Historia para Leguizameños/as (22)

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John Elvis Vera Suarez

1906

Marzo 10.

Decreto Legislativo Nº 23.

Publimayo

“Cede a los cultivadores de caucho y cacao una prima de 1.000 hectáreas de terrenos baldíos por cada 25.000 matas de caucho o de cacao sembrados o cultivados por ellos (Diario Oficial número 12.623)”.

“No obstante, no hubo intentos sistemáticos de siembra de caucho en Colombia y la totalidad de las exportaciones que se hicieron de esta materia prima tuvo origen en el caucho silvestre.

En síntesis, si bien la explotación cauchera en nuestra Amazonia no generó procesos de poblamiento sostenidos y permanentes, si constituyó un motivo de entrada de apreciables contingentes de población que “abrieron” la región, permitieron un conocimiento previo de la misma y parte de esos individuos enganchados por las empresas caucheras terminaron haciendo vida y familia en aquellas aldeas que en ocasiones surgieron, recostadas a la cordillera y/o en el piedemonte mismo, donde poco antes se habían levantado campamentos para la recolección del caucho.” [i]

1906

Decreto 290. Volvemos al Departamento del Cauca con límites hasta el Río Putumayo, haciendo parte la Región del llamado “Territorio del Caquetá”. El Departamento de Nariño limita entre el Río Putumayo y el Río Napo.[ii]

1906

El General Rafael Uribe Uribe, ante la ocupación ejercida por la Casa Arana y ante la tesis del Capitán de Navío Alfred Mahan. Asesor de Teodhore Roosevelt, sobre el derecho de ocupar territorios ocupados por pueblos ineficientes, por parte del mejor explotante, propone al Gobierno Colombiano la adopción de una política de ocupación de la Amazonia, por medio de colonos y un tratamiento integracionista de los indígenas por medio de los misioneros (Uribe Uribe – 1979-305).[iii]

1906

Artunduaga citando a Olarte Camacho:”en los últimos días de 1906 un número de empleados de la firma Urbano Gutiérrez salió de Florencia… Después de algunos días, cuando ellos habían acabado la construcción de la casa… un grupo de cerca de veinte caucheros peruanos, armados de rifles, se presentaron en escena… y después de haber pasado la noche en torturas, se les dio muerte…”.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             [iv] Hechos al parecer acontecidos en La Tagua.

1906

Este año “parece marcar el momento en el cual la plantación – de caucho en el Asia- alcanza el apogeo en su desarrollo tecnológico, coincidiendo con el periodo áureo del precio, que dura de 1906 a 1913. Durante ese periodo se hacen grandes inversiones nuevas en plantaciones y la producción prácticamente se duplica año tras año en Asía. De 615 toneladas producidas en 1906 se llega a 15.800 en 1911 y a 47.618 en 1913. ya para 1914 el caucho cultivado en el Asia llega a las 71.380 toneladas, superando por primera vez, y para siempre, la producción de caucho silvestre del mundo que fue de 48.700 toneladas en ese año (Santos, 1980:236).”[v]

1907

El (sábado) 12 de enero.

Tropas peruanas se toma el puesto colombiano de La Unión sobre el río Caraparaná y reducen a las autoridades colombianas en otros sitios de la región.[vi]

1907

Abril 24.

Tratado de Límites Entre la Republica de Colombia y Los Estados Unidos Del Brasil. Aprobado por Ley colombiana número 24 de 1907. Canjeadas las ratificaciones en Río de Janeiro, el 20 de abril de 1908.[vii]

Tratado Vásquez Cobo – Martins.  Colombia, cede importantísimos y extensos Territorios Amazónicos en beneficio del Brasil. 

1907       

El periodista norteamericano, W. E. Hardenburg, denuncia ante el mundo el genocidio indígena, como consecuencia directa de la explotación cauchera.[viii]

1907

Octubre 9.

