Rumiyaco, el duende

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Por: Silvio López Fajardo.

 El Ultimo de los Mocoas. Sp. DDHH.

4 de abril de 2020  8:31 am =24 =6

Allá, en un rincón de la tierra detrás de las montañas del fuego, donde el Tente, el Tigre Albino, los Osos de Anteojos moricheros y el Puma Kutungo, caminan libres como el viento y el agua, ahí nacen las orquídeas sagradas y frailejones, que se levantan en el silencio de los nueves, donde los rayos del Taita Sol besan y abrazan sus tibias hojas, para amainar el camino del espíritu del Abuelo Cóndor y la Abuela Águila.

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Ese rincón, se localiza en el Occidente del territorio sagrado de los Mocoas, donde lloran las rocas, abuelas sagradas que ofrendan por costumbre de atizar el fuego, para que nazca el Cueche de tres cabezas, arcoíris donde se abriga el duende dorado y las hadas, guardianes de la selva de Rumiyaco.

Desde esas montañas sagradas, están los templos de los Apus, se dice que muchas tribus peregrinaban cada 3 años, donde ofrendaban la sangre de luna de sus abuelas, que aun podía ofrecer a la tierra, ya que era unas mujeresvírgenes y consagradas para que la Pachamama de manera generosa produzca alimentos y cantos ancestrales en abundancia.

También ofrendaban telares de seda, alpaca y lana con significados de sus historias sagradas y en ocasiones cada 11 años se ofrendaba oro y en cada oración cuentan que aparecía un enjambre de mariposas amarillas que revoleteaban al sur y llevaban el secreto de como los animales y el hombre pueden comunicarse, también pueden viajar a otros planetas y aun por los agujeros negros, de las pléyades.

Las ofrendas aun las hacen de manera espiritual con el propósito de buscar protección, abundancia y pedían misericordia después de la sagrada muerte, a quien respetaban con toda su espiritualidad, se dice que a estas montañas era un cementerio de guerreros y guerras de las tribus de los Mocoas, teniendo en cuenta que ahí se ha encontrado cerámica con desgrasante en arena pulida y hachas de piedra pintada, donde le cocodrilo de dos colas se cruza en los caminos a la montaña.

A estas Montañas del abuelo Rumiyaco, sólo se podía subir en luna creciente o en la luna llena, las tribus llegaban de los 6 puntos cardinales, entre ellos los de abajo y los de arriba, pero los que más venían eran los del sur, de un pueblo que lo denominaban guerreros y guerreras de la danza del cueche, eran los y las “Keros”, tribu que ofrendaba las 6 danzas de la abundancia que son: La lluvia, el fuego, el aire, la tierra, la noche y la danza de los duendes dorados.

 Los Keros siempre después de las danzas sagradas, el abuelo Rumiyaco a las 3.3 de la mañana les entregaba un instrumento diferente, en una ocasión les entrego una flauta de una madera que llaman Caracolí, dicen que por el camino esta flauta encantaba los animales bravíos, como al cocodrilo de dos colas,y al coco de tres piernas, el propósito de la flauta era curar la magia negra que se había apoderado de sitios sagrados de los abuelos mayores que dejaron para adorar a la Kuskuga Runga o luna de la noche.

Se dice que cuando tembló la montaña de los Apus, de abajo salió un fuego de luz azul, que resplandecía como un diamante, su luz era tan fuerte que relumbró hasta los Churumbelos, donde la gente pequeña de este territorio corrió al Sur, porque pensaban que   nuevamente llegarían los de arriba en unas naves espaciales invisibles en el momento de aterrizar, y se llevarían a los y las abuelas Churumbelas, a quienes lloraron una década, ya que se llevaron a la abuela mayor, abuela sabedora de cuentos que sanaban el alma de cuerpos perdidos por pensamientos estrechos. 

Del fuego subterráneo de un portal oscuro, se observó que una chispa de luz salió el Cueche, al que hoy llamamos arcoíris, estos colores llegaron desde este túnel hasta el árbol de pino  Colombiano que se encontraba en la cima de la montaña, dicen que este árbol enano existe y puedes abrazarlo para  pedir los deseos sagrados de tu espíritu;  entonces cuentan los Keros que se observó salir de ese arcoíris una silueta de luz blanca, pero era un cuerpo de un pigmeo barbado, con una vara en su mano izquierda y una mochila de un tejido extraño, de color marrón.

