El tabaco, un regalo de la selva


Fotografía: Silvio López- Abuelo Alejandro Bombaire – La Chorrera.  Amazonas. 2016.

Por: Silvio López Fajardo. “El último de los Mocoas”[1]

Considero que el Tabaco en nuestro medio para la mayoría de personas, se lo identifica en el uso de fumar, y se lo ha estimado como un vicio y se lo prohíbe desde la salud(Ley 1335 21 de julio de 2009…prevención del consumo de Tabaco).  De esta manera, el Tabaco es otra planta de luz que podría no cumplir su designio espiritual, y con malas prácticas  se ha satanizado a esta plantica, teniendo en cuenta que personas arbitrariamente realizan rituales poco generosos u oscuros, todo esto hace que muchas personas le tengan miedo, terror y no respeto. Entre estas cosas está la lectura del Tabaco y la hechicería, cosas que no tiene nada que ver con el propósito de siempre, de sanar el alma y proteger los territorios de luz. (Sagrados)

En mi vida no tenía costumbre de “fumar” cigarrillo, tampoco Tabaco, sólo escuchaba la frase que decían:“A un tabaco” que significa, que toca caminar lo que dura un Tabaco encendido, esa es la frase de los abuelos en el campo. Pero recuerdo a los 5 años  de edad tuve una curiosidad y a escondidas me fume uno, dos o tres cigarrillos, estos los robe debajo de un colchón de un cortero de caña. Travesuras de niños exploradores. ¡Poot!

Cuando acompañaba a que a otra persona la limpiaran espiritualmente, la abuela los soplaba con humo de Tabaco y con aguardiente. De manera extraña el Tabaquito se fue conectando con mi ser, uno de los principales guías y extraños fue mi amigo y vecino Jesús Arteaga (Q.E.D), el recorría Mocoa, con sus tabacos de Sur a Norte, protegiendo los caminos de los lugareños, ese era su propósito de vida, poco comprometido por las y los mocoanos. Una que otra vez me regalo un Charuto (Tabaco), esa  fue mi experiencia inicial, pero nunca hablamos de su propiedad espiritual, Chucho, sentía el Tabaco en la esencia de su vida.

Cuando viaje a la selva de del Sur de la Amazonia Colombiana, varias personas me recomendaron que llevara Tabacos, para compartir con los abuelos. Esa fue la herramienta sagrada para nuestro dialogo, en las grandes malocas. Cuando  por primera vez prendí mi Tabaco  en las playas del río Putumayo fue una experiencia poco agradable, termine de fumar / ofrendar mi Tabaco, pero lo realice, como si ese conocimiento estuviera dentro de mí ser. Cuando termine  el Tabaco, caí en la arena de la playa, estaba mareado y no sabía que me pasaba en realidad, pero se logro el propósito de armonizar el camino,  entonces entendí su efectividad y su fuerza.

El Tabaco, es un elemento natural con un poder místico extraordinario y  maravilloso, con un uso de más de 3 mil años A.C. originario del piedemonte Amazónico del Perú y Ecuador, de seguro también de Mocoa, porque Perú a través de la historia nativa llegaba hasta Popayán. Nuestros ancestros le dieron diferentes usos que concentraban una sabiduría asombrosa, entre otras razones ha sido su conexión espiritual la que ha logrado el buen vivir de los pueblos de la Amazonia.

Conocer y aprender del Abuelo Tabaco ha superado mis expectativas, ha sido una bendición ancestral, me he podido conectar con los nativos Mocoas, desaparecidos ya varios siglos de este territorio, pero espiritualmente están presentes, protegiendo este territorio sagrado y el espíritu del Yagé me hablo desde su corazón y me dijo “lo suyo es el Tabaco”. “Cada uno con respeto, con su propia historia”.

Entonces en la mismísima selva de la Amazonia, de una forma improvisada comencé a realizar ceremonias con el Abuelo Charuto y estas fueron bonitas, las personas, familias,  los abuelos y abuelas se disponían a este rito ancestral, donde observaban y hasta yo mismo, me sorprendía, de los resultados con el tabaquito sanador, que busca generar una conciencia más humana, en algunos momentos de angustia las lágrimas discurrían de las y los sufridos, en otros casos la risa fue la fortaleza de las ceremonias. ¡Que aprendizaje!

