Chagras de Putumayo reafirman diversidad y conservación animal


Fuente : UNAL

Entre las comunidades Inga y Kamëntšá del Alto Putumayo, cada chagra cuenta en promedio con cinco especies de animales, y en las 33 que se evaluaron tienen gallinas, patos, pavos, cerdos, conejos, cuyes, bovinos, caballos, palomas, loros, ovejas, gallinetas, gansos, perros y gatos.

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Las especies menores como gallinas y cuyes –las más comunes en la chagra– son aprovechadas especialmente para autoconsumo y venta; así mismo son frecuentes los perros y gatos, animales de compañía que cumplen la función de ser guardianes y cazadores.

La caracterización de la chagras o jajañ (espacio para la alimentación familiar donde la enseñanza de su cosmovisión es fundamental en la transmisión de saberes ancestrales) determinó que el 90,9 % de los entrevistados utiliza plantas para el uso medicinal y tratamientos en animales. Estos pueblos buscan reafirmar la diversidad y conservación de sus recursos zoogenéticos.

A estas conclusiones llegó Edison Alexander Muyuy Ojeda, estudiante de la Maestría en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, quien además pertenece a la comunidad indígena Inga del Alto Putumayo.

Su propósito fue caracterizar la diversidad animal de 33 chagras (cada habitante de la comunidad indígena tiene una diferente), y pudo determinar que existe un desplazamiento de especies criollas por otras mejoradas genéticamente, lo que se considera una pérdida cultural de las tradiciones y saberes ancestrales.

La investigación desarrolló una metodología para identificar el sistema de producción tradicional de estas comunidades junto con un inventario de sus prácticas con los animales (etnozootecnia y etnoveterinaria) teniendo en cuenta sus dinámicas sociales, económicas, culturales y espirituales.

Plantas para curar personas y animales

Uno de los resultados es que las comunidades indígenas tienen prácticas como el uso de plantas con fines medicinales en animales, o el uso de animales para tratamientos en humanos.

La investigación detectó que para desinflamar la ubre de la vaca se utiliza calabaza (Curcubita ficifolia) mezclada con hierba mora (Solanum nigrum). Así mismo existen tratamientos en gallinas para diarrea, timpanismo, sarna, comezón y constipación, entre otros.

De otro lado, enfermedades como la fiebre amarilla y el asma, o problemas de fertilidad y desnutrición son tratados mediante usos específicos; por ejemplo para el tratamiento de la desnutrición en niños “se sacrifica un cuy tierno, luego se le retiran las tripas, se rellena con plantas medicinales, se envuelve en hojas de achira y se cocina”.

Ante este tipo de prácticas, el investigador Muyuy comenta que “el estudio tiene como fundamento rescatar la memoria biocultural de la comunidad indígena y el reconocimiento de que existen otros saberes que pueden ir a la par con el conocimiento científico”.

Este trabajo muy importante si se tiene en cuenta que entre 1970 y 2016 las chagras del territorio colombiano en general disminuyeron considerablemente su diversidad y extensión, según investigadores de la Universidad Javeriana y de los Andes.

Amplia caracterización

Para el estudio se trabajó con seis cabildos indígenas de las comunidades Inga y Kamëntšá del Alto Putumayo ubicadas en cuatro municipios (San Francisco, Sibundoy, Colón y Santiago) y en dos corregimientos (San Andrés y San Pedro), donde cada uno de los gobernadores permitió el desarrollo de la investigación.

En la caracterización de las chagras se tuvieron en cuenta las condiciones socioeconómicas, el inventario de animales, los parámetros productivos, las particularidades de las propiedades, la posesión de tierras, la conformación del núcleo familiar, la importancia económica de los animales, el destino de la producción, la forma de alimentación, el manejo animal y la información de las prácticas culturales.

El análisis de dichas variables concluye, por ejemplo, que las gallinas criollas tienen condiciones favorables en adaptación o resiliencia con respecto a enfermedades o condiciones climáticas cambiantes. Por otra parte, establecen su producción pecuaria en sistemas tradicionales que la comunidad indígena considera imprescindibles por la importancia de la unión entre animal-hombre-naturaleza.

Una muestra es que el alimento que ofrecen a sus animales es producido en la misma propiedad, siendo el maíz la fuente principal de sustento alimentario para las especies menores. Además se identificó que las épocas de mayor consumo son mayo y diciembre, por la celebración de fechas especiales o festividades.

El investigador concluye que “es necesario reafirmar la importancia de la diversidad animal y de los recursos zoogenéticos en las comunidades indígenas Inga y Kamëntša del Alto Putumayo, y que es fundamental generar acciones encaminadas a su conservación, porque las visiones culturales, sociales y políticas dependen de su existencia”.

(Por: Fin/CAVL/MLA/LOF)

 


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