“Por intermedio de su Legación en Lima, Colombia denunció este Modus Vivendi (el firmado el 12 de septiembre de 1905) por considerar que había sido aprovechado por la Casa Arana para implantar ruina y destrucción.”[ix]

“Estos actos de la casa Arana fueron informados al presidente Rafael Reyes, que tomó ante ellos una actitud indolente que hizo que sus contemporáneos lo acusaron de hacer valer intereses familiares sobre nacionales, acusándole de traición a la patria. Reyes, conocedor de la zona por sus viajes cuando comerciaba caucho, quina y tagua por el Putumayo, firmó un acuerdo de “Modus vivendi” entre Colombia y Perú en 1907, que entregó a la explotación de los peruanos el Putumayo.”[x]

1907

Diciembre 14 (sábado).

Fuerzas peruanas toman el puesto colombiano de Yubineto a orillas del río Putumayo.[xi]

“…son apresados el Inspector de Policía y once soldados colombianos por tropas peruanas y llevados en la cañonera “Callao” a “El Encanto”, sede de la Casa Arana, localizada también en Colombia, sobre el Cara-paraná, entre el Caquetá y el Putumayo.”[xii]

1907

“Conocedores los empresarios de la Casa Arana en el Putumayo de que Colombia alegaba, con títulos inconvertibles, derecho a esa región, quisieron ponerse a cubierto de las contingencias que podía acarrearles una solución del litigio con el Perú. Con tal fin constituyeron en Londres una compañía inglesa con capital de un millón de libras esterlinas en acciones, de las cuales se reservaron 780.000 libras los socios de la primitiva firma. Así se formó, a finales de 1907, la empresa The Peruvian Amazon Company, más conocida como Casa Arana, por haber sido Julio Cesar Arana el dueño de la mayoría de las acciones de la misma.”[xiii]

1907 (?)

“… la Casa Arana contaba con cerca de 5.000 indios trabajadores, la mayor parte de ellos con familia, es decir, con un total aproximado de 12.000 personas, colocadas en más de cuarenta fundos o grandes labranzas situadas en las márgenes de los ríos Caraparaná, Pupuña, Campuya y Putumayo.”[xiv]

1908

“De los textos de los expedientes de la época se han podido conocer las dimensiones de la violencia destacada allí por los representantes de la Casa Arana:

“En el punto de El Hacha, corregimiento de Güepí, Sebastián González declara que la Casa Arana ha cometido inauditas crueldades con los indios y cita como testigo de ellas a la india Antonia Nonuya. Esta declara que en 1908 y 1909, Miguel Loaiza, representante de la Casa Arana y Pedro León Salinas, empleado actualmente de la misma Casa en El Encanto, quemaban vivos a los indios colocándolos en palos y untándolos de kerosene. De Salinas cuenta que a muchos indios les cortaba las partes genitales para hacérselas comer, como sucedió, con los indios Firimi y Fundema. Cuanta además otras muchas torturas con que los peruanos extinguieron familias de indígenas del Caraparaná” (Gómez, 1982; p 3)

Los indios no fueron los únicos que padecieron los abusos y actos de violencia. Los grupos de pequeños caucheros independientes, lo mismo que los trabajadores “blancos” y “cabucos” (mestizos), fueron también víctimas de aquellos “amos” y empresarios que pretendieron el usufructo exclusivo de la extracción y comercialización del caucho. El establecimiento de relaciones de endeude, los excesivos precios de los productos expendidos a los trabajadores; las transferencias de cuentas y el uso de balanzas especiales, fueron algunas de las formas de explotación de aquellos trabajadores que ingresaron a la región en busca de fortuna, como de los indígenas mismos:

