100 años de Puerto Caucaya

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(Aquí algunos apuntes))

John Elvis Vera Suarez

La historia cuenta que el jueves 22 de enero de 1920, cuando fue fundado PUERTO CAUCAYA, una familia Gonzales ya estaba radicada en el sitio. Allí se comunicaban por trocha con La Tagua, que, desde finales del siglo XIX, funcionaba como una Fundación Cauchera y que a través de esta se intercambiaban mercancías. Caucho del Caquetá primordialmente y mercancías traídas del Brasil y Perú. Ahora gracias a una orden Presidencial se buscaba crear un asentamiento pensado como Colonia Penal.

Pero lo que hoy es el municipio de Leguízamo, ya estaba habitado desde siglos anteriores a la llegada de los europeos. En él, una diversidad de naciones y culturas originarias ocupaban el territorio. 

Publimayo

La historia del hoy extenso municipio de Leguizamo y de su ciudad Puerto Leguizamo, no la podemos ver a partir de una simple fundación en determinada fecha, sino que es el suceso de varios procesos a través del tiempo y de su continuo poblamiento hasta lo que es hoy en día.

La hoy Región Leguízameñaha sido una gama de culturas, debido a que por un lado ha sido cuna y territorio de varias Etnias o Naciones Originarias como han sido: Huaques, Tamas, Yaguanojas, Payaguajes, Sionas, Sekoyas, Kofanes, Ingas, Coreguajes, MuruyMuinane, Caimitos, Makaguajes, Murciélagos y otros.   Además de lo anterior, en los últimos cien años y con mayor intensidad en la segunda mitad del Siglo XX, la ola colonizadora ha traído gente de todos los rincones del país e inclusive de los países vecinos del Ecuador, Perú y Brasil, sin dejar de mencionar a los Kichwas de Cecilia Coha, quienes llegaron huyendo de terratenientes ecuatorianos.

1609

Para este año, se le atribuye a Juan Sosa, como el primer europeo en navegar todo el río Putumayo hasta llegar al Amazonas, regresando después a Pasto.[i]

1632

“Los jesuitas fueron sucedidos por los franciscanos quienes iniciaron su labor en el año 1632. Su acción tuvo como eje, el curso medio del río Putumayo, donde fundaron a finales del siglo VXII y durante el siglo XVIII varios pueblos, entre otros: San Diego de los Yantaguajes, Santa María de los Maguajes, San Antonio de Papua, San Bernardino de los Penes, San Buenaventura de los Amaguajes, Nuestra Señora de la Concepción de los Guaniguajes y Nuestra Señora de los Dolores.” (Justo Casas Aguilar).[ii]

1661

Para esta época ya “existían siete pueblos en las orillas del río Putumayo y desembocadura de sus principales afluentes.”[iii]

1692

Fray Diego Céspedes y sus acompañantes, fundan los primeros poblados sobre el río Putumayo.  Dos décadas después (1711), existían entre Ecija y posiblemente el hoy Puerto Leguízamo, siete (7) poblados.[iv]

1693-1694

Fray Pedro Pecador y otros, fundan las misiones sobre el río Putumayo: Jesús de Nanzueras, Santa María de los Maguajes, Santa Clara de los Yayobaras, San Diego de los Yantaguajes. En el segundo año fundan sobre el mismo río a: San José de los Curas, con la nación de los Hoyos, San Antonio de Papua con los Biguajes, San Bernardino de los Penes, San Francisco de los Piácomos, San Francisco de los Coreguajes, San Francisco de los Puñies, San Francisco de los Encabellados, San Francisco de los Icaguates, San Francisco de los Roenes. Igualmente, en el 94, sobre el río Caquetá: San Francisco de los Neguas, San Francisco de los Caguies, y otro San Francisco de los Coreguajes.[v]

1712

Por el Río Putumayo existen 11 poblados fundados por los Misioneros.[vi]

1725

Según Alácano, para este año ya se habían fundado entre otros el poblado de Arcángel San Miguel de los Yaguanojos, sobre el río de la Tagua.[vii]

1746

Tomás Valencia, comerciante de la ciudad                                                                                                                                                                               de Popayán, importa sales y ferreterías desde el Brasil a través del Río Putumayo.[viii]

1749

Para este año figuraban otros poblados más sobre el Putumayo: San Diego el nuevo; Nuestra Señora de La Concepción; Tabacunti; San Juan de Capistrano; San Francisco de Asís; el Pueblo de los Murciélagos y el de los Senseguajes.[ix]

1756

Fray Juan de Santa Gertrudis Serra, describe el modelo de producción llevado  a cabo en María Inmaculada de la Concepción: “El Padre Carvo, criollo, en la fundación de la Concepción (bajando en canoa cinco días desde San Diego, primer poblado en la navegación del río Putumayo en el pie de monte) había introducido de Pasto, ganado vacuno y contaba con un hato de cincuenta reses;  criaba perros, gallinas, cerdos y cabras (estas traídas del Gran Pará); cultivaba piña y caña, obteniendo guarapo, miel y azúcar; recogía de sus indios cacao silvestre, pescado seco y cera de abejas, que eran la base del comercio con Pasto (vía Sibundoy), de donde se traían tejidos, sal, harina, trigo y herramientas; la canoa grande anual al Gran Pará iba surtida de dinero (oro tal vez) para la adquisición de herramientas, vino, sal, tejidos, pólvora, municiones.”   Las misiones del Putumayo, mencionadas por Santa Gertrudis (San Diego, Santa Cruz del Mamo, Maria Inmaculada de laConcepción, Agustinillo y San Joaquín) se sostenían a nivel indígena a través de las propias modalidades de la producción descrita anteriormente, donde debemos sumar lo introducido por los colonos (perros, gallinas, cerdos, plátano, cítricos y demás).  Santa Gertrudis adoptó el modelo de Carvo, aplicándolo en Agustinillo. [x]

1767

 Año en que Santa Gertrudis regresa a España.   Agustinillo (poblado ubicado quizás un poco más abajo del actual Puerto Leguízamo) y fundado por él, lo deja en la siguiente condición: 311 personas como fuerza de trabajo; una población total de 1.472 habitantes y 170 casas.  Con 512 reces, 623 ovejas y por lo menos 200 gallinas.  Existían tres telares para el algodón y tres telares para la lana producidos en la comunidad.  De igual manera potreros, un gran platanar, tres grandes rozas con maíz, dos y  media toneladas de arroz paddy, cien kilos de sal, seiscientos kilos de pescado seco, seiscientos veinticinco kilos de azúcar, 25 botijas de miel, 40 de guarapo, 7 de aguardiente, 30 de aceite de tortuga, media de vino.   El inventario de herramientas era: 52 hachas, 3 sierras braceras y 4 medianas.   Dicha fundación estaba conformada por indios Encabellados y Murciélagos.   Los gobernaba un Alcalde y dos Regidores, cargos que se alternaban entre las dos nacionalidades cada año.   Obviamente el amo absoluto era el Misionero, generando las suficientes contradicciones culturales, haciendo que dicho modelo fracasara finalmente.[xi]

1767

Fundación de Santa María del Caquetá, contando con 200 indígenas Payaguajes y Tamas.[xii]

1850

Los Sionas extendían su territorio desde el Río Orito hasta las riberas Del Caucaya.  Vivian dispersos en diversas localidades (San Diego, San José, Montepa, Concepción).  Los MaKaguajes habitaban las partes altas de los Ríos Mecaya, Senseya y Caucaya. Ambos sexos vestían una túnica de corteza vegetal color morado, llevaban las cejas depiladas y las orejas, narices y labios horadados, colocándose allí plumas y chaquiras. Cultivaban yuca amarga, recolectaban hormigas, capturaban tortugas. Aunque gustaban mucho del arroz con mantequilla, sus platos preferidos eran el CASARAMANO y el gusano MOJOJOY.  Comerciaban en particular con Cera, Hamacas, Curare, Peines, etc., a cambio de herramientas y chaquiras que recibían de los Pastusos.[xiii]

1850 – 1885

Rafael Reyes en sus memorias sobre este periodo al exponer haber encontrado Naciones Indígenas como los Cosacunty, Orejones, Yosotoaró, Nómades, Mirañas, Karejonas y Cíbaros, dice que “Estos indios tienden a desaparecer aniquilados por las epidemias o sacrificados por los que hacen la caza y comercio de hombres y por los negociantes del caucho”.

1851

Septiembre.

El censo fechado en dicho mes, llevado a cabo en el “Territorio del Caquetá” que incluía el actual Putumayo e inclusive el Napo, mencionaba las Tribus o Naciones Indígenas de Tamas y Coreguajes en rió Caguán; Guaques en los ríos Mesaya, Ajaju y Cuñaré; Macos y Cabijuiris en el río Yarí; Guitotos, Andakíes, Enaguas, Mainejanarís y Jejilias en la Banda Meridional (mano derecha  bajando o lado sur) del río Caquetá; Yuries, Mizaños, Ojones, Agustinillos, Ficuas y Jaguas en el río Putumayo; Macaguajes en el rióSenseya; Kofanes en  el Aguarico y Angoteres en la Banda Septentrional (mano izquierda bajando o lado norte) del río Napo. Sumando estas dan 19 naciones y 59.662 individuos entre hombres y mujeres.[xiv]

1876

El “Tundama”, adquirido por el General Rafael Reyes en el Brasil, es el primer vapor en recorrer el Putumayo. Por la misma época navegaron bajo la responsabilidad de la compañía de los Reyes, los vapores “Fortaleza”, “Alpihi” y “Julio de la Rocque” y “Colombia”.[xv] En el mismo puerto de La Sofía, fundado por Reyes, situado un poco más Arriba del actual Puerto Asís, se hundió su embarcación insignia, el Tundama.[xvi]

  • En el Mapa 1 del “Atlas Cultural de la Amazonia Colombiana”, en lo que atañe a la Región Leguizameña o vecinas de ésta, se señalan las siguientes “Fundaciones Caucheras”: por el río Caquetá, Tres Esquinas (1905), Mecaya (1905), Puerto Príncipe (1903), Concepción, La Tagua (1903), Peneya (1905),  Numancia (1905), Puerto Pizarro (1905), Puerto de las Piedras( 1901), en el río Caguán, Peña Roja; Palermo(1903) y El Retiro(1903) ubicados entre el Caraparaná e Igaraparaná; en el Caraparaná, Junín , Puerto Colombia (1901), La Florida(1901), La Unión, Filadelfia(1901), Argelia(1901), El Encanto(1901); Guepí(1903), Remolinos, El Dorado(1903), Campuya, Nueva Granada(1903) y El Recreo(1905) sobre el río Putumayo;  Caucayá, Solano (1912) y  Delicias (Ubicada en la desembocadura del Caguán) son referenciadas no como agencias sino como Localidades.[xvii]

1900

“El verdadero proceso colonizador de Puerto Leguízamo se inicia con la explotación del caucho hacia 1.900 y se consolida, en una segunda fase, con motivo del conflicto militar con el Perú en 1932 en razón a que muchos soldados, una vez terminado el conflicto se establecieron en la zona como colonos. Finalmente, el establecimiento de la Base Naval del Sur en Leguízamo en el año de 1944 incrementó de una parte el poblamiento y de otro fomentó la prestación de algunos servicios básicos para los habitantes de la región.”[xviii]

1919

La Ley 24 y el Decreto 2058 del (miércoles) 29 de octubre, ordena la creación de una Colonia Penal en el Putumayo.  En su artículo 2° expone: “Designase para sitio de la colonia la vecindad del río Putumayo entre los varaderos de La Tagua y Lagarto Cocha, en el lugar preciso que elija una comisión compuesta del señor Comisario del Putumayo y del Vicariato Apostólico del mismo o del misionero que esté comisionado”.[xix]

      FUNDACIÓN   OFICIAL DE PUERTO CAUCAYA

  • “… ella respondió al deseo de los misioneros de seguir avanzando hasta encontrar el Amazonas en busca de las naciones indígenas, y a la vez, según ellos defender la soberanía nacional, razones por las cuales insistieron ante el gobierno en la ejecución de actos de presencia mediante nuevas fundaciones. En este orden de ideas, propusieron al gobierno la fundación de una colonia penal agrícola en la frontera fijada por los peruanos en el último “modus vivendi” suscrito por los gobiernos peruano y colombiano, situada en la desembocadura del Río Caucaya en el Putumayo y en el sitio o caserío de la Tagua sobre el río Caquetá.

