La voz del pueblo putumayense y la paz

 

SL-160510Por: Silvio López Fajardo.

En el Putumayo, la paz, por más de 50 años se ha conducido en un escenario de crónica, donde miles de víctimas, se abrigaron en un estado de cosas inconstitucionales, con un desaliento del Estado Social de Derechos. Sin embargo, la sociedad putumayense a pesar de las dificultades sociales, ha logrado espacios  que sólo le corresponden como deber y derecho a cada persona  o a los colectivos de los pueblos.  Aun los originarios, como es el empoderamiento de la Participación Ciudadana,  que finalmente se logrará que este proceso de reivindicación social y en este orden una verdadera  Paz,  que  permita un rencuentro de cuerpo y alma de las víctimas, en la esperanza de perdonar decorazón y razón a los victimarios, pensando desde la necesidad colectiva en un país coherente en el respeto de la palabra, que nos permite generar alientos para el dialogo  y laconstrucción social.

En este orden la violencia, en la sociedad civil, a través de la historia del conflicto armado interno  se enmarco en  enraizar un sentimiento de miedo absoluto, menoscabandoen los valores humanos, en contexto de soberbia e indiferencia social y estatal, que van en contra de la conciencia colectiva y de los Derechos Humanos. Pero en esta situación de debilidad, el pueblo putumayense ha conseguido con sabiduría sostener una cultura de organización social y de la adversidad ha logrado fortaleza espiritual, que hoy por hoy nos ha permitido un rencuentro para pensar en el Putumayo que soñamos o queremos.

Dadas las condiciones que anteceden, ahora más que nunca, la voz de las y los putumayenses quieren salir del silencio agudo y por esta situación no se podría pensar  o dejar que organizaciones externas a nuestro territorio desarmen o desarticulen los proyectos y  las ideas ganadas en las luchas populares. Por lo tanto no se deberá permitir a que se construya la paz bajo la consideración de postulados que la sociedad no conoce o de aquellos que buscan interponerse una ruta de Paz desconocida por el pueblo, aseverando que sus emprendimientos son mejores que la sociedad del Putumayo, doblegando y desvalorizando las capacidades de los y las putumayenses para armonizar con la madre tierra, escuchar, conversar y tomar decisiones sociales, bajo el respeto de las diferencias. Por lo tanto el pueblo trasformado en fuerza inspiradora, en representación de las organizaciones sociales necesita que se le reconozca sus esfuerzos y  sus capacidades acreditas, aún por la constitución Política de Colombia.

Sobre la base de las consideraciones anteriores, es necesario de manera coherente definir los alcances de la Democracia en Colombia y como han afectado al Departamento del Putumayo. Pero ante todo se debe insistir en la defensa de la democracia pura. Se puede establecer que la democracia actual en Colombia  y el Putumayo no concentra la voz de todos, su representación es minoritaria, generado en la sociedad desconfianza política y estatal, sumada de la demagogia asistencialista de los gobiernos de turno, cultivando en la población ignorancia de sus derechos  y desde luego sus deberes como ciudadanos. La democracia actual, en el pueblo putumayense  no ha generado iniciativas sociales exitosas, ya que se ha logrado aún naturalizar la violencia y la corrupción, concibiendo una grave  resilencia social bajo el principio de la indiferencia, aun humanitaria.  Por lo tanto la democracia actual en Colombia posee cuestionamientos profundos, que merecen una discusión social y estatal, con resultados que logren unir las voces del pueblo y que finalmente todos marchemos con armonía y dignidad, bajo la conducta del respeto común.  Por lo tanto el reto para en proceso de pos acuerdo está en construir un país con una verdadera CULTURA DEMOCRATICA, donde todos se sientan representados dignamente, bajo el Estado Social de Derechos, con la transversalidad del bien común.

Cabe Agregar que el proceso de el pos acuerdo posee un riesgo de que ciertos participantes se filtren desde sus  intereses personales  en desarrollar aspiraciones políticas. Es pertinente establecer una postura clara sobre esta situación que debilita la credibilidad del proceso de Paz. Teniendo en cuenta que a través de la historia los diferentes movimientos políticos han demostrado que por sus posturas ideológicas siempre aún desde la improvisación y por encima de los intereses generales han logrado dividir al pueblo, considerando que determinado grupo tiene la razón para dirigir el país o región. Estas divisiones sólo han causado mayores problemas sociales y han generado que la corrupción se enquiste en la sociedad putumayense.  Además son estos movimientos que de una u otra forma el pueblo ha tenido a bien de confiar en sus posturas, pero el desenlace ha sido diferente con el incumplimiento de la mayoría de sus propuestas, logrando desde luego la desconfianza política y que el pueblo actualmente satanice su papel en la democracia, determinado al servicio sociopolítico, como el argumento de engañar al pueblo soberano y desde luego el espacio de pos acuerdo no puede prestarse para que sea manoseado por la mermelada politiquera que se ha empotrado en la incultura de nuestro país.