“El sistema de negocio de las casas armadoras del Amazonas tiene como base la ignorancia de los trabajadores del río, que en un 95 por ciento son analfabetas. Muchas de estas fortunas están manchadas con sangre y todas amasadas con lágrimas. Abrir pequeños créditos a humildes caucheros y llevarlos a trabajar a lejanos ríos, de  donde no vuelven nunca, porque jamás pueden saldar sus cuentas, pues los artículos de primera necesidad que se ven obligados a comprar a comprar a sus mismos patrones, le son cargados a precios fabulosos y, en cambio, a los productos que entregan se les fijan precios bajísimos “por motivo de crisis” es uno de los sistemas aceptados en toda la región; como aceptado es también el informe de “transferencia de cuentas”, que no es otra cosa que la venta simulada de desgraciados trabajadores. El uso de balanzas especiales para pesar a bordo los artículos que a cambio de mercaderías o en consignación reciben, es recurso muy común aquí. Obsequiar a los caucheros o colonos con aguardiente, cuando van a bordo de las lanchas a negociar sus productos y después de embriagarlos cambiarles el fruto de su trabajo por mercancías averiadas, robándoles en el peso y recargándoles los precios… Recibir en consignación cargamentos de caucho, balata, tagua, etc., y luego presentar una cuenta de venta alterada, con el concurso del comprador que se presta, mediante comisión, a suministrar comprobantes falsos… Atraer con engaños a los indios de algunos fundos y luego encerrarlos y trasladarlos a otros ríos para, mediante simuladas transferencias de cuentas, vender a estos infelices es procedimiento que no repugna a comerciantes” (Gómez, 1982, p.12)”[xv]

1908

Ley 1.  Decreto 995. 

Queda la Región adscrita al Departamento de Popayán. Ya han cedido una buena parte de nuestro territorio Colombiano al Brasil. [xvi]

1908

El periodista peruano, Benjamín Saldaña Roca, desde la ciudad de Iquitos se suma a la campaña de protestas contra el salvaje sometimiento y exterminio que realizan las caucheras contra los nativos.  Inclusive el Papa Pío X, es movilizado a favor de los indígenas.[xvii]

1908

La caída del precio internacional de Caucho y paralelo a este el del Café, ocasionaron una crisis económica en el país.[xviii]

1908

En el sitio en el que décadas atrás Rafael Reyes había Fundado La Sofía (nombre de su esposa), se funda Puerto Asís, a orillas del Putumayo, ordenada por Ley de la republica y asumida por la misión catalán de los capuchinos.[xix]

1908

Ley 88.  

En su artículo 59, autoriza al gobierno nacional, para crear y organizar corregimientos y comisarías especiales territorios de San Martín, Casanare, Caquetá, Guajira y Choco, con el fin de mejorar así su administración. Como resultado de dicha Ley, son entre otros los Decretos:

  • Creación de La Comisaría Especial del Vaupéz, mediante el Decreto 1131 de diciembre 15 (jueves) de 1910.
  • Creación de la Comisaría Especial del Putumayo (ubicada entre los ríos Putumayo y Napo), por Decreto 320 de marzo 7 (jueves) de 1912, separándola del Caquetá.
  • Al separarse los territorios del Vaupéz y el Putumayo del Caquetá, se crea la nueva Comisaría Especial del Caquetá (teniendo como limite natural el río Putumayo con la Comisaría del mismo nombre). Decreto 642 de junio 17 (lunes) de 1912.[xx]

1908

El Capitán Thomas Whiffen, un militar inglés que pasó dicho año en el bajo Putumayo, en su diario Northwest Amazon, habla sobre el Yoco o Yocoó, planta espiritual amazónica. [xxi]

1908

Decreto ejecutivo Nº 1109

Publicado en el Diario Oficial número 13070.

Por medio del cual fue nombrado el señor Jesús Orjuela O., como Inspector de Policía (ad honórem) de Caraparaná.[xxii]

1909

La compañía de los Arana, tomó posesión de parte de las riberas del Caraparaná, asociándose con el cauchero G. Calderón; no obstante, para la fecha existían numerosos caucheros colombianos con sucursales en aquel río.[xxiii]

1909

Septiembre. 

