladas, a bordo de los cuales venían quinientos soldados de infantería,…

El combate desigual que se trabó entonces oponía los 500 efectivos peruanos a una fuerza colombiana diezmada por la enfermedad, de la cual, tan sólo pudo el General Gamboa poner once soldados en la primera fila de vanguardia. Hasta los enfermos salieron del hospital de campaña para alistarse en la resistencia a la invasión peruana, la que finalmente pudo vencer nuestros efectivos. ”[iii]

“…la pequeña guarnición que Colombia mantenía en el sitio “La Pedrera”, en el Caquetá, fue objeto de un asalto de una patrulla del ejército peruano al mando del Comandante Oscar Benavides, que obligó al General Isaías Gamboa a retroceder su reducido contingente. Colombia despertaba de un prolongado letargo y afrontaba dos hechos:

  1. Las aspiraciones peruanas para el dominio del Putumayo y Caquetá.
  2. La impreparación militar de nuestro país en aquellos territorios distantes.

¿Qué se hizo para remediar esas deficiencias? Desde el punto de vista militar, nada.”[iv]

“Este hecho militar y las denuncias del cónsul inglés en Río de Janeiro sobre crímenes de la casa Arana hicieron que el país volteara los ojos hacia su frontera y sus tierras selváticas del sur.

La población indígena, ante su esclavitud, optó por huir a lugares diferentes de sus asentamientos originales, rebelarse o generar movimientos religiosos mesiánicos de sincretismo entre sus creencias y las impulsadas por los misioneros.”[v]

1911

Septiembre 12.  

Se desarrolla un debate en el Senado colombiano, en el cual el general Rafael Uribe Uribe hace mención a la demanda por atropello de que era objeto la Casa Arana, anotando que todo este escándalo internacional estaba sirviendo al gobierno peruano, pues este país vecino figuraba como dueño de las regiones donde se estaban suscitando las acontecimientos, es decir, en los afluentes del Putumayo, en especial en el Igara-Paraná y el Cara-Paraná.[vi]

1911

En este año se da la mayor cifra de exportación de caucho de la Amazonia en toda su historia, cercana a las cien mil (100.000) toneladas. Seguidamente los precios comenzaron su declive y con ellos la bonanza cauchera comenzó a ser parte del pasado. “Las principales causas fueron la competencia que constituyeron las plantaciones realizadas por los ingleses en sus colonias asiáticas, a partir de semillas extraídas furtivamente del Amazonas y posteriormente la producción del caucho sintético que dio el toque final a la explotación de caucho natural.” 

“El boom cauchero constituye más una tragedia que un hecho positivo. La explotación se hacía destruyendo la vida indígena mediante crueldades inenarrables y acabando con las plantaciones naturales, pues en búsqueda de rápidos provechos se destruían los árboles mismos, que en el Brasil solo eran sangrados periódicamente.” 

Por último, Artunduaga citando a Tulio Donghi: “con su esplendor y su miseria, el boom cauchero se disipa cuando las plantaciones cultivadas de Malasia y las Indias Holandesas logran ofrecer un producto más barato y abundante que el silvestre. Desde entonces, ni aun los esfuerzos de los intereses norteamericanos, deseosos de librarse del monopolio anglo-holandés, logran resucitar el episodio cauchero amazónico, cerrado en la segunda década del siglo XX, ciudades semifantasmagóricas quedan como único monumento de ese pasado, perdidas en la selva.”[vii]

1911

“En viajes de exploración y en busca de indios, la Callao (Peruana) subió hasta más arriba de la bocana del San Miguel. Recuerdo que algunos indios del Piñuña Blanco me contaron cuando pasé por su pueblo, que alguna ocasión habían visto ellos escondidos en el monte, como la lancha surcaba el Piñuña, buscando cuidadosamente indios por allá.”[viii]

1911

Septiembre 27.

