Reactivar el comercio en Mocoa, es supervisar con responsabilidad, pero ¿estamos preparados?

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Por: J. Alexander Africano Macías.

La semana pasada antes de la emisión del nuevo decreto de aislamiento preventivo por 15 días hasta el 11 de mayo a las 00:00, vi una nota de la Alcaldesa  de Bogotá Claudia López, donde decía que actualmente tenía un promedio de 500 UCI (unidades de cuidados intensivos) y que en cifras más conservadoras debería tener al menos 2.000 UCI.

De inmediato me puse a hacer la conversión para Putumayo y paralelamente hallé un video donde el parlamentario Carlos Ardila le decía al Gobierno Nacional que en este territorio no hay una sola UCI. Con calculadora en mano y tomando como referencia las palabras de la señora López, si Putumayo tiene 400.000 habitantes tendría que tener por lo menos 80 UCI, así es ya que Bogotá con 10.000.000  de habitantes equivaldría a 0,02%  para tener las 2000 que refiere la mandataria.

Si tuviéramos las 100 UCI significaría según mi calculo ciudadano que cada municipio debería tener 06 UCI, pero como no todos tienen la misma proporción de habitantes y algunos tendrían que brindar asistencia médica a municipios vecinos pues el número mayor de UCI deberían quedar en los principales municipios como Mocoa, Puerto Asís, Orito entre otros, digamos que esa concentración se quedara en 04 municipios de los 13  lo que equivaldría a 20 UCI por cada uno.

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Una situación compleja tendría Mocoa que como capital y con respeto lo escribo sería la más afectada dada su condición en general. Pero no voy a hablar de cifras como las que expongo pues eso seguramente con el trabajo juicioso de Gobernación ya se estará trabajando en eso, no obstante debo advertir que según los buenos oficios del señor Gobernador del Putumayo se hizo un plan de expansión donde se manifestó al Ministerio de Salud que  se requerían 140 camas y 140 ventiladores, de los cuales el ministerio en su evaluación solo aceptó 40 camas como respuesta y 09 ventiladores (estos no llegan al país), adicionalmente hay elementos en salud que ya no se consiguen en el país.

Lo que me tiene un tanto pensativo es la insistencia del sector comercio de abrir sus puertas, aún a sabiendas de que el gobierno solo hizo algunas excepciones y claro por razones válidas, otras no, pero que quiero dejar claridad desde mi concepción ciudadana y de defensor de la vida.

Lo primero que voy a decir es que la epidemia en general en América Latina se veía con algún retraso comparada con Europa y eso hizo que hayamos visto más tarde todo, luego y después de asesorías iniciamos un aislamiento social fuerte con la expedición de decretos presidenciales y eso ha generado que mientras estemos en cuarentena y aislamiento las tasas de contagio sean bajas e inexistentes como nuestro caso Putumayo.

Es preciso señalar como lo han advertido varios profesionales del tema que si se retoma la vida social tendríamos 03 adicionales por cada contagio, eso significa que en03 o  04 semanas se tendría una presión sobre el sistema de salud al punto del colapso. Luego queda claro totalmente que cualquier forma distinta al aislamiento social no sirve en este momento ya que la carga de infectados no sería nada aceptable si llegamos a tener casos en la Capital del departamento y demás municipios.

Luego el asunto con los amigos comerciantes no debe ser un debate centrado en abrir así sea paulatinamente o no el comercio en la cuarentena, lo que nos debemos preguntar es ¿dónde, cómo y hasta cuándo?, siendo el ¿cuándo? el más importante interrogante pues para nadie es un secreto que si nos “relajamos” tendrá que venir otra cuarentena estricta ya que va a aumentar la transmisión por el contacto entre personas.

Ahora, ¿dónde abrir la cuarentena?, es claro que en este cuestionamiento hay sitios en Colombia donde no debería abrirse  por que el nivel de transmisión se mantiene, en cambio hay otros sitios donde no  hay. Lo paradójico de todo esto, es que en este momento en Colombia nadie sabe que es lo que toca abrir para que los márgenes de contagio se mantengan abajo y cuánto tiempo hay para que no colapsen los servicios de salud, eso nadie lo sabe. Ni siquiera tenemos a esta fecha información georreferenciada en tiempo real de casos y como todos sabemos actualmente la demora para las pruebas es de 01 día para las ciudades principales, ¿para Putumayo cuantos días?.

Otra situación más preocupante es que tampoco nadie sabe por ejemplo si aparece un caso el lunes, cuántos casos más vendrán en la semana siguiente, luego vale la pena preguntarnos algo como en qué porcentaje por ejemplo se debe abrir la movilidad  en el departamento o en Mocoa,  si nadie sabe a ciencia cierta el impacto de la transmisión. Tengo que hacer una reflexión y es que ahí radica el temor de los gobernantes para la toma de decisiones.

Para ir cerrando quiero dejar algunas de las sugerencias si se llegara a darse en estos momentos una apertura al comercio para que el gobierno departamental y local tenga claros algunos indicadores como:

1. Cuantas personas se están moviendo en este momento en porcentajes en los municipios y cuál es el ideal

2. Georreferenciación de casos en tiempo real y usar la capacidad geográfica para saber dónde está el riesgo.

3. Estudios sobre cálculos de transmisión

Algo que dejo también a criterio de los lectores es que se hace necesario hacerles pruebas por ahora mínimas a las personas que están haciendo domicilios; para el caso de Mocoa según la estadística creada por la cámara de comercio hay 112 establecimientos que están prestando domicilios encontrando allí que algunos establecimientos no son de primera necesidad. Cabe señalar que Mocoa dobla en cifras a Puerto Asís en cifras sobre este aspecto.

En ese orden una de tantas preocupaciones de las personas son sobre aquellas que  realizan esos domicilios, esta fuente de ingresos donde se utiliza la moto podría incrementarse de no llevar un control adecuado y sin duda se constituye en un vector de diseminación, en tal sentido es importante que junto con la cámara de comercio se identifiquen los sectores claves y necesarios, así mismo se tenga un control serológico o mínimo de salud a esos sectores.

Desde la experiencia y dada la indisciplina social lo que se podría avecinar con la apertura no controlada es que seguramente las empresas no van a cumplir o en su mayoría no cumplen los protocolos, vamos a encontrar empleados y clientes confinados que no guardan la distancia, no usan las recomendaciones, y eso junto con otros aspectos van a ser un factor de riesgo donde terminemos como dijo un columnista que habló sobre la apertura económica en la pandemia y finalizó diciendo: “ eso es echarle gasolina al fuego”.

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