Los CFD como estrategia de inversión en los mercados inestables

Los acontecimientos de tipo político han ido en contra de determinados mercados y productos, el comercio internacional o la restricción y regulación de flujos financieros, fruto de los cambios producidos por diversas administraciones de las principales potencias.

Otra circunstancia importante actualmente es el debilitamiento e implosión de la City londinense a partir del Brexit o la negativa de Donald Trump a determinadas inversiones y productos financieros. En este sentido, las inversiones y productos financieros tradicionales, como el Forex, o aquellos que necesiten de transacciones y regulaciones internacionales han quedado paradas y con falta de perspectivas, mientras que productos como los CFD (contratos por diferencias) han ido tomado pulso como consecuencia de la expansión y rentabilidad de este tipo de productos.  La inversión en CFD, en acciones por ejemplo, es un negocio bastante flexible y sin barreras de salida ni entrada, ya que no se necesitan cantidades voluptuosas de dinero y se puede obtener una rentabilidad bastante generosa, eso sí, a cambio de un mayor riesgo y volatilidad, dada la característica de apalancamiento usada en este tipo de productos. La principal atracción de los CFD para los inversores experimentados es la buena rentabilidad que se puede obtener, ya que a través de una plataforma de trading en casa o cualquier lugar es posible acceder a mercados de todo el mundo, de ahí el auge en la aparición de multitud de plataformas de trading, especialmente de CFDs.

Algunos de los acontecimientos fundamentales a esperar son las decisiones de la nueva administración Trump, que, con una tendencia a la reducción de las colaboraciones en materia de comercio internacional, una rescisión de tratados internacionales y una economía en auge, afectarán la proyección de la moneda americana después de constantes incrementos hasta situarse, desde hace varios meses, casi a la par que el euro. A la Administración Trump no le interesa una revalorización del dólar, ya que un dólar fuerte supondría una reducción considerable de las exportaciones, más si cabe, si tiene la idea de restringir los intercambios comerciales y focalizarse en la producción y consumo nacional.

Otras de las realidades a tener en cuenta hoy día es la digitalización de la banca y operadores financieros. Actualmente existen cada vez más facilidades para el acceso a los mercados por los consumidores pequeños y tradicionales, sin necesidad de contratar intermediarios bancarios, sino a través de plataformas, aplicaciones y relaciones directas con los servidores. Este hecho ha reducido el poder de convocatoria de los bancos hacia sus servicios y automatizado el mercado de pequeños distribuidores y canales de acceso a los productos financieros. Los CFD son buen ejemplo de ello, que si bien existen desde la década de los 50, es ahora cuando mayor énfasis e incidencia está teniendo en el inversor pequeño y tradicional, dado las posibilidades abiertas con estos nuevos canales.

También la deriva actual por los productos apalancados ha expuesto aún más a los CFDs entre otros productos. Actualmente, junto con otros derivados y similares, es la estrella de los activos indexados en la Bolsa de Londres. Hoy día, junto al mercado de divisas y las operaciones de compra venta de acciones, los CFDs son de lo más demandado en los mercados, hasta el 30% de los productos totales.

Sin embargo, ¿por qué es un producto que pueda ser refugio en tiempos de incertidumbre y crisis? La lógica nos indica que cada vez más los mercados globales se están apalancando en demasía, convirtiéndose en cierta manera en especulativos. Los CFDs permiten operar con valores y bienes de todo tipo de sector sin tener la propiedad de dicho bien, sino sólo indicios de precios y valoraciones. Esto supone una gran ventaja y es utilizado incluso como valor de cobertura, de tal forma que en situaciones de crisis y zozobras como en las actuales, sea visto como un elemento resistente.

Una de las ventajas de las crisis económicas y las restricciones políticas internacionales es el desarrollo de nuevos productos y formas de operar en los mercados con las cuales puedan surgir elementos motivadores y de cambio en centros de decisión y transacciones de activos.


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