Los misioneros también presionaron al gobierno para que construyera un camino que comunicara estos dos lugares separados apenas por 25 kilómetros, como un acto encaminado a reafirmar la soberanía y a delimitar la frontera para detener el avance peruano.”[xx]

  • En el anteriormente mencionado “Por América del Sur” Rafael Uribe U., aquel “destacado liberal de avanzada” (¿?), desde principios de siglo proponía en detalle:

“Para que sea eficaz la máquina de reducir indígenas, debe componerse de tres piezas, cada una de las cuales, obrando aisladamente, no da resultado:

Colonia militar,

Cuerpo de intérpretes, y

Misionero.

La primera se necesita para la seguridad de las otras dos y para infundir el respeto y la confianza que proceden de la posesión de la fuerza, ante salvajes que la estiman en mucho…

Los destacamentos deben componerse de voluntarios casados, que vayan con sus familias y a quienes se pague puntualmente una razonable gratificación. Los propios soldados levantarían las casas de la colonia y recibirían una base de ganados y lotes de tierra en propiedad, de suficiente extensión, para cultivarlos personalmente, abrirían caminos, y si el núcleo era a la orilla de algún río navegable, deberían disponer de embarcaciones. La iglesia podría tener forma de fuerte, si no se quería construir uno especial, en caso necesario.   

La dirección de las colonias debería confiarse a oficiales distinguidos, enérgicos y juiciosos, capaces de practicar exploraciones y de atender a las vías de comunicación, al reconocimiento de las riquezas vegetales y minerales, a la protección de las fronteras y a operaciones de topografía y agrimensura, encaminadas a preparar el suelo para fijar las tribus y la inmigración extranjera. La localidad de la colonia habría de ser cuidadosamente elegida, en lugar sano y propio para convertirse en una población. A la colonia podría agregarse un médico y un inspector encargado de vigilar el comercio con los indios y su empleo como jornaleros, a fin de protegerlos contra engaños y abusos. De la buena erección del personal dependerá en un todo el éxito de cada tentativa.

El cuerpo de intérpretes, a cargo del misionero y de maestros civiles que les enseñasen oficios, y que podrían ser miembros de la misma tropa, se formaría, como lo indicaré en el capítulo siguiente, con niños de la tribu, obtenidos por las buenas, ya voluntariamente cedidos por sus padres, o ya apelando en último caso a comprarlos, si para ello se prestaban.”[xxi]

1920

La comisión ordenada por el gobierno nacional y compuesta por funcionarios del mismo y religiosos, entre otros por El Comisario Especial del Putumayo, el señor Braulio Erazo Chávez y el misionero Fray Estanislao de las Corts, acompañados de 28 personas más, salen de Puerto Asís el día (lunes) 12 de enero.   Después de varios días de recorrido arriban a un sitio un poco más abajo de la desembocadura del Río Caucaya sobre el Putumayo, donde habitaba el señor Sebastián González.  El (jueves) 22 de enero en nombre del Gobierno, la Nación y de la Iglesia Católica, toman posesión del lugar. Seguidamente Le adquirieron una vivienda que el señor González poseía y junto a él, recorren el lugar para determinar el área donde se levantara la Colonia.  Con el objetivo de adelantar la labor contrataron 24 hombres conseguidos en el Caquetá (¿de la Tagua?), entre estos varios indígenas Witotos que habían escapado de la Casa Arana, a través del Caraparaná y el Curiya.    En aproximadamente cuatro meses de trabajo se instalaron 8 hectáreas de cultivo y 5 hectáreas para el poblado, dos casas de un piso cada una y una tercera de dos pisos. Sobre la mejora comprada al señor Sebastián González, último de los habitantes de una fundación de caucheros.[xxii]

Estos dejaron organizada la Policía de Fronteras del Puerto.  [xxiii]

1924

Se funda PUERTO OSPINA, en la ribera del Río Putumayo. Una vez más por decisión del gobierno y con el acompañamiento de los misioneros,[xxiv]

1926-1927

El misionero, Fray Gaspar de Pinell, nos relata sobre su Excursión Apostólica, iniciada a principios del año en mención, recreándonos de manera amena sobre los parajes, sus gentes y situaciones presentadas en la región en aquella época. Entre otras describe lo siguiente:  

“Al día siguiente a las cuatro de la tarde llegamos a la colonia de Caucaya. nos recibieron cordialmente, y el jefe de aquella Gendarmería, señor Reinero Delgado, nos alojó lo mejor que las circunstancias lo permitían, en la casa que él ocupaba, en donde había destinado una pieza para los misioneros y un espacioso corredor para las funciones religiosas y explicaciones catequísticas.” (Pág. 69)

“Como habíamos empleado dos canoas hasta aquí, eran seis los bogas que iban a regresar. De los seis, conseguimos tres, los suficientes para tripular una canoa grande con la cual podríamos bajar el Caquetá, aunque con mucha incomodidad, a causa de la carga. Arreglados así los problemas, resolvimos seguir al Caquetá sin más vacilaciones. Empezamos a despachar bultos a espalda de indios y gendarmes, pagando a cada uno a razón de setenta y cinco centavos por arroba, y en una semana estuvo toda la carga en La Tagua.” (Pág. 76)

“Caucaya es el punto más estratégico entre los ríos Caquetá y Putumayo, pues apenas los separa en este lugar una distancia de 21 kilómetros, cuyo trayecto se recorre por una trocha, bien marcada y transitable. Además, subiendo medio día en canoa por el río Caucaya se llega a una cocha navegable llamada Cochabrava, desde la cual se pasa en dos horas, caminando por el monte, a un punto de la quebrada Tagua, afluente del Caquetá, desde donde se puede ya navegar en canoa. De aquel punto al Caquetá se gasta un día de bajada. Debido a estas circunstancias y a la belleza natural del sitio, que es una altura apreciable sobre el Putumayo, el Gobierno Nacional lo escogió para fundar la Colonia Penal creada por la Ley 24 de 1919 y reglamentada por el Decreto 2058, de 29 de octubre del mismo año, procedente del Ministerio de Gobierno, después de haber visto el informe de la Comisión nombrada por el mismo Ministerio para este fin. Esta comisión fue integrada por el comisario Especial del Putumayo, Braulio Eraso Chávez; Reverendo Padre Estanislao de Las Corts, misionero capuchino, y por el doctor Nicolás de la Peña, Médico de Sanidad de Puerto Asís. Ella se encargó de construir los edificios para presos y guardas; y cuando ya todo estaba listo para mandar los primeros penados, una protesta del Gobierno peruano hizo que el de Colombia suspendiera por entonces la organización de la colonia, a fin de evitar complicaciones internacionales y no dificultar el planteamiento del tratado de límites, en el cual se pensaba  Comisaría del Putumayo no ha desatendido desde entonces este importante sitio, y ha mantenido una pequeña guarnición de gendarmería.”(Pág. 78-79)

“…seguimos por el varadero del Caucaya hacia La Tagua. Es un viaje de seis horas a pie, andando a paso de cauchero, que quiere decir a la desesperada, a pesar de que no hay sino 21 kilómetros. Fue un día muy lluvioso. …Yo salí del Caucaya a las nueve de la mañana, y había resuelto el viaje para el día siguiente a causa de un torrencial aguacero que duró de las siete a las nueve. Al cesar el aguacero, emprendí marcha, y pude llegar al río Caquetá a las cinco de la tarde. Me tocó pasar algunas quebradas con el agua hasta la cintura y poniendo los pies encima de palitos inundados que servían de puente para salvar profundidades, arenque estrechas, hondas y cenagosas. Son seis las quebradas principales, no muy grandes, de paso obligado, y otras varias zanjas que en tiempo de invierno se convierten en riachuelos. Las dos mayores son: El Bufeo, a dos horas del Caucaya, y El Temblón, a dos horas tres cuartos de La Tagua. La primera desagua en el Putumayo y la segunda en el Caquetá.” (Pág. 80)

“Curiplaya es un pintoresco sitio. El Caquetá forma una larguísima y ancha calle de Occidente a Oriente. La orilla izquierda es bastante elevada, y allí está la mayoría de las casas.  Las auroras y crepúsculos tropicales son de lo más hermoso que puede verse en su género, y un ambiente de alegría casi inexplicable en aquellas soledades invade el alma de los que allí moran.

Curiplayaes la capital del Corregimiento de su nombre. A pesar de los pocos habitantes que hay por aquellos contornos, el movimiento industrial y de comercio es apreciable.”

Sobre el fomento de la colonización dice Gaspar de Pinell: “Interesa sobremanera a la República intensificar la colonización del Caquetá y Putumayo para aprovechar sus riquezas y engrandecer al país. Por lo que toca a la región del Caquetá, creo que la medida más acertada para lograr este objeto sería estimular la penetración de los huilenses en toda la región del Alto Caquetá por los ríos Orteguaza y Caguán, lo cual se lograría fácilmente estableciendo la navegación en lanchas por estos ríos, y abriendo el varadero de La Tagua con una buena carretera, que comunicara económica y rápidamente el Caquetá con el Putumayo, única vía comercial de estas regiones para con el Amazonas y Europa. Por lo que me ha enseñado la experiencia de muchos años de permanecer en estas regiones, el huilense es el colono ideal para estas selvas: resiste el clima, no es de mayores exigencias, y es tan laborioso, que al poco tiempo de establecido tiene ya con qué atender a todas las necesidades de la familia, convirtiéndose rápidamente en un factor de progreso. …y abierto el varadero de La Tagua, que los ponga en contacto con los núcleos del Putumayo y línea del Amazonas, quedan obviados todos los obstáculos antes apuntados, y el desarrollo de estos ríos seguirán el mismo auge que han tenido las colonias de esta región constituidas por huilenses.” (Pág. 176)

1928

El Gobierno Nacional, inicia la Colonización Dirigida en Puerto Caucaya, La Tagua y Leticia.  Dicha colonización nunca contó con una eficaz orientación y asesoría para que los nuevos colonos tuvieran éxito en su empresa. [xxv]

1928

Julio 19.

