El Mulato vuelve a morir


Rio Mulato – Mocoa. Foto : http://aguamazonia05.blogspot.com/2011/04/mision-el-grupo-aguamazonia-se.html

Por : Luz Angela Flórez.

Hace unos largos años las Voluntarias Vicentinas de Mocoa promovimos una reunión con el eslogan “TENEMOS SED DE AGUA POTABLE “. Asistimos las voluntarias de esa época y unos pocos invitados, en todo caso menos de los que esperábamos. No voy a ocuparme del desarrollo de la reunión, ni de los resultados de la misma, voy a contar un detalle que me llamó la atención y del cual nunca volví a escuchar nada.

JAIME ERAZO, que en paz descanse, uno de los asistentes, persona de exquisita cultura y sensibilidad, tomó la palabra para contarnos que el rio Mulato no se llamaba así. Yo resulté ser la más sorprendida con esa revelación y le pregunté: “entonces cuál era su nombre?”

Nos contó esta historia: el rio se llamaba San Miguel en honor del santo Patrono de Mocoa. Según él, su padre le contó que hace muchos años, un día de invierno y fuertes vientos, el rÍo estaba crecido, y como en esa época no existían puentes, un mulato, es decir un hijo de una mujer indígena y un hombre negro, intento cruzar el río y la corriente lo arrastró hasta ahogarlo. Desde entonces empezaron a llamar Mulato al río San Miguel.

Confieso que tengo más de 50 años de vivir en Mocoa y no he vuelto a escuchar nada relacionado con el tema.

Cuando conocí el río Mulato, éste era hermoso, sus aguas eran caudalosas, de temperatura fría, con muchos sitios aptos para nadar. Lo recuerdo con chíparos, churimbos y cachimbos en sus orillas y con peces en su corriente En los arboles anidaban los mochileros, azulejos, cardenales, arrendajos o curillos y las loras también llegaban a comer churimbas. Guillermo Rivera Casanova, MI COMPAÑERO de la vida, me cuenta que en su infancia, para él y los niños de la época, el mayor placer era nadar en el río Mulato una vez salían de la escuela. No había alcantarillado, nadie lo contaminaba.

Con el paso de los años se apropiaron de sus orillas, se construyeron casas y las aguas negras fueron a su lecho. La que pudo ser una hermosa arboleda, algo así como un parque longitudinal mirando hacia las aguas del Mulato, se convirtió en una serie de viviendas y barrios que hicieron del río una alcantarilla.

Soy caminante y desde esa condición me deleito observando la naturaleza, pero también lloro cuando veo la forma en que la agredimos.

Hoy el rio guardián, el que nos ofreció su lecho y su caudal para regocijarnos y aprender a nadar, el rio que nos abasteció de agua durante tantos años, el mismo al que nos referíamos con orgullo diciendo “que aquel que toma agua del Mulato se queda en Mocoa y si se va regresa”, se reveló ante tanta agresión.

Reconstruyendo hechos a partir de la tradición oral me he dado a la tarea de consultar con personas que han vivido siempre en la avenida 17 de Julio, llamada anteriormente LA CADENA, y les comparto lo que me han contado: ” en el año 1962 el rio creció tanto que se llevó tres viviendas ( tres bares), las demás viviendas quedaron ilesas. En 1992 una creciente muy fuerte se llevó varias casas y causo una víctima mortal, una niña de apellidos López Villota.
A raíz de ese acontecimiento el gobierno departamental compró terrenos y se formó el barrio Las AMERICAS. Se comenta que personas que fueron beneficiadas con lotes en el nuevo barrio, volvieron sobre las casas averiadas y reconstruyeron sobre los gaviones de protección, reafirmando su vivienda sobre el lecho del río”.

EL RIO TIENE MEMORIA y reclama su cauce. En la avalancha catastrófica de marzo del 2017, cuando los ríos nos mostraron su poder, el Mulato volvió a recordarnos su capacidad y vimos un caudal arrogante que arrastró árboles, viviendas, y un puente que fue necesario reconstruir. El olor a lodo y el rugido del río todavía viven en mi mente.

En el año 2018, el 12 de agosto volvió la furia de nuestros ríos y el Mulato arrastró el puente peatonal que estábamos utilizando, derribó árboles y acabó con muchas viviendas en las dos riberas.

En la mitad de todos estos episodios, gracias al estado de reposo que exhibe el Mulato, hemos creído que el asunto es pasajero, y seguimos extrayendo material de sus profundidades. La maquinaria amarilla intenta enderezar lo que nosotros creemos torcido olvidando que el río sabe cuál es su cauce, su ruta, el porqué de cada curva. Dicha maquinaria profundizó hasta llegar a una roca que yo llamo la madre del río. Como consecuencia de ello el Mulato ya no es un río caudaloso, sino una corriente metida en un sótano, no tiene arboles, pero sigue recordándonos que está vivo y esta ofendido. E l pasado 16 de febrero el rio cambió de color y el agua se volvió lodo como un mecanismo de defensa ante tanta agresión. Nos quedamos sin agua, ni poquita ni turbia, sin agua por que el río ya no tiene agua. El río está llorando, está sangrando, esta muriendo, le duele nuestra actitud, nuestra indolencia.

Y nosotros…. los habitantes de Mocoa, unos preocupados, otros bravos señalando culpables con el dedo inquisidor, no hemos sido capaces de entender que TODOS hemos fallado. Quizás lo que deberíamos aprender de todas estas tragedias es que debemos reconciliarnos con los ríos, en especial con nuestro río tutelar: el Mulato. Invito a que nos reconciliemos también nosotros y nos pongamos de acuerdo. Sí remamos TODOS a un destino común lograremos llegar.

Fuente : FAcebook


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