El periódico londinense “Truth”, publica bajo el titulo de “El Paraíso del Diablo”, las denuncias del ingeniero norteamericano Walter E. Hardenburg, sobre las atrocidades cometidas en el putumayo por la Casa Arana. [xxiv]

“Estos artículos, que escandalizaron al público inglés, comprometían a una compañía inglesa, con accionistas y directores ingleses. Esto obligó a que se discutiera en el Parlamento inglés y en la Cancillería el contenido de los artículos y Sir Edward Grey, Secretario de Asuntos Exteriores, debió entonces aceptar el compromiso de adelantar una investigación ya que en tal situación se encontraban involucrados ciudadanos británicos.”[xxv]

1909

Se subleva el Capitán Bora Katenare, contra los caucheros peruanos.

“…otro capitán Bora de nombre Makapaamine, quien se destacó porque adoptó en su lucha procedimientos de tipo guerrillero, atacando por sorpresa y desapareciendo para golpear de nuevo otro lugar. De acuerdo con los testimonios, este capitán logró reunir un grupo de 100 personas armadas de carabinas, armas obtenidas en los ataques que realizó. Los peruanos emprendieron tras él una intensa persecución, pero no les fue posible su captura. El cacique fue muerto por uno de sus mismos parientes.

Finalmente se hace mención del hecho de resistencia indígena más notable, representado en la sublevación del capitán huitoto Yarocamena quien se rebeló por la muerte de uno de sus hijos. La sublevación ocurrió en el alto Cahuinarí, tuvo por epicentro la estación de Atenas, e involucró a otras como Entrerríos. Al parecer se preparó durante un año, lapso durante el cual los indígenas construyeron una fortificación con el mismo caucho, abrieron túneles para comunicar la maloca con los ríos, para aprovisionamiento de agua y escapar la gente en caso de necesidad. Los insurrectos fueron atacados por un contingente de dos mil soldados peruanos que incendiaron la fortificación y dieron muerte a muchas mujeres y niños. Los combatientes se fugaron por los túneles.

Tanto esta como las demás insurrecciones fueron dominadas por los invasores peruanos, con mayor o menor dificultad, pero ese fue su desenlace. Los efectos de estos actos de resistencia no podían ser otros que la sangrienta represión, asesinando de manera indiscriminada a multitud de indígenas, para causar temor y amedrantamiento y disuadir, y disuadir a los demás de nuevos actos de insurrección”.[xxvi]

1910

Abril.

“El Cónsul Inglés en Río de Janeiro, fue llamado a Londres… y el 13 de julio del mismo año se le encomendó la tarea de investigar “cualquier padecimiento de los súbditos británicos”, es decir, establecer la situación de los hombres de Barbados contratados en 1904 por la primitiva Empresa Arana. Cassement, quien anteriormente había denunciado las atrocidades belgas en El Congo, era un excelente investigador. Partió el 24 de julio de 1910 y el 4 de enero de 1911 regresó del Perú a Londres, donde entregó (el 20 de marzo) un informe de cerca de 150 páginas a la Cancillería inglesa.

Cassement calificó a los agentes de la Casa Arana como “hombres asesinos y torturadores de profesión” cuyas fortunas crecen en la medida de sus crímenes. Estos hombres se hallaban aprovisionados “del armamento necesario para reducir a los indígenas a una obediencia basada en el terror” que “puso en sus manos a tribus enteras a las que tenía gran interés en aterrorizarlas” (1985:49)”[xxvii]

1910-1914

Agosto 7.

Fecha de posesión en la Presidencia de Carlos E. Restrepo. Se expidió el Código de Régimen Municipal; decretó el Servicio Militar Obligatorio.[xxviii]

1910

ACUERDO LEGISLATIVO 1909.  DECRETO 1131 de 1910. 

Ahora somos parte de la Intendencia del Caquetá, con límites hasta el Napo.[xxix]

1910

“…el caucho representaba el cuarenta por ciento de todas las exportaciones brasileñas. Un año después, la producción alcanzó un tope de 44.296 toneladas. Según cálculos conservadores, valía más de doscientos millones de dólares.