Decreto 1321

Por medio del cual “Se crea un grupo de colonización con destino a la región del Amazonas, Caquetá y Putumayo”.

“Ahora bien, por carencia presupuestales y de apoyo real, dichos decretos no pasan de ser manifestaciones de buenas intenciones; sin embargo, constituyen la “herencia” que deja el partido conservador a los gobiernos de Enrique Olaya Herrera y Alfonso López Pumarejo y éstos los usarán tímidamente, de manera parcial y muy efímera. Por estas razones, ya en 1931 el ministro de Industria presenta un panorama bastante pesimista de “las colonias agrícolas”

“Es en su Memoria del año 1933 cuando el ministro de Industrias admite el fracaso de la política estatal de las colonias agrícolas:

Amazonas, Caquetá y Putumayo – En el informe que rendí para la Memoria del año pasado, hice un recuento detallado sobre los resultados poco halagüeños que había dado el plan de colonización que se inició en 1928 a virtud del Decreto 1321 de dicho año. En ese informe están analizadas las actividades del Grupo de Colonización que dicho Decreto creó, así como la labor desarrollada por el Ministerio de Industria, a partir de 1931 en adelante.

Posteriormente y por considerar innecesarios los servicios del Director de Colonización, el Ministerio prescindió de dicho empleado y dispuso que los elementos pertenecientes a la Colonia y que estaban almacenados en Caucayá, fueran entregados al Corregidor de allí.

Prácticamente quedó, pues, eliminada la acción colonizadora del Ministerio de Industrias en aquellas regiones. Sólo resta el respecto informar sobre el vapor Nariño y la lancha Huila, que fueron destinados, por Decreto 1978 de 1931, a la navegación comercial de los ríos Putumayo, Caquetá y Amazonas, dependiente del Ministerio de Industrias.”      [xxvi]

1930                    

El Gobierno Colombiano logra establecer servicio de navegación permanente en el Río Putumayo.  En este mismo año, el Papa Pío XII eleva a Vicariato la Prefectura Apostólica del Caquetá, Putumayo y Amazonas (Mayo 31) .[xxvii]

1930

Siendo Presidente Miguel Abadía Méndez y Tomando posesión de lo pactado en el Tratado Lozano – Salomón, una comisión civil y militar recorre el río Putumayo y el Trapecio Amazónico. Dicha comisión reorganiza algunos asentamientos humanos, como es el caso de Puerto Caucaya, estableciendo autoridades, dotando con servicios y alguna infraestructura, estas puntas de colonización en la frontera.[xxviii]

Después de un penoso viaje por el camino de herradura que unía a Pasto con Puerto Asís, la comisión llegó al río Putumayo.La mayor parte de los asentamientos que hallaron eran pequeños caseríos, con viviendas de yaripa y hoja palma.  Estableció la navegación permanente por el río Putumayo. Un año antes se había iniciado el mejoramiento de la trocha Caucaya-La Tagua, un tramo estratégico de 25 kilómetros que comunica los ríos Caquetá y Putumayo.En el curso de su viaje hasta Manaos los comisionados visitaron las localidades de El Encanto y Tarapacá. En El Encanto fueron “amablemente” recibidos nada menos que por Loaiza y Seminario, agentes de la Casa Arana y copartícipes en el genocidio contra los indígenas.[xxix]

“Semejante esfuerzo de colonización militar comenzó al tiempo de las labores, en el año de 1929, de la comisión colombo-peruana demarcadora de los límites, cuando el gobierno colombiano designó a los militares, coronel Luis Acevedo y capitán Caerlos Bejarano, para que comenzara a preparar una colonización militar de la zona. En esa tarea ellos viajaron a Estados Unidos y “allí adquirieron elementos de campaña tales como droga, herramientas y varias casas prefabricadas de madera, que fueron conducidas al puerto de Manaos. En esa ciudad brasilera adquirieron dos buques, el vapor Nariño y la lancha Huila, con el fin de facilitar el transporte de los futuros colonizadores en las regiones del Putumayo y el Amazonas”.

Después de navegar por mar y ríos ambos oficiales llegaron a Caucaya para quedarse allí el capitán Bejarano con la tarea de comenzar a abrir una trocha en el istmo entre el río Caquetá y el Putumayo, mientras el coronel Acevedo retornaba a Bogotá en agosto de 1929 a rendir informes y luchar por la persistencia de la Comisión que quería acabar el Ministerio de Hacienda.

A principios de 1930 el Gobierno Nacional, a través de los Ministerios de Industria y Guerra, creó y financió la Jefatura de Fronteras y la Unidad de Colonización que se conformó por cuatro oficiales y cuarenta y tres individuos de tropa. El Ministerio de Industrias se encargó de los costos de navegación y desmonte y el de Guerra de los sueldos de personal, el armamento y le material de campaña.

A finales de abril de 1930 la comisión que había quedado constituida entre otros por el coronel Luis Acevedo Gómez, el capitán Carlos Bejarano Muñoz – en Caucaya – los subtenientes Diego Muñoz, Jorge A. Téllez, Alfonso Pinzón Forero del ejército; el comandante de policía Abdón Villarreal, el capitán Ramírez, el sargento Clímaco Rodríguez y diez agentes, el capellán padre  Bartolomé de Igualada y el médico, doctor Jorge Talero Morales y otras personas, viajó a Buenaventura y de allí en barco hasta Tumaco, para seguir a Pasto desde donde se apertrecharon y salieron a mediados de Mayo a lomo de mula hasta Puerto Asís.

Desde Puerto Así8s, en la lancha Huila, siguieron río abajo el Putumayo, después de reclutar allí los primeros soldados para las avanzadas de colonización militar.

En Puerto Ospina quedaron al mando del teniente Téllez doce soldados con la finalidad de levantar las primeras barracas para ellos mismos y los colonos que podrían llegar, además de iniciar un proceso de aproximación, incorporación y entrenamiento militar entre las comunidades Huitoto de la región.

Al llegar a Caucaya el grupo fue recibido por el Capitán Carlos Bejarano, que ya había hincado con algunos colonos la apertura de la trocha de tres metros de ancho que comunicaría ese puerto sobre le Putumayo con el de La Tagua en el Caquetá. En ese puesto se inició la construcción de algunas casas para el alojamiento de los hombres y la ampliación de la trocha y se levantó un puesto de enfermería atendido por el doctor Jorge Talero, contando para todaesa labor de ingeniería con un aserrío que se había traído del Brasil. En ese momento en Caucaya “existía abastecimiento suficiente de alimentos y algunos elementos de armamento, de caza y herramientas para los colonos, todos traídos de los Estados Unidos en el año anterior por el coronel Acevedo” y solo había 6 casas.

Después de permanecer desde finales de mayo hasta la primera semana de junio de 1930 en Caucaya, la comisión dejó allí al capitán Bejarano y siguió a pie por la trocha en construcción hacia La Tagua, a la que llegaron después de un día de marcha fatigante y sin poder comer: “La Tagua era un pequeño caserío integrado por tres casas de yaripa y palma sin ningún servicio. Allí nos alojamos. El agua para tomar debíamos sacarla del río Caquetá con unos pequeños filtros que se trajeron de los Estados Unidos, entre las cosas importadas por el coronel Acevedo y de las cuales fuimos provistos; el filtro era una especie de piedra pómez, con un implemento tubular para succionar el agua. Se fatigaba uno tanto succionado este aparato, que optaba por tomarse el agua común y corriente en el casco militar, sin tratamiento de ninguna naturaleza”. “En La Tagua, instalamos la tercera guarnición, integrada por el teniente Diego Muñoz y once soldados; este tal vez era el sitio de mayor peligro para la salud, pues no había desmonte de ninguna naturaleza y los insectos, especialmente el zancudo y el jején, volvían loca en minutos a cualquier persona; bastaban algunas horas de estadía en el lugar para que se transformara el color de la piel por el gran número de picaduras”.

La consigna fue mantener comunicación en ese lugar, a través de los ríos Caquetá y Orteguaza con Florencia, además de levantar un cuartel y atraer y entrenar militarmente a los indígenas Huitotos de la zona, así como a los colonos existentes.

La comitiva del coronel Acevedo regresó a Caucaya para partir de allí a Manaos por el río Putumayo, dejando en ese puesto militar al capitán Bejarano con veinte soldados, con la tarea de “desmontar una gran zona de selva, hacer los cultivos indispensables a fin de proveer de todos los elementos de primera necesidad a las tropas y a la colonia a la cual se irían vinculando el mayor número de indígenas Huitotos. Era necesario tomar reservas, pero a la vez no descuidar la producción agrícola. Así se cultivó el plátano, la yuca, la caña de azúcar, el maíz, los frutales y muchos otros artículos que se requerían para el consumo de nuestros compañeros”. Se intentó fomentar la ganadería para disponer de carne y leche en esos tres puestos militares de Puerto Ospina, Caucaya y La Tagua.

En su viaje por el Putumayo hacía Manaos la comitiva vio a lo largo de su recorrido colonos colombianos en diferentes parajes hasta llegar a Tarapacá, en la frontera con el Brasil, que era “ese entonces un pequeño puerto con dos casas, una de dos pisos de madera y palma y otra de chonta y palma pequeña”.[xxx]

1930

“… el Ministerio de Guerra colombiano recibió la orden de iniciar un trabajo de colonización en las áreas ribereñas del Putumayo, como preparación al canje de territorios, en coordinación con acciones de los Ministerios de Obras y Educación. Se organizaron cinco colonias: El Encanto, antigua sede de la Casa Arana, sobre el Caraparaná, Puerto Ospina y Caucaya –hoy Puerto Leguízamo-, sobre el Putumayo, La Tagua, sobre el Caquetá y Leticia. Los cinco lugares seleccionados probaron ser escogidos con adecuado criterio estratégico, como lo demostraría la etapa de guerra, y fueron poblados esencialmente con personal militar que obtuvo la colaboración de los indígenas de la región, dedicando todos los esfuerzos a levantar construcciones que sirvieran de asentamiento elemental de vivienda y actividades productivas que atrajeran colonos civiles del interior del país.”[xxxi]

1931

CAQUETA: DECRETO COMISARIAL 16 DE 1930.   LEY 2 de 1931.  

