La liga B es la nueva apuesta de la industria petrolera


Colombia en la búsqueda de un impulso económico mediante estrategias de atracción a inversionistas, ha diseñado esquemas de participación en el sector, como es el caso de la “Liga B” denominada por la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y conformada por pequeñas y medianas empresas (Pymes), a las cuales se busca darles oportunidad de participar en proyectos de E&P de hidrocarburos.

Como miembro de la OCDE, el país ha venido adoptando iniciativas que tienen que ver con cómo las Pymes pueden ser parte integral del aparato productivo de manera eficiente y apoyar su crecimiento, reduciendo la inequidad y asegurando que los beneficios sean compartidos y no queden en solo unos cuantos.

El país tiene muchos campos marginales que por su ubicación, baja producción y reservas no son atractivos para las grandes operadoras. Se estima que existen alrededor de 400 de estos activos que se catalogan con tasas de producción entre 1 y 999 BPD. Estos campos están regados por la geografía nacional en cuencas del Valle Superior, Medio e inferior del Magdalena, Catatumbo, Putumayo y los Llanos Orientales.

Los estándares han limitado la participación de las pymes en la industria; las condiciones actuales para entrar a ofertar por las oportunidades de E&P en el país obliga a que las empresas deban contar con mínimo dos mil barriles diarios de producción, dos millones de barriles de reservas, 20 millones de dólares de patrimonio, y haber realizado actividades operativas en los últimos dos o tres años anteriores a la celebración de un contrato. Esto deja por fuera a muchas empresas locales e inversionistas que tienen experiencia y capital.

La creación de la liga B a través de condiciones de participación a las cuales puedan acceder las pymes, busca mayor inclusión, inversión y nuevas reservas al portafolio actual de Colombia, el cual tiene fecha de vencimiento: 6,3 años para el crudo y 9,8 años para el gas.

Para revertir esta situación debemos echar mano de las iniciativas en offshore, los nuevos contratos E&P (16 contratos por US2,172 millones), de los yacimientos no convencionales, y es necesario abrir las puertas a las pymes para reactivar campos productores; por esto, la ANH evalúa la posibilidad de adjudicarles entre 200 a 400 campos petroleros, cuya producción es inferior a 400 barriles de petróleo por día.

La ANH estima que la inversión que deberán hacer las pymes, para la adjudicación de los campos es del orden de los 6 a 15 millones de dólares. Estos campos marginales pueden pasar a una producción entre 800 a 1.000 barriles por día lo cual representaría en su totalidad un aporte de 40 a 50 mil barriles diarios.

Sin embargo, el llamado a la ANH es el de tener cautela con las compañías a las cuales asigne estos activos. Son conocidos varios casos en los que compañías han entrado a operar campos sin ningún tipo de garantías financieras y han dejado grandes deudas a compañías de servicios y proveedores.

Aunque las condiciones sean favorables para que las pymes puedan participar, también es necesario un control exigente sobre el tipo de compañía, sus capitales y socios, para tener la certeza que son empresas que cuentan con la idoneidad, evitando así que a la industria la ataquen flagelos de corrupción, llevándonos a escenarios donde resulte más dañina la cura que la enfermedad.


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