Enfermera fantasma sana enfermos en hospital de Puerto Asís

(Relato)

¡Enfermera, me siento mejor! ¡Esa droga que me aplicó la enfermera que acabó de pasar me hizo tanto bien!- ¿Cual enfermera? Le pregunté extrañada, pues apenas comenzaba la ronda de las doce de la noche. -¡La mona alta, la que andaba con faldita! me respondió el paciente con voz temblorosa.

¡Pero si nosotros andamos de pantalón!, pensé. En ese momento, se me erizó la piel del susto y me impresioné mucho, pues en el turno de esa noche yo era la única enfermera.

¡Ah, bueno, entonces dentro de un ratico vengo y le aplico la droguita que le hace falta! Le dije y me salí calladita, para no decirle nada al paciente, ya que la que supuestamente le aplicó el medicamento, era La Mona, la enfermera fantasma. Es que al paciente no se le puede decir nada, porque se puede sentir mal o hasta se puede morir del susto.

Además, al ver la reacción del paciente, me quede con la duda, ya que si le aplicaba la droga, y le llegaba a pasar algo, el paciente de pronto, podría salir con que le apliqué una sobredosis de medicamento.

Este paciente había estado gritando hace rato para que lo ayudara, porque pensaba que se iba a morir. De pronto se quedó dormido un ratico y cuando yo fui a visitarlo para darle los medicamentos, me salió con que ‘la mona’ ya lo había visitado.

Horas después, al ver la notable mejoría del paciente, el cirujano le retiró el tubo de tórax que tenía en el lado derecho y en el lado izquierdo. A los tres días de hospitalización, el enfermo se recuperó del todo y fue dado de alta.

¿Quién era “La Mona”?

“La Mona” que yo conocí, era una mujer joven, delgada, de buen cuerpo, y muy noble. Ella trabajó durante muchos años en el hospital de Puerto Asís. Luego, por ser muy buena enfermera, fue trasladada al hospital de Mocoa. Se dice que ella murió de forma violenta, hace unos veinte años. Nosotros le decíamos “La Mona”.

Las compañeras a las que les han sucedido casos similares, dicen que después de la media noche, “La Mona” se les adelanta a la ronda: llega calladita, sin decirle nada al enfermo, les ayuda con los medicamentos o el suero y sale de la habitación, sin dejarse ver de las enfermeras.

En varia ocasiones hemos traído al cura para que celebre la santa misa, bendiga al hospital y riegue agua bendita por todas partes a ver si se aleja, pero pasan unos seis meses y se vuelve a sentir.

“La Mona”, visita únicamente a los pacientes que están muy mal, cuando están en las últimas, especialmente a los heridos o a los que salen de cirugía. También atiende a los enfermos que están agitados, ansiosos o que gritan. Ella los tranquiliza, los alivia y se va.

Dicen que los pacientes que visita “La Mona”, se recuperan con facilidad.

Puerto Asís, enero de 2012.

Tomado de : Villamil’s Weblog


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