El resplandor de la riqueza era fascinante. En Pittsburgh, Andrew Carnegie, el magnate del acero, se lamentó así: “¡He debido escoger el caucho!”. En Londres y Nueva York, hombres y mujeres echaban a cara y sello la decisión de ir a buscar oro a Klondike o el oro blanco al Brasil. En el momento más álgido de la estampida, hasta cinco mil personas partieron en una semana hacia el Amazonas. Casi de la noche a la mañana, una tierra olvidada de selvas y ríos se convirtió en el destino de un ejército de soñadores y ladrones, de comerciantes y sus bárbaros lacayos, que con el tiempo llamarían los indios, simplemente, “devoradores de hombres”. 

Manaos, situada en el corazón del comercio del caucho en el Brasil, en pocos años pasó de ser aldea miserable y se convirtió en pujante ciudad, donde la opulencia alcanzó extravagantes extremos. El gobernador, Eduardo Ribeiro, hombre de desmedida Albión, trazó bulevares con adoquines importados de Portugal y sembró en la acera árboles ornamentales de Australia y de China. Instaló el primer sistema telefónico del Brasil, construyó un hipódromo, una plaza de toros y docenas de escuelas, así como hospitales, iglesias, bancos y un palacio de justicia que por sí sólo costó dos u medio millones de dólares. El sistema de acueducto podía ofrecer dos millones de galones de agua pura por día. En un momento en que Nueva York y Boston todavía tenían tranvías tirados de caballos, había en Manaos quince kilómetros de carrileras y una red eléctrica para un millón de habitantes, aunque la ciudad sólo tenía cuarenta mil.

Tal extravagancia pública, hecha posible por el impuesto del veinte por ciento a la exportación del caucho y por el desenfrenado optimismo que seducía a banqueros y comerciantes por igual, era pálida en comparación con los excesos individuales. En una ciudad separada del mundo por una enorme extensión de selva, la ostentación se convirtió en un deporte. Los magnates del caucho prendían sus habanos con billetes de cien dólares y aplacaban la sed de sus caballos con champaña heladas en cubetas de plata.  Sus esposas, que desdeñaban las aguas fangosas del Amazonas, enviaban la ropa sucia a Portugal para que la lavaran allá. Los banqueros se servían en mesas de mármol de Carrara, y los huéspedes se sentaban en asientos importados de Inglaterra. La comida llegaba de Europa: caviar ruso, mantequilla danesa, carnes inglesas, papas alemanas y encurtidas belgas. Después de cenas que costaban a veces hasta cien mil dólares, los hombres se retiraban a elegantes burdeles.  Las prostitutas acudían en tropel desde Moscú y Tánger, Cairo, París, Budapest, Bagdad y Nueva York. Existían tarifas fijas. Cuatrocientos dólares por vírgenes polacas de trece años. Hasta ocho mil dólares por las mujeres más codiciadas, las que se bañaban en champaña fría para sus clientes, arrodillados, las lamieran desde los pies hasta la coronilla. Los hombres a menudo les pagaban con joyas, tiaras y collares que en 1907 convirtieron a los ciudadanos de Manaos en los mayores consumidores de diamantes por cabeza del mundo.

…Toda esa riqueza procedía del látex de tres especies muy cercanas de la Hevea silvestre, que crecían en un área de más de tres millones de kilómetros cuadrados de bosque pluvial tropical. En tan vasta región, del tamaño de los Estados Unidos Continentales, había tal vez trescientos millones de árboles explotables. El desafío era encontrarlos. En la naturaleza, los cauchos crecen dispersos en la selva, aislamiento que los protege de su mayor enemigo, el hongo DothidellaUlei, que ataca sus raíces y follaje. Esta plaga, que se encuentra sólo en los trópicos americanos, es siempre mortal cuando se concentran árboles en plantaciones, y fue este accidente biológico el que forjó la estructura de la industria silvestre.

