“Sale más barato ir a Miami que a Pasto desde Bogotá”

Tatiana Arango M. – tarango@larepublica.com.co

“Nariño tiene una dificultad de conectividad”. Con esa frase, Camilo Romero, gobernador del departamento, resume los frentes en los que debe trabajar la región para aumentar su competitividad como la doble calzada Pasto-Rumichaca, la vía de Popayán hasta Pasto, el fortalecimiento del aeropuerto de Ipiales y el aumento de la oferta de vuelos para la región, pues en estos momentos, según afirmó el dirigente en Inside LR, “sale más barato ir a Miami que a Pasto desde Bogotá”.

¿Cuáles han sido los efectos de que el dólar se haya mantenido cerca de $3.000 este año para la economía de Nariño, que está al lado de una economía dolarizada como Ecuador?
Cuando el dólar se pone en los $3.000, en lugar de que los nariñenses fueran a comprar al Ecuador, se revierte la tendencia. Ipiales ya se desborda por la visita de tantos ecuatorianos y los ecuatorianos deciden dar una hora y media de viaje más para llegar a Pasto. Esto dinamiza la economía de Ipiales pero también la encarece porque todo se vende a precio de lo que podrían comprar los ecuatorianos. Pero el Gobierno ecuatoriano empieza a tomar medidas: a tomar las facturas en frontera y a volverse más difícil el paso de lo que se quisiera comprar. Ya está más sostenido el tema, no es el auge que había en el inicio pero tampoco la ausencia total.

Estamos a dos meses de Navidad, ¿cuánto se puede mover en la frontera en ese mes?
Tenemos un reporte del comercio muy golpeado en el país y Nariño no es la excepción. La economía local y regional no está moviéndose irrestrictamente en le economía de frontera, sino también como la nacional. No estamos esperando este diciembre con la gran expectativa de la economía de frontera por las regulaciones de Ecuador.

¿Cuánto pesa esta economía de frontera en el PIB departamental?
Mucho menos de lo que pesa el sector agrario. Después de la agricultura puede seguir el sector de comercio y la economía de frontera. ¿Qué necesitamos para poder motivar más esto? Nariño es la puerta con Ecuador y Suramérica, por eso hemos insistido con los gobernadores de Valle, Cauca y Chocó en un cumplimiento que debería darse y quedó aplazado y es el de la doble calzada de Popayán hasta Pasto, esto nos ayudaría a tener un comercio mucho mas fluido con Ecuador. Y frente al tema de cómo podemos articularnos con Bogotá es también con otra vía que está muy quedada por la falta de recursos económicos y es la variante San Francisco-Mocoa, para poder empatar por Putumayo, Huila y Bogotá, eso serían seis u ocho horas menos de tiempo en el transporte desde la frontera.

Pasto es una de las ciudades donde se controla la compra de gasolina, ¿existe riesgo de desabastecimiento?
Hay un trabajo mancomunado entre la Gobernación de Nariño, el Ministerio de Minas y la Alcaldía de Pasto. Por fortuna, se ha logrado regular esto, pero hoy estamos ante una alerta superior: la del anuncio del paro indígena, porque el combustible se transporta desde el Valle del Cauca por la vía Panamericana hasta Pasto. Y cuando se dan estos bloqueos, hay tres anunciados, dificulta la llegada del combustible. Ya tuvimos una experiencia de este tipo el año anterior: 53 días de paros, con bloqueos. Nos tocó comprar combustible del Ecuador, mandar combustible por Huila y Putumayo con vías que no son las mismas que la Panamericana y recurrir a combustible que llegara de Buenaventura a Tumaco. Esperamos que las medidas adoptadas se tomen con rigurosidad para que intentemos evitar el desabastecimiento. Pero en los meses normales ya no se presentan las filas por combustible.

¿En qué va la obra de la doble calzada Pasto-Rumichaca? 
Es la principal obra que tenemos en Nariño, hemos tenido retrasos significativos y esto desalienta mucho desde el sur del país, que se ha sentido marginado de la dinámica del centro. Y tareas como estas reivindicarían un ejercicio de lo que significaría juntarnos en el posconflicto. Por eso tenemos una reunión con Invías y el Mintransporte, para alentar este tema que se ha aplazado en tres momentos y genera inestabilidad.

El problema de hoy es el tiempo que se gasta de Pasto a Ipiales y que con la doble calzada disminuiría. Nariño tiene una dificultad de conectividad, un paro nos deja con bloqueo y sin combustible. En conectividad es donde hay que hacer el mayor esfuerzo.

¿Cómo va el proceso de renovación del aeropuerto de Pasto?
Avanza, va bien, tiene retrasos. Pero he sido muy crítico, porque se trata de mejorar la infraestructura cuando no puedes mejorar las condiciones naturales que tiene ese aeropuerto. Es invertir millones de pesos que no resuelve el tema fundamental de conectividad aérea porque el de Pasto debe ser el aeropuerto que más se cierra en el país. Por eso debe hacerse la doble calzada, para que cuando no se pueda aterrizar en Pasto, se haga en Ipiales. Es como tener la cáscara y no la esencia. Se prevé que entre enero y marzo se cierre el aeropuerto para hacer mantenimiento a la pista y eso obligaría a que Ipiales se convierta ene se aeropuerto alterno.

¿Qué falta para fortalecer al aeropuerto de Ipiales?
Falta voluntad de las aerolíneas, de la empresa privada. Estamos esperando este cierre para que Ipiales se consolide como aeropuerto alterno. Hay que hacer acondicionamiento de los aviones y Satena ya lo hizo.

Una de las quejas recurrentes de los viajeros es que hay pocas frecuencias a Pasto y que por ese tamaño de la oferta los precios son muy caros, ¿cómo solucionar este problema? 
Elevamos esa preocupación al Mintransporte y a todo el sector transporte. Es injustificado que una región como la nuestra tenga precios tan elevados, al punto que sale más barato ir a Miami que ir a Pasto desde Bogotá. Esta reclamación tiene una respuesta débil del Gobierno y es: eso se regula de acuerdo al mercado y a la voluntad de la empresa privada. Aquí sentimos que hay una injusticia muy fuerte porque el Gobierno queda muy débil frente al sector privado.

¿Cuáles deben ser las estrategias para que zonas como Tumaco dejen de tener una situación de conflicto? 
La respuesta es una: presencia integral del Estado en los territorios. Tumaco vive una dualidad muy fuerte: está entre la potencialidad geoestratégica y de su población versus la toma de la criminalidad de muchos sectores. El valor estratégico de Tumaco lo entendió la crimininalidad y no el Estado. Tumaco podría ser el segundo puerto después de Buenaventura sobre el Pacífico. Creemos que el Pacífico es una carga y no una inmensa oportunidad como el resto de países: Chile, México o Perú que tienen muchos puertos en el Pacífico.

Fuente : LaRepública


Share This Post