Se vuelve a dividir la Región entre la Comisaría Especial del Putumayo y la Intendencia Nacional del Amazonas (Puerto Caucaya y La Tagua quedan en el Amazonas).[xxxii]

Se fijaron los siguientes límites:

“Desde la Colonia del CAUCAYA situada en la margen izquierda del río Putumayo por éste aguas abajo, hasta la desembocadura del río Putumayo. Se sigue la línea que trazó la comisión mixta de marcadora de límites entre Colombia y Perú, hasta la desembocadura del río Atacuarí en el río amazonas. Por el río Amazonas aguas abajo hasta encontrar el límite con el Brasil y se sigue luego por todo este límite hasta llegar a la desembocadura del río Apaporis, en el río Caquetá; se toma el río Apaporis aguas arriba hasta encontrar los cerros del Araracuara, se sigue en dirección al Suroeste hasta encontrar el gran raudal Araracuara formado por el río Caquetá, de aquí por este río aguas (arriba), hasta la desembocadura de la quebrada La Tagua en la margen derecha del río Caquetá y de aquí sigue el camino que se construye entre la Tagua y Caucaya has la colonia del mismo nombre.” [xxxiii]

1932

Septiembre 15.

“…llegó el primer refuerzo a Caucaya, de 100 fusileros y un pelotón de ametralladoras pesadas, ascendiendo así a 350 militares en ese puesto. El contingente llegó después de varios días de camino a marchas forzadas por la línea de comunicación Florencia – Caucaya, soportando las fatigas, las picaduras de insectos y los calores que favorecieron “las úlceras fagedénicas del trópico… (y) úlceras penetrantes y fétidas, que producen intensos dolores y graves accidentes tardíos”.

En septiembre de 1932, por las condiciones creadas por la llegada de la tropa de infantería, la  presencia de los obreros de la vía de La Tagua – Caucaya y los pasajeros y tripulantes de los hidroaviones, en frecuentes visitas, estalló en Caucaya “La gripe en forma hipertóxica, se está extendiendo al personal de la tropa llegado recientemente: este azote se presenta periódicamente en la región amazónica haciendo estragos entre los indios principalmente; ahora el alto Putumayo está infestado y en Caucaya ha favorecido el desarrollo de la enfermedad, la aglomeración y las malas condiciones de vida. Las tropas se alojan mal, la dificultad de los transportes demora los víveres, dando lugar a que muchos días la ración alimenticia por hombre sea totalmente insuficiente.

El hacinamiento de personal en los pocos tambos habitables de piso de yaripa y mal empajados, sin mosquiteros, donde libremente penetran los zancudos y las ráfagas de aire y lluvia, hace que cualquier enfermedad tome agravantes caracteres; de ahí que la gripe haya invadido el 50% de la población. La sanidad ha hecho lo posible: día y noche hemos recorrido los cuarteles, distribuyendo los pocos medicamentos de que disponemos.

En tanto el rigor de la guerra se sentía tempranamente en el Putumayo, aún sin combatir, el Gobierno nacional, a través del General Vásquez Cobo, preparaba y organizaba una armada hasta ese momento prácticamente inexistente.”[xxxiv]

1932

“La historia de la unidad militar Grupo Aéreo de Sur de la FAC se remonta al año de 1932, cuando se desarrolló el conflicto del sur con el hermano país del Perú, como consecuencia de la invasión de que fueron objeto Leticia y Tarapacá, el primero de septiembre de ese año, por tropas peruanas.

La inesperada situación obligó al Gobierno colombiano, en cabeza del entonces presidente Enrique Olaya Herrera, a enviar todos los recursos disponibles al sur, constituyéndose así, por orden del coronel Luis Acevedo Ruiz, la Flotilla Aérea Unificada del Sur, con sede inicial en Puerto Caucaya y poco tiempo después en Puerto Boy. Acevedo Ruiz era jefe de pilotos en ese momento y quien con sacrificio y valentía prestó todos sus conocimientos y habilidades para sortear con éxito el conflicto.

Desde su creación como base aérea auxiliar, ha sido objeto de muchas modificaciones y el lugar actual y su nombre fueron resultado de la desactivación de las bases auxiliares de Flandes; de Puerto Caucaya – hoy Puerto Leguízamo -; de Igaraparaná, sobre el río del mismo nombre y cerca del actual Puerto Arica; de Puerto Boy sobre el Caquetá y cerca de Curiplaya; y de Potosí sobre Orteguaza.

Concluido el enfrentamiento con el Perú, el Gobierno colombiano vio la necesidad de crear y mantener una base estable en la región que respondiera a los requerimientos de soberanía y tareas asociadas en el interior del país.

De esta manera el (martes) 17 de octubre de 1933 se crea la Unidad de manera oficial, conservando sus instalaciones en Puerto Boy. El (viernes) 25 de febrero de 1938, ya bajo la presidencia de Alfonso López Pumarejo se dispuso que la unidad pasara a depender directamente de la Dirección General de Aviación con la misión primordial de prestar todos los servicios de transporte aéreo en la región, sin descuidar el entrenamiento de las tripulaciones y de la tropa.

Un poco más tarde, el Decreto 820 del (lunes) 17 de abril de 1939 dispuso el traslado definitivo de la Unidad al lugar en el que hoy se encuentra, que aproximadamente se sitúa a treinta minutos de Florencia en Beaver.”[xxxv]

  • Este conflicto afectó directamente a la Población Indígena de la región: muchos aborígenes fueron reclutados por los ejércitos colombiano y peruano, lo cual implicó su migración principalmente hacia las diferentes guarniciones fronterizas de Tarapacá y Guepí.  Este hecho trajo consigo la dispersión de los diferentes grupos Witotos, además de que contribuyó a acentuar la disminución de la población iniciada por la Casa Arana.  Por otra parte, el reclutamiento, tanto peruano como colombiano, trajo como consecuencia, en algunos casos, el enfrentamiento de miembros de una misma comunidad.

Una vez finalizada la guerra, los baluartes militares existentes se ensancharon y se fundaron otros, como Puerto Leguízamo y la Tagua – bases de la Armada – y Tres Esquinas, base de la defensa del área.  Así, estos centros se convirtieron en puntos de atracción tanto para indígenas como para colonos.  Por ser Puerto Caucaya base militar, se dotó al ejercito de buques cañoneros y lanchas patrulleras con el fin de recorrer toda la ribera del río Putumayo; estos medios de comunicación jugaron un papel muy importante en la migración indígena a las cercanías de Puerto Caucaya, por cuanto les permitieron salir de las zonas en que se encontraban, como Guepí y Tarapacá, principalmente. [xxxvi]

      COLONIZACIÓN MODERNA

BONANZAS

SITUACIÓN ACTUAL

Finalizada la confrontación y firmados los acuerdos respectivos entre los dos países, se da un impulso a la presencia Estatal en la Región. Adquiere importancia la presencia de las Fuerzas Armadas, acompañada de continuas olas migratorias respaldadas e impulsadas por el Gobierno Central.

En esta nueva etapa las bonanzas no faltan y el saqueo se acrecienta, continúa la extracción de látex, ya vienen la explotación maderera, las pieles, los peces ornamentales, la pesca para el consumo en el interior, el narcotráfico, el saqueo del oro en los ríos. El comercio fluye por las arterias Amazónicas, los grandes ríos como el Caquetá y Putumayo son testigos de la constante movilización de mercancías extranjeras y nacionales y del tráfico de nuestra Diversidad Biológica.

El problema de la tenencia de la tierra en el interior del país, en especial a partir de los años cincuenta y como resultado de la “época de la violencia” presiona una ola colonizadora de grandes proporciones.  Buena parte de las tierras del Caquetá y del Alto y Medio Putumayo en especial, son potrerizadas y su riqueza tanto maderable como faunística son saqueadas sin misericordia.

Se incentiva la ganadería calcando el modelo impuesto en el interior del país. Los comerciantes, que en buena parte en la Región se han distinguido por su accionar especulativo y su avaricia, se van apoderando de las “tierras abiertas” por colonos pobres y de esta manera se van creando las grandes haciendas.

La presencia estatal se convierte más en una presencia burocrática y militar, que en el impulso de un verdadero desarrollo que conlleve al grueso de la población a alcanzar el bienestar soñado.

La discriminación al indígena no cesa y se manifiesta en todas las instancias sociales, económicas, políticas, culturales y hasta gubernamentales.  Sus tierras siguen siendo arrebatadas y su población se sume en un proceso acelerado de aculturación.

El narcotráfico se aposenta en la región para quedarse definitivamente.  El grueso de su producción se realiza en parcelas que no exceden las cinco hectáreas. Son pequeñas empresas campesinas dedicadas a lograr el sueño frustrado de conseguir fortuna para salir de esa eterna pobreza y en muchos casos del anonimato. Fue el buscar como último recurso la solución económica definitiva que no se había podido encontrar. Era el poder ofrecer a su familia un mejor futuro, era el mejorar su bienestar, el brindar estudio a sus hijos, el ayudar a familiares y parientes dejados en el interior.  Los últimos veinticinco   o quizás treinta años (aproximadamente a partir de 1973) los hemos vivido en medio del cultivo comercial de la Coca, producto que transformado ha ido creciendo su demanda a nivel mundial.

Mucho se ha especulado y/o estudiado sobre el asunto, mucho se ha hablado sobre todos los males traídos desde lo cultural hasta el aumento de la criminalidad, pasando por el evidente deterioro ambiental.  Todo esto tiene mucho de cierto, y como se dice en el argot popular: “tiene tanto de ancho como de largo”.  La verdad es que el desarrollo de dicha actividad en la Amazonia Colombiana, es en gran parte responsabilidad del Estado que ha tenido por décadas en un singular abandono a toda la Región y sus Gentes, de igual manera el aumento del consumo obviamente no es el resultado del cultivo, sino que, por el contrario, el consumo trae como consecuencia el aumento del cultivo y procesamiento de la coca.

En cuanto a la deforestación tan publicitada en estos tiempos, lo cierto es que la ganadería sigue siendo de lejos la mayor causante de la creciente tala de las selvas ecuatoriales en nuestra nación. Mientras los máximos calculados al cultivo de la coca en el Municipio de Leguízamo, no llegaron a las 10.000 hectáreas, en pastos, la Umata hablaba de más de 34.000 hectáreas (al año 2.000): gran parte de ellas sobre las vegas de los grandes Ríos, causando con esto una acelerada erosión, contribuyendo a su vez con la colmatación de los ríos, mermando de esta manera la navegabilidad de los mismos. Pero para rematar esta deforestación de las inmensas vegas amazónicas trae como consecuencia la disminución del recurso pesquero, que a su vez conlleva al empobrecimiento de las comunidades campesinas e indígenas ribereñas.