Dentro de mis experiencias de limpias con el Abuelo Tabaco, entendí que no se fumaba, sino que se ofrendaba el humo del Tabaco, y eso es lo que hago ofrendar el tabaquito a los espíritus de la selva, a los nativos no contactados, a los Mocoas,a los ancestros de las personas que se disponen a conectarse en este lenguaje universal.  Entonces, en las ceremonias se prende  con cerilla el abuelo fuego, se canta en legua nativa de los Mocoas y se baila, y se toca el tambor, también se entona la armónica, acompañados de la Waira, del Achiote y rocas arcaicas, con el ánimo de alegrar a los espíritus  y alejar los que nos quieren hacer daño o hacernos perder del camino de luz.

Así, el 31 de marzo de 2017,  a las 11, 30 de la noche pasamos una experiencia dura e inolvidable para los Mocoas;  en esa noche oscura y triste una de mis 6 hermanas me llama a mi cuarto, manifiesta que salga y me comenta sobre la avalancha del río Sangoyaco y que saliera rápido a ayudar a mi hermano en la ferretería Ferrecentro, me cambie, lo primero que cogí  fue un Tabaco y las gotas para sanar a los ríos.

La desesperanza se veía correr en las calles y aun llovía con fuerza, me pare en la calle del Amor junto al río Sangoyaco, brinde unas gotas sagradas al río, para fortalecer sus buenos espíritus  de las Pléyades,  al instante encendí un Tabaco y en las boconadas de humo que arrojaba mientras llovía, los malos espíritus me atacaban con fuerza, sentía que me desvanecía; pero considero que logre ayudar a nuestros espíritus protectores, se fortalecieron  y al final ayudaron a proteger lo que quedaba de Mocoa.

Luego de ese día de tragedia, se realizaron varias ceremonias de ofrenda a la pachamama y a los nativos Mocoas, se entregó ofrenda varias veces en la quebrada la Taruca, (venado salvaje)muchos amigos y amigas acompañaron en este hermoso proceso, luego al año llegaron a realizar ceremonia los abuelos indígenas y sabedores que llegaron a Mocoa. Quienes recorrieron el Sangoyaco (río del lodo)y la Taruca limpiando el camino para la almas perdidas.

Pero para proteger a Mocoa, aún es necesario seguir en contacto con nuestros ancestros y ofrendar cantos, rezos, toques de tambores, sembrar cuarzos, tabaquear o brindar el sagrado humo de los palos santos, el sahumerio o participar colectivamente de las ceremonias del Yagé y el compartir de la Chanupa; lo importante es ayudar, desde tu corazón de luz, con aptitud de disponernos en estos rituales,  entendiendo que estamos en la capacidad humana de seguir aprendiendo, ese es el reto, abrir la mente a  lo desconocido, pero orientado a los cosas  positivas y constructivas.

Entre las ceremonias  en la defensa de los Mocoas y su territorio nativo o sagrado, tuve dos experiencias complejas, en las que me enferme de manera grave, entonces comencé a indagar la situación. En lo posible estas personas estaban afectadas de energías oscuras, muchas veces por motivos que desconoce, aun el paciente, es muy extraño como el problema se manifiesta en las personas, en soledad, enfermedades físicas y aun mentales, accidentes  o sienten un vacío que van perdiendo el aliento y muchas veces las ganas de vivir, donde la medicina occidental no descubre tal situación.  Donde se hace necesario sanar y generar la esperanza de cambios que busque superar el dolor, ya sea aún por la partida de un ser querido, donde el duelo gradual hace parte de la vida o el perdón con amor es la cura del camino de luz.

Pero, de acuerdo a lo aprendido cuando inicio mis ceremonias pido permiso  y agradezco a los ancestros, al abuelo Cóndor del Sur y la Hermana Águila del Norte, en fin  y todo el que se me cruce, así mismo se reconoce por el espacio y se cierra la ceremonia con bendiciones del Abuelo Tabaco y la Abuela Waira.

