Al verdadero maestro…¡Felicitaciones!

Jaime Erazo
Jaime Erazo

Por: Jaime Armando Erazo Villota

El 15 de mayo, en todo el país se celebro el día del maestro, día nacional creado en el año de 1950 por el presidente conservador Mariano Ospina Pérez.

En nuestro medio, muy pocos han logrado entender o comprender la importancia del maestro para la sociedad. Se ha llegado a tal punto, que la palabra “maestro” ha perdido su valor, hasta se ha convertido,para algunos, en un término despreciativo e insultante, aún entre los que deberían sentirse orgullosos de serlo, pues muchas veces le corrigen con abierta molestia y prepotencia diciendo: que pena, maestro no, profesor. Lo anterior indica que ni siquiera los educadores de profesión han logrado entender la esencia que fundamenta su quehacer educativo.

Pero maestro no es solamente el que se dedica a la enseñanza en un establecimiento educativo, maestro también es aquel que posee cualidades o virtudes excepcionales sobre algún arte o profesión:en política, en ciencias de la salud, en ciencias sociales, en artes plásticas, etc., etc. Pero también se le dice maestro al experto en albañilería o construcción ¿por qué? sencillamente porque para llegar ahí tuvo que pasar por un proceso de aprendizaje hasta lograr el dominio de la profesión, por eso le dicen maestro, sabe más que los demás pero a sus ayudantes u oficiales también les enseña lo que conoce. Por lo anterior, existen maestros en diferentes áreas y ese título no se gana únicamente en la academia o universidad, la mayoría de las veces se gana en la escuela de la vida. Los maestros de las bellas artes de la Edad Media seguían el mismo procedimiento, empezaban como aprendices y terminaban como maestros.

La palabra “maestro” implica reconocimiento al conocimiento, a la experiencia, al talento, a lo sorprendente o extraordinario, a la sabiduría.

En esta ocasión, me refiero al verdadero maestro no al de ocasión, me refiero al “maestro” de vocación que enseña en cualquiera de nuestros establecimientos educativos; al que diariamente transmite,a sus estudiantes, sin egoísmo alguno sus conocimientos en diferentes áreas del saber; al que en el salón de clase lo complicado lo transmite en un lenguaje sencillo, comprensible, digerible; al que posee una gran dosis de autocontrol y de paciencia; al que es un testimonio de vida porque existe consecuencia entre lo que piensa, lo que dice y lo que hace; al que asume la humildad propia del sabio y siempre esta dispuesto a guiar, a motivar, a incentivar, a descubrir, a crear; al que no se avergüenza por que le dicen maestro, a ese educador…¡Felicitaciones! Que Dios y la naturaleza le den larga vida.

Larga vida a los maestros, a los verdaderos maestros.

Mocoa, 16 de mayo de 2016


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