De otra parte, se han ido implementando políticas conservacionistas muy importantes como la creación de P.N.N., en el caso de Leguízamo, la creación del Parque Nacional Natural LA PAYA, (1984), siendo uno de los diez más grandes del país con 422.000 hectáreas.  Pero por falta de una política y accionar coherentes, en lugar de este traer beneficios visibles a la población, la sensación percibida en ella es que este inmenso, importantísimo y hermoso Parque se ha convertido en un problema social, ya que muchos colonos (no pocos cocaleros) se quedaron sin una tierra para trabajar. El gobierno ha incumplido sus compromisos con las familias que debieron de abandonar el Parque y las zonas de Resguardos.  Mientras tanto los Departamentos del Putumayo y Amazonas, como el Municipio de Leguízamo como ente Administrativo no han sido capaces de reclamar beneficios económicos y/o presupuéstales por el aporte a la conservación de nuestra diversidad biológica.  Entre Parque, Resguardos, Reserva Forestal de la Amazonia, grandes Humedales y demás, la Región Leguízameña contribuye a la conservación o debe hacerlo, con por lo menos entre el ochenta y cinco y el noventa por ciento (85% al 90%) de su territorio.

Cada día es más el interés del Capitalismo mundial y en particular de la gran Potencia Mundial, por Nuestra Región. Poco a poco es más evidente la intervención extranjera en la zona y la planificación a mediano y largo plazo que se realiza a nuestras espaldas sobre el territorio al cual pertenecemos.

Para cerrar el siglo se desarrolló una incipiente actividad minera en las cuencas de los dos grandes ríos. No solamente el impacto social y económico que provocan estas bonanzas o semi-bonanzas, son de preocupación en comunidades pequeñas como las nuestras; lo menos visto o sentido es la grave contaminación provocada por el uso de mercurio y la erosión generada al realizar esta actividad en los bordes de estos ríos, con maquinaria que transforma negativamente a estos.

  • “El periodo áureo de la siringa y el conflicto con el Perú, en 1932, dejaron como subproducto pírrico algunas vías de comunicación, unos pocos asentamientos de colonos blancos y una precaria, pero permanente, presencia del Estado en la región. Esa infraestructura permitió el paso de la economía extractiva a la verdadera colonización. Es decir; a la valorización permanente del espacio por la fijación del valor creado sobre el mismo suelo donde se produce. (Domínguez, 1987). Igualmente, se fijaron las bases para la expansión del Estado-Nación hacia la periferia del reciente creado mercado nacional. Las nuevas vías de comunicación permitieron el flujo de mercancías desde y6 hacia la Amazonia.”[xxxvii]
  • “A partir de los años treinta, el gobierno central de Colombia intervino directamente en el Putumayo a raíz de los conflictos fronterizos que durante este periodo se acentuaron con el Perú. Se establecieron en la región centros militares de importancia como las bases de marina de Puerto Leguízamo y La Tagua (frontera con el Perú) y la base de defensa aérea de Tres Esquinas. Con una visión estrictamente militar se impulsaron en torno a estos centros colonias campesinas que sirvieron de apoyo a las nuevas compañías militares.”

Las colonizaciones campesinas que hicieron posible la permanencia de una fuerza militar en el área, tuvieron un patrón de asentamiento lineal. Colonos procedentes en su mayoría del Huila y Caquetá, se establecieron a lo largo de los caminos y ríos y se dedicaron a la explotación maderera y a la actividad agropecuaria.”[xxxviii]

  • “Las actividades emprendidas después del conflicto con el Perú se centraron en afirmar la soberanía en los territorios del Amazonas, Putumayo y Caquetá, en abastecer las guarniciones militares de Caucayá (rebautizado Puerto Leguízamo en honor del valiente Cándido Leguízamo, que dio su vida en una escaramuza cuando hostigaba tropas peruanas en Puerto Arturo), Puerto Boy, La Pedrera, Tarapacá y Leticia, que fueron enlazadas de inmediato por los aviones de militares, equipados con flotadores. Allí los Junkers W-34, K-43, y Ju 52 y los trimotores Ford 5-AT, prestaron invaluables servicios transportando tropas, comisiones negociadoras, funcionarios del gobierno, científicos y civiles.”[xxxix]
  • “… por la perspectiva de incalculables posibilidades económicas que la posesión efectiva y confirmada de un puerto sobre el Amazonas había abierto; por la necesidad de abastecer a Leticia, y por la necesidad y conveniencia de ejercer efectivamente la soberanía en la región amazónica –para defender la cual el gobierno se había visto precisado a situar naves en los ríos Amazonas, Putumayo, Caquetá y Orteguaza- los colombianos, militares y civiles, empezaron a navegar con más frecuencia por los ríos Caquetá y Putumayo. Se empezaba así a estructurar una relación directa entre la navegación de los ríos del sur y el desarrollo del comercio de la lejana población, que llevaría con los años y el esfuerzo de meritorios comerciantes, que no enumeramos pues no quisiéramos omitir a ninguno de ellos, a afirmar la incorporación económica de esta parte de la amazonia colombiana a la nación.”[xl]
  • “La llegada del avión a los apartados regiones del “Far East” colombiano dio origen a un apasionante estilo de aviación, entre serio y arriesgado, entre profesional y aventurero, entre comercial y quimérico, posiblemente único en el mundo.  Otras regiones apartadas e inhóspitas del planeta, como Alaska, por ejemplo, vieron surgir compañías aéreas de verdaderos quijotes y soñadores quienes formaron una elite de superhombres difíciles de describir (los “bushpilots” o pilotos de matorral como los llaman los norteamericanos). Pero quizá en ninguna otra parte la aviación ha tenido tanta trascendencia e importancia para los habitantes de la zona, para los abandonados colonos o para los indígenas, como en los llanos y las selvas de Colombia que aún hoy en día carecen de otros medios de comunicación.

En la orinoquia y la amazonia el avión lo ha sido todo: taxi, bus, “ chiva “, camioneta de reparto, camión, ambulancia, carro  mortuorio, lancha, hospital, camioneta de correos, camión ganadero, consultorio medico, aparato de fumigación y ha llevado de todo hasta personas. En épocas recientes transporta misioneros, hippies, médicos, arqueólogos, enfermeros, enfermos, colonos, turistas exóticos, policías, presos, intendentes, comisarios, alcaldes, comerciantes de toda índole, sismólogos, técnicos petroleros, caucheros, ingenieros y otros “ eros “ dedicados a actividades “ non sanctas “.”[xli]

1933

A comienzos de este año, se intenta organizar el transporte en los Ríos Orteguaza y Caquetá. Se compran 40 motores Jonson fuera de borda, 25 planchones de siete (7) toneladas de capacidad cada uno, seis (6) lanchas remolcadoras y cuatro (4) planchones tanques. Paralelo a esto se establecieron estaciones fluviales en Venecia, Tres Esquinas y La Tagua. Acciones parecidas se desarrollaron en el Río Putumayo.[xlii]

1933

Mayo 21. 

Junkers F-13 202 accidentado en Caucayá. Ejercito.[xliii]

1933

Noviembre 4.

Decreto 1834. 

Con 50 centavos diarios, durante seis meses, se ordenaba dar a cada hombre y mujer que se presentaran como colonos. Se pretendía de esta manera promover la ocupación de la Amazonia para evadir la realización de una Reforma agraria que democratizara la tenencia de la tierra en el interior del país y de paso solucionar el problema de desempleo que ya se estaba presentando. [xliv]

1933

Noviembre 4. 

Por decisión del Gobierno Nacional, El Ministerio de Guerra, asume la responsabilidad de la colonización en el Caquetá, Putumayo y Amazonas.[xlv] Quitándole de esta manera la iniciativa al Ministerio de Industria. Esto en todo caso teniendo en cuenta el impulso dado al poblamiento de  núcleos urbanos alrededor de las bases militares instaladas o fortalecidas a partir del conflicto con el Perú.

1934 – 1935?

Por iniciativa militar, se inicia la construcción de una vía férrea entre La Tagua y Puerto Caucaya. Lográndose adecuar al menos un kilómetro y medio. Hoy en día aún es posible apreciar parte de los trabajos realizados sobre los terrenos. (Conversación personal con Ricardo A. Ospina y Hernán Serrano T.). En notas dejadas por Arcesio Cortés Calderón dice “En el /49, se construyó un pequeño tren que se llamó el Decovíl1, que no se concluyó y se optó por la construcción de la carretera”.

1934             

NAVESUR, inicia operaciones en el río Putumayo, con las embarcaciones Igaraparaná, Hércules y Mercedes, construidas en el Brasil.[xlvi]

1934

El Comisario Juvenal Paredes visita Puerto Caucaya y deja en proceso de construcción varias obras.[xlvii]

1934

“… a partir de la guerra con el Perú los antiguos caminos Pasto-Mocoa y Neiva-Florencia se adecuaron para el paso de vehículos. En ese mismo año, al lado de la pesca del pirarucú, se inició el comercio de pieles de animales salvajes como la vaca marina, el caimán negro, la babilla, el manao y el cerrillo; en menor escala, las de tigre, tigrillo, lobón, nutria y manao.”Pág.535

El comercio de las pieles se prolongó por 40 años en todos los caños de los  ríos Putumayo y Caquetá con sus afluentes, unidos en la época por la sombra de un mercado funesto para la fauna amazónica. Duró de 1934 hasta los cuarentas, arremetiendo con fuerza al inicio de la década del cincuenta para terminar en los setentas, cuando cedió la presión internacional y el gobierno de Colombia vedó su comercialización. En la región del río Putumayo los peruanos y brasileños promovieron el negocio.

Al final de los 40 se inició el tráfico de animales vivos, charapas, morrocoyes, loros, pajaritos, micos, culebras especialmente boas y otros tantos. En Leguízamo, don Pedro Silva un comerciante de Neiva fue uno de los grandes compradores, su casa era centro de acopio, en Florencia uno de ellos fue Pedro Ariza. Muchos de esos animales salieron para el Brasil y Perú, el resto se sacó en aviones DC3 de Avianca en 1953, cuando inició  servicios el viejo aeropuerto de la base naval de Puerto Leguízamo. En el 60, una piel de nutria valía 2.000, de tigre 6.000, de tigrillo 3.000 y una vaca parida 3.500 pesos. Pág. 537”

“…después del conflicto colombo-peruano, navegantes brasileños subieron por el río Putumayo, anunciando el nuevo mercado que se abría a las posibilidades económicas de los hombres amazónicos, acostumbrados hasta entonces a extraer diferentes gomas de árboles silvestres de la selva, a cazar y pescar de vez en cuando para la pura subsistencia. Pág. 537

Pregonaron la pesca del pirarucú, pez de gran tamaño muy apetecido por estos comerciantes extranjeros. Pregonaron la cacería de la vaca marina, bellísimo animal de “siete carnes” cuya especie sufrió con gran impacto las incursiones demandadas, que la ubicaron entre la inmensa lista de seres partiendo del planeta. Cayó también entre la mirada despiadada, la maravillosa “charapa” milenaria, bella y exquisita presa, abundante en esa época.” Pág. 538

“Poco a poco los animales perseguidos iban desapareciendo. Fue entonces cuando los mismos comerciantes extranjeros, pregonaron el comercio de las pieles de caimán, más rentable para los nativos. Lagartos gigantescos de colosales fauces cayeron bajo el filo del arpón de los indígenas. Lanchas brasileñas y peruanas surcaban, arriba y abajo, el río Putumayo comerciando sus pieles a cambio de comida, telas y mercancías. El río Putumayo, el Caucaya, el quebradón de La Apaya, fueron sede nocturnos cazadores que mataban a su presa, indefensa en la noche.” Pág. 541 [xlviii]

1935 – 1975

El comercio de las pieles se prolongó por 40 años en todos los caños de los ríos Putumayo y sus afluentes, Caquetá, Caguán y Yarí, con consecuencias funestas para la fauna amazónica.  Duró de 1935 hasta 1975, cuando cedió a la presión internacional y el gobierno de Colombia vedó su comercialización. En la región los peruanos y brasileros promovieron el negocio.[xlix]

1936

Enero 14. 