En lo que iba a manifestar, es que cuando hago limpieza  espiritual si la persona  o cosa (casa, vehículo, instrumento musical, artesanía, obra de arte…) está afectada, en mi cuerpo ocurren reacciones fuertes, hasta el punto de trasbocar un fuerte aire, puedo sentir un escalofrió profundo, moqueo, diarrea, trasbocar saliva o quedar tendido en el piso,cosa que sirve para generar la limpieza y protección temporal en las personas o en las cosas materiales. Ya que se recomienda realizarse la ceremonia de limpieza y protección por lo menos 3 veces al año, o cuando la persona considere necesario desbloquearse, no importa que pueda tener un término de 8 días o menos.

Entonces, con el encuentro con abuelo tabaquero (Edgar), quien tenía más de siete vidas en esta tierra, me enseño como proteger el Tabaco, con el ánimo de salvaguardar mi vida, mi espíritu y mi espacio. Ya que en estas ceremonias fuerzas oscuras combaten para generar daños, aun a los territorios sagrados. La lucha con las fuerzas tenebrosas, no son nada fácil, no se recomienda realizar estos rituales sagrados sin una verdadera orientación y en especial protección, podemos colocaren riesgo  la vida propia o la espiritualidad aun de los que partieron.

El Abuelo Tabaco, concentra varios propósitos, como sanar,  limpiar, prevenir, disuadir y proteger a las personas, las cosas, las casas, las oficinas y los territorios sagrados. En este escenario considero que lo que se realiza alrededor del Tabaquito en ofrenda, es sagrado en todas sus dimensiones, él nos ayuda a orientarnos en todo momento de nuestra vida, se convierte en nuestro ángel guardián, el Tabaco es un regalo de selva, es una obra sagrada del Abuelo Mayor, de Dios. El Tabaco busca  superar el dolor, vencer las dificultades y aprender de las mismas, básicamente busca  orientar desde la conciencia limpia el comportamiento de cada ser humano.

El  Tabaco implica el buen vivir o  Sumak Kawsay, de los Mocoas, como pueblo amerindio, planta que ha generado la cimentación de la identidad Chamanica donde se ha construido una realidad simbólica  y espiritual  como parte de la cultura de los pueblos de la amazonia, en esencia  el tabaquito ha fortalecido su cosmogonía, tradiciones y sus saberes ancestrales.

El leguaje del Tabaco es universal, no sobra advertir que a la luz del tiempo este ha perdido un poquito de fuerza social, pero su espíritu  sagrado se resiste en desaparecer, y este aparece  en cada rincón de la selva, con el propósito de cultivar buenas prácticas, como las colectivas, que buscan ofrendar por la Madre Tierra o en nuestro caso se ofrenda para fortalecer la fuerza nativa de la tribu de los Mocoas y de ellos recibir el regalo sagrado del buen vivir con conciencia, con armonía  y con luz.

En la generosidad de la  luz de la madre tierra, concentré el Tabaco como mi despertar. Medicina de la selva nativa, en la que tuve una experiencia  interesante en la comunidad Zapara del Ecuador, en la que usan el Tabaco de una forma singular. Después de un tratamiento especial en su preparación logran tener como producto un Tabaco húmedo de unos 30 cm de largo, y el grosor de un salchichón, el que a medida que lo usan lo cortan en tajaditas y estas en un pilche se disuelven en agua, la que queda un color café oscuro, luego un poquito de este líquido tabacuno se lo recoge en la palma de la mano y se absorbe o inhala  por la nariz, cumpliendo la misión de protección y limpieza, acción  del despertar y fuerza que lo realizan desde bebes.

Esta experiencia se vuelve interesante a medida que perdemos el miedo por la reacción diferente en la que podemos tener cada persona y lo gramos vencer el miedo a  esta bonita ceremonia, que nos recuerda el momento de nacer, ya que nos sentimos que nos ahogamos al inspirar el aire de la madre tierra, ya que salimos del vientre acuoso de la madre y cuando absorbemos o inhalamos este líquido de tabaco nos lleva al rencuentro que venimos del agua pura, del agua que genera vida y que podemos tener la capacidad de  recordar que podemos vivir dentro del agua bonita, por eso es importante su protección y cuidado; En el futuro, tal vez nos toque vivir dentro de la madre agua, vivir como las ballenas o como los defines o caballitos de mar y seguro, podremos comunicarnos con ellos de manera natural.