Para obtener ganancias aceptables, los comerciantes tenían que hacerse al control de territorios enormes, tierras que en el Amazonas, por lo general, correspondían a las hoyas de los ríos. Lo lograban mediante ejércitos privados, botes artillados pedidos de Liverpool y suficiente capital para sobornar a cualquier funcionario que se atravesara en su camino. Aseguradas las tierras, necesitaban trabajadores, miles de ello, para beneficiar árboles. En el río Madre de Díos, un magnate del caucho creó un acaballadero donde seis mil mujeres esclavizadas eran criadas como ganado. Otros enviaban agentes al empobrecido Noroeste, para contratar a famélicos campesinos desesperados y hambrientos. Con el tiempo, al extenderse la industria, ésta absorbió tribus enteras y las sometió a una infame red de peonaje por deudas de la que no había escape.”[xxx]

1910

Para dicho año, Julio Cesar Arana, “… sobre la de sus estaciones caucheras en Colombia ya era uno de los principales productores suramericanos. En Iquitos, la capital de la provincia peruana de Loreto, Arana erigió una base de poder desde la que retó las pretensiones de soberanía colombiana en el Putumayo. Este personaje desempeñó un papel central en las relaciones colombo peruanas entre 1906 y 1935.”[xxxi]

1910

“… se calcula en mil los trabajadores no indígenas y cerca de cuarenta a cincuenta mil la suma de los indígenas huitotos, boras, ocainas, resigaros o andokes. Los indígenas Huitoto descendieron de 30.000 a 7.000 personas entre los años 1900 a 1912, según cálculos de Cassement.”

“El “agente de la Compañía”, empleados o jefes de sección, no obligados a trabajar, eran pagados por un porcentaje de caucho extraído por los “peones” o “racionales”, trabajadores negros, colombianos y peruanos que estaban a su cargo, los cuales fueron contratados en Barbados o bien, sometidos por obligación a permanecer como “capataces” en los campamentos de extracción. Estos forzaban el mayor rendimiento de los indígenas a través de la flagelación, la tortura, la violación de mujeres, la mutilación, el cepo, quemados vivos, ahogados o la muerte por inanición.”[xxxii]

1910 

Se constituye una comisión jurídica especial colombo – peruana para investigar las denuncias del genocidio que los caucheros llevaban a cabo en la Amazonia, sobre todo la nefasta Casa Arana, con su epicentro en La Chorrera, sobre el río Igaraparaná.  El escándalo internacional lo lideró una institución extranjera y no católica:    la Sociedad Inglesa Antiesclavista.[xxxiii]


[i]                             GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág. 394-395

[ii]                            Varios Autores. ATLAS CULTURAL DE LA AMAZONIA COLOMBIANA.   LA CONSTRUCCIÓN DEL TERRITORIO EN EL SIGLO XX.   Ministerio de Cultura;  Instituto Colombiano de Antropología;  Corpes Orinoquía;  Corpes Amazonía. Mapa 41

[iii]                           TRIANA ANTORVEZA,  ADOLFO.  AMAZONIA IDENTIDAD Y DESARROLLO.  Dependencia y Etnodesarrollo en la Amazonia Colombiana. Fondo FEN Colombia. Fundación MANOA. 1989. Pág. 34

[iv]                           ARTUNDAGUA  BERMEO,  FELIX.   HISTORIA  GENERAL DEL CAQUETA.  Fondo          Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes del Caquetá.  Cuarta edición.  1999.  Pág. 87          

[v]             Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 11118-119

[vi]             Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  88                      

[vii]                           PALACIOS, MARCO. SAFFORD, FRANK. COLOMBIA. País fragmentando, sociedad dividida, Su historia.  Grupo Editorial  Norma. Bogotá. 2002. Pág. 515

[viii]                          Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  88                      

[ix]                           CONSEJO REGIONAL DE PLANIFICACION. CORPES AMAZONIA. ESTADO DEL ARTE  DE  LOS   ESTUDIOS  SOBRE EL RIO PUTUMAYO Y SU AREA DE INFLUENCIA. Santa fe de Bogotá. 1998.                   

[x]                            GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág. 432-433

[xi]                           Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  88                      

[xii]                           Restrepo, Juan Camilo; Betancur, Luis Ignacio. ECONOMIA Y CONFLICTO COLOMBO – PERUANO. Villegas Editores. Bogotá D.C. Diciembre 2001.