“EL TRIMOTOR 624 SE PERDIO AYER EN EL CAQUETA CON 14 PASAJEROS “fue el titular, a cinco columnas, de El Espectador del Miércoles 15 de enero de 1936. El primer subtitulo decía: “SALIO DE PUERTO BOY A LAS DOS Y NO HA VUELTO A SER LOCALIZADO “. El Junkers Ju. 52 militar, sobre flotadores, había salido el 10 de enero de Palanquero, piloteado por el capitán José J. Obando, con el teniente UladislaoO´Byrne como copiloto y llevando de telegrafista al señor Alfredo Pavolini. En el viaje de ida, la máquina hizo el recorrido sin inconvenientes, tocando en Tres Esquinas, Puerto Boy, Caucayá, Tarapacá, La Pedrera y Leticia, en donde dejó pasajeros y correo. De la capital del Amazonas siguió al puerto de Mitú, capital de la comisaría del Vaupéz para llevar para llevar el correo y recoger allí al comisario especial, Francisco de J, Anzola, y volvió a Leticia. El viaje de regreso se realizó sin problemas hasta Puerto Boy (EL ACCIDENTE FUE SOBRE LA CUENCA DEL RIO MECAYA). El trimotor hacía el recorrido bimensual por las guarniciones del sur, llevando correo y pasajeros, en el que no había ocurrido ningún accidente durante casi cuatro años.”[l]

1936

Arturo Villarreal, es el primer colombiano que establece un negocio de importación en la ciudad de Leticia ya que estos estaban en manos de turcos y judíos venidos del Brasil.  Esta firma abastecía, con abarrotes comprados en Manaos, no solo a Leticia sino a Tarapacá y Puerto Caucaya.[li]

1938

Ley 160. 

Convenio de Cooperación Aduanera Colombo – Peruana, con el cual la Región Amazónica de los dos países, queda con derechos excepcionales en la importación de bienes de consumo y capital.[lii]

1939

“Las operaciones de Puerto Boy fueron trasladadas a la base Ernesto Esguerra Cubides, en Tres Esquinas, Caquetá.”[liii]

40’s

A principio de esta década, en general el comercio hacia el sur se movilizaba de Neiva a Florencia por carretera.  De allí en remolcador por el Orteguaza y luego por el Caquetá hasta La Tagua.  Se seguía por carretera hasta Puerto Caucaya, y luego, frecuentemente en el “Ciudad Neiva”, de propiedad del gobierno, hasta Leticia durante doce días, navegando de día y de noche.

1940

“La migración de población blanca al área amazónica no fue resultado de la atractiva perspectiva de la explotación cauchera. Desde el año de 1940, el periodo conocido con La Violencia, expresión del conflicto agrario andino en que masas de campesinos fueron desposeídos de sus tierras, impulsó la migración forzosa a las áreas orientales colombianas.”[liv]

1940-1950

“…ese origen de los colonos y pobladores (Población mestiza, oriunda del Huila y del Tolima) permanentes del Caquetá iría a ser más notorio cuando los fenómenos de violencia en el Huila y Tolima, expulsaron al Orteguaza, al Caguán y, en general al Caquetá, grandes contingentes de población que por entonces se fueron desprendiendo de los Andes.”[lv] Esto se reflejó de igual manera en la región Leguízameña.

1940-1970

“… se llevó a cabo una explotación masiva de toda clase de animales silvestres con múltiples propósitos y en la que se destacaron las famosas tigrilladas, iniciadas después de la bonanza generada con la explotación cauchera. En esta etapa, se realizó la comercialización a gran escala de pieles de felinos y nutrias, que fueron vendidas en los mercados norteamericanos y europeo con altísimos márgenes de ganancia para los intermediarios (Gómez-Cely et al., 1994). A partir de los años 1950 un incremento en la demanda de piel de cocodrilo ocasionó el aumento de su caza comercial, lo que llevó a casi todas las especies del grupo Crocodylia al borde de la extinción en todas0 las regiones de Colombia. También cazaron carnívoros y otros mamíferos acuáticos que sus poblaciones fueron llevadas a niveles tan críticos que en la actualidad no se han recuperado (Instituto Von Humboldt, 1997).”[lvi]

1942

En este año, ocurre el primer gran incendio de que se tenga conocimiento en Puerto Caucaya (Intendencia del Amazonas).  Este arrasó dos cuadras de la población.  Lo anterior fue aprovechado de manera irregular por los militares para extender sus instalaciones, ocupando “el terreno que pertenecía a los propietarios de las viviendas que fueron desbastadas por las llamas”, quedando así con los límites que conocemos hoy en día (es decir la calle primera que divide las actuales instalaciones de la Base del resto de la ciudad, era en realidad la calle tercera).[lvii]

1943

Junio 10.

Expedición del Permiso a la Bohigas SalatBallera y Cia. Ltda. La segunda guerra mundial revivió la fiebre del caucho y el juansoco y esta casa española, que radicó su sede en Puerto Caucaya (Puerto Leguízamo), logró autorización para extraer gomas de perillo, caucho, balata y similares en la Tagua, Caucaya, Araracuara, La Pedrera, Mirití, La Chorrera, El Encanto, Rapidol, Buenos Aires y Atacuarí.  Posteriormente Colombia dio concesiones a la compañía norteamericana Rubberdeveloppe que sacó del negocio a los primeros caucheros.[lviii]

1944

Un comerciante antioqueño, Hernando Quintero Uribe, quien tenía agencia de Coltejer (Compañía de textiles) en Puerto Caucaya, llegaba a Leticia con telas para los Parra “Para iniciar la venta de productos colombianos”.[lix]

1944

Diciembre 20.

“…siendo Presidente de la Republica el Doctor Alberto Lleras Camargo y “con base en las embarcaciones fluviales que se usaron cuando el conflicto con el Perú y que quedaron como pioneras de redención económica en los ríos del Sur” fue creada la Compañía Nacional de Navegación, NAVENAL, para “fomentar y regularizar la navegación fluvial y de cabotaje” y para “ayudar as la economía nacional”. La nueva empresa continuaba y mejorada la acción iniciada por la empresa NAVESUR, cuya dirección y administración “había pasado, dando pérdidas, por todos los ministerios”. Efectivamente, NAVENAL llegaría a prestar no solo el transporte de pasajeros-comerciantes, policías, colonos, indígenas – y el servicio de carga a los comerciantes, sino que el paso del “Ciudad de Neiva” o del “Ciudad de Pasto”, cuyas calderas se alimentaban de leña, significaría para el colono perdido en cualquier orilla el poder adquirir “desde una madeja de hilo o unas agujas hasta ropa y elementos para el trabajo cotidiano”. Este último servicio se suspendería algún tiempo después por dificultades de orden interno.[lx]

1945

Inicia sus labores en Puerto Caucaya, el Orfanato “José Maria Hernández”, con los talleres de Carpintería y Herrería.[lxi]

  • Los internados de Puerto Asís, Puerto Ospina y Puerto Caucaya, se convirtieron en una de las estrategias de evangelización más importantes; los misioneros se desplazaban permanentemente a las comunidades indígenas en busca de niños, que eran llevados a estas instituciones con o sin permiso de sus padres.  Allí los recluían durante todo el periodo de estudios escolares y les enseñaban el español, la religión y los rudimentos de la escritura, geografía, historia, etc., que los capuchinos consideraban indispensables para la “civilización” de los indígenas.[lxii]

1945 – 1948

En este periodo funcionó en el entonces Puerto Caucaya, una fabrica de jabón, de propiedad de un señor Cárdenas.[lxiii]

1945

En razón de que la embarcación YAMARI se encontraba en Tarapacá, sin prestar servicio alguno y ante la urgencia de contar con  servicio hospitalario, fue traído a la localidad de Puerto Caucaya, esta Nave Hospital.  La cual fue sacada a tierra en el sector sur de la Base Naval el día  (Domingo) 26 de mayo de 1968.[lxiv] En notas de Arcesio Cortés Calderón, habla del “Remolcador Marítimo a Vapor, Yamarí – Beny – Snack – Barbosa, Hundido en Tarapacá en el /37.  y el Albarenga Brasilera – El Barbosa. Alquilados por 99 años, por existir prohibición de vender al país por estar en guerra”.

1945

NAVESUR, cambia su razón social por la de NAVENAL. En el mismo año llegan los vapores CIUDAD DE NEIVA y CIUDAD PASTO (muy diciente estos nombres, cuando los héroes del conflicto armado Colombo – Peruano fueron un Huilense y dos Nariñenses; de igual manera los colonos de aquel entonces en buena parte eran de estas dos regiones) para mejorar así el servicio de transporte por el Río Putumayo.  En el Río Caquetá, NAVESUR contaba con los vapores COREGUAJE  y  YARÍ.  Siendo ya NAVENAL, aumentó la flotilla con los Remolcadores SANTOS, SANTANDER, COLOMBIA, RESTREPO Y URIBE. Movilizándose estos desde Venecia hasta La Tagua.

