‘Avalancha’ de incertidumbre en reconstrucción de Mocoa

Siete meses después de que una avalancha de tierra y lodo de los ríos Mulato y Sangoyaco acabara con la vida de 330 personas y dejara graves daños en por lo menos 17 barrios de Mocoa, el panorama sigue siendo gris para cientos de los damnificados de esta tragedia que conmovió, en su momento, a Colombia y el mundo.

Así lo reconoce el alcalde de la capital de Putumayo, José Castro Meléndez, que afirma que, aunque luego de ocurrido el fenómeno natural el Gobierno Nacional anunció millonarios recursos y decenas de ayudas, los afectados y la propia Administración se han chocado con las barreras contractuales y normativas a la hora de agilizar las inversiones para el plan de reconstrucción.

“Por ejemplo, uno de los temas que está paralizado es el proyecto de acueducto, pues este atraviesa por zona de comunidades indígenas y para ello tendrán que efectuar una consulta previa que irá hasta diciembre, de lo contrario será imposible continuar con este”, aseguró Castro.

José Antonio Castro Melendez – Alcalde de Mocoa

Señaló además que otros de los temas preocupantes pasan por la recuperación económica de los sectores productivos locales. Manifestó que lo más complicado ha sido recuperar la parte social y económica, pues gran parte de los negocios se destruyeron por completo y la pérdida de estos ha estancado la producción de recursos.

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“Estamos a la espera de que el Ministerio de Comercio Industria y Turismo desembolse alrededor de 4.250 millones de pesos que permitirá beneficiar a más 120 comerciantes. Por otro lado Bancoldex ha dispuesto $6.000 millones en créditos para los pequeños microempresarios”, añadió.

Indicó que, si bien es cierto que las distintas entidades del Estado han mostrado la voluntad, no se entendió en su totalidad la dimensión de la tragedia en materia social y económica.

“Es lamentable que el DNP avance muy lento con el Plan Básico de Ordenamiento Territorial y así mismo Coldeportes, que prácticamente ha desaparecido con algunos compromisos deportivos. El ejemplo se evidencia cuando el presidente Juan Manuel Santos dispuso los juegos de la Orinoquía y la Amazonía. Frente a ello tenemos limitantes en los escenarios deportivos. No hemos visto la presencia de la entidad en nuestro municipio”, subrayó.

Castro recalcó que a pesar de las dificultades también hay buenas noticias en medio del drama.

“Es conmovedor ver cómo esta tragedia nos ha ayudado a unirnos como pueblo y demostrar el talante de los putumayenses. Sin duda será muy difícil y quizás imposible pasar la página, pero lo cierto es que desde esta región del sur del país enviamos un mensaje de que en medio de las adversidades debe existir esa hermandad para poder levantarnos”, puntualizó.

Los rostros del drama

Para el dirigente Giovanny Muñoz la reconstrucción de Mocoa es poco alentadora, pues ha sido un proceso que ha dejado marcado al municipio porque decenas de familias aún continúan devastadas por la tragedia.

“Lo más difícil de toda esta tragedia ha sido la incertidumbre de decenas de familias que aún están a la espera de que los restos de sus seres queridos aparezcan. Otros por el contrario afirman que los cuerpos entregados no correspondían a sus seres queridos, pues aún hay más de 60 personas desaparecidas”, dijo.

Sostuvo además que es preocupante lo que sucede con decenas de niños que se cree que están vivos, pero nadie sabe su paradero.

“Hay una denuncia oficial en la Fiscalía de varios casos en que los niños fueron vistos con vida en los diferentes centros asistenciales y posteriormente fueron llevados a los institutos de Bienestar Familiar del país, pero nadie da razón. Es por ello que pedimos el apoyo de las autoridades para dar con el paradero de estos pequeños que ya no están con sus padres”, agregó.

Recalcó que es necesaria la presencia de las autoridades, pues en los últimos días las intensas lluvias han incrementado el caudal de los ríos, lo que ha generado preocupación en las familias que aún continúan viviendo en la zona de desastre y que temen otra tragedia.

