El Putumayo respondió al llamado de la montaña

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llamado0Por: Mildred Ramírez Bríñez

En medio de algunos viejos y nuevos encuentros llenos de abrazos, palabras, aromas, sabores y melodías, la Ecoaldea Anaconda del Sur, ubicada en el departamento del Putumayo – Colombia, fue el punto de encuentro donde convergieron durante siete días aproximadamente 250 personas de diferentes lugares del mundo, reunidas una vez más para evocar un diálogo intercultural de saberes y estilos de vida bajo el lema: ´Tejiendo alianzas para la paz de los pueblos y el cuidado de la biodiversidad.

Durante muchos años, pioneros del movimiento ecoaldeano han compartido sus vivencias dando como fruto la red CASA (Consejo de Asentamientos Sustentables de América Latina) quien hace parte de la Red Global de Ecoaldeas (Global Ecovillage Network – GEN), constituyendo el Llamado de la Montaña como uno de los encuentros más importantes de los últimos años, caracterizado por ser  un proceso colectivo sobre cómo llevar a cabo prácticas que promuevan estilos de vida regenerativos y socio-ambientalmente responsables.

Sirley Cely y Alfonso Pazos, pareja anfitriona.
Sirley Cely y Alfonso Pazos, pareja anfitriona.

Anaconda del Sur

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En esta décima versión del Llamado de la Montaña, el Putumayo le abrió las puertas al mundo. El encuentro estuvoguiado por el Taita Alfonso Pazos, sabedor de la comunidad indígena de los Cofanes y Sirley Cely, Psicóloga radicada en la región hace 9 años.

Bajo la magia de la selva, la metodología del Consejo de Visiones fue uno de los espacios más importantes donde los participantes compartieron  con otras personas conocimiento sobre el arte y cultura, ancestralidad, asentamientos y ecoaldeas, movimientos sociales, economía solidaria, educación, niños y niñas, jóvenes,ecología y permacultura. A través de su experiencia, Cely ha dejado claro que es importante que los seres humanos logren volver a concebirse como seres espirituales. ´Si tenemos problemas de comportamiento, de educación, de todo lo que ocurre, entonces es porque estamos un poco desconectados de nuestro origen espiritual, pero si nos re-concebimos a partir de lo que somos, ya no agredimos la tierra, ya no nos agredimos a nosotros mismos, comemos sano porque somos gente sana y queremos estar bien, y de esa misma forma nos empezamos a relacionar con el resto del mundo´.

A través de los diferentes eventos que se están haciendo aquí, se está expandiendo un pensamiento… Para que en un futuro tengamos un espacio aquí en el Putumayo donde puedan confluir las diferentes etnias, compartir sus saberes, sus conocimientos, sobre todo lo que concierne a lo que es nuestro territorio´, reafirmó Pazos.

Un llamado hacia la paz

llamado2Pese a la gran riqueza natural que encierra esta parte del Pie de Monte Amazónico, su historia ha estado trazada por un conflicto armado que ha desojado la vida de muchas personas. Historias que poco a poco van quedando en el pasado,incrustadas en la memoria de un Putumayo que no olvida, pero que desea empezar a trazar un nuevo camino desde la construcción del concepto de familia como el eje fundamental de una sociedad,  para seguir avanzando en el nacimiento y fortalecimiento de estilos de vida sustentables que garanticen el cuidado de la Vida.

´No queremos más conflicto armado, no queremos estar hablando más de violencia, sino de cómo construimos positivamente una cultura de paz. Anaconda del Sur como Ecoaldea, es un proyecto de vida permacultural, una propuesta de vida que busca la recuperación en la acción de nuestra cosmovisión del buen vivir, intentando rescatar todas esas tradiciones de los pueblos del sur que han sido tan valiosas en la siembra y el cuidado de la flora y la fauna. Resaltó Cely.

´Soñando juntos´

llamado3La tierra escuchó el canto de vida de los niños y niñas, jóvenes y adultos que con fuerza respondieron al Llamado de la Montaña, un espacio donde todos sembraron nuevas experiencias que giraron alrededor de noches de magia, círculos de la palabra, mingas colectivas, danzas de paz, mambeo, plenarias y dos foros sobre Cultura de Paz e Incidencia Política,  Biodiversidad y Buen Vivir.

Para David Coral, uno de los organizadores del  encuentro, ´este llamado nos deja claro los desafíos que aún tenemos como comunidad o como gente que quiere vivir de una forma diferente… y que ojalá nos demos cuenta de lo alucinantemente hermosa que es esta tierra en la que vivimos´.

Igualmente para Yuluka Boa, del equipo de comunicaciones de CASA – Colombia, ´este Llamado de la Montaña ha sido uno de los más hermosos que he vivido, ha sido grandioso encontrarnos en este territorio tan poderoso, tan fuerte y frágil a lavez, aprendiendo de la sabiduría del bosque muy húmedo y tropical´.

Como un homenaje a la madre naturaleza, las obras de Roberto Carlos Imbacuan estuvieron presentes en la Anaconda del Sur,  evocando el resplandor de un Putumayo ancestral que invita a recordar ese equilibrio entre el ser humano con todo lo que lo rodea.

Las despedidas llegaron pero el camino continuará en un próximo Llamado de la montaña que se realizará en la Sierra Nevada de Santa Marta, pero que en esta ocasión  le dejó al Putumayo, como muchos lo cantaron: ´Una bendición, para mi pueblo´.

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