“A fines de los años 40’s en sus vapores de hélice que lo mismo surcaban el río Putumayo que el Amazonas, el “Nariño” y el “Putumayo”, NAVENAL llevaba a Iquitos telas Coltejer y traía de allí petróleo de Pucalpa. Cuando bajaban hasta Belém del Pará llevaban tales Coltejer y papa nariñense como también maderas aserradas y barbasco del Perú, para volver con elementos para la planta eléctrica de Leticia y con gasolina para le reabastecimiento de aviones en Leticia y Tarapacá. Ya para entonces se echaba de menos un Tratado Comercial con el Brasil que permitiera a los barcos colombianos hacer el cabotaje en riberas brasileras.”[lxv]

“Los barcos al subir por el Putumayo empezaban a llevar pescado seco de los ríos amazónicos que luego seguiría por la ruta de Florencia hacia el interior del país, y devolvían los envases de las cervezas y gaseosas colombianas que calmaban la sed por el sur hasta Leticia.”[lxvi]

“Escasos botes surcaban esos grandes ríos, en principio NAVENAL imprimía en esa soledad grandes esperas, gentes que viajaban entre las corazas gigantescas de estos buques de caldera, vendían o cambiaban mercado y mercancía por madera, agricultura, ganadería, pieles y charapas; con el tiempo cacharreros heredaron el mercado. El Guajiro, la Ceilán, la Pompeya, la Olga y otras lanchas mucho más casuales, explotaban el particular comercio.”[lxvii]

1945

En este año se inició el tráfico de animales vivos, charapas, morrocoyes, loros, pajaritos, micos, culebras especialmente boas y otros tantos. En Puerto Caucaya, don Pedro Silva un comerciante de Neiva fue uno de los grandes compradores, su casa era centro de acopio.  Muchos de esos animales salieron para Brasil y Perú, el resto se sacó en los aviones de Avianca. En el 60, una piel de nutria valía 2.000 pesos, de tigre 6.000, de tigrillo 3.000… Y una vaca parida 3.500

1946

Febrero 6 (miércoles). 

Hacen su arribo las Hermanas de LA MADRE LAURA, reforzando así la labor misionera. Estas fueron la Hermana  Superiora San Antonia, quien se convertiría en Directora de la escuela orfanato;  Hermana Inmaculada,  Hermana Nazareth y Hermana Gloria.  En abril 7, llegan a La Tagua las Hermanas Anunciación  y  Mateina, en la cual permanecieron poco tiempo.   Esta Congregación termino sus labores el 22 de noviembre de 1987.[lxviii]

1946

“Para promover el proceso colonizador se organizan varios programas por parte de nuevas entidades que se crean con ese fin. Como primer organismo se crea el Instituto de Parcelaciones, Colonización y Defensa Forestal, 1946, que rápidamente fue transformado, en 1952, como Instituto de Colonización e Inmigración. Su objetivo era impulsar la colonización especialmente de blancos y europeos, siguiendo los planteamientos del presidente Laureano Gómez, partidario de una política que defendía la tesis de la superioridad blanca sobre el hombre de los trópicos. Como era esperarse, el organismo fracasa dejando pérdidas muy altas para la época (Bonilla, 1966).”[lxix]

1947

En este año, el Ministerio de Obras Públicas, entrega la administración de la carretera Puerto Caucaya – La Tagua a la Armada.[lxx]

1947       

Ley 700.   

Puerto Caucaya y La Tagua son separados de la Comisaría del Amazonas y anexados a la Comisaría del Caquetá.[lxxi]  Al parecer con esta nueva anexión se le cambió su nombre original de Puerto Caucaya por el de Puerto Leguízamo, en honor al soldado huilense (Fortalecillas) Cándido Leguízamo, herido gravemente por “balas amigas” (cuenta la historia que por su propio comandante) en la zona del Encanto, en desarrollo del conflicto Colombo – peruano.

1948

Abril 9. 

Con el asesinato del líder popular Jorge Eliécer Gaitán en la Ciudad de Bogotá, la Policía acantonada en Puerto Caucaya se rebela en protesta por dicho crimen y sus integrantes son encarcelados en la Base Militar. [lxxii] No deja de ser curioso y de interés, ya que se dice comúnmente que la Policía Nacional era y ha sido cercana al partido Conservador, pero al parecer los que se encontraban en esta eran al menos en una buena parte de raigambre liberal.

1948

Los aserríos empezaron en este año, pero se consolidaron después del 50. Las selvas del río Caquetá y Putumayo recibieron miles de hombres y mujeres que huían de la violencia política del interior para refugiarse en estos. Puerto Leguízamo entonces, fue uno de los centros de acopio del cedro que bajaban en trozas y  vendían allí, porque al cedro  lo aserraron hasta extinguirlo.

En los pueblos como Solano, San Antonio de Jetuchá,  Las Delicias, La Tagua y Puerto Leguízamo, mandaban los aserradores,  no respetaban ni al ejército “Mandaban y comían del muerto”.  En la tagua un señor Jorge Ruiz de Girardot, trabajó mucho para morir pobre… Pobre,  porque movió mucha cantidad de madera. Y pobres terminaron casi todos los grandes aserradores. [lxxiii]

1949

El día (viernes)  4 de febrero.

En horas del medio día se origina un incendio que en menos de una hora, deja en ruinas ocho (8) manzanas de la población de Puerto Leguízamo, que en aquel entonces era la mayor parte de la población, entre esta la zona comercial de aquellos días. Por desgracia esta conflagración causó la muerte a la niña Maria Luisa Gordillo, “quien se había refugiado en uno de los desagües de la vivienda”.[lxxiv]  Muchos de los damnificados fueron alojados en la Capilla de la Base – hoy cámara de Sub. – oficiales. Utilizándola inclusive para bailar,  de tal manera que los Capellanes militares decidieron no volver a oficiar mismas en ella.[lxxv]

1949

FEBRERO 17.

Junkers W-34 404. Perdido al salir de Puerto Leguízamo FAC.[lxxvi]

.     LEGUIZAMO MUNICIPIO POR PRIMERA VEZ

La Región en lo transcurrido corrido del siglo XX,  ya había pertenecido al Departamento del Cauca (1900); al Departamento de Nariño (1904); a la Intendencia del Putumayo (1905); otra vez al Departamento del Cauca (1906); al después llamado Departamento de Popayán (1908); a la Intendencia del Caquetá (1910); seguidamente quedó en la Comisaría Especial del Caquetá (1912); se divide la región entre la Comisaría Especial del Caquetá y la Comisaría Especial del Putumayo (1920), con línea divisoria entre la desembocadura del Caucaya y desembocadura de  La Tagua; toda la Región pasa a pertenecer a la Comisaría Especial del Putumayo (1928); se divide otra vez pero ahora entre la Comisaría Especial del Putumayo y la Intendencia Nacional del Amazonas, con la línea divisoria una vez más entre la desembocadura del Caucaya y la Desembocadura de La Tagua (1931);  seguimos en los mismos territorios pero ahora llamados Comisaría del Putumayo y Comisaría del Amazonas (1943), para continuar con esa inestabilidad político administrativa buena parte de la Región pasa a incluirse dentro de la Comisaría del Caquetá (1947). Convertido el Caquetá en Intendencia (1950), está crea algunos municipios y entre estos al de Leguízamo con una extensión al menos cuatro veces a la de hoy en día.  

Sobre esta etapa y de la siguiente en la cual pertenecimos por un poco más de un año al Departamento de Nariño, es muy mínima la información obtenida en lo referente a su existencia y devenir institucional.  

1950                    

(martes) 14 de marzo.

Decreto 963.

Estampado con la firma del Señor Presidente de la Republica, Doctor Mariano Ospina Pérez, el Ministro de Gobierno, el Huilense Luis Ignacio Andrade y el Ministro de Hacienda y Crédito Público, Hernán Jaramillo Ocampo, se convierte en Intendencia, la Comisaría del Caquetá.   En el artículo tercero elevó a Municipios los Corregimientos de Belén, San Vicente y   Puerto   Leguízamo, que conjuntamente con La Tagua seguían perteneciendo al Caquetá. Dicho Decreto dejaba de igual manera, los mismos límites de la Comisaría.  Como Intendente fue nombrado el coronel Néstor Mesa Prieto, tal como era el último Comisario, Manuel Agudelo.  El Intendente en su tarea de organizar administrativamente los nuevos municipios, expidió el Decreto 310 de (viernes) 14 de abril del mismo año, y los Decretos 314, 355 y 165 sobre los límites de los municipios y de la Intendencia.[lxxvii]

El Municipio de Puerto Leguízamo queda con una gran extensión que podría ser cuatro (4) veces a la de hoy en día. Puerto Ospina continúa perteneciendo a la Comisaría del Putumayo. LA Región queda entre la Comisaría del Putumayo, la Intendencia del Caquetá y la Comisaría del Amazonas[lxxviii]

La historia continuará….


[i]                             Mejía Gutiérrez,  Mario.  “AMAZONIA COLOMBIANA. Historia del uso de la tierra”. CORPES DE LA AMAZONIA. Pág.  51.   

[ii]                            GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág. 408

[iii]                           Pineda- Camacho, Roberto.  Alzate Ángel, Beatriz.  LOS MEANDROS DE LA HISTORIA EN AMAZONIA. Talleres Abya-Yala. Cayambre – Ecuador. Julio de 1990. Pág. 305

[iv]                           Mejía Gutiérrez.  O.C.   Pág.  54

[v]                            CASAS AGUILAR, JUSTO.  EVANGELIO Y COLONIZACIÓN. Una aproximación a la historia del Putumayo desde la época  prehispánica a la colonización  agropecuaria. Santa fe de Bogotá. Septiembre de 1999. Pág. 45

[vi]                           Llanos Vargas, Héctor.  Tiempos y Espacios Coloniales Amazónicos.  Biblioteca virtual Banco de la Republica.

[vii]                           Varios Autores, LOS POBLADORES DE LA SELVA. Historia de la Colonización del     Noroccidente de la Amazonía Colombiana. Instituto Colombiano de Antropología.  Colcultura.  P.N.R., Universidad de la Amazonía. 1995.  Tomo 1  Pág. 40

[viii]                          Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  58

[ix] CASAS AGUILAR, JUSTO.  EVANGELIO Y COLONIZACIÓN. Una aproximación a la historia del Putumayo desde la época  prehispánica a la colonización  agropecuaria. Santa fe de Bogotá. Septiembre de 1999. Pág. 51

[x]                            Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  68

[xi]                           Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  68

[xii]                           Varios Autores, LOS POBLADORES DE LA SELVA. Historia de la Colonización del     Noroccidente de la Amazonía Colombiana. Instituto Colombiano de Antropología.  Colcultura.  P.N.R., Universidad de la Amazonía. 1995.  Tomo 1  Pág. 40

[xiii]                          Pineda Camacho, Roberto. EL CICLO DEL CAUCHO. Biblioteca Virtual del Banco de la Republica.

[xiv]                          CASAS AGUILAR, JUSTO.  EVANGELIO Y COLONIZACIÓN. Una aproximación a la historia del Putumayo desde la época  prehispánica a la colonización  agropecuaria. Santa fe de Bogotá. Septiembre de 1999. Pág.83-84

[xv]            MORA DE JARAMILLO, YOLANDA.   ALIMENTACIÓN Y CULTURA EN EL AMAZONAS.   Ediciones fondo cultural cafetero. 1986.  Pág.117

[xvi]                          REVERENDO PADRE FRAY GASPAR DE PINELL. EXCURSION APOSTOLICA POR LOS RIOS PUTUMAYO, SAN MIGUEL DE SUCUMBIOS,  CUYABENO, CAQUETA Y CAGUAN. Imprenta Nacional. Bogotá. 1228. Pág. 49

[xvii]                         Varios Autores. ATLAS CULTURAL DE LA AMAZONIA COLOMBIANA.   LA CONSTRUCCIÓN DEL TERRITORIO EN EL SIGLO XX.   Ministerio de Cultura;  Instituto Colombiano de Antropología;  Corpes Orinoquía;  Corpes Amazonía.  Mapa 1.

