Historia para Leguizameños/as (17)

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John Elvis Vera Suarez

1899

“…muchos colonos colombianos comenzaron a llegar a la zona consiguiendo establecerse en más de veinte “colonias” entre los mismos ríos, una de ellas “La Chorrera”, sobre el río Igaraparaná, que sería la base de la Casa Arana. Desde el Napo comenzaron a llegar ciudadanos peruanos como Manuel Chuquizonbdo y José Morí Ramírez (“El Chumelo”) que se asociaron con Cappa y Reátegui.”[i]

1899

Publimayo

“Hay cerca de 300 hombres peruanos explotando los cauchales del Putumayo, y algunos de ellos se dedican también a ejercer actos de piratería atacando a mano armada a los infelices indios exterminándolos o tomándolos prisioneros para venderlos después”. (Denuncia, 1899, A.N.C. Mingobierno Tomo 13, Folios 947, 948).”[ii]

  • “Mientras hasta mediados del siglo XIX los pueblos indígenas amazónicos no presentamos prácticamente contactos con los blanco – mestizos, logrando mantener nuestras dinámicas sociales y culturales de manera autónoma, esta situación principió a cambiar radicalmente a partir del inicio de la explotación de la quina, de las pieles, del caucho, de las maderas finas, que desencadenaron procesos de reducción y esclavización de varios pueblos indígenas de la región.

El auge de estos ciclos extractivitas en toda la Amazonía derivó en desplazamientos de diversos pueblos indígenas. Fue así como en las décadas finales del siglo XIX y primeros años del siglo XX, grupos familiares Kichwa emigraron de la Amazonía ecuatoriana y, en menor medida de la Amazonía peruana, a Leguízamo y a varias regiones del departamento del Amazonas.”[iii]

  • “A los lugares de fundación de pueblos de indios llegaron colonos ”blancos” con sus sistemas de vida, sus animales, sus cultivos, todo lo cual creó condiciones favorables para que las enfermedades “blancas” hicieran estragos entre los indios.

La muerte llegó a los indios por su esclavización; la violencia, por su resistencia; la persecución, por su cimarronismo; la malnutrición y las enfermedades por la transformación de sus sistemas tradicionales de asentamiento y de sus hábitos de alimentación, la convivencia con nuevos cultivos y animales y el incremento en el desaseo y las enfermedades respiratorias agudas.

El ciclo cauchero fue un encuentro similar al de los indígenas del siglo XVI con los invasores españoles: violencia, enfermedades contagiosas y hambre sobre los indígenas. Una época para un Fray Bartolomé de las Casas.”[iv]

  • “La incorporación económica del “Territorio del Caquetá” en virtud del avance de la frontera quinera y, dentro de este contexto, el reconocimiento del territorio y la introducción del a navegación a vapor, produjo una demanda creciente de fuerza de trabajo nativo por su alta adaptación al bosque y por su conocimiento del medio selvático. En este mismo orden de ideas, con la apertura de la navegación a vapor en el alto Putumayo, el ya secular tráfico de piezas de esclavos indígenas se extendió hacia las zonas de Cuembí, Yosotoaró, La Sofía y Montepa. Dentro de la tradición oral de los indios Montepa se recordaban “con mucho enojo” los actos de robo de parientes, cometidos por “comerciantes de antaño”, según lo confirma la versión recogida por un misionero a comienzos del siglo XX.”[v]
  • “La pita y la cera fueron otros dos productos que sostuvieron un largo pero modesto comercio en el Putumayo y en el Napo. Se daba el nombre de pita a diversas fibras producidas a partir de palmas (como la chambira, Astrocharyum chambira), los Agaves (como la cabuya) y, principalmente una bromeliácea, muy poco utilizada hoy en día, conocida como curagua (Bromelia fastuosa y Bromelia serra). De la curagua se extrae una fibra muy blanca y de gran resistencia a la tensión que tuvo una gran demanda colonial. En el Napo hubo pueblos totalmente dedicados a extraer pitas hasta épocas recientes, a tal punto que se conocían como pueblos piteros. (Villavicencio, 1984:34). Para entender la importancia de las pitas hasta principios del siglo XX es necesario tener en cuenta que todavía no existían fibras sintéticas y la necesidad que se tenían de fibras con alta resistencia a los arreos de las bestias de silla y de carga, el más importante transporte terrestre de la época.

En cuanto a las ceras, éstas provenían tanto de vegetales como de producción animal, silvestres ambas. Se utilizaban para la hechura de cirios y velas. Tanto para el alumbrado casero como para las numerosas iglesias de Popayán, Pasto y Quito. La cera vegetal se extraía, sobre todo, en las vertientes andinoamazónicas, a partir del laurel (Myricaspp), cuyos frutos producen la cera de laurel por maceración y ebullición. También los panales de las numerosas especies de abejas sin aguijón, que son muy comunes en la Amazonia, fueron utilizadas para obtener ceras. El tantas veces nombrado misionero Fray Juan de Santa Gertrudis tiene numerosas menciones de la extracción y comercio de las ceras de abejas en su libro Maravillas de la Naturaleza. Prácticamente sus misiones entre los indígenas del Putumayo se sostuvieron con el periódico envío de dichas ceras y de cacaos silvestres, para ser vendidas en la ciudad de Pasto.”[vi]