Otra medicina de la selva es el Raphe, es un producto milenario y nativo de la Amazonia derivado de la Planta Tabaco, la hoja de esta plantica es macerada de manera seca hasta convertirla en un polvillo superfino, y los nativos la preparan de diferentes formas que desconozco. De acuerdo a mi poca experiencia, que en su primera vez me fue aplicado en la vereda Agualongo, de Puerto Asís, (Reserva Campesina Perla Amazónica)  luego donde el Taita Guillermo de Mocoa, en Perú y ahora comparto aplicando a los amigos y amigas de confianza.

Cuando me he aplicado el Tabaco en polvo, se sufre un poquillo, hasta que las lágrimas caen lentamente por el rostro que ha sido prestado para esta vida, rostro que cambia de manera lenta y generosa, cultivando saberes y placeres. Cuando uno se dispone a recibir el Raphe lo hace por la nariz, y otra persona le sopla con fuerza y este polvo sagrado entra hasta los tuétanos de nuestro cráneo, causando un dolor fuerte el cual se asienta por milésimas de segundos, en las cuales no hubiere querido haber nacido, pero pasa muy rápido o depende de la persona la situación puede demorar más tiempo con reacciones de un fuerte vómito y mareo. Asimismo también hay una aparatico que se lo puede aplicar el Raphe la misma persona y medir la fuerza de hasta donde desea llegar en su cráneo.El Raphe, como es de Tabaco concentra la dimensión particular  de curar, prevenir y proteger. (Preparador de Raphe  celular -3133443429 Iván – Mocoa – Putumayo)

También del Tabaco se prepara el Ambil o el Chimu, este producto es cremoso y de color negro, el cual se consume junto con la Coca o el Mambe, en esta ceremonia  el Tabaco es el macho y la Coca es la hembra, elementales que buscan armonizar el derecho a participar en equidad y en especial busca la protección del camino.  El Chimu, como lo llaman en los llanos Colombovenezolano,  y Ambil en la Amazonia. Sirve para quitar el sueño, el cansancio,  da fuerza, sirve para sanar heridas, dicen los llaneros que también se usa para  la picadura de culebra y sanar y cuidar la palabra.

En pocas palabras,  sin especular, el Abuelo Tabaco, por sus tradiciones y sus propósitos como el del cuidado del territorio sagrado, de la salud de las personas y  el uso en la consulta previa. Se observa  que el Tabaco es una herramienta que en su uso hace parte de los Derechos Humanos Fundamentales, elemento que debe ser reconocido por el sistema social y público del Estado, donde se promueva ofrendar Tabaco de manera consciente,  y las personas con armonía puedan tener uso de esta planta nativa con el ánimo de generar valores  y conductas apropiadas para la convivencia y el buen vivir.

Es de saber cómo tabaquero, lo importante es entender que de manera continua estamos en un proceso de aprendizaje, el cual nos invita  con respeto a compartir estos conocimientos a otras personas, para que ellas puedan servir. No importa su color de piel o creencia, lo profundo es cumplir con el propósito que posee el Tabaco, de generar conciencia, donde podamos crecer como seres más humanos y que sólo cumplimos un papel de médiums entre las personas que necesitan esta medicina tradicional de los pueblos Amazónicos.

Finalmente invito de manera consciente a que conozcan gradualmente el Tabaco como medicina del alma, del cuerpo y de los territorios. Efectivamente se hace necesario reconocer a la medicina occidental como la base de curar cuerpos y enfermedades que  en algunos casos se ha generado por la imprudencia misma del ser humano, enfermedades que debe ser atendida por médicos en los hospitales, quien también se ha preparado dentro del sistema estatal. Lo importante es reconocer a estas medicinas nativas como una alternativa de sanar y de potencializar la conexión con las hierbas de las abuelas; por lo tanto, he considerado al Tabaco como un regalo de la Selva putumayense. ¡Paykuna!

[1]El criterio de la sentencia C-169/2001 -Se afirmó que el color de piel no es un factor determinante de reconocimiento de un sujeto como perteneciente a una comunidad étnica y de la consiguiente protección de sus derechos.


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