Sepultados por la tragedia

Las heridas y del consuelo por lo ocurrido también golpean el hogar de Mary Hurtado, quien cuenta que desde que la avalancha bajó por el lecho de la quebrada Taruca y sepultó su casa en el barrio Laureles y el 40% de Mocoa, el tiempo se le volvió una medida difusa del transcurrir de la vida, tan cargada de emociones y de penas desde entonces.

Ya pasaron, para ella, semanas y semanas pero apenas se han sentido como un despertar lento de esa noche en la que les cambió el destino.

Entre todo lo que les arrebató la tragedia se fue la capacidad de ejercer el control pleno de sus vidas. Ahora dependen de las acciones de terceros, del cumplimiento de las promesas que escuchan de tantos funcionarios que como nunca han pasado por la capital de Putumayo.

Un panorama similar afronta Aladino Salinas y sus hijos. Aunque agradeció el hecho de que él y los suyos hayan podido salvaguardarse de la avalancha, señaló que luego de lo sucedido su vida tuvo un giro de 180 grados, al punto en que hoy todo es incertidumbre en su futuro por depender de la ayuda estatal.

Sí hay avances, dice Gobierno

Para el ministro de Defensa y gerente encargado para la reconstrucción de Mocoa, Luis Carlos Villegas, el Gobierno Nacional no ha ahorrado esfuerzo alguno para atender el drama de la capital de Putumayo.

Aseguró que, por ejemplo, se ha hecho un recuento de las acciones emprendidas y las obras adelantadas en balances como el socializado en la Asamblea del departamento.

Indicó que solo en el primer trimestre después de lo sucedido las inversiones ya superaban los 36.000 millones de pesos. Las destinaciones se han enfocado en la compra de un lote para la construcción de 320 viviendas, la adecuación de colegios, obras de mitigación del riesgo y en la compra de uniformes escolares.

También habló de las obras que se proyectan a largo plazo. “El énfasis está en lo social: tenemos cuatro megacolegios, dos centros de desarrollo infantil, 1.200 viviendas nuevas, un nuevo hospital que ya se está construyendo, el nuevo acueducto para mejorar la cobertura y calidad, y además la nueva central eléctrica y la plaza de mercado”, sostuvo el ministro.

El proyecto de reconstrucción de Mocoa, que está siendo coordinado desde el Gobierno Nacional, tendría un costo de 330.000 millones de pesos que se invertirían en los próximos tres años.

“El hospital ya lleva más de un 20% de avance; el acueducto en unas tres semanas debe estar produciendo agua potable y segura para el 100% de la red anterior a la tragedia, y arranca la construcción del nuevo acueducto para brindar cobertura a todo el municipio”.

Sin embargo, esos anuncios no convencieron a toda la comunidad. Por ejemplo, algunas de las críticas obedecen a que obras que se mencionaron en ese plan, como la construcción del hospital José María Hernández, son compromisos adquiridos por el Gobierno Nacional antes de la avalancha que dejó 332 muertos, 77 desaparecidos y 22.000 damnificados, según el censo oficial.

Plantean preocupación

La comunidad, por su parte, ha intentado organizarse para plantear sus preocupaciones y propuestas en la reconstrucción. Uno de los grupos que ha logrado más visibilidad es la veeduría Dignidad por Mocoa. Sigifredo Arciniegas, vocero de ese grupo y presidente de Asojuntas en el municipio, explica que han elaborado su propio plan de reconstrucción, proyectado a doce años, pero que, aunque lo han expuesto ante las autoridades, los elementos que allí proponen han caído en saco roto.

«Seguimos en el limbo. Solo escuchamos promesas y vemos cómo corre la plata, pero la participación de la ciudadanía ha sido mínima», dice.

A eso se le suma que los pobladores de Mocoa no tienen claros los planes que se están trazando para ellos desde el orden nacional. «Hay muchas suposiciones, pero poca claridad. Hemos pedido que se haga una asamblea popular para que informe de las acciones, pero no ha sido posible», puntualizó.

Fuente : HSBNoticias

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