[xiii]                          Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 184

[xiv]                          Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 184

[xv]                           Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 184-185           

[xvi]                          Varios Autores. ATLAS CULTURAL DE LA AMAZONIA COLOMBIANA.   LA CONSTRUCCIÓN DEL TERRITORIO EN EL SIGLO XX.   Ministerio de Cultura;  Instituto Colombiano de Antropología;  Corpes Orinoquía;  Corpes Amazonía.  Mapa # 42.

[xvii]                         Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  88                      

[xviii]                        ARTUNDAGUA  BERMEO,  FELIX.   HISTORIA  GENERAL DEL CAQUETA.  Fondo          Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes del Caquetá.  Cuarta edición.  1999.  Pág.  76

[xix]                          Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  89                      

[xx]                           ARTUNDAGUA  BERMEO,  FELIX.   HISTORIA  GENERAL DEL CAQUETA.  Fondo          Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes del Caquetá.  Cuarta edición.  1999.  Pág.  114. 

                              Varios Autores. ATLAS CULTURAL DE LA AMAZONIA COLOMBIANA.   LA CONSTRUCCIÓN DEL TERRITORIO EN EL SIGLO XX.   Ministerio de Cultura;  Instituto Colombiano de Antropología;  Corpes Orinoquía;  Corpes Amazonía.  Mapa # 44.

[xxi]                          DAVIS, WADE. EL RIO, EXPLORACIONES Y DESCUBRIMIENTOS EN LA SELVA AMAZONICA. Banco de La República y El Ancora Editores. Bogotá  D.E: 2001. Pág. 236                   

[xxii]                         OLARTE CAMACHO, VICENTE. LAS CRUELDADES DE LOS PERUANOS EN EL PUTUMAYO Y EN EL CAQUETÁ. Tercera Edición. Imprenta Nacional. Bogotá 1932. Pág. 76

[xxiii]                        PINEDA CAMACHO, ROBERTO.  EL CICLO DEL CAUCHO.  Biblioteca Virtual del

Banco de la Republica.

[xxiv]                        ARTUNDAGUA  BERMEO,  FELIX.   HISTORIA  GENERAL DEL CAQUETA.  Fondo          Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes del Caquetá.  Cuarta edición.  1999.  Pág.  80

[xxv]                         Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 195

[xxvi]                        CASAS AGUILAR, JUSTO.  EVANGELIO Y COLONIZACIÓN. Una aproximación a la historia del Putumayo desde la época  prehispánica a la colonización  agropecuaria. Santa fe de Bogotá. Septiembre de 1999. Pág.127

[xxvii]                        Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 195

[xxviii]                       BARRIOS, LUIS  A. HISTORIA DE COLOMBIA. Ediciones Cultura. Bogotá – Colombia. Quinta Edición. 1984. Pág. 155

[xxix]                        Varios Autores. ATLAS CULTURAL DE LA AMAZONIA COLOMBIANA.   LA CONSTRUCCIÓN DEL TERRITORIO EN EL SIGLO XX.   Ministerio de Cultura;  Instituto Colombiano de Antropología;  Corpes Orinoquía;  Corpes Amazonía.  Mapa # 43.

[xxx]                         DAVIS, WADE. EL RIO, EXPLORACIONES Y DESCUBRIMIENTOS EN LA SELVA AMAZONICA. Banco de La República y El Ancora Editores. Bogotá  D.E: 2001. Pág. 278-280

[xxxi]                        PALACIOS, MARCO. SAFFORD, FRANK. COLOMBIA. País fragmentando, sociedad dividida, Su historia.  Grupo Editorial  Norma. Bogotá. 2002. Pág. 512-513 

[xxxii]                        CORREA, Francois. LAS ETNIAS AMAZONICAS Y EL FUNDAMENTO  HISTORICO DE SU ARTICULACIÓN A LA SOCIEDAD NACIONAL. Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Junio 1989. Pág. 10-11

[xxxiii]                       Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  89                      

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