  • “Según las dimensiones de tiempo y distancia y de acuerdo con los avances tecnológicos de entonces, desde Cuembí hasta la desembocadura del río Putumayo en el Amazonas, es decir, hasta San Antonio de Ica (Iza) se navegaba (de día) el trayecto de cerca 1,200 millas en un tiempo aproximado de 28 días. En ocasiones el mismo recorrido fue cubierto, en la misma dirección, por vapores mejor equipados, en 20 días. Las embarcaciones continuaban su viaje por las aguas del río Amazonas hasta Belém de Pará realizando un recorrido de 2.100 millas aproximadamente.

Entre tanto, el viaje hasta Cuembí, remontando las aguas del Amazonas y luego las del Putumayo, demoraba entre 52 y 60 días, dependiendo de las mayores o menores circunstancias que se presentaran. Era común en la época que los tripulantes y auxiliares detuvieran su marcha para reabastecerse de leña y de alimentos y en ocasiones internarse en el bosque dos o tres días en plan de cacería o con el propósito de establecer o renovar relaciones con grupos indígenas, que era quienes suministraban a los viajeros leña, carnes, pescados y frutos de la tierra.”[vii]

  • “Además de los beneficios económicos que la Casa Reyes obtenía de las exportaciones de la corteza (Quina), el comercio de importación le produjo también significativos resultados. Las mercancías importadas se utilizaron en el mantenimiento de los trabajadores adscritos a la empresa, en la dotación de utensilios y herramientas requeridas en la misma, en el intercambio con los indios y en la venta en Mocoa y en el comercio de Pasto.  Comúnmente se importaban los siguientes artículos:

“Sal, Arroz, carne americana en barriles, carne seca de la Argentina (que se importaba al Pará en grandes cantidades y muy bien preparada), conservas, vinos, drogas, y “mercancías aparentes para los indios, como lienzos, zarazas, hachas, cuchillos, espejos, cuentas o abalorios, anzuelos, escopetas, municiones, etc.” (Calderón, 1891:25).”[viii]

  • “… una epidemia de sarampión u otra enfermedad similar causante de fiebre alta, ocurrida durante la última parte del Siglo Diecinueve.”[ix]
  • “…el surgimiento de poblaciones como Puerto Rico, San Vicente, Guacamayas, Yarí, Solano, Curiplaya, entre otras, tuvo su origen durante el auge quinero y, más tarde, cauchero, que atrajo a un gran número de individuos oriundos del Gran Tolima (Huila-Tolima), Nariño y aún del Cauca y Antioquia. Ellos, de manera preliminar, abrieron trochas y establecieron puestos, agencias y sitios de acopio y transporte de tales productos extractivos. Muchas de estas fundaciones iniciales se convirtieron, a finales del siglo XIX y principios del XX, en núcleos de población estables que luchaban por mantener y fomentar las relaciones comerciales con otros centros de población andinos, como Garzón, Neiva, Ibagué, Pasto, etc.”[x]
  • “Al fracasar el comercio de la quina hacia la mitad de la década del 80 del XIX, los quineros dieron comienzo a la explotación del caucho. Esta actividad atrajo a finales de siglo, a otros comerciantes del sur del Huila, motivados por la obtención de fortuna y a la vez, para liberarse de la persecución política causada por la Guerra de los Mil Días. La guerra, las deficientes vías de comunicación y las enormes distancias dificultaron las relaciones con el interior del país y obligaron a los caucheros a buscarle otro mercado a sus productos, el que hallaron en Manaos o Iquitos, brindando así la oportunidad para la llegada de los caucheros peruanos al Putumayo, especialmente Julio Cesar Arana.” (Justo Casas Aguilar)[xi]
  • “En los comienzos de la explotación del caucho los empresarios tenían gran cantidad de personal, oriundo del Huila y del Tolima, que laboraba en la extracción de látex, en las zonas aledañas a los ríos Orteguaza y Caguán. Sin embargo, las existencias de gomas se fueron agotando rápidamente (especialmente por la tala de los árboles de caucho negro-castilla- que fue común en estas zonas), lo que obligó a ir descendiendo hacia las áreas del río Caquetá y mucho más debajo de la unión del río Caguán con el Caquetá.