El pequeño hombre salió y observo a los abuelos Keros y manifestó en un silencio espantable “soy el Duende Rumiyaco” y soy el guardián de estas montañas y todo lo que hay aquí tiene vida y luz propia. De pronto en un cerrar de ojos, el pequeño hombrecito, toco con su vara la roca con pintas rojas, donde hay unas figuras de los antepasados.  De repente salió una luz que brillaba en muchos colores y en pocos minutos la roca lloro agua sagrada, que corrió montaña abajo, pero a la vez esa agua resplandecía e iluminaba la selva, en la cual se podía mirar muy cerca que estaba la Chucha y la serpiente Suspizacha, que también salieron del portal del Rumiyaco. 

Se dice que este territorio de los Mocoas, existen varios templos monumentales y lugares sagrados invisibles para el hombre actual, que, si logra pasar por las 7 puertas sagradas, podría encontrar la iluminación o el despertar de conciencia y con ello podría llevar a su rancho un morral de las piedras más preciosas  que haya visto el hombre en la tierra o podrías llevar un telar que al doblar podrías sacar el alimento que tu deseas, ya sea sal, frutas como Uvas Caimarón,  Caímos o Zapotes o también pescado o carne seca que era ofrecida por otras tribus.

Se dice que una de las 7 puertas está por donde salido el duende Rumiyaco, y que esta donde nace el rio Rumiyaco, al que le han dado el significado de Rio de piedra. Se dice que muchos han querido pasar por este portal pero que al llegar a la cueva del Oso Dorado, estos aventureros se pierden y nunca salen, ya que este espacio sagrado donde vive el Oso, mide el espíritu espectral de las personas y si estos no están preparados para continuar en la búsqueda de la conciencia estos desaparecen con el humo el viento.

Entonces, para no hacer más daño, los abuelos del bajo mundo recomendaron que era mejor no buscar la 7 puerta, porque podría tener algo sagrado y peligroso para la humanidad, pero dijeron las abuelas de arriba, que lo sagrado era el agua que recorría montaña abajo y se formaba el rio Rumiyaco, y es por eso que tomar sus aguas sagradas protegían el cuerpo y el alma de los  y las aventureros y que al bañarse en sus verdes pozos como el del Lagarto  y el del Amor era sagrado, ya que sanaba todas la enfermedades espirituales y corporales.

Cuentan que hace cientos de años un españolete, vino por estos lugares para sanar sus encantos caídos, esta personita tenía un fuerte dolor, más cuando la luna era llena y se le inflamaban los testículos y cada vez el dolor era más tremendo, los médicos no pudieron hacer nada. Pero llego donde la anciana María José y por un talego de pan le dio el secreto para sanar su dolor. Le dijo: “tú cara pálida, ve al rio Rumiyaco, busca una chispa de oro en luna llena, la calientas en jugo de limón y un poco de agua del mismo rio y hacen un novenario de este remedio y veras que te vas a curar” así fue, el gringo este, realizó la toma de remedio tal como le dijo la abuela y pasado 3 días de este ritual, fue donde la abuela para que le soplara Tabaco y a los dos días este se sano por completo, ahora tiene dos hijos, uno de ellos es Yakuna y otro Sore del barro, quienes se bañan todos los días en el rio Rumiyaco, se dice  ahora, que estos ven al duende Rumiyaco cada luna llena y en sus sueños este les toca flauta y  el tambor, donde cada mañana en la puerta de su casa aparecen piñas y piñuelas y a veces papayas.

Ahora, este territorio ya no es como antes, pero puede ser como antes, donde los lobos de agua compartían la caza de pesca con los Mocoas, o donde le tigre se paseaba por las orillas de las chozas, o donde las serpientes adornaban los cuellos de las abuelas sabedoras y de abuelos aventureros. Ahora, el hambre agüita en la puerta de cada familia, porque hemos perdido la capacidad de conectarnos con el abuelo Tabaco, con la abuela Coca y el abuelo Yagé. Ahora lo que queda es conectarnos con las rocas del rio Rumiyaco y recibir los regalos en información de cómo cuidar el rio, y como nuevamente podamos hablar con las plantas y los animales, para que todos y todas seamos uno, como los de arriba y los de abajo.

Es de saber que el Duende Rumiyaco, el que lo quiera conocer esta en las montañas, dicen que lo han visto danzar en el círculo de rocas de mármol, dicen que lo escuchan a lo lejos donde sus silbidos son como flautas tocadas por un enjambre de duendes y que se escucha un sólo tambor chamanico de piel de búfalo, el que encanta a las mujeres de la selva y las lleva por ese portal para compartirles los 6 secretos del amor.

Fin.

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