[xviii]                        INCORA. PROYECTO DE COLONIZACION MILITAR DIRIGIDA PUERTO LEGUIZAMO – LA TAGUA. Plan General de Desarrollo. Volumen II. División de Colonizaciones. Bogotá, Octubre 1977. Pág. 3

[xix]                          Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág. 136

                              Magno.  O.C.  Pág.  11.  

CORTES CALDERON, Arcesio. Notas

[xx]                           GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág. 425

[xxi]                          URIBE U., RAFAEL. POR AMERICAS DEL SUR.  Bogotá D. E: 1953. Pág. 160-161

[xxii]                         Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  93

[xxiii]                        MORA  ACOSTA,  JULIO MACIAS.          MOCOA, SU HISTORIA Y DESARROLLO.  CAMARA DE REPRESENTANTES. CONGRESO NACIONAL DE COLOMBIA. SANTA FE DE BOGOTA, D.C. 1997.

[xxiv]                        Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  94

[xxv]                         Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  95

[xxvi]                        APRILLE-GNISET, JACQUES. LA CIUDAD COLOMBIANA. SIGLO XIX Y SIGLO XX. Banco Popular. Fondo Promoción de Cultura. Instituto Colombiano de Cultura. Santafé de Bogotá. 19992. Pág. 283-284.

[xxvii]                        Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  96

[xxviii]                       GONZALEZ BERMÚDEZ,  Jorge Luis.   HISTORIA DE LA AMAZONIA.  Serie Escuela y Amazonia.  N° 4.  Ministerio de Educación Nacional;  Programa Fondo Amazónico; Coordinación de Educación  del Amazonas; Fundación Caminos de Identidad.  Pág. 130

[xxix]                        PINEDA CAMACHO, ROBERTO.  EL CICLO DEL CAUCHO.  Biblioteca V8irtual del Banco de la Republica.

[xxx]                         GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág. 440-441

[xxxi]                        Restrepo, Juan Camilo; Betancur, Luis Ignacio. ECONOMIA Y CONFLICTO COLOMBO – PERUANO. Villegas Editores. Diciembre de 2001. Bogotá. Pág. 69-70.

[xxxii]                        Varios Autores. ATLAS CULTURAL DE LA AMAZONIA COLOMBIANA.   LA CONSTRUCCIÓN DEL TERRITORIO EN EL SIGLO XX.   Ministerio de Cultura;  Instituto Colombiano de Antropología;  Corpes Orinoquía;  Corpes Amazonía.  Mapa # 48.

[xxxiii]                       PEÑA CONTRERAS, LIGIA; HOYOS OCAMPO, LUCY.     ESTUDIO DESCRIPTIVO DE LA COMISARIA ESPECIAL DEL AMAZONAS URBANA Y  RURAL. Leticia 1982

[xxxiv]                       GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág. 446

[xxxv]                        EL NUEVO SIGLO. 30  de Abril – 2001.

[xxxvi]                       Varios Autores. ATLAS CULTURAL DE LA AMAZONIA COLOMBIANA.   LA CONSTRUCCIÓN DEL TERRITORIO EN EL SIGLO XX.   Ministerio de Cultura;  Instituto Colombiano de Antropología;  Corpes Orinoquía;  Corpes Amazonía.  Pág. 28

[xxxvii]                      Varios Autores. POBLACIONES HUMANAS Y DESARROLLO AMAZONICO. Universidad de la amazonia. Instituto Amazónico de Investigaciones – IAMI. Florencia, 1990                            

[xxxviii]                     GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág.508

[xxxix]                       ARIAS DE GREIFF, GUSTAVO.  OTRO CONDOR SOBRE LOS ANDES. Historia de la Navegación Aérea de Colombia. Bancafé. 1999. Pág. 169

[xl]                           Pineda- Camacho, Roberto.  Alzate Ángel, Beatriz.  LOS MEANDROS DE LA HISTORIA EN AMAZONIA. Talleres Abya-Yala. Cayambre – Ecuador. Julio de 1990. Pág. 311-312

[xli]                           ARIAS DE GREIFF, GUSTAVO.  OTRO CONDOR SOBRE LOS ANDES. Historia de la Navegación Aérea de Colombia. Bancafé. 1999. Pág. 89

[xlii]           ARTUNDAGUA  BERMEO,  FELIX.   HISTORIA  GENERAL DEL CAQUETA.  Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes del Caquetá.  Cuarta edición.  1999.  Pág.  140

[xliii]                         ARIAS DE GREIFF, GUSTAVO.  OTRO CONDOR SOBRE LOS ANDES. Historia de la Navegación Aérea de Colombia. Bancafé. 1999. Pág. 219

[xliv]                         ARTUNDAGUA  BERMEO,  FELIX.   HISTORIA  GENERAL DEL CAQUETA.  Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes del Caquetá.  Cuarta edición.  1999.  Pág.  147

[xlv]                          Varios Autores, LOS POBLADORES DE LA SELVA. Historia de la Colonización del     Noroccidente de la Amazonía Colombiana. Instituto Colombiano de Antropología.  Colcultura.  P.N.R., Universidad de la Amazonía. 1995.  Tomo 2  Pág. 56

[xlvi]                         Magno.  O.C.  Pág.   12.  

[xlvii]                        MORA  ACOSTA,  JULIO MACIAS.          MOCOA, SU HISTORIA Y DESARROLLO.  CAMARA DE REPRESENTANTES. CONGRESO NACIONAL DE COLOMBIA. SANTA FE DE BOGOTA, D.C. 1997.

[xlviii]                        GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág. 535

[xlix]                         PLAN BASICO DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL MUNICIPIOO  DE LEGUIZAMO. 2004. Pág. 20

[l]                             ARIAS DE GREIFF, GUSTAVO.  OTRO CONDOR SOBRE LOS ANDES. Historia de la Navegación Aérea de Colombia. Bancafé. 1999. Pág. 186

[li]                            MORA DE JARAMILLO, YOLANDA.   ALIMENTACIÓN Y CULTURA EN EL AMAZONAS.   Ediciones fondo cultural cafetero. 1986.  Pág.122

[lii]                           Mejía  Gutiérrez.  O.C.  Pág.  99

[liii]                           LOZANO, PILAR. LOS QUE ABRIERON CAMINOS EN EL CIELO. Editorial Planeta. Bogotá 2002. Pág. 114

[liv]                           CORREA, Francois. LAS ETNIAS AMAZONICAS Y EL FUNDAMENTO  HISTORICO DE SU ARTICULACIÓN A LA SOCIEDAD NACIONAL. Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Junio 1989. Pág. 14

[lv]                           GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág. 402

[lvi]                           Varios Autores. ROSTROS CULTURALES  DE LA FAUNA. Las relaciones entre los humanos y los animales en el contexto colombiano. Instituto Colombiano de Antropología e Historia. Fundación Natura. Bogotá. Abril – 2002. Pág. 301

[lvii]                          Magno.  O.C.  Pág.   12.  

[lviii]                         PLAN BASICO DE ORDENAMIE3NTO TERRITORIAL MUNICIPIO DE LEGUIZAMO.  2004. Pág. 19.

[lix]                           MORA DE JARAMILLO, YOLANDA.   ALIMENTACIÓN Y CULTURA EN EL AMAZONAS.   Ediciones fondo cultural cafetero. 1986.  Pág.123

[lx]                           Pineda- Camacho, Roberto.  Alzate Ángel, Beatriz.  LOS MEANDROS DE LA HISTORIA EN AMAZONIA. Talleres Abya-Yala. Cayambre – Ecuador. Julio de 1990. Pág. 313

[lxi]                           Magno.  O.C.  Pág.   12.  

[lxii]                          Varios Autores. ATLAS CULTURAL DE LA AMAZONIA COLOMBIANA.   LA CONSTRUCCIÓN DEL TERRITORIO EN EL SIGLO XX.   Ministerio de Cultura;  Instituto Colombiano de Antropología;  Corpes Orinoquía;  Corpes Amazonía.  Pág. 37

[lxiii]                         Magno.  O.C.  Pág.   13.  

[lxiv]                         Magno.  O.C.  Pág.  19.  

[lxv]                          Pineda- Camacho, Roberto.  Alzate Ángel, Beatriz.  LOS MEANDROS DE LA HISTORIA EN AMAZONIA. Talleres Abya-Yala. Cayambre – Ecuador. Julio de 1990. Pág. 314

[lxvi]                         Pineda- Camacho, Roberto.  Alzate Ángel, Beatriz.  LOS MEANDROS DE LA HISTORIA EN AMAZONIA. Talleres Abya-Yala. Cayambre – Ecuador. Julio de 1990. Pág. 314

[lxvii]                GOMEZ LOPEZ, AUGUSTO J. HISTORIA GENERAL DEL DEPARTAMENTO DEL PUTUMAYO – Texto de guía para la enseñanza – II. Ministerio de Cultura. Bogotá, D.C. Mayo 2001. Pág. 549

[lxviii]                        Magno.  O.C.  Pág.  14.  

CORTES CALDERON, Arcesio. Notas

[lxix]                         Varios Autores. POBLACIONES HUMANAS Y DESARROLLO AMAZONICO. Universidad de la amazonia. Instituto Amazónico de Investigaciones – IAMI. Florencia, 1990  

[lxx]                          Magno.  O.C.  Pág.   19.  

[lxxi]                         ARTUNDAGUA  BERMEO,  FELIX.   HISTORIA  GENERAL DEL CAQUETA.  Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes del Caquetá.  Cuarta edición.  1999.  Pág.  161

[lxxii]                        Conversación personal con el Señor Alberto Riofrío.

[lxxiii]                        PLAN BASICO DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL. MUNICIPIO DE LEGUIZAMO. 2004. Pág.21

[lxxiv]                        Magno.  O.C.  Pág.   12.  

[lxxv]                        CORTES  CALDERON, Arcesio. Notas.

[lxxvi]                        ARIAS DE GREIFF, GUSTAVO.  OTRO CONDOR SOBRE LOS ANDES. Historia de la Navegación Aérea de Colombia. Bancafé. 1999. Pág. 219

[lxxvii]                       ARTUNDAGUA  BERMEO,  FELIX.   HISTORIA  GENERAL DEL CAQUETA.  Fondo Mixto para la Promoción de la Cultura y las Artes del Caquetá.  Cuarta edición.  1999.  Pág.  165

[lxxviii]                      Varios Autores. ATLAS CULTURAL DE LA AMAZONIA COLOMBIANA.   LA CONSTRUCCIÓN DEL TERRITORIO EN EL SIGLO XX.   Ministerio de Cultura;  Instituto Colombiano de Antropología;  Corpes Orinoquía;  Corpes Amazonía.  Mapa # 50.

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