Como puede observarse, que la dinámica del deseo de Paz en el Putumayo esta hilada de esperanza social, con el reto de lograr el verdadero cambio. Es de saber que firmada la paz, no es garantía para el pueblo colombiano que se le solucione los problemas individuales o colectivos. Por lo tanto es pertinente que para acercarnos al interés general, se debe priorizar las iniciativas que deberán ser atendidas en cada comunidad, propiciando espacios para la creación de veedurías ciudadanas que tengan capacidades para responder a las necesidades de la sociedad, eventualmente a los proyectos establecidos.

En este contexto de posacuerdo, es pertinente centrar el debate en uno de los temas complejos de la sociedad Colombina, que es la crisis carcelaria, fenómeno crudo marcado por la política antidrogas, situación generalizada que se ha desarrollado en la población vulnerable, por lo tanto es necesario que desde esta crisis se busque la solución a problemas de tipo humanitario y  que por lo mínimo se genere el espacio de la casa por cárcel o como un gesto de paz se logre  el indulto o perdón  lograr la liberación de los hermanos y hermanas colombianos, que están en la caréceles cumpliendo penas por posesión de drogas, especialmente aquellos que no han sido reincidentes en el delito.

Asimismo, podemos observar que el cuidado del ambiente y los recursos naturales, en conexidad a la vida, requiere en el proceso de Paz o posacuerdo el tiempo  y la atención suficiente que permita la sostenibilidad o armonía de los recursos naturales del Putumayo, por no decir del Sur de la Amazonia Colombiana. En este espacio de guerra además de las víctimas humanas, también los animales silvestres y la selva han sido víctimas de la barbarie de la guerra, desconociendo todos los derechos que poseen estos seres vivos y sus espíritus. En este escenario de conflicto interno en cierto grado la sociedad ha observado que gracias a la misma situación o a las mismas guerrillas la selva mantiene aún su virginidad y los ríos aun producen la suficiente agua para la sociedad.  En este curso de ideas es posible que con el posacerdo se abra una ventana al comercio global y el saqueo de la Amazonia sea eminente, aun por encima del interés de la Paz y se posea el riesgo que las multinacionales acaben con la biodiversidad y las culturas de los pueblos originarios. En conclusión de este aparte se puede observar que en otros países como “Ruanda, República del Congo y Angola experimentaron la degradación de su patrimonio ambiental en períodos de posconflicto” (Diario el Espectador.  20 de Enero de 2015), pero desde esta situación, es necesario apórtale a la paz, bajo la condición de construir desde el territorio y su verdadera vocación del suelo, agua y aire amazónico, que coincida finalmente a atender la biodiversidad natural y cultural del territorio como una propuesta de desarrollo económico sostenible local, aún más importante que el mismo petróleo y la minería.

Por lo tanto se podría  considerar que esta propuesta sea un reto para  CORPOAMAZONIA, desde el Plan de Acción “Ambiente para la Paz”,  no cabe duda que este proceso es un gran desafío para el Director General de Corpoamazonia, Luis Alexander Mejía Bustos y todo su equipo de trabajo, quienes orientan su norte a defender y promover el manejo adecuado del Ambiente y los Recursos Naturales,  en esencia en propender  por el respeto por las comunidades que habitan en el Sur de la Amazonia,  y para este propósito es pertinente el compromiso  y  la articulación con las entidades. En este ámbito la Mesa Regional Ambiental del Putumayo, ya inicio su trabajo de apoyo en construcción de un ambiente sano, desde el contexto participativo.

Finalmente, en el Putumayo se ha escuchado delirios de paz por los medios de comunicación y  en algunas reuniones la comunidad se ha mostrado  inconforme,  por que poco o nada sabe del proceso de paz de la Habana. Pero el interés social sobre la paz  es sustancial  y se escucha  que los acuerdos debe tener  el consenso y visto bueno del pueblo, ya quien es el que ha sufrido la inclemencia de la guerra, por lo tanto tener en cuenta la voz del pueblo, sería el resultado máximo de la paz.

 


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