Florencia era el centro de aprovisionamiento de los empresarios caucheros en hombres, armas, herramientas y mercancías de todo género. A Florencia llegaban gentes del Huila y del Tolima y de allí seguían hacia las vegas del río Caquetá. Por esa época Francisco Gutiérrez era uno de los empresarios caucheros que más trabajadores tenía por su cuenta, siendo el negro Crisóstomo Hernández uno de ellos, antes de huir al territorio de los Witotos.”[xii]

  • “Cuando ya fue frecuente la incursión de peruanos al territorio del Putumayo-Caquetá, se proyectó desde Curiplaya establecer una población en el punto de la Tagua con los indios que por entonces trabajaban allí contratados por colombianos para la extracción de gomas y a quienes “no se les pagaba salario fijo”, sino “en proporción a los productos que extraen”. En los bosques de la jurisdicción de Curiplayaexistía:”el caucho en sus diferentes clases, la balata, también en sus diversas manifestaciones; el chicle, el aguarraz, el baco, el juansoco y otros de menor importancia” (Visita 1926 A.N.C. Sec. República Fondo Mingobierno, Tomo 937 Fls, 174-179).”[xiii]
  • “Según informes, los primitivos dueños de La Tagua, a últimos del siglo pasado, fueron Mateo Isamá y Emilio Gutiérrez. En ese tiempo murieron allí unos treintas y seis peones blancos entrados del Huila (En ese momento perteneciente al Tolima), Cauca y Nariño, a causa de las fiebres y disentería. Uno de los supervivientes de aquellas epidemias es el señor Manuel Delgado,…quien me dio estos datos. En aquel tiempo se descubrió y abrió el varadero de La Tagua al Caucaya. Sucedió a Matero Isamá y Emilio Gutiérrez en la posesión de La Tagua el señor Adán Yates, que todavía vive en Puerto Asís.”[xiv]
  • “Muchas otras empresas y casas comerciales concentraron su actividad extractiva en el territorio del Putumayo a finales del siglo XIX. La casa comercial bajo la razón social de Juan C. de Aguilar y Compañía, con un capital de $300.000, había establecido dos casas de explotación y comercio, una en la confluencia del Putumayo con el Marañón y “la otra quince días arriba de éste”(Comunicación 1896 A.N.C. Mingobierno Tomo 13 Folios 353, 355.) Entre tanto, los peruanos no se habían contentado con usufructuar y apoderarse de hecho del territorio del Putumayo, sino que, además, ya en 1899 habían establecido autoridades con el propósito de controlar las cantidades de las gomas allí extraídas y cobrar derechos de aduana por el tránsito y comercialización de las mismas. El señor Antonio Rojas figuraba por entonces como autoridad peruana, con el titulo de Teniente gobernador del río Putumayo, y quien, habilitado como empleado aduanero expedía certificados de las gomas extraídas en territorio colombiano del Putumayo como producción peruana.”[xv]
  • “La lucha de los países industrializados en el siglo XIX por dominar la producción el comercio del caucho, constituye uno de los capítulos más descarnados sobre la forma como se gestó el dominio imperialista del mundo. Sobre la base de la ideología de la “civilización”, es decir, del proceso de organización capitalista de producción, se cometieron los mayores excesos, muchas veces bajo el convencimiento de que se estaba realizando un beneficio a los pueblos “bárbaros”.

La transformación total de sociedades, patriarcales o tribales, en mano de obra para extraer o producir una mercancía industrial, no era algo que pudiera producir una sanción moral; al contrario, se le reputaba como una obra misionera en la cual era necesario tener mano dura para poder encauzar a los “bárbaros” por los caminos del trabajo, el orden y la religión.

Es importante tener en cuenta que los productos extractivos, lo mismo que los continentes y los pueblos, se “descubren”; es decir, se les da vida histórica cuando entran a tener valor económico para Europa. No importa que La Condamine haya aprendido de los ecuatorianos y amazonenses sobre la existencia del caucho y los múltiples usos que se podían hacer de su producto; se considera a este ilustre científico como descubridor del caucho porque le dio a conocer en Europa por medio de un escrito leído en la Academia de Paris.”[xvi]


[i]                             Restrepo, Juan Camilo; Betancur, Luis Ignacio. ECONOMIA Y CONFLICTO COLOMBO – PERUANO. Villegas Editores. Diciembre de 2001. Bogotá. Pág. 91

[ii]                            Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 176

[iii]                           GAMBOA MARTINEZ, JUAN CARLOS. MUÑOZ MACANILLA, RAMIRO (COMPILADORES). LOS KICHWA DE LEGUIZAMO. SERIE MEMORIA COLECTIVA Nº 3. CAUCAYÁ-LEGUIZAMO. 2003. Pág. 11

[iv]                           GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág. 435

[v]                            Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 74.

[vi]                           Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 234

[vii]                           Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 66

[viii]                          Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 73

[ix]                           Pineda- Camacho, Roberto.  Alzate Ángel, Beatriz.  LOS MEANDROS DE LA HISTORIA EN AMAZONIA. Talleres Abya-Yala. Cayambre – Ecuador. Julio de 1990. Pág. 30

[x]                            Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Págs. 149

[xi]                           GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág. 409

[xii]                           Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 180

[xiii]                          Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 153

[xiv]                          REVERENDO PADRE  FRAY GASPAR DE PINELL. EXCURSION APOSTOLICA POR LOS RIOS PUTUMAYO, SAN MIGUEL DE SUCUMBIOS,  CUYABENO, CAQUETA Y CAGUAN. Imprenta Nacional. Bogotá. 1228. Pág. 145

[xv]                           Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 176

[xvi]                          Domínguez, Camilo; Gómez, Augusto. LA ECONOMIA EXTRACTIVA EN LA AMAZONIA COLOMBIANA 1.850-1.930. TROPENBOS. COA. Bogotá. Pág. 113-114

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