“… se inició la liquidación de la empresa (The Peruvian Amazon Company), dejando una deuda impaga de 272.470 libras esterlinas.(Guido Pennano, en : Collier, 1981:13). Sin embargo Arana y Compañía continuó con la extracción de caucho y otras gomas en el Putumayo hasta el año de 1920 cuando se produjo su cierre definitivo, debido más a la enorme baja del caucho, producida por la competencia asiática, que por causas de sanción gubernamental. No debemos olvidar que es la época de máximo esplendor del Imperialismo Mundial y las ideas racistas eran parte integral de la ideología de cualquier país “civilizado”. Los 30.000 o más indígenas asesinados en el Putumayo poco contaban. Arana era un “capitán de empresa” y un conquistador de territorios, por lo tanto encarnaba el típico héroe de la época colonialista. No debe extrañarnos que llegase a ser Senador de la República del Perú. En Colombia podía ser Presidente, en Inglaterra hubiese sido Sir y en Bélgica haber sido Rey.”[ix]

1911

Vicente Olarte Camacho, publica su obra Las Crueldades de los Peruanos en el Putumayo y en el Caquetá.

“No es un sistema de colonización – expansivo y de denominación – el planteado en  los vastos, ricos e inagotables territorios del Putumayo; nó: es simplemente un régimen bárbaro de explotación de las riquezas naturales, por un grupo de mercaderes sin conciencia, para allegar fabulosas riquezas, sin parar en medios para ello en que la expoliación es el primer factor. Esa codicia, pues, no necesita de títulos de dominio ni aspira a ellos.”[x]

1912

La Sociedad “Angarita y Compañía”, es creada por Félix Mejía Peláez, Antonio Angarita y Oliverio Cabrera.  Estos dominan un extenso territorio, impidiendo la entrada de nuevos caucheros colombianos, los cuales corrían el riesgo de perder la vida al atreverse en llevar adelante dicha aventura.  Esta empresa colombiana dio de igual manera un trato de esclavos a los indígenas del territorio adueñado por ella.  Azotaban, violaban mujeres, les negaban una alimentación digna hasta llegar a soportar el hambre; llegando a contratar al verdugo peruano Lever Guzmán, para perseguirlos cuando estos huían del terror impuesto.  Los trabajadores “blancos”, también tuvieron que soportar los castigos crueles como la “soga llanera” o cepo, teniendo que huir en algunas ocasiones sin esperar la paga adeudada por la empresa.  Para reforzar dicha anomalía, el Cónsul de Colombia en Manaos, José Torralbo, en 1913 les obsequia 50 rifles y 20.000 tiros, armas y municiones de la expedición militar colombiana que había fracasado en la Pedrera. [xi]

1912

DECRETO 320. DECRETO 642. DECRETO COMISARIAL 11.[xii]

El gobierno del presidente Carlos E. Restrepo, separa las Comisarías Especiales del Putumayo y del Caquetá, abarcando esta ultima la región de la futura Comisaría del Amazonas. La Comisaría Especial del Putumayo va entre el Río Putumayo y El Río Napo. Colombia continúa límites con el Perú hasta el Napo.[xiii]

1912

 Al separarse el Putumayo de la jurisdicción del Caquetá, su primer Comisario  Especial,  el general Joaquín Escandón,  falla contra la misión y a favor de los Indígenas, un pleito de tierras; pronunciándose de igual manera contra el afán de los religiosos catalanes por acaparar tierras.  Ante lo anterior el padre Montclar, responde haciéndolo destituir en ese mismo año.[xiv]

1912

El Papa Pío X, publicó su encíclica “Lacrimabili Statu” donde se refiere al atroz genocidio ocurrido en la amazonia como consecuencia de la bonanza cauchera, dando indicaciones a los misioneros de cómo implementar su labor apostólica. “Los religiosos, por su parte poco se interesaron por los sacrificados indígenas y guardaron sobre lo que sucedía en la selva un cómplice silencio. En sus informes misioneros no consta ninguna denuncia y solo proclaman satisfechos que bautizaron a tantos indígenas o que casaron a tantos otros. Si llegan a ocuparse los caucheros es para decir que en determinado sitio habitaba un “rojo” o sea un liberal, pues los capuchinos –misioneros del Caquetá y Putumayo- desarrollaban a veces proselitismo político a favor del gobierno de entonces.”[xv]

1912

“A las seis de la tarde llegamos a San Antonio (Río Caraparaná). Los Padres Franciscanos Cipriano Burne, Sebastián Fitzpatrick y el Hermano fray B. Edwin O´Dnell, nos recibieron con sorpresa, al mismo tiempo que con gran caridad y finas atenciones. Les conté en confianza el objeto de nuestro viaje y quienes éramos; y ellos a su vez me explicaron muchas cosas referentes a su situación y ministerio, y me suministraron datos estadísticos completos de los ríos Caraparaná e Igaraparaná. Por ellos supe que en 1912 el Papa Pío X les había enviado allí a raíz de la publicidad que se dio a los crímenes del Putumayo. Cuando dicho Pontífice publicó la Encíclica Lacrimabili Statu, se hizo en Londres una gran colecta para auxiliar a los salvajes del Putumayo. Lo que se colectó se depositó a interés en un establecimiento de crédito, y se dispuso que con los réditos se fundara y sostuviera una Misión católica que fuera el amparo y defensa de aquellos infelices. Esa región, según el mapa eclesiástico del Perú, forma parte del Vicariato Apostólico de Iquitos. Con todo, la Misión de los Padres Franciscanos se estableció como independiente, aunque sin excardinarla territorialmente de aquella entidad. Al principio vinieron cuatro religiosos sacerdotes, cuyo Superior tenía facultades de Prefecto Apostólico. Establecieron dos residencias: una en la región del Igaraparaná, en el caserío de La Chorrera, centro principal de aquel río, y otra  en el Caraparaná, en el sitio de San Antonio, antiguo San Gregorio, cuando en esa región tenían sus empresas los colombianos Gregorio Calderón y hermanos. Los Padres fundaron escuelas en cada una de las residencias, pero casi sin ningún resultado. Debido a que ni a los indios les gusta concurrir a ellas, ni por parte de la casa Arana, ni por la del gobierno del Perú, encontraron apoyo alguno para que obligaran a los indios a enviar sus hijos a educarse e instruirse. Se ministerio se reducía casi exclusivamente a bautizar indios párvulos sin uso de razón y adultos en la hora de la muerte. Me dijo el Reverendo  Padre Cipriano que en seis años habían hacho dos casamientos y distribuido un número  insignificante de comuniones. Desde que estalló la guerra europea casi no recibían auxilio alguno;  cuando pasamos nosotros, sólo celebraban dos veces por semana por escasez de harina y de vino, por lo que les obsequié un poco de harina de la que nosotros traíamos para hacer las hostias. Antes de la guerra recibían mensualmente provisiones y recursos de Inglaterra por conducto del Cónsul de Iquitos y de la Compañía Booth, cuyos barcos hacían viajes directos de Liverpool a la capital de Loreto. Hacía ya dos años que el Reverendo Padre Superior y otro de los Padres  habían regresado a Europa por motivos de salud, y ellos esperaban que les llegara de un momento a otro la orden de regresar también.  Efectivamente, en el mes de octubre de aquel mismo año (1918) se fueron para su patria, quedando de nuevo las regiones del Caraparaná e Igaraparaná espiritualmente desamparadas.”[xvi]

1913

En el parlamento inglés, Sir Roger Cassement, promueve la publicación del LIBRO ROJO DEL PUTUMAYO, [xvii]

1913

Marzo 19.

“…el juez inglés SwinfenBady dictó la orden,…de liquidar obligatoriamente la Peruvian Amazon Company, y aunque esa liquidación no se llevó totalmente a cabo, la suerte de los indios ha mejorado notablemente, y seguirá en adelante mejorando totalmente, ya que la mayor parte del Putumayo quedará controlada por Colombia.”[xviii]

1913

Ley 52.

“La colonización del Putumayo respondió en primera instancia a la necesidad que tuvo el Estado de articular estos territorios a su engranaje económico, social y político, o en otras palabras, a la vida nacional. Esa articulación obedece a su vez al proceso de crecimiento y expansión económica y cultural que venía ocurriendo desde la década del 70 del siglo XIX y que en América particularmente se manifestó en el nacimiento de la industria y la consolidación del modelo capitalista. En una segunda instancia, consecuencia de la primera, a la evangelización de las naciones indígenas. 

La colonización del Putumayo corresponde más a la materialización de una decisión política estatal,…, se llevó a cabo a partir de una ley específica como fue la Ley 52 de 1913 y otras de carácter complementario. Pág. 402

En la colonización del Putumayo y en general de la Amazonia, se ha configurado el tipo de frontera contenida por cuanto las dos sociedades que han entrado en contacto no son equiparables ni militar ni políticamente. En razón de ello se ha producido el choque entre las sociedades autóctonas y la colonizadora por cuanto, esta última, amparada en su poder superior, ha llegado a negar la cultura de las primeras e imponer la suya mediante la evangelización y la colonización. En el mismo orden de ideas, la diferencia de racionalidad económica explica (gracias a la superioridad militar) la destrucción de las comunidades indígenas, por parte de los caucheros (peruanos principalmente), al utilizar el terror como mecanismo para obtener el máximo rendimiento en el trabajo. Pág. 420

En el Putumayo las cosas no obedecieron al desarrollo normal de un proceso. Los pueblos o entes urbanos no surgieron, no se formaron. Se fundaron. No fueron el resultado del proceso de desarrollo de las fuerzas productivas y de la formación de un mercado local o regional, sino de una decisión religiosa y oficial, con el deseo de agredir o de intervenir la vida de una comunidad so pretexto de la evangelización. Eso explica el fracaso de Alvernia (colonia paisa cerca de Mocoa) y el estancamiento durante mucho tiempo de Puerto Asís y Caucaya o Puerto Leguízamo. Pág. 423   (Justo Casas Aguilar)[xix]

1914-1918

Gobierno de José Vicente Concha. Convenios con Venezuela y Ecuador delimitando sus fronteras. Periodo de la Primera Guerra Mundial.[xx]

1914

El comisario Escandón expresaba “que las tribus de Montepa, Yacoropuy, Aguarico, Santa Rosa, Umbaque, Tetetes, Coreguajes y Huitotos, no habían recibido en más de diez años de misión, orientación evangélica, función que por misma delegación de los misioneros debieron ejercer los corregidores quienes casaban y dispensaban sacramentos.

No es tan descabellado aseverar que la ausencia de los misioneros en el bajo Putumayo pueda explicarse porque estos hayan considerado que la Casa Arana estaba colaborando en la “civilización” de los indígenas. Recuérdese la tesis del Prefecto de que las costumbres de los “blancos” por “malas” que fueran, eran menos repugnantes que las de los aborígenes”.[xxi]

1914             

El General Escandón, Comisario del Putumayo, es destituido a petición de los misioneros, por acusar a Fray Fidel de Montclar de contrabandear aguardiente.[xxii]

1914

Decreto 1484.

“Esta norma puso en manos de los misioneros el gobierno y control absoluto de los indígenas. Lo anterior significa que los misioneros adquirieron la facultad de disponer de los bienes de los indígenas mediante la declaratoria de sus tierras como baldías; de las mentes, al considerarlos como salvajes y por tanto objeto de la evangelización y civilización; de la fuerza laboral la cual fue utilizada como trabajo forzado en algunos casos, como se verá mas adelante, en la construcción de obras públicas, edificios religiosos, o en las haciendas de la Misión.

Los indígenas perdieron toda su autonomía, sus derechos y libertades por cuanto, según el artículo 1 del decreto 1484, el gobierno de los pueblos indígenas sería ejercido por un comisario y seis Vicecomisarios nombrados por el Comisario Especial. Pero el Comisario local debía ser seleccionado de una terna presentada por la primera autoridad eclesiástica de la Misión. Como lo anota Bonilla, se trató, a principios del siglo XX y en plena era republicana, de una verdadera conquista y lo más indignante aún, en pleno gobierno republicano, el regreso a los tiempos coloniales,…

Pero los naturales no aceptaron la nueva dominación de manera sumisa. Bonilla da cuenta de las diferentes modalidades adoptadas por los indígenas para protestar; se cuentan dentro de ellas: abandono del poblado y refugio en las selvas aledañas, el suicidio, el daño a los bienes de los colonos y de la Misión, el rechazo a las enseñanzas e imágenes religiosas, hasta la reclamación ante las autoridades acogiéndose a las leyes”(Justo Casas Aguilar)[xxiii]

1914

Se sienten en la Amazonia los primeros efectos de la caída del precio mundial de los cauchos, por haberse lanzado al mercado las gomas producidas en las plantaciones asiáticas de los ingleses y los holandeses. Este primer golpe desestimula a los caucheros que no tienen mano de obra indígena semi-esclavizada.[xxiv]

“Aunque la demanda de caucho seguía aumentando con el inicio de la Primera Guerra Mundial nada pudo detener el envilecimiento de los precios ante la avalancha de la producción asiática. Esta última pudo resistir la fuerte baja ya que sus costos de producción eran menos de la mitad que los del caucho amazónico;”[xxv]

1915

“Con respecto a la explotación del oro de Curiplaya han existido toda clase de compañías y “empresarios” deseosos de hacerse ricos con esas arenas. Posiblemente la más extrambótica de estas compañías fue la de un grupo de ingenieros norteamericanos, exempleados de la Compañía del Canal de Panamá, que en 1915, exploraron allí para la Compañía Guggenheim, cuyo gerente era el Senador Simón Guggengheim de los Estados Unidos.

El 17 de Agosto de 1915 el Gobernador del departamento de Nariño, Hermógenes Zarama, envió al Ministro de Relaciones Exteriores, la traducción del inglés de un artículo aparecido en el periódico panameño Star and Herald con el título “Empleados Viejos del Canal de Panamá invadirán a Colombia.”

          “Aquí en esta ciudad hay tres hombres comenzando una expedición en la cual gastarán un alo y medio, por lo menos. … Los miembros de esta Compañía de exploración aún no están listos para revelar los detalles de esa empresa, pero tiene aspecto de ser un trabajo arduo, porque comprende muy arriba las cabeceras de los ríos Caquetá, Putumayo y Amazonas. Este es un país comparativamente desconocido y presentará innumerables penalidades para los exploradores.”

Tomado del Star and Herald of Panamá, No. 17219, de 4 de julio de 1915.”

El Gobernador Zarama exponía que “En consecuencia de lo transcrito me permito insinuar a S.S. que acaso convendría impartir instrucciones a las autoridades del Putumayo para que éstas averigüen por el paradero de los tres individuos mencionados y procuren vigilarlos o siquiera adquirir la certeza de los trabajos que ejecutan para lo cual deben exhibir la autorización necesaria.” (AHN, República, T 937: 174-179, 183, 184, 1915).”[xxvi]

1915

“El Comisario del Caquetá, señala que “indígenas” comerciaban con Florencia llevando artesanías y aceite de seje y comprando tejidos, sal, municiones y herramientas. Dice el Comisario que la agricultura de los indígenas es de subsistencia a partir de frutas diversas y en particular yuca brava. El inventario ganadero de la colonización regional había crecido a 3.693 cabezas en 1914 desde 2.389 en 1913.”[xxvii]

1915

Ya llegan a 156.0000 las toneladas de caucho comercializadas a nivel mundial.[xxviii]


[i]                             GONZALEZ BERMÚDEZ,  Jorge Luis.   HISTORIA DE LA AMAZONIA.  Serie Escuela y Amazonia.  N° 4.  Ministerio de Educación Nacional;  Programa Fondo Amazónico; Coordinación de Educación  del Amazonas; Fundación Caminos de Identidad.  Pág. 81

[ii]                            Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  89                      

[iii]                           VAZQUEZ COBO, ALFREDO. PRO PATRIA. LA  EXPEDICIÓN MILITAR AL AMAZONAS EN EL CONFLICTO DE LETICIA. Banco de la Republica. 1985. Santafe de Bogotá. Pág. 80.

[iv]                           Vázquez Cobo, Alfredo. PRO PATRIA. La Expedición Militar Al Amazonas en el Conflicto de Leticia. Banco de la República. Bogotá. 1985. Pág. 23                             

[v]                            GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág. 434

[vi]                           Varios Autores. ATLAS CULTURAL DE LA AMAZONIA COLOMBIANA.   LA CONSTRUCCIÓN DEL TERRITORIO EN EL SIGLO XX.   Ministerio de Cultura;  Instituto Colombiano de Antropología;  Corpes Orinoquía;  Corpes Amazonía.  Pag. 26.

[vii]                           ARTUNDAGUA  BERMEO,  FELIX.   HISTORIA  GENERAL DEL CAQUETA.  Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes del Caquetá.  Cuarta edición.  1999.  Pág.  77

[viii]                          REVERENDO PADRE  FRAY GASPAR DE PINELL. EXCURSION APOSTOLICA POR LOS RIOS PUTUMAYO, SAN MIGUEL DE SUCUMBIOS,  CUYABENO, CAQUETA Y CAGUAN. Imprenta Nacional. Bogotá. 1228. Pág. 51               

[ix]                           Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 199

[x]                            OLARTE CAMACHO, VICENTE. LAS CRUELDADES DE LOS PERUANOS EN EL PUTUMAYO Y EN EL CAQUETÁ. Tercera Edición. Imprenta Nacional. Bogotá 1932. Pág. 7

[xi]                           GONZALEZ BERMÚDEZ,  Jorge Luis.   HISTORIA DE LA AMAZONIA.  Serie Escuela y Amazonia.  N° 4.  Ministerio de Educación Nacional;  Programa Fondo Amazónico; Coordinación de Educación  del Amazonas; Fundación Caminos de Identidad.  Pág. 118

[xii]                           Varios Autores. ATLAS CULTURAL DE LA AMAZONIA COLOMBIANA.   LA CONSTRUCCIÓN DEL TERRITORIO EN EL SIGLO XX.   Ministerio de Cultura;  Instituto Colombiano de Antropología;  Corpes Orinoquía;  Corpes Amazonía.  Mapa # 44.

[xiii]                          Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  90                       

[xiv]                          Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  90

[xv]                           ARTUNDAGUA  BERMEO,  FELIX.   HISTORIA  GENERAL DEL CAQUETA.  Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes del Caquetá.  Cuarta edición.  1999.  Pág.  82

[xvi]                          FRAY  GASPAR DE PINELL. UN VIAJE POR EL PUTUMAYO Y EL AMAZONAS. Ensayo de Navegación. Imprenta Nacional. Bogotá. 1924. Pág. 37-38                         

[xvii]                         Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  90

[xviii]                        DE MONTCLAR, FIDEL, Fray.   POR  COLOMBIA. 1934

[xix]                          GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág.418-420

[xx]                           BARRIOS, LUIS  A. HISTORIA DE COLOMBIA. Ediciones Cultura. Bogotá – Colombia. Quinta Edición. 1984. Pág. 155

[xxi]                          GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág. 414

[xxii]                         ARTUNDAGUA  BERMEO,  FELIX.   HISTORIA  GENERAL DEL CAQUETA.  Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes del Caquetá.  Cuarta edición.  1999.  Pág.  121

[xxiii]                        GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág. 415

[xxiv]                        DOMÍNGUEZ, CAMILO.  GOMEZ, AUGUSTO. NACIÓN  Y ETNIAS.  Los Conflictos Territoriales en la Amazonia 1750-1933. COAMA. 1994. Pág.63

[xxv]                         Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 119

[xxvi]                        Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 240-241

[xxvii]                        Mejía Gutiérrez, Mario. DIVERSIDAD DE YUCA. ManihotesculentaKrantz en Colombia. Visión Geográfico – cultural. COA. Bogotá. 1991. Pág. 103

